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lunes, 16 de mayo de 2011

TESTIGOS DE JEHOVÁ:¿REALMENTE SERÁ EL LEGENDARIO REY DAVID UN MERO SÚBDITO DE SU PROPIO REINO?



Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)


Estimados amigos,

Es increíble escuchar a los Testigos de Jehová enseñando tantas sandeces en lo que respecta al reino de Dios, que realmente me quedo pasmado o aturdido. Resulta que la Watchtower ha venido enseñando que el reino de Dios está compuesto por dos tipos de fieles: los reyes y sacerdotes, y los súbditos, todos los cuales son “Testigos de Jehová”. Es decir, gobernantes y súbditos conforman dos clases de Testigos de Jehová, quienes tienen diferentes destinos o diferentes esperanzas. Una clase, la gobernante, que regirá desde los cielos, y que suman 144,000 personas, y otra clase (segunda clase), llamada “la grande muchedumbre”, que vivirán en la tierra.

Para los Testigos de Jehová, Jesús vino a llamar a su iglesia, la cual está compuesta, según ellos, por tan sólo de 144,000 TJ. Esta, su supuesta iglesia, heredaría el reino celestial para regir con él desde los cielos a “la grande muchedumbre” de TJ que no llegaron a conformar su iglesia o cuerpo, y que por esta razón están destinados a vivir en la tierra como vasallos. En buena cuenta, para los TJ, todos aquellos héroes de la fe del Antiguo Testamento, tanto reyes, profetas, y otros justos, permanecerán en la tierra sólo en calidad de vasallos o súbditos, lejos de la mesa mesiánica, y lejos de cualquier responsabilidad gubernamental, dado que al haber vivido antes de Cristo, no pudieron responder a su llamado para ser parte de su iglesia o cuerpo gobernante.

El problema con esta enseñanza es que las Escrituras nos hablan de la restauración del reino Davídico (Hechos 1:3,6,7), y también nos Enseñan que David, el rey y fundador del reino de Dios, se le prometió que no le faltaría varón que se siente sobre su trono. Sí, David sabía, por boca de Dios mismo, que su reino no desaparecería para siempre, y que sería restaurado por un descendiente suyo, el Señor Jesús. Es decir, la línea real de David nunca se perdería (Jer 33:17; Sal. 89:3,4). David sería resucitado para ver la promesa cumplida. El vería nuevamente su reino en todo su esplendor en la persona de “aquel varón”, el Señor Mesías, Jesús.

Sin embargo, los Testigos de Jehová, como dijimos, enseñan que David, así como los otros reyes justos, los profetas, y otros santos y justos del AT, sólo resucitarán para ser súbditos del reino. ¿Se imaginan ustedes lo que esto significa? Significa que el legendario rey David, el fundador del reino de Israel, pasará a ser, de un hombre noble, a un vasallo de su propio reino, lejos de su hijo, el Cristo, y sin ningún poder sobre las naciones. Una especie de rey degradado a la condición de vasallo, como si hubiera sido un hombre de poca monta a los ojos de Dios. ¿Pero acaso nos hemos olvidado que David fue un ungido de Dios, un hijo de Dios, y un rey destacable en Su reino (Sal.89:20)? Realmente nos parece perversa y torcida la enseñanza de los Testigos de Jehová.

Es interesante ver cómo Pablo finalmente menciona a los héroes de la fe del AT diciendo que eran peregrinos en esta tierra, y que ellos anhelaban una ciudad celestial y agregó que ellos serán PERFECCIONADOS JUNTO CON NOSOTROS (incluyéndose Pablo mismo). Veamos lo que dicen los siguientes versos de Hebreos 11:1-40: 1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 11:2 Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. 11:3 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. 11:4 Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. 11:5 Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. 11:7 Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. 11:8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 11:9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 11:10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.11:11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. 11:12 Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.11:13 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 11:14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 11:15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 11:16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. 11:17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, 11:18 habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; 11:19 pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. 11:20 Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras. 11:21 Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón. 11:22 Por la fe José, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos. 11:23 Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. 11:24 Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 11:25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, 11:26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. 11:27 Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. 11:28 Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos.11:29 Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados. 11:30 Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días. 11:31 Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz. 11:32 ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; 11:33 que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 11:34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. 11:35 Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. 11:36 Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. 11:37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; 11:38 de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. 11:39 Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; 11:40 proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.

La idea es que tanto los fieles del AT, como los fieles del NT, y todos los demás que se convirtieron de todas los siglos subsiguientes, tendrán una misma esperanza, habiendo sido todos peregrinos en esta tierra y herederos de la ciudad celestial que está por venir a la nueva tierra (Apo. 21:3,4). Estos versos de Hebreos 11 fulminan la tesis jehovísta de que sólo 144,000 TJ son peregrinos en esta tierra, y que sólo 144,000 tendrán la esperanza de entrar a la ciudad celestial.

martes, 4 de noviembre de 2008

¿CUÁNDO Y DÓNDE SE SIENTA CRISTO EN EL TRONO DE DAVID

Escudriñad las Escrituras...

Los dispensacionalistas progresivos enseñan que cuando Cristo subió a la mano derecha de Dios, Él se sentó en el trono de David. Así ellos enseñan que 1) Cristo se sienta ahora en el trono de David, el reino de David que ha sido ya inaugurado; 2) el trono de David está localizado ahora en el tercer cielo.

Busquemos ahora las Escrituras para ver lo que Dios dice sobre el trono de David, dónde está localizado y cuándo se sentará el Mesías en él.


“En verdad juró Jehová a David, Y no se retractará de ello: De tu descendencia pondré sobre tu trono Si tus hijos guardaren mi pacto,Y mi testimonio que yo les enseñaré, Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre”.

El paso arriba habla del trono de David. ¿Dónde estará localizado el trono de David?

“Porque Jehová ha elegido a Sion; La quiso por habitación para sí. Allí haré retoñar el poder de David; He dispuesto lámpara a mi ungido” (Salmo 132:13,17).


El trono de David estará localizado en Sion (Jerusalén), no en el tercer cielo. Es allí en Sion que Dios hará que el cuerno de David aparezca.


“Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Isaías 9:7).


¿Cómo serán las condiciones cuando el Mesías se siente en el trono de David? En aquel tiempo el gobierno de la tierra estará sobre Sus hombros (Isaías 9:6) y la tierra disfrutará de paz cuando el Príncipe de Paz se siente sobre el trono de David. Tales condiciones no son seguramente encontradas durante esta edad de la presente iglesia.


“Entrarán por las puertas de esta ciudad, en carros y en caballos, los reyes y los príncipes que se sientan sobre el trono de David, ellos y sus príncipes, los varones de Judá y los moradores de Jerusalén; y esta ciudad será habitada para siempre” (Jeremías 17:25).


El único modo de llegar al trono de David es por vía de las puertas de la ciudad de Jerusalén (ver también versos 19-24).


“Y di: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá que estás sentado sobre el trono de David, tú, y tus siervos, y tu pueblo que entra por estas puertas. Así ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni robéis al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar. Porque si efectivamente obedeciereis esta palabra, los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono, entrarán montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa; ellos, y sus criados y su pueblo” (Jeremías 22:2,4).


“Así ha dicho Jehová: Escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada próspero sucederá en todos los días de su vida; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá” (Jeremías 22:30).

El trono de David está en Jerusalén de Judá, en la tierra, no en el cielo.


“He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra” (Jeremías 23:5-6).


¿Cuándo estará el Mesías sobre el trono de David? Este ocurrirá cuando el Mesías, el Rey, reine y ejecute justicia EN LA TIERRA. En este tiempo Israel morará sin peligro. Esto sólo puede significar que Cristo se sentará en el trono de David durante Su reinado milenario y no antes.

“En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra” (Jeremías 33:15).


“En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y se le llamará: Jehová, justicia nuestra” (Jeremías 33:16).


El TIEMPO cuando el Mesías asumirá el trono de David es aquí señalado, así como el LUGAR. EL TIEMPO: el reinado milenario de Cristo cuando la justicia caracterizará a la tierra y cuando la paz y la seguridad caracterizarán a Jerusalén. El LUGAR: "en el territorio," esto es EN LA TIERRA, en la ciudad de Jerusalén.


“Ni a los sacerdotes y levitas faltará varón que delante de mí ofrezca holocausto y encienda ofrenda, y que haga sacrificio todos los días. podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros” (Jeremías 33:18,21).

El trono de David aquí tiene que ver con sacerdotes Levíticos. Cristo no puede estar sobre el trono de David aparte de una asociación con los sacerdotes Levíticos. Durante esta edad presente no hay ningún funcionamiento de sacerdotes Levíticos. Durante el milenio los sacerdotes Levíticos /Zadociano tendrán estarán asociados con Cristo y sirviendo en el templo milenario (Ezequiel 40:46; 43:19; 44:15; 48:11).


“Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra. Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para siempre” (Ezequiel 37:24-25).


El David resucitado, que es llamado tanto REY como el PRÍNCIPE, estará directamente implicado en el gobierno milenario, que sirve bajo Cristo: "directamente bajo Cristo, teniendo autoridad sobre todo el Israel, estará el resucitado David, a quien le dan ambos títulos de rey y príncipe. Él será el rey porque él gobernará sobre Israel, pero él será un príncipe porque estará bajo la autoridad de Cristo" (Arnold Fruchtenbaum, las Huellas del Mesías, la página 282). Ver a Jeremías 30:9; Ezequiel 34:23-24 y Oseas 3:5.

Estos pasajes a menudo son explicados de un modo no literal como no refiriéndose a David mismo, sino al Hijo mayor de David, el Señor Jesucristo, aunque la interpretación literal debe ser preferida. Pero sin tener en cuenta esto, durante esta presente edad de la iglesia, nunca se nos dice que David reina como Rey o como el Príncipe. David, el futuro rey/príncipe, sólo es mencionado en un contexto milenario, terrenal, judío.


“Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines. Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días” (Oseas 3:4-5).

Hoy Israel está sin un rey y Cristo no gobierna en el trono de David. En lo venidero, Israel volverá y buscará al Señor. Entonces ellos no estarán sin un Rey. Su Rey estará en el trono de David en Jerusalén.


“En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto. He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán. Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo” (Amós 9:11-15).

“Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, oh Jerusalén. Jerusalén, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí. Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová. Porque allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David. Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman” (Salmos 122:2-6).


El levantamiento de la tabernáculo caído de David tiene que ver con la restauración de Israel (v.14) cuando Dios "los plantará sobre su tierra, y ellos no van a ser lanzados más de su tierra" (v.15). Esto implica que antes del milenio el tabernáculo de David estaba en una condición de caído. Cristo, por lo tanto, no restauró el trono y el templo de David cuando Él se sentó en la mano derecha del Padre. El templo de David no ha sido todavía restaurado, pero será en lo venidero cuando Cristo asuma Su trono milenario.


Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lucas 1:32,33).


Note que Su sesión en el trono de David está claramente unida con Su reinado sobre la casa de Jacob (Israel). Hoy, Cristo es la Cabeza sobre la Iglesia, que es Su cuerpo. No es sino antes del futuro milenio que Cristo gobernará sobre la casa de Jacob. Es entonces que el reino será restaurado otra vez a Israel.


“Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:6-8).


Por favor observe lo que el Señor no dijo. Él no dijo esto: ¡"En no muchos días me sentaré en el trono de David y el reino será restablecido!" No, el reino sería restaurado a Israel, pero todavía no. El nuevo programa de Dios, la iglesia, estuvo a punto de comenzar. Cuando Dios restaure el reino a Israel, Jerusalén será el PUNTO CENTRAL. En el nuevo programa de Dios, la iglesia, Jerusalén es simplemente el PUNTO DE PARTIDA mientras los testigos de Cristo van a las partes más remotas de la tierra.


“Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2:29-36).

Este pasaje es usado por los Dispensacionalistas progresivos en su tentativa de demostrar que Cristo se sentó en el trono de David cuando Él se sentó en la mano derecha de Dios. Sin embargo, el pasaje no dice que Cristo está sentado ahora sobre el trono de David. Sí dice (v.30) que Dios levantó a Cristo para sentarse en el trono de David. Es obvio que la resurrección era un requisito previo para que Cristo pueda sentarse en el trono de David. ¿Cómo podría un Mesías muerto sentarse en el trono de David? Compare a Juan 12:32-34 donde los Judíos fueron dejados perplejos por el problema de cómo un Mesías muerto podría reinar por siempre y para siempre.

El reino prometido a David no comienza con la exaltación de Cristo y su asentamiento en el cielo. Comienza con la regreso de Cristo a la tierra. Esto está aclarado en Hechos 2:34-35. La palabra clave es "HASTA". Cristo no volverá a la tierra y no se sentará sobre el trono de David hasta que Sus enemigos sean hechos Su escabel.

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo” (Hechos 3:19-21).


En los primeros capítulos del libro de Hechos la nación de Israel le fue dada la oportunidad de ARREPENTIRSE. Si ellos se habrían arrepentido, el Señor Jesús habría dejado Su trono celestial y habría venido a Su trono terrenal, así restaurando el reino a Israel. Note otra vez nuestra palabra clave, "HASTA". Cristo se sienta en la mano derecha del Padre y el cielo lo recibe HASTA QUE el tiempo correcto venga para mandar de regreso A JESÚS a la tierra. Es sólo entonces que la restitución/restauración de todas las cosas ocurrirá y el reino será restaurado a Israel. Es entonces y sólo entonces que Cristo se sentará en el trono de David, en la tierra, en Jerusalén.

Para un estudio fascinante del ofrecimiento de Dios del reino a los Judíos en el libro de hechos, ver El Asimiento Estratégico de la Biblia por J. Sidlow Baxter (Zondervan).

“Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar, Para que el resto de los hombres busque al Señor, Y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre, dice el Señor, quien hizo todas las cosas” (Hechos 15:14-17)

Este pasaje muy claramente pone adelante el programa de tiempo de Dios de cómo se relaciona Su programa presente (la Iglesia que es Su cuerpo) y Su futuro programa (el reino como prometido a Israel). Primero tenemos el programa presente de Dios que envuelve a Dios que visita a las naciones (los Gentiles), tomando de ellos un pueblo para Su Nombre. La Iglesia es la asamblea llamada de Dios, constituida de Judíos y Gentiles salvados, unidos juntos en un cuerpo, compartiendo una VIDA y SEÑOR en común. "DESPUÉS DE ESTO" (después de que el programa "de la iglesia" de Dios haya sido completado) Cristo volverá y el templo de David será construido otra vez y establecido. El reino será restaurado a Israel cuando Cristo se siente sobre el trono de David, todos en cumplimiento del pacto Davídico.

The Middletown Bible Church349 East StreetMiddletown, CT 06457(860) 346-0907

lunes, 3 de noviembre de 2008

¡JESÚS NO ESTÁ AÚN SENTADO EN EL TRONO DE DAVID

Introducción

Los Amilenialistas y los Preteristas extremos sostienen que nuestro Maestro Jesús el Mesías está sentado en el trono de David en el cielo. Ellos alegan que el Mesías regresó al cielo para gobernar a su pueblo desde su trono personal (“el trono de David”), cumpliendo así la profecía de Lucas 1:32,33. Sin embargo, lo que estos amilenialistas ignoran es que Jesús el Mesías no se fue al cielo para sentarse en su propio trono sino ¡en el trono de su Padre!. Estos desconocen que El Mesías tendrá su trono Y SU GOBIERNO en la tierra (2 Sam.23:1, VV.1960, Jer. 3:17), y que su Padre tiene el Suyo propio en el cielo. Por tanto, es momento de aclarar este asunto que ha sido pasado por alto por la mayoría de estudiantes de la Biblia. Vamos, pues, a desenmascarar el error de la enseñanza de que el Mesías está reinando en su trono (“el de David”) en el cielo, ya sea desde el año 31 o desde el 1914.

El Testimonio de Juan y el Apocalipsis

Examinemos lo que dice Juan sobre los tronos existentes en el cielo, y para eso vamos a examinar todos los versos en el libro de Apocalipsis donde aparecen las palabras “trono” y tronos”. De este modo podremos descubrir si existe un trono personal para el Padre y otro personal para el Hijo---¡y para el Espíritu Santo!. Los textos donde aparecen las palabras “trono” y “tronos” en el libro de Apocalipsis son los siguientes: Ap. 4:2,4,5,6,9,10; 5:1,6,7,11,13; 6:16, 7:8,10,11, 15,17; 8:3;11:16; 12:5; 14:3,5; 16:10,17; 19:4,5; 20:4,11; 21:5; 22:3.

APOCALIPSIS 4:2,3,4,5,6,9,10:

Apocalipsis 4

2 Y luego yo fui en Espíritu: y he aquí, un trono que estaba puesto en el cielo, y sobre el trono estaba uno sentado.
3 Y el que estaba sentado, era al parecer semejante á una piedra de jaspe y de sardio: y un arco celeste había alrededor del trono, semejante en el aspecto á la esmeralda.
4 Y alrededor del trono había veinticuatro sillas: y vi sobre las sillas veinticuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas; y tenían sobre sus cabezas coronas de oro.
5 Y del trono salían relámpagos y truenos y voces: y siete lámparas de fuego estaban ardiendo delante del trono, las cuales son los siete Espíritus de Elohim.
6 Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y en medio del trono, y alrededor del trono, cuatro animales llenos de ojos delante y detrás.
9 Y cuando aquellos animales daban gloria y honra y alabanza al que estaba sentado en el trono, al que vive para siempre jamás,
10 Los veinticuatro ancianos se postraban delante del que estaba sentado en el trono, y adoraban al que vive para siempre jamás, y echaban sus coronas delante del trono, diciendo:

COMENTARIOEn estos versículos se habla de una sola Persona Divina la cual está sentada en un trono y rodeada por 24 tronos que son para los 24 ancianos. Nótese que No se dice que los 24 tronos están alrededor de dos tronos, y mucho menos, de tres.
APOCALIPSIS 5:1,6,7,11,13:

Apocalipsis 5

1 Y VI en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro escrito de dentro y de fuera, sellado con siete sellos.
6 Y miré; y he aquí en medio del trono y de los cuatro animales, y en medio de los ancianos, estaba un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados en toda la tierra.
7 Y él vino, y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono.
11 Y miré, y oí voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los animales, y de los ancianos; y la multitud de ellos era millones de millones,
13 Y oí á toda criatura que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y que está en el mar, y todas las cosas que en ellos están, diciendo: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendición, y la honra, y la gloria, y el
poder, para siempre jamás.

COMENTARIOSi examinamos con cuidado estos versos del capítulo 5 de Apocalipsis donde aparece la palabra “trono”, no hallaremos evidencia de que el Mesías esté sentado en su propio trono individual o personal. Esto está claro.APOCALIPSIS 6:16

Apocalipsis 6
16 Y decían á los montes y á las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquél que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero...”
COMENTARIOEn el capítulo 6 de Apocalipsis tampoco encontramos evidencia de que Jesús el Mesías esté sentado en su propio trono en los cielos.

APOCALIPSIS 7: 9,10,11, 15,17

Apocalipsis 7

9 Después de estas cosas miré, y he aquí una gran compañía, la cual ninguno podía contar, de todas gentes y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos;
10 Y clamaban en alta voz, diciendo: Salvación á nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero.
11 Y todos los ángeles estaban alrededor del trono, y de los ancianos y los cuatro animales; y postráronse sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,
15 Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo: y el que está sentado en
el trono tenderá su pabellón sobre ellos.
17 Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará á fuentes vivas de aguas: y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.
COMENTARIOEn este capítulo 7 de Apocalipsis hemos examinado todos los versículos donde aparece el vocablo “trono” y observamos que no se dice nada de que el Hijo esté sentado sobre dicho trono. En el verso 10, por ejemplo, descubrimos que quien está sentado en el trono es el Padre y no el Hijo.

APOCALIPSIS 8:3

Apocalipsis 8:

3 Y otro ángel vino, y se paró delante del altar, teniendo un incensario de oro; y le fue dado mucho incienso para que lo añadiese á las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

COMENTARIOTampoco en el capítulo ocho de Apocalipsis encontramos que El Mesías esté sentado en su trono personal o individual.

APOCALIPSIS 11:16

Apocalipsis 11

16 Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios .

COMENTARIOTampoco encontramos en el capítulo once de Apocalipsis que Jesús el Mesías esté sentado en su trono personal o individual. Es verdad que se habla de tronos pero estos son para los 24 ancianos.

APOCALIPSIS 12:5

Apocalipsis 12

5 Y ella parió un hijo varón, el cual había de regir todas las gentes con vara de hierro: y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono.

COMENTARIOEn el capítulo doce de Apocalipsis aparece una vez el vocablo ‘trono’ en el verso 5. No obstante, este trono no es el trono del Hijo sino de Yahwéh , el Padre.

APOCALIPSIS 14:3,5

Apocalipsis 14

3 Y cantaban como un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro animales, y de los ancianos: y ninguno podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil, los cuales fueron comprados de entre los de la tierra.
5 Y en sus bocas no ha sido hallado engaño; porque ellos son sin mácula delante del trono de Dios.

COMENTARIOEs claro que tampoco en el capítulo 14 de Apocalipsis se habla de un trono personal del Hijo de Dios. El verso 5 dice claramente que el trono es de Dios, Dios el Padre.

APOCALIPSIS 16:17

Apocalipsis 16

17 Y el séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una grande voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho es.

COMENTARIOTampoco en el capítulo 17 se habla de un trono para el Hijo de Dios. Simplemente se habla de un trono que está en el templo del cielo.

APOCALIPSIS 19:4,5

Apocalipsis 19

4 Y los veinticuatro ancianos y los cuatro animales se postraron en tierra, y adoraron a Dios que estaba sentado sobre el trono, diciendo: Amén: Aleluya.
5 Y salió una voz del trono, que decía: Load á nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes.

COMENTARIOEn el capítulo 19 de Apocalipsis tampoco se habla de un trono que le pertenezca al Hijo de Dios, sino solo a Dios. Esto es muy importante porque algunas personas no distinguen este detalle singular.

APOCALIPSIS 20:4,11

Apocalipsis 20

4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni a su imagen, y que no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivieron y reinaron con el Mesías mil años.11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo;
y no fue hallado el lugar de ellos.

COMENTARIOEsta es una visión de la era venidera cuando Jesús el Mesías inaugure su reino milenario en la tierra. Los tronos que son vistos son los tronos de los mártires que reinarán con El Mesías en la tierra. En Salmos 122:3-5 se nos revela que los tronos del juicio estarán en Jerusalén y no en el cielo.

APOCALIPSIS 21:5

Apocalipsis 21

5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.
COMENTARIOTampoco este versículo (ni su contexto) nos dice que este trono es del Hijo de Dios, sino más bien del Padre.

APOCALIPSIS 22:1, 3

Apocalipsis 22

1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.

3 Y no habrá más maldición; sino que el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán.

COMENTARIOEl capítulo 22 se refiere básicamente a la era del reino en la nueva tierra, y el único verso que nos habla de un trono del Padre es el 3. Pero nada en el contexto nos indica que esta visión es una del cielo, sino de la nueva tierra, cuando Dios y su Hijo estén con los hombres (21:1-3).

Jesús El Mesías Está Sentado En El Trono De Yahweh
Hemos demostrado que el Maestro Dios el Mesías NO está sentado en SU trono de autoridad en los cielos. Es crucial mencionar que el mismo Maestro Dios el Mesías dice lo siguiente: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en SU TRONO”. Tomemos nota que el Mesías está sentado en el trono de su Padre---¡No en el suyo! Esta verdad es pasada por alto por los estudiantes de la Biblia. La mayoría cree que nuestro Maestro está ahora sentado en su propio trono (el de David, su Padre) en el cielo, pero esto no tiene base escrituraria. Es imposible que el Mesías esté sentado simultáneamente en su trono y en el trono de Su Padre. Pero habrá un trono para el Padre y otro para el Hijo cuando la Nueva Jerusalén descienda a la tierra y Dios esté con El Mesías entre los hombres. Por tanto, Dios aún no se ha sentado en su trono real, pues no ha llegado su hora para hacerlo, ni la hora de los santos. Pero llegará la hora cuando el Mesías y sus santos se sienten en sus tronos en la tierra (Daniel 7.13,14,18,22,27).
Pero sigamos examinando más versículos bíblicos que nos enseñan que el Mesías aún no está sentado en su trono real:

Colosenses 3:1: “Si, pues, habéis resucitado con El Mesías, buscad las cosas de arriba, donde está sentado (no entronizado) a la diestra de Dios”.
Hebreos 8:1: “Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó (no dice 'entronizó') a la diestra del trono de la Majestad en los cielos”.

Hebreos 12:2: “Puestos los ojos en Dios, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó (no dice 'entronizó) a la diestra del trono de Dios”.

Tomemos nota que Jesús NO aparece sentado en un trono personal a la diestra del trono del Padre. Es decir, no hay dos tronos de poder y autoridad en los cielos, y menos, tres. Jesús aparece sentado a la diestra del trono. Esto puede interpretarse de dos modos: que él está sentado en un lugar que no es un trono de gloria y de poder propiamente dicho, sino una silla o algo así; o también puede interpretarse como que él está sentado en el propio trono de Dios , pero al lado derecho del Padre. Esta posibilidad parece más coherente. Lo importante es destacar que nunca se habla en el NT que el Mesías esté sentado en un trono personal de poder y autoridad como el que tiene el Padre. Si estoy errado, por favor demuéstrenmelo con la Biblia. Muéstrenme sólo un texto donde se diga que el Mesías está sentado en un trono personal de autoridad en el cielo al lado derecho del trono del Padre.
¿Cuándo Entonces se Sentará El Mesías en Su Trono Personal de gloria?

Si como hemos demostrado Jesús no está sentado ahora en su trono personal de gloria, nos preguntamos: ¿cuándo lo hará? La respuesta la dio el mismo Maestro Jesús el Mesías en Mateo 25:31,34: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él , entonces se sentará en su trono de gloria... entonces dirá a los de su derecha: Venid , benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Por tanto, es muy claro que Jesús no se sentó en su trono de gloria ni el 33 DC, ni en el 70 DC, ni en el 1914, ... ¡y menos, sus seguidores!. Pero cuando él regrese en gloria con sus santos ángeles, entonces, y sólo entonces, se sentará en el trono de David su Padre en Jerusalén junto con todos los salvos de todas las épocas (Salmos 122:3-5). Nótese que los tronos de los santos estarán---¿dónde?---¡EN JERUSALÉN!
En la interesante 'Parábola de la Diez Minas' Jesús tuvo que corregir la idea errada de sus seguidores de que su reino era inminente (Lucas 19:11). Les dijo en esa parábola que un 'hombre noble' (él mismo) se fue a un 'país lejano' (cielo) para recibir un reino y volver (v.12). Mientras tanto, sus siervos tendrían que ocuparse de su casa y de sus negocios hasta que él regresara nuevamente a la tierra para tomarles cuenta de los frutos de su trabajo. Aquellos que multiplicaron más sus minas tendrían más autoridad gubernamental sobre las naciones (vs 13-19).

Dilema Amilenialista

El problema de los preteristas es que ellos dicen que el reino ya vino en el año 70 DC, o en el 33DC, en el caso de los amilenialistas. Esto significaría que en aquellos tiempos primitivos el Mesías se sentó en su trono de gloria para regir el mundo sólo con una parte minúscula de sus escogidos, y dejando fuera del camino a todos los santos que vendrían en las futuras generaciones y en los siglos venideros. Pero sucede que en el libro de Apocalipsis no aparece el Mesías sentado en su trono de gloria como ya demostramos antes, sino en el trono de Su Padre. Si damos por cierto que el reino se inauguró en el 33 DC, resulta extraño que en el libro de Apocalipsis, el cual fue revelado décadas después de Pentecostés del 33 DC, no presente al Hijo sentado en su propio trono en el cielo junto con todos los santos desde el principio del libro apocalíptico, sino sólo al final (Caps. 20-22), cuando trata del milenio en la tierra.

Pero aquellos que dicen que el Mesías ya está reinando desde el primer siglo de la Era Común nos deben explicar en qué consiste ese gobierno del Mesías y de su supuesta “iglesia.” Y es que por todos lados vemos problemas y maldades que no tienen parangón. El mundo está pervertido, en caos, en confusión, en peligro de auto-destruirse. Entonces nos preguntamos, ¿puede Jesús estar sentado en el cielo gobernando sobre las naciones?¿Qué cosas buenas ha hecho entonces Jesús por el mundo desde que él supuestamente se sentó a gobernar a las naciones en el siglo I?¿No dice la Biblia que él gobernaría el mundo con vara de hierro? (Apo. 12:5). Por otro lado, ¿no dice Isaías mismo que el gobierno mesiánico será uno que traerá paz y justicia a todos los pueblos de la tierra? (Isaías 9:6,7).

Los amilenialistas deben recordar que Pablo fue irónico con aquellos creyentes que se creían reyes en función. En su carta a los corintios les escribe lo siguiente: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros” (1 Corintios 4:8). Como vemos, el apóstol Pablo usó la ironía para mofarse de aquellos creyentes que creían que vivían en el mejor de los mundos y que pensaban que estaban reinando como reyes.

¿Creyeron los Discípulos que el Reino Vendría pronto?
No podemos olvidar que los mismos apóstoles querían saber cuándo sería restaurado el reino a Israel. Fue por esta inquietud que los apóstoles le preguntaron a Jesús si dicho anhelado reino milenario le sería restaurado a Israel en su época. Sin embargo, es más sorprendente aún lo que el Maestro les respondió al decirles que Su Padre es el único que sabe el tiempo exacto para que se cumpla esa promesa (Hechos 1:3,6,7). Si el reino estaba a las puertas, él pudo habérselos dicho, pero no lo dijo. El fue categórico al afirmar que sólo Jesús sabe cuando se cumplirá ese anhelo milenario. Obviamente él mismo lo ignoraba por completo y no tenía idea alguna del tiempo preciso.
También debemos recordar que el reino del Mesías significa la vida eterna para todos los creyentes. En el diálogo que tuvo el Mesías con el joven rico en Mateo 19:16-25 el estudiante de la Biblia podrá descubrir que la vida eterna está ligada estrechamente con el reino de Dios. Tanto la ‘vida eterna’ y el ‘reino eterno’ tienen que ver con el Olám Habá, el Mundo Venidero, mundo del reinado milenario del Mesías. De modo que si alguien quiere decirnos que ya estamos en el reino, debemos inferir que ya tenemos la inmortalidad, y que no moriremos jamás. Lamentablemente todavía la muerte es un enemigo de todos los hombres. Es verdad que tenemos la vida eterna, pero esa vida eterna es una promesa que poseemos por la fe únicamente (1 Juan 2:25). Todavía tenemos que esperar que Jesús el Mesías regrese en gloria para que seamos transformados a la semejanza de él. Entonces los creyentes serán cambiados e inmortalizados para entrar en su reino por todo un milenio. Nuestros cuerpos no envejecerán ni morirán como ocurre hoy.

El Reino del Mesías y la Regeneración de Todas las Cosas

En el reino del Mesías, que es la era de la regeneración, cuando Jesús se siente en su trono de gloria, los apóstoles se sentarán también en doce tronos para juzgar (gobernar) a las doce tribus de Israel (Mateo 19:28). Sin duda esto no ocurrió en el año 70 DC, ya que los apóstoles murieron y no tomaron sus tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Notemos que Jesús habló de la época de la regeneración como la época de su entronización, en Mateo 19:28: “De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.” La palabra “regeneración” viene del Griego (polingenesia), y no se encuentra en otra parte del NT salvo en Tito 3:5, y que denota un nuevo nacimiento espiritual. Plutarco la usa para referirse a las almas en nuevos cuerpos (la doctrina Pitagórica de la trasmigración). Cicerón habla de la “restauración de autoridades y honores”. Filón lo conceptuaba con el “nuevo nacimiento del mundo a través del fuego”. Esto quiere decir que cuando se restaure el reino milenario de Dios habrá un nuevo nacimiento de todas las cosas, llamado también “la restauración de todas las cosas” (Hechos 3:19-21), y “nuevos cielos y nueva tierra donde mora la justicia” (2 Pedro 3:13,14, Apocalipsis 21:1,5). Es también la liberación de toda la creación de la corrupción con la manifestación de todos los hijos de Dios en cuerpos nuevos. Todas estas promesas y esperanzas de ningún modo se vieron cristalizadas en el primer siglo de la Era Común, ni en ningún otro siglo de nuestra Era.

LA VERDAD DE LA PANDEMIA