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sábado, 24 de octubre de 2009

¿SER O NO SER RICO?—¡HE AQUÍ LA CUESTIÓN!


Por Ingº Mario A Olcese

¿Puede un cristiano decidirse hacerse rico? ¿Es pecado que un cristiano sea rico en este mundo?¿Desea Dios que todos sus hijos sean ricos en esta vida? Estas son preguntas muy interesantes, sin duda.

Hay cristianos que tienen muchas riquezas, pero la gran mayoría de los creyentes tienen muy poco o nada. ¿Es que Dios hace diferencias entre sus hijos? ¿Son algunos más capaces que otros para hacer riquezas? ¿Por qué no todos los fieles son bendecidos de igual manera?

Sin duda alguna el dinero es necesario para vivir, ¿pero es la abundancia de riquezas una señal de bendición de Dios? La respuesta, aunque parezca inaudita, es NO. Dios a través de Salomón nos habla de que desistamos de hacernos ricos, porque el amor y la acumulación de dinero trae aflicción de la carne y una serie de peligros y tentaciones que nos pueden conducir a la perdición (Prov. 23:4,5). Si esto es verdad, y no lo dudamos, ¿podríamos pensar por un instante que Dios desea que seamos muy ricos en esta vida sabiendo los riesgos que correríamos por serlo?.

Cristianos talentosos y ricos

Algunos cristianos se hacen ricos porque nacieron con una “visión” especial para los negocios. Estos hermanos tal vez no se propusieron hacerse ricos, pero supieron aprovechar las oportunidades para hacer dinero y lo lograron con mucho éxito y esfuerzo (Ecl. 9:11). Estos son buenos cristianos, y aunque son muy ricos, no tienen su amor y su corazón puestos en sus riquezas, sino en el Señor. Ellos muestran un equilibrio en sus vidas, y no dejan que sus posesiones materiales los separen del Señor (Sal. 62:10). Pero otros creyentes ricos caen en una trampa y en un lazo de los cuales no pueden zafarse fácilmente. Estos están actualmente soportando innumerables aflicciones y tribulaciones por haber hecho del dinero su dios (1 Tim.6:9-11).

Los creyentes sabios, que por sus propios medios lícitos se han hecho ricos, usan sus riquezas para compartirlas con aquellos que tienen muy poco. En realidad Dios ha dado a algunos la ocasión de hacer dinero para que luego lo puedan distribuir entre los menos afortunados. El Señor quiere que los ricos sean buenos administradores de sus riquezas, y que ayuden a los más necesitados, construyendo hospitales, asilos, comedores, colegios, universidades, etc (1 Tim. 6:17,18). Y es que finalmente esas riquezas fueron obtenidas, no para que ellos se queden con ellas, y las guarden en las bóvedas frías de los bancos, sino para compartirlas solidariamente también con otros hermanos en la fe e incluso, con los incrédulos. Recordemos que el amor que debe caracterizar a la iglesia verdadera se demuestra con hechos y no tan sólo con palabras vacías (1 Juan 3:18).

Jesús dio importancia a la solidaridad, y de eso no quepa la menor duda. Al joven rico Jesús le dijo que diera su fortuna a los pobres, y Saqueo fue alabado porque daba la mitad de sus ingresos a los pobres. El Señor desea que los pobres sean ricos, pero ricos en fe, pues si el Señor hubiese deseado que todos los creyentes fueran ricos en dinero ahora, sin duda lo serían (Santiago 2:5). Pero lo cierto es que el dinero en abundancia es un peligro y no es para todos. Los que creen que por hacerse cristianos serán bendecidos con mucho dinero y comodidades en este siglo, están muy equivocados. Las Escrituras no nos prometen nada en absoluto de que si nos hacemos cristianos saldremos por arte de magia de la pobreza y nos convertiremos en príncipes con grandes mansiones y lujosos automóviles.

Lo sorprendente de todo esto es que hay muchos “evangelistas” que nos aseguran que podemos salir de la pobreza material hoy y ser verdaderamente ricos, si sólo somos generosos con nuestros fondos par con ellos. Ellos ven la pobreza como una maldición, cuando en realidad la extrema pobreza y la extrema riqueza son una ofensa a Dios. Ningún extremo es saludable, sin embargo, la promesa del Señor es que no nos dejará en esa extrema miseria que viven muchos hombres hoy porque están alejados de Dios por el pecado. Sus vicios y sus decisiones equivocadas los vuelven más pobres, pero una vez que retoman el camino de la luz por el evangelio, estas personas ven como sus vidas temporales mejoran, y sus exiguos ingresos parecen ser más grandes. Ya no gastarán más en cerveza, cigarrillos, drogas, mujeres, y otros vicios más que los han empobrecido hasta la miseria.

Por mi parte yo quiero ser un sabio y piadoso administrador de mis posesiones en la tierra, sean éstas abundantes o escasas. Yo quiero dar sin esperar nada a cambio. Cuando le doy a alguien, yo no quiero estar motivado por el deseo de que Dios me bendiga. Quiero dar porque amo a mis semejantes y porque quiero usar el dinero del Señor como Él lo haría. Quiero dar con alegría y con entusiasmo, no en la obligación o mero sentido del deber. Deseo compartir con aquellos que no tienen lo suficiente para vivir, primero a los de la fe y después a los incrédulos.Debemos dar, no sólo porque Dios espera eso de sus buenos hijos, sino porque sentimos verdadera compasión por los necesitados. La solidaridad y la generosidad sin un sentimiento de amor y empatía por el necesitado, no tiene mucho valor…tal vez ninguno.




domingo, 3 de mayo de 2009

CATOLICISMO: LA TRATA DE PERSONAS Y LA ESCLAVITUD AUMENTARON SU RIQUEZA DE LA CUAL AÚN HOY VIVE




La iglesia apoyo desde un comienzo la esclavitud y la agudizó en muchos aspectos.El papa Nicolás V, legitimó el comercio de esclavos en su bula “Divino amore communiti” (por amor divino a la comunidad) el 18 de Junio de 1452. Por esto el comercio de esclavos fue legal y no causo ningún escrúpulo en los participantes.

El papa mantenía esclavos. El papa Gregorio I mantuvo a cientos de esclavos en sus haciendas y consintió las leyes, que prohibían a los esclavos, casarse con cristianos libres.

Un esclavo era considerado como ganado. La iglesia trataba a los esclavos como un “bien de la iglesia” y esto valía como no vendible. Las Iglesia tasaba el valor de los bienes eclesiásticos no según el dinero, sino según los esclavos.

Si, a pesar de todo, se liberaban a esclavos, este debía recompensar a la iglesia con su patrimonio. La iglesia le prohibió a los esclavos hacer testamentos. A la muerte de un esclavo sus ahorros le llegaban a la iglesia.

Según santo Tomás de Aquino los esclavos eran “útil de servicio”.

La iglesia hizo todo para mantener la esclavitud, y nada para eliminarla.Un obispo sólo podía liberar a un esclavo, si éste ofrecía a dos en su reemplazo. Niños ilegítimos de sacerdotes fueron hechos esclavos eclesiásticos de por vida, esto también valía para niños abandonados. (3. sínodo de Toledo)

El “santo” Martín de Tours (hoy representado en muchas iglesias, como reparte su abrigo), por ejemplo mantenía a 20.000 esclavos.

También los conventos tenían esclavos, tanto para el servicio de los conventos como para el servicio de los monjes. Miles de eslavos y sarracenos presos fueron repartidos en los conventos. .La esclavitud perduró en las haciendas y en las propiedades papales hasta el siglo 11.

“Se calcula, que temporalmente por cada esclavo que llegaba vivo hasta lo costa africana, diez morían durante el transporta terrestre y otros diez más fallecían durante el viaje por mar.”

El protestantismo siguió desde el comienzo el mismo camino, después que lutero había justificado teológicamente el vasallaje y la esclavitud. Hasta muy avanzado en el siglo 19, naciones evangélicas, bajo el consentimiento teológico de los misioneros, comerciaban con esclavos y salían a la caza de esclavos.“

El primer barco de transporte de esclavos inglés se llamaba “Jesús”.

Jesús predicó el amor al prójimo. Esto no es compatible con el hacer de la iglesia. Para aquel, que ahora diría, así fue en ese tiempo, aquí una frase del Corán: “Si un esclavo tuyo desea su certificado de libertad, entonces extiende se lo, si tú lo conoces como bueno, y dale una parte de tus riquezas. Que Dios te ha concedido”.

También en el “Cristianísimo” pudo haber sido de otra manera.

Comercio esclavista con los indios

Al comienzo, el obispo Rodríguez de Fosca personalmente fue el mandante detrás de la venta de esclavos indígenas en Sevilla. Colón le envió varias veces una gran cantidad de indígenas al mercado de esclavos hacia España. Solo en Febrero de 1495, fueron cuatros barcos con 500 indígenas cada uno, entre 12 - 35 años de edad. Colón, como hábil comerciante, estaba bien al tanto con la teología moral de su iglesia, según la cual: “Esclavizar a no cristianos se justificaría con el argumento, que paganos de todos modos estarían destinados a la eterna condenación.”

El 18.6.1452 el papa Nicolás V legitimó del comercio de esclavos mediante una bula, autorizando al rey de Portugal, “… conquistar a los países de los no creyentes expulsar a sus habitantes, subyugarlos y obligarlos a la eterna servidumbre.”

Ya que el papa J.P.II se hacía destacar tan maravillosamente con un “Mea culpa” de un tipo especial, echándole toda la culpa de los sangrientos crímenes, no a la iglesia y a sus papas, si no a los “hijos e hijas” de la iglesia, aquí el texto original – que a millones indígenas les trajo una muerte brutal – en latín, para refrescar la memoria al papa: “… invandendi, conquirendi, expugnandi et subjudandi illorumque personas in perpetuum servitutem redigendi …“

LA VERDAD DE LA PANDEMIA