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lunes, 28 de junio de 2010

¿CÓMO VE DIOS LA HOMOSEXUALIDAD?


Hermanos y amigos la inmoralidad y la perversión esta creciendo debido a que la gente esta perdiendo el temor de Dios. En estos esta la homosexualidad. Ahora veamos porque la homosexualidad es inmoral e inaceptable y vergonzosa ante Dios. Veamos lo que la palabra de Dios dice al respecto.

1. En Génesis 1:27-28 dice: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. En Génesis 2:21-24 dice: “Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del Varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Claramente se ve que Dios creo a Varón y Hembra no varón y varón o hembra y hembra. Eso claramente establece el orden natural creado por Dios.

2. Donde en la Biblia y en especifico habla en contra de esta conducta?

En Romanos 1:24-32 dice:”Por lo cuál también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando su uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.”

En Levítico, 18:22 dice:” No te acostarás con varón como con mujer; es abominación”. En Levítico, 20:13 dice:” Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos”. En 1 Corintios 6:9-10 dice: “¿No sabéis que los injustos no heredaran el reino de Dios? No herréis; ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores heredaran el reino de Dios”. Aquí vemos claramente como Dios aborrece la conducta homosexual y la cataloga como no aceptable y que los tal conducta practica son dignos de muerte. ¿Conoce la historia de Sodoma y Gomorra? Dios destruyó estas 2 ciudades a causa de la perversión homosexual que había en esos lugares; lea Génesis 18:16 al 19:1-30

Amigo(a) si tienes esta practica quiero decirte que hay esperanza para ti. Pues Dios aborrece el pecado pero no al pecador, de otra forma no hubiera muerto en cruz por ti y por mi. Quizás has tratado de dejar la homosexualidad y no has podido pero yo te digo que si puedes aunque no por ti mismo pero si con la ayuda de Dios.

Dios es poderoso para liberarte de esta conducta si tienes fe en el. Algunos dicen que es enfermedad, Jesucristo tiene el poder de sanarte de toda enfermedad y de liberarte de todo mal de ser así. La realidad es que es una atadura espiritual que solo Dios puede romper si aceptas a Cristo y renuncias a estas cosas.

Para ser libre del homosexualismo has lo siguiente:

Acepte a Cristo como Salvador personal. Haga una decisión informada sobre como aceptar a Cristo según la Biblia . Haga la oración de salvación que esta es la voluntad de él. Hágalo de corazón y regrese debe hacer la siguiente oración de renuncia al homosexualismo. Debe realmente desear buscar de Dios y debe estar realmente dispuesto(a) a renunciar a esta practica si desea ser libre.

Haga la siguiente oración en voz audible. Porque con el el corazón se cree para justicia; mas con la boca se confiesa para salvación. (Romanos 10:10 )

Señor, renuncio a la mentira que se ha dado en mí o a otras personas para ser homosexual, y concuerdo en que en tu palabra prohíbes la conducta homosexual. reconozco que tu moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste al tercer día para darme nueva vida por lo que te reconozco como mi Señor y Salvador. Te doy gracias por crearme con un sexo definido. Renuncio a todo pensamiento, estímulo, impulsos y actos homosexuales, y te pido que canceles todos los medios que Satanás ha utilizado para pervertir mis caminos y pensamientos. Anuncio que soy libre en Cristo para relacionarme con el sexo opuesto y con mi propio sexo de la manera que tú estableciste. En el nombre de Jesús, Amen.

Sera libre por la fe en Cristo. Esto no significa que no serás tentado en el futuro,pero ahora vas a tener el poder para decirle que no al pecado por medio del Espíritu Santo que Dios te dio cuando hiciste esta oración.

Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio. 2 Timoteo 1:7

Ahora tiene todo el poder y dominio propio que necesita y recuerde que: (todo lo puedes en Cristo que le fortalece Filipenses 4:13)

Para mantener su libertad en Cristo es importante que sigas eligiendo la verdad y que te mantengas firme en la comunión con el Señor. Asista y congréguese a una iglesia.

5 Cosas importantes que debes hacer para que puedas perseverar hasta el fin.

1.Lee y medita en la Biblia diariamente.

2.Dedícate diariamente a la oración

3.Asiste regularmente a una Iglesia donde se predica el evangelio completo y a Cristo como único salvador.

4.No regreses a los viejos patrones de pensamiento, sentimientos y acciones.

5.Pide consejería pastoral si piensas que no lograras estar firme en libertad y en Cristo.

Que el Señor guarde sus mentes y sus corazones. Amen

Fuente:

http://www.blogdecristo.com/2010/05/como-ve-dios-la-homosexualidad.html

viernes, 24 de abril de 2009

¡AY DE LOS QUE A LO MALO DICEN BUENO, Y A LO BUENO MALO!


Dice claramente el Profeta Isaías

¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!



Este artículo que aparece a continuación, sacado del conocido sitio llamado “Lupa Protestante”, no nos deja sino con la boca abierta, pues su escritor, que aparentemente ha leído las Santas Escrituras, hace una interpretación muy cómoda y conveniente de la mismas para justificar y condonar la práctica homosexual


Biblia y homosexualidad

Enric Capó, España

Una primera lectura de la Biblia nos lleva a la conclusión de que en ella nos hallamos ante una condena absoluta de la homosexualidad. En el A.T. encontramos pasajes muy fuertes que prohíben enérgicamente las relaciones sexuales entre hombres; e, incluso, llegan a castigarlas con la pena de muerte. “Si alguien se acuesta con otro hombre como se hace con una mujer, cometieron gran perversión; ambos han de ser muertos” (Lev 20,13). No es, pues, extraño que muchos cristianos estén totalmente en contra de esta práctica sexual y que algunos lleguen a aplicar el castigo que establece el libro del Levítico. En los EEUU son miles las víctimas del fanatismo religioso contra los homosexuales (¡pero también contra los pedófilos, abusadores sexuales, abortistas, Sr. Capó!). Recuerdo unas fotografías, que me enseñaron allí, del escenario del asesinato de un homosexual (Sr. Capó, a mi también me enseñaron una del asesinato de un doctor abortista en E.U por parte de “fanáticos religiosos”). Había sido asesinado en el comedor de su casa y en una de las paredes de la habitación donde se encontraba el cadáver, podía verse la cita escrita a mano de Lev. 20,13. Parece que esto lo justificaba todo (Bueno, Sr. Capó, no faltan personas en extremo fanáticas en la religión, en la política, y en otros ámbitos. El catolicismo sentenció a muerte de millones de “herejes” simplemente porque tenían creencias y prácticas diferentes que no encajaban con las suyas. Definitivamente para Roma, los disidentes eran unos endemoniados que merecían ser asesinados por su desviación de la Palabra de Dios).

A la misma conclusión llegamos cuando leemos el Nuevo Testamento. La primera lectura de los pasajes de Romanos 1,26-27, y otros parecidos (1 Co 6,9; 1Tim 1,8-10; Judas 1,7), nos confirman en la condenación de las relaciones homosexuales: “así que Dios los ha dejado a merced de pasiones vergonzosas. Sus mujeres invierten el uso natural del sexo y se entregan a prácticas antinaturales. Y lo mismo los hombres dejan las relaciones naturales con la mujer y se abrasan en el deseo de los unos con los otros. Hombres con hombres cometen acciones infamantes, y en su propio cuerpo reciben el castigo que merece su extravío”. Los pasajes son tan claros y explícitos que parece que no dejan resquicio alguno para aceptar cualquier práctica homosexual. Sin embargo, una segunda lectura, más pausada i cuidadosa, de los mismos textos, nos suscita dudas sobre las conclusiones a las que hemos llegado en la primera lectura.

La primera duda se refiere a si el pasaje del Levítico nos afecta a nosotros los cristianos. Nos damos cuenta de que los versículos que citamos del libro del Levítico pertenecen a la porción del libro que se denomina “Código de Santidad” (Capítulos 17 al 26) en el que se dan instrucciones al pueblo de Israel, de muy diferente índole, que nosotros, los cristianos, no nos sentimos obligados a observar. Por ejemplo, prohibiciones diversas a las que no hacemos caso: comer sangre, bajo pena de ser extirpado del pueblo (17,10), sembrar un campo con dos clases de semilla o llevar ropas hechas con dos clases de tejidos (19,19), rapar en redondo la cabeza o recortarse la barba (19,27), comer animal muerto o quien haya sido despedazado por las fieras (22,8) etc. Por otra parte se da permiso –cosa que nosotros no aceptamos- para comprar y vender esclavos (25,44-46), o se castiga con la muerte al blasfemo (24,14). Entre todas estas prohibiciones está la de “acostarse con varón como con mujer”. ¿En qué difieren las prohibiciones? ¿Debemos obedecerlas todas o, por el contrario, olvidarlas como cuestiones que se referían a un pueblo y a una época, pero que no nos afectan? [Puede ser verdad lo que usted dice, Sr. Capó, pero resulta curioso que si bien Pablo ya no menciona esas leyes como la de raparse la cabeza, comer sangre, llevar ropas con dos clases de vestidos, etc, porque finalmente no son estrictamente de orden MORAL, sí menciona y condenada la práctica homosexual cuando dice que hubo hombres que practicaban actos vergonzosos como el de acostarse con otros hombres (Rom. 1:27,27) y a quienes él definitivamente no los veía heredando el reino de Dios (Gál. 5:19-21)].

La segunda duda se refiere a si nosotros, que vivimos en el siglo XXI, estamos hablando el mismo lenguaje de la Biblia y entendemos las palabras que usamos de la misma forma. Tanto en los pasajes del Antiguo Testamento como en los del Nuevo, la prohibición de relaciones sexuales entre hombres está en el contexto de los hombres malvados que corrompen la creación “como no tienen interés en conocer a Dios, Dios mismo los ha dejado a merced de una mente pervertida que les empuja a hacer lo que no deben. Rebosan injusticia, perversidad, codicia, maldad; son envidiosos, asesinos, embaucadores, malintencionados, etc. etc. (Ro 1,28-29). Es decir, la práctica de la homosexualidad se sitúa en el contexto de los vicios sexuales y de la corrupción de costumbres. Así, en el pasaje de 1ª Corintios 6, se les condena junto a los fornicarios, los idólatras, los adúlteros, los ladrones, los borrachos, etc. Asimismo en el pasaje de 1 Tim 1,8-10, se los asimila a los parricidas y matricidas, los fornicarios, los mentirosos y perjuros, etc. Y así en otros pasajes. Podríamos, pues, concluir que en la Biblia se condena la promiscuidad sexual y toda clase de vicio homo o heterosexual, pero que en ningún pasaje se contempla la posibilidad del amor y la fidelidad entre miembros del mismo sexo (Sr. Capó, si como bien dice usted la homosexualidad es condenada por Dios, es obvio que la Biblia ni siquiera contemple la posibilidad del amor y fidelidad entre miembros del mismo sexo en el sentido de vivir como pareja).


Y creo que esto debe ser subrayado y tenido en cuenta en nuestra segunda lectura de la Biblia. Porque, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento se menciona la homosexualidad como lo que en su estado puro realmente es: una peculiaridad de la naturaleza que no tiene nada que ver con las perversiones sexuales mencionadas en la Biblia (Vaya, Sr. Capó, si que usted llama a lo mano, bueno!). El homosexual no es un vicioso al que se debe castigar, como lo ha sido a lo largo de la historia, sino un ser humano que afectiva y sexualmente se comporta de forma diferente (contranatural diría yo, Sr. Capó!) a los que llamamos heterosexuales. Por tanto, es totalmente injusto aplicar los pasajes que hemos mencionado a aquellos hombres y mujeres que, aún siendo del mismo sexo, se sienten atraídos entre ellos, se enamoran, se aman y deciden vivir juntos en la fidelidad “hasta que la muerte nos separe”(¡Injusto para los homosexuales, mas no para Dios, Sr Capó!) Esto no es perversión (no, claro, ¡es una relación natural y bien diseñada por Dios, Sr. Capo!), ni vicio, sino otra forma de amar (¡aunque dolorosa y poco higiénica, por cierto!), ciertamente atípica, pero no por esto menos lícita ni menos digna de respeto (Pero Sr. Capó, también es para usted una “forma de amar” la relación entre un hombre y su mascota, o de una mujer con su mascota—zoofilia— porque sencillamente es la “preferencia sexual” de quien la practica?¿La respetará igualmente y le dará luz verde? …total, el NT no condena la zoofilia que yo sepa). No es de asombrarse que dentro de pocos años habrá matrimonios entre humanos y mascotas.
Enric Capó

LA VERDAD DE LA PANDEMIA