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domingo, 23 de agosto de 2009

REALMENTE EL EVANGELIO DE LA PROSPERIDAD HA HECHO PRÓSPEROS A SU PARTIDARIOS EN ESTADOS HUNDIDOS?


LAS CIFRAS HABLAN

Según las encuestas del Pew Forum sobre Religión y Vida Pública, el nivel de ingresos medio de todos los Cristianos es menos que aquellos de las otras fes. Por ejemplo, el porcentaje de cristianos protestantes con ingresos superiores a 100,000 dólares por año es del 15 %. Este porcentaje es menos que de los Musulmanes (16 %), Judíos (46 %), budistas (43 %) e hindús (43 %).

Comparando entre denominaciones cristianas mismas, encontramos algo interesante. Si uno asume que la enseñanza del evangelio de la prosperidad debe ser la más frecuente en las sectas Pentecostales evangélicas, la falsedad de esta enseñanza se muestra como la más fraudulenta por las cifras que hemos conseguido. La demografía Pentecostés o Pentecostal es la más pobre de todas, a excepción de los Bautistas en la históricamente Tradición Negra. El 48 % de Pentecostales (partidarios de la prosperidad) tiene ingresos menores de 30,000 dólares al año; y sólo el 7 % mayor que 100,000 dólares por año. Esto se compara con el 31 % y el 18 % en la población cristiana en general, respectivamente.

Claramente, las promesas de la Teología de la Prosperidad son una broma pesada, un engaño bien elaborado para explotar a los feligreses. Podrían hacerse muchas peores alegaciones, pero con esto basta y sobra para probar su falsedad. Este evangelio “no libera seguramente al oprimido” como era la misión de Cristo. (Lucas 4:18)

Ah, y este mismo “fenómeno” se repite seguramente en los países de América Latina, donde los Pentecostales no son los cristianos más afortunados y acomodados que existen comparados con los demás cristianos de otros grupos evangélicos no pentecostales.

miércoles, 24 de junio de 2009

LA IGLESIA CATÓLICA EN GUATEMALA, ASEDIADA POR LAS LLAMADAS SECTAS PROTESTANTES


La Iglesia católica en Guatemala corre el riesgo de ser oscurecida por el dramático crecimiento de las sectas evangélicas, que no se detienen ante nada a la hora de ganar adeptos.

Cristina Sánchez/Zenit -

Así lo ha denunciado la asociación Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), constatando que estos grupos prometen ayuda material a cambio de conversiones.

Una delegación de AIN ha visitado recientemente diez de las catorce diócesis del país. Tras haber recorrido 3.000 km en 17 días, esta delegación ha elaborado un informe en el que constata que Guatemala es ya evangélica al 50% . En este informe, la delegación de AIN afirma que las sectas radicales son acusadas de corromper a la gente que pasa hambre prometiéndoles alimento, medicinas y trabajo a cambio de su conversión.

Según el documento, algunos líderes evangélicos están tomando como objetivo a la Iglesia católica para convencer a los fieles de que abandonen el catolicismo, atacando enseñanzas fundamentales como la importancia de la Virgen o el Papa y enfatizando los escándalos que afectan al clero.

"Nos hemos quedado sorprendidos por el enorme número de nuevas iglesias evangélicas que hemos visto durante nuestro viaje --afirma el coordinador de proyectos de AIN para América Latina, Xavier Legorreta--. Parece surgir como hongos en todas partes". Aunque Guatemala tiene una de las más fuertes comunidades evangélicas latinoamericanas, la rápida difusión de estas confesiones es, afirman, "sorprendente".

El informe de AIN afirma que los líderes de algunas sectas se han dirigido a zonas particularmente pobres mostrando alimento y vestidos que la gente habría podido conseguir si hubieran comenzado a asistir a los servicios religiosos. Esto, afirma la asociación, sucede sobre todo en los momentos en los que la gente es más vulnerable, como tras un huracán o cualquier otro desastre natural.

"Parece que lo que atrae a la gente hacia las sectas no sea una cuestión de fe sino una cuestión económica. Es la promesa de llegar a ser rico en seguida", explica el documento.

También afirma que estas sectas reciben a menudo abundante financiación por parte de ricas organizaciones estadounidenses, y recuerda las campañas publicitarias evangélicas masivas con posters y otros materiales difundidos en todo el país. "Los líderes evangélicos han abierto brecha indudablemente en la conciencia de las personas --reconoce Legorreta--. Su mensaje es muy simple y claro. El cristianismo evangélico se ha promovido en todas partes -en televisión, en la radio, en grandes carteles-, incluso ante las farmacias en las calles principales".

En esta difícil situación, AIN está ayudando a los obispos con un proyecto actualmente en fase de discusión, que prevé la impresión y distribución de la Biblia católica en todo el país.

"Los obispos de Guatemala son extremadamente conscientes del problema de las Iglesias evangélicas", confesó Legorreta. "Lo que seguimos diciéndoles es: 'estamos dispuestos a ayudar'. La Iglesia católica reconoce la necesidad de responder presentando nuestra fe de modo claro y usando todos los medios disponibles", concluyó.

martes, 4 de noviembre de 2008

EL EVANGELIO PERDIDO DE LOS EVANGÉLICOS Y CATÓLICOS ROMANOS

Evangélicos sin un Evangelio Auténtico

Me da qué pensar cuando recuerdo el refrán que dice: “En la casa del herrero, cuchillo de palo” que podría equivaler a algo así como: “En la Iglesia cristiana evangélica, evangelio del diablo” que justamente es lo que viene sucediendo en la mayoría de las denominaciones evangélicas y carismáticas de hoy. Ellas llevan el nombre de evangélicas, pero enseñan un evangelio barato, de cartón o de hojarasca que no alimenta ni nutre el alma. Sencillamente estas iglesias están trabajando para los demonios, los inventores de las doctrinas perversas, diabólicas, y que ciegan el entendimiento de los incrédulos con propuestas o promesas seductoras y mundanas, imposibilitándolos así de ver la luz del verdadero evangelio de la gloria de Cristo, que es el evangelio del reino (2 Cor. 4:4).

Hoy, desgraciadamente, los evangélicos están más confundidos que nunca sobre el significado del vocablo “evangelio”. Y para muestra basta un botón: Usted sólo pregunte por separado a cada uno de los miembros de una iglesia evangélica ¿qué es el evangelio? y se sorprenderá al recibir tantas respuestas diversas que ciertamente confundirían a cualquier novicio. ¡Y pensar que sólo hay un evangelio en la Biblia! (Gálatas 1:6-9). Realmente y tristemente el evangelio original está oculto para ellos por acción del enemigo invisible.

No obstante, me pregunto ¿por qué se les hace muy difícil a muchos entender que sólo hay un evangelio verdadero y salvador en la Biblia, y más, cuando éste está tan claramente revelado por Jesús y Pablo? ¿Por qué hay tan poco interés por parte de los evangélicos por averiguar cuál es exactamente ese único y singular evangelio de Cristo, cuando sabemos perfectamente que es vital para la salvación? (Romanos 1:16). ¿No es acaso injusto que estos “creyentes” se arroguen el nombre de “evangélicos” cuando en realidad han puesto poco o ningún interés por averiguar lo que es el evangelio?

¿Es Cristo el Evangelio?

Todos los creyentes comprometidos amamos al Señor Jesús, y lo consideramos como el Señor y el Salvador de nuestras vidas, así como también nuestro rey del reino venidero. Sin embargo, este hecho no lo convierte a Jesús en el evangelio propiamente dicho. Sorprendentemente, Jesús vino a predicar el Reino de Dios y no a su persona como tal. El no vino a decirnos que su persona era específicamente el evangelio de Dios. En realidad él nunca dijo que él era el evangelio, y usted no encontrará ni una sola instancia en que él dijera semejante cosa, pese a que Pablo habló a veces del “evangelio de Cristo” pero sólo en el sentido de que el evangelio pertenece a Cristo y proviene de él.

La Biblia define a Jesús más bien como el Mensajero de Dios, encargado de entregar el evangelio o Buenas Nuevas al pueblo del Señor. Dice Hechos 10:36: “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; este es el Señor de todos”. Sin embargo, más adelante veremos que él mismo, al predicar el evangelio, se encuentra totalmente involucrado en él y se convierte en el personaje central y fundamental del evangelio.
¿Cómo llamó Jesús a Su mensaje o evangelio?

La respuesta a esta pregunta está en Lucas 4:43, donde el mensajero, Jesucristo, proclama: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque para esto he sido enviado”. En el evangelio de Marcos 1:1,13,14 leemos: “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Así que el reino de Dios es el evangelio, el evangelio del reino de Dios, o las buenas nuevas del reino de Dios. El Reino de Dios es una noticia muy buena, un anuncio de Cristo que trae dicha, gozo, y bendición. Jesús no sólo empezó predicando “el evangelio” y punto, sino el evangelio del reino de Dios. Todo completo. Sin embargo, entre los llamados evangélicos, sólo les oímos decir o predicar: “Crean en el evangelio”, “crean en Cristo”, “crean en la Palabra”, “crean en la Biblia”, “acepten el evangelio salvador”, pero nunca, o casi nunca, se les oye decir: “crean en el evangelio del reino de Dios”. Simplemente no es su lenguaje o cliché. Pareciera que hubiese un embarazo o un prejuicio de hablar del reino porque les hace recordar a los “Testigos de Jehová” con su mensaje del reino, o a los “Mesiánicos” con su mensaje del reinado davídico por restaurarse. Y efectivamente, cuando yo les hablo a las personas sobre el reino de Dios como el evangelio, me acusan de ser un Testigo de Jehová, porque esta secta proclama como su mensaje central, el reino de Dios, pero un reino que a mi entender tiene atisbos errados.

Sin embargo, no hay excusa válida para dejar de lado la expresión completa usada por nuestro Señor para el evangelio. Si él lo llamó desde un comienzo como “el evangelio del Reino de Dios”, entonces usted, mi hermano, debe respetar esa locución al pie de la letra, y no quitarle nada.
Pero usted dirá que en otras partes Jesús sólo usó la frase “El evangelio” y no menciona el reino de Dios. Sí, es verdad, pero cualquier lector de la Biblia sabe que cuando Jesús habla del “evangelio”, él se está refiriendo al “Reino de Dios” como sucede en Marcos 1:14, 15: “Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Aquí usted verá que en el verso 14 Jesús habla del “evangelio del reino de Dios”, y en el versículo 15 él separa la frase hablando sobre “el reino de Dios” y un poquito más adelante él dice: “el evangelio”. Así que tome nota que cuando Jesús habla en otras citas sobre “el evangelio” (p.e. Lucas 7:22; Marcos 8:35; 13:10), nosotros sabemos que se refiere al reino de Dios. Tenemos que aceptar de una vez por todas que “el evangelio”, “el evangelio de Cristo”, “el evangelio de la paz”, “el evangelio de aquella promesa”, “el evangelio de la gracia” y el “evangelio de la gloria” son todos sinónimos para el único evangelio que es el evangelio del Reino de Dios.
¿Un Reino en los corazones de los hombres?

Hoy escuchamos a los mal llamados “evangélicos” hablar de que el reino de Dios es “Cristo reinando en tu corazón” o que “Cristo es el rey de tu vida”, o locuciones similares. Y aunque esto suena hermoso a los oídos de todos, NO ES EL REINO DE DIOS que Cristo vino a predicar. Jesús no dijo: “Quiero ser el Señor de tu vida” ó “Quiero reinar en tu corazón” como oímos frecuentemente enseñar a los evangélicos. En sus prédicas nos dicen: “Haz de Jesús el rey y Señor de tu vida o “deja que Cristo reine en ti” como si éstos fueran el mismo mensaje que Cristo quiso difundir a todos los hombres.

Aparentemente no hay nada de malo que se predique tales tiernos mensajes, pero ninguno de éstos fue el mensaje que Cristo quiso remarcar en las mentes de sus interlocutores. Él no vino a enseñarnos un reinado suyo en nuestros “corazones” o en nuestras vidas… ¡Lo que él realmente vino a enseñarnos a través del mensaje divino es su futuro reinado personal y mundial en la era venidera para traernos la paz y la justicia perdurables! Esta verdad no es muy “potable” para quienes están acostumbrados a que se les enseñe una promesa gnóstica consistente en una partida al cielo después de morir para estar con Dios y Cristo por la eternidad a través de sus almas inmortales. La iglesia Católica es la responsable número 1 de que este evangelio trucado del cielo se haya impregnado en las conciencias de ex miembros romanistas convertidos en “evangélicos”. Tanto la doctrina de la Trinidad, como la de la partida de las almas al cielo, nos llegaron vía Iglesia Católica Romana, y aparentemente sus hijas adúlteras siguen sus pasos en este quehacer “evangélistico”.

Sí, las “iglesias hijas” del romanismo, sin darse cuenta, aún predican algunas herejías católicas que no han logrado extirpar de sus credos de fe. Siguen aún metidas en Babilonia la grande, la madre de las rameras, y participando de su fornicación espiritual. Si hay algo que cambiar inmediatamente son los evangelios falsos que velan al único y salvador evangelio que es el que Cristo predicó.

¿Qué es el Reino de Dios, entonces?

Cuando nuestro Señor comenzó predicando el Reino de Dios a sus paisanos, él comenzó diciendo: “El Reino de Dios se ha acercado, arrepentíos” (Marcos 1:13). Esta proclama directa no fue precedida por una introducción de lo que era el Reino de Dios—¿por qué?— ¡Porque los Judíos ya estaban esperando por muchos siglos la venida de ese reino! Ellos sabían perfectamente lo que Cristo quiso decirles cuando proclamaba “El reino de Dios se ha acercado…”. Su esperanza era justamente el restablecimiento del reino de Dios en la nación de Israel (Ver Marcos 11:9,10; Hechos 1:6).

Los Judíos, dijimos, sabían perfectamente de lo que se trataba el reino o la buena nueva del reino que Cristo les proclamaba. No era un mensaje nuevo y revolucionario para ellos que requería una previa explicación por parte del mensajero. Era, más bien, un anuncio esperado de un reino harto conocido por cualquier Judío conocedor de su propia historia monárquica, y en particular, de las promesas divinas sobre una futura restauración de la dinastía real Judía que estaba suspendida desde los tiempos del rey impío Sedequías (587 AC). Sin embargo, también es verdad que muchísimos Judíos estaban errados en el tiempo de su llegada. Jesús proclamaba que estaba cerca, ¿pero cuán cerca estaba en realidad?

¿Pero no es Cristo Mismo parte de las Buenas Nuevas?

Si bien es cierto que Jesús nunca dijo ser el evangelio en los evangelios sinópticos, no obstante después descubrimos que Pablo predicaba a los Corintios el evangelio diciendo: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí”. Ajá, aquí vemos que Pablo devela cuál fue el mensaje del evangelio que predicaba a los gentiles. Y claramente él dice que el evangelio que predicaba era “que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí”. Es decir, el evangelio que Pablo predica a los gentiles es que Cristo, conforme a las Escrituras, fue sepultado, y que resucitó al tercer día, y que se apareció a Cefas, y a los doce, y a quinientos hermanos, a Jacobo, y al mismo Pablo, como a un abortivo. ¿Y dónde quedó el evangelio del reino de Dios? ¿Será que sólo fue para los Judíos y no para los gentiles como algunos maestros enseñan? Pues no! El evangelio es único y para todos los que crean, sean Judíos o Gentiles.

Ahora bien, nótese que hemos resaltado el vocablo “primeramente” de la cita de arriba porque es muy importante destacarlo. Pablo, y esto muy pocos estudiantes de la Biblia observan, empieza diciendo que la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo es lo PRIMERO de Su evangelio, pero no lo ÚNICO o el TODO del evangelio que él predicaba. Simplemente es lo primero o lo primordial—¿por qué?— Porque como Pablo mismo lo dice unos versos más adelante: “Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe” (1 Corintios 15:13,14). Así que Pablo recurre a la verdad de la victoria de Cristo sobre su propia muerte para confirmar que la esperanza cristiana no es vana, y que todo lo demás prometido por el Señor se hará realidad tarde o temprano. Así que para él, la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo es parte vital del único evangelio bíblico que se suma al prístino, es decir, al evangelio del reino predicado por Cristo.

Pero algo más, Pablo no se olvida del Reino de Dios, ya que en esta misma carta de 1 Corintios 15 y en el verso 50 él escribió: “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción”. Así que Pablo pone como meta del cristiano la herencia del reino de Dios (el evangelio de Cristo), que es la otra parte del evangelio que complementa al de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.
Con esto podemos concluir que no se puede predicar el reino de Dios sin predicar sobre la muerte, sepultura y resurrección de Cristo y viceversa. Los evangélicos (como los católicos) predican acerca de la victoria de Cristo sobre la muerte, y su gloriosa y visible resurrección. Pero para nada mencionan que tal evento extraordinario sirve para que tengamos seguridad de que si hacemos nuestra parte, heredaremos el reino de Dios (el evangelio de Cristo) en la nueva tierra de justicia. Y mientras que los grupos evangélicos y protestantes en general ignoren esto, seguirán predicando un “evangelio” mutilado.
Más sobre el Reino en:

http://www.elevangeliodelreino.org/
http://www.apologista.wordpress.com/
http://www.yeshuahamashiaj.org/

lunes, 3 de noviembre de 2008

LA SALVACIÓN—¡LO QUE LOS EVANGÉLICOS Y CATÓLICOS IGNORAN!

Por Ing° Mario A Olcese (Dip Tel.)

La teología cristiana ortodoxa enseña que Jesucristo vino al mundo para “salvar” a los pecadores. Pero: ¿Qué quiere decir la Biblia con la palabra “salvación”? ¿De qué tendríamos que ser salvos, y para qué? Es necesario responder estas preguntas con la Biblia y no con las ideas preconcebidas que no se ajustan a la Palabra de Dios. Desgraciadamente, evangélicos y católicos por igual están enseñando una “salvación de los pecados para ganar el cielo al momento de morir”. ¡Esta es una salvación que no se origina en las Escrituras!

El Salvador de los Hombres

La Biblia nos habla de que hay uno que salva a los hombres, y ése es el Creador, Dios el Padre. Dice Él mismo: “...y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el fuerte de Jacob.” (Isaías 49:26). Ahora bien, Jehová, el Salvador, amó tanto al mundo “que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea SALVO por él.” (Juan 3:16,17). Tome nota que en esos dos versículos aparecen los términos “vida eterna” y “salvo”, pues serán tratados nuevamente en el transcurso de este estudio.

Hay una Salvación Presente

Tito 3:5-7 dice: “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, NOS SALVÓ, no por obras que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Señor, para que justificados por su gracia viniésemos a ser HEREDEROS conforme a la esperanza de la VIDA ETERNA”. Nótese que si bien Cristo nos salvó de la condenación (Judas 23), aún no hemos recibido la vida eterna sino sólo por la fe y la esperanza.

Pero aún hay una Salvación Pendiente o Futura

Si bien Jesús perdonó nuestros delitos y pecados pasados para salvarnos de la condenación, no obstante aún queda que se cristalice nuestra salvación. En buena cuenta, todavía no hemos recibido nuestra salvación integral. Sorprendente, pero real, ¡la salvación es un proceso! En Fil. 2:12 Pablo dice: “ocupaos (trabajad arduamente) en vuestra salvación”. ¡Por tanto, hay que trabajar para lograrla o ganarla!). Es claro que Pablo ve una salvación completada sólo en la parusía del Señor, cuando dice: “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación al pecado, PARA SALVAR A LOS QUE LE ESPERAN.” (Hebreos 9:28). En Hechos 2:47 leemos además: “…y el Señor añadía a la iglesia a los que habían de ser salvos”. Nótese que no dice que el Señor añadía a la iglesia a los salvos, sino a los que “habían de ser salvos”. Es decir, los creyentes eran añadidos a la iglesia, para ser salvos. ¡Esta es la "salvación parusiana"!

Notemos que la primera venida de Cristo tenía relación con el pecado. Esto quiere decir que la primera venida de Cristo fue para tratar el asunto de los pecados del mundo, y cancelarlos con su muerte en la cruz. Ahora, su segunda venida ya no sería para morir por los pecados del mundo, sino para materializar su salvación a aquellos a quienes él ha perdonado por la fe y que han trabajado por su salvación definitiva. Esto quiere decir que Cristo completará el proceso de salvación para aquellos que le aceptaron como su Salvador por la fe, de todas las épocas y lugares, y que vivieron rectamente durante su ausencia y cumplimento su misión. Por eso Pedro acertadamente dice al respecto: “Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para SER MANIFESTADA EN EL DÍA POSTRERO.” (1 Pedro 1:5).

¿De Qué se Trata la Salvación Futura?

Hay una salvación pasada referida a los pecados (Lucas 23:35), y otra futura relacionada con la vida eterna (Ver Hebreos 9:28, 1 Pedro 1:5, Luc 18:30, Jud.21). No obstante, son pocos los que saben de qué se trata la salvación futura, y que es, a mi juicio, la más interesante.

Algunos suponen que ya estamos totalmente salvos, y que no hay otra salvación que esperar. Éstos suponen que los que están en la gracia de Dios irán al cielo una vez que les sobrevenga la muerte física. Según estos creyentes, Jesús no habló de ninguna salvación futura, pero deliberadamente ignoran los textos de Hebreos 9:28, 1 Pedro 1:5, y el de Mateo 24:13, los cuales afirman que habrá una salvación futura con la segunda venida de Cristo.

La Biblia es clara respondiendo acerca de lo que es la salvación futura. No obstante, casi nadie ha advertido esta salvación futura que está escondida en el diálogo de Jesús con el joven rico de Lucas 18:18-30. Los militantes evangélicos y los feligreses católicos ni siquiera se han percatado de esta información contenida en este interesante diálogo entre Jesús, el rico, y sus apóstoles. Sí amigos, en este diálogo está escondido el significado de la verdadera salvación futura. Sólo aquellos que ESCUDRIÑAN la Biblia, con la ayuda del Espíritu Santo, pueden descubrirlo. Pero la mayoría de cristianos apáticos no podrán descubrirlo fácilmente, pues se requiere sólo un sencillo escudriñamiento de cada palabra contenida en este diálogo. Usted debe abrir su corazón y disponer su mente para meditar, sin prejuicios, todos los versículos donde aparece el diálogo del joven rico con Jesús. Los vamos a escribir a continuación tal como aparecen en la Biblia (VRV 60): En Lucas 18:18-30 leemos: “Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 19 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.21 El dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 22 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico. 24 Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25 Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. 26 Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? 27 El les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.28 Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. 29 Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, 30 que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna”.

Aquí hay cuatro frases ‘clave’ que nos ayudarán a definir claramente lo que es salvación. Esas son: “LA VIDA ETERNA”, “EL REINO DE DIOS”, “SALVO”, “SIGLO VENIDERO”. Estas cuatro frases han sido pasadas por alto por la mayoría de estudiantes de la Biblia, y seguramente por usted mismo, privándose así de comprender lo que es la salvación para Jesucristo y sus discípulos. Usted tiene ahora la oportunidad de entender lo que su Pastor u Obispo de su iglesia nunca le reveló porque está ciego.

El joven rico quería heredar la VIDA ETERNA, pero no estaba dispuesto a dejarlo todo por Cristo. Jesús se ve precisado a decir que difícilmente entrará un rico en el REINO DE DIOS. Los discípulos le preguntan entonces a Jesús: ¿Quién podrá SALVARSE? Y Jesús entonces reafirma lo que antes había dicho y añade que aquellos que hayan dejado todo lo acariciado por el Reino de Dios recibirán la vida eterna en el “SIGLO VENIDERO.

Reflexione ahora: ¿Qué es la salvación, según este diálogo? La respuesta es diáfana como el agua cristalina. Usted deberá disponer su corazón y mente para entender. La fórmula es ésta: ¡Sólo tiene que acomodar las CUATRO FRASES CLAVE! (‘Vida Eterna’, ‘Reino de Dios’, ‘Salvación’, Siglo Venidero). Salvación es entonces —y grábeselo bien porque esto no lo escuchará en ningún lado— “ganar la vida eterna en el reino de Dios del siglo venidero”. Esta sencilla explicación no es conocida por millones de cristianos. La mayoría de cristianos cree que salvación es estar con Dios en el cielo. Pero esto no es lo que dice Jesús. Aquí se habla de un reino y de una salvación futuros que vendrán con la segunda venida de Cristo (Mat.25:31,34; Luc 18:30, Hech. 9:28). Entonces se cumplirá lo dicho en Apocalipsis 12:10: “Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo.” Nótese que la salvación está asociada con el reino y la autoridad de Cristo— ¡Realmente salvación y reino van de la mano! Ah, y los difuntos de la fe tampoco han heredado el reino, pero serán resucitados para entrar en él.

Si uno compara Hebreos 9:28 y Mateo 25:31,34, descubrirá que en la segunda venida de Cristo se desencadenará la salvación de los fieles. Esto quiere decir que éstos “heredarán el reino y la consecuente vida eterna preparados por Dios desde la fundación del mundo.” Este es el verdadero evangelio de Jesucristo que no es predicado mayormente por las iglesias, salvo muy raras excepciones.

El Reino de Dios

Cristo y El Reino son los temas más importantes de la Biblia, ya que se mencionan tantas veces desde el comienzo hasta el final de ella. Jesús empezó su ministerio predicando el Reino de Dios (Marcos 1:1,14,15). También lo predicaron sus discípulos (Lucas 8:1-2; Lucas 9:1-2; Hechos 8:12; Hechos 28:23,30,31). Fue también lo último que les enseñó Jesús a sus discípulos, poco antes de ascender al Padre (Hechos 1:3).

El apóstol Pablo lo predicó insistentemente en su ministerio a los gentiles (Hechos 28:23,30,31; Hechos 19:8; Hechos 20:25). También dijo que para entrar en él uno tiene que sufrir tribulaciones en esta vida (Hechos 14:22). Afirmó que no se podía entrar con nuestros cuerpos de carne y sangre, sino con cuerpos inmortales (1 Corintios 15:50). Él aclaró que los muertos y los vivos recibirían esos cuerpos transformados en la segunda venida de Cristo en gloria (1 Corintios 15:42—52).

¿Dejará Usted Pasar Esta Gran Salvación?

Pablo dice: “¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una SALVACIÓN TAN GRANDE? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (Hebreos 2:3). Ahora le pregunto amigo: ¿Dejará usted escapar esta SALVACIÓN TAN GRANDE DE DIOS, QUE ES PARA USTED TAMBIÉN? No posponga su decisión para ganar esa salvación presente y futura, pues mañana puede que usted esté muerto, y ya no tenga más esperanza. Por eso Pablo les dice a los corintios: “...He aquí AHORA el tiempo aceptable; he aquí AHORA el día de SALVACIÓN.” (2 Corintios 6:2b).

LA VERDAD DE LA PANDEMIA