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miércoles, 5 de enero de 2011

LA TENDENCIA A OLVIDARSE DEL EVANGELIO VERDADERO SE REMONTA AL PRIMER SIGLO



Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
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“Estoy maravillado de QUE TAN PRONTO os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un EVANGELIO DIFERENTE” (Gal. 1:6).
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En el pasaje de arriba (Gálatas 1:6) el apóstol Pablo hace un fuerte reclamo a sus correligionarios porque sin tardanza se habían apartado del Señor para seguir un evangelio diferente. Sí, mis amigos, seguir un evangelio diferente es APARTARSE del Señor, y apartarse del Señor lógicamente es apartarse de la salvación. De allí la importancia crucial de cuidar y conservar el evangelio prístino que anunciaron Jesús y sus apóstoles, tanto para los judíos como para los gentiles.
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Pero muchas personas hoy no toman el debido interés por investigar cuál fue el evangelio que predicó Cristo, junto con sus más cercanos colaboradores. Estos individuos suponen que el evangelio es simple eso, el evangelio o las buenas nuevas acerca de Cristo. Otros concluyen incluso que el evangelio es la Palabra escrita de Dios, o la Santa Biblia, y piensan que creer en el evangelio es creer en lo que dice la Biblia y punto. Sin embargo, la Biblia es también un libro de historia, de guerras, de conflictos, de infidelidades, de rebeliones, de traiciones, de intrigas, y muchas otras cosas que no tienen que ver en absoluto con el anuncio del evangelio de Cristo.
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Pero nuevamente el apóstol Pablo veía con asombro y preocupación cómo sus hermanos en la fe se olvidaban del evangelio verdadero para seguir cualquier otro anuncio o “buenas nuevas” que no vienen del Señor, sino de falsos maestros y profetas. Ahora bien, si eso venía ocurriendo en el primer siglo dentro de la iglesia fundada por Cristo y sus apóstoles, ¿Qué podemos pensar de la iglesia de hoy, 20 siglos después?¿Acaso pensamos que ha realmente ha conservado el evangelio original sin apartarse ni un ápice de él? No lo creo, y les diré porqué!
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En los siguientes versículos, Pablo se ve forzado a poner el punto sobre la ies y declarar que sólo hay un evangelio verdadero y salvador y que apartarse de él trae maldición, rechazo, y separación de Cristo. Estas son sus declaraciones (versos 7-12):
“No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo”.
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¿Cuál es el evangelio revelado por Jesucristo?
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Sin duda alguna Jesús fue el portador del evangelio salvador de parte de Su Padre, El dijo lo siguiente: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, porque PARA ESTO HE SIDO ENVIADO”.
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Noten ustedes que Jesús dice que fue expresamente enviado por Su Padre para anunciar el reino de Dios, y pocos parecen saberlo. Pero Jesús cumplió su misión con total fidelidad, a tal punto que comenzó su ministerio hablando del reino de Dios (Mr 1:1,14,15) y lo finalizó hablando precisamente de ese mismo tema del Reino de Dios, y encargándoles a los suyos a que lo hicieran público por todas partes de la tierra (Mr. 16:15,16; Mateo 24:14).
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Esta tarea encargada por Cristo a su iglesia original ha sido totalmente dejada de lado por quienes se dicen ser los sucesores apostólicos, es decir, el clero de la iglesia católica romana. Sí, y aunque parezca mentira, el evangelio que escucharon los primeros cristianos judíos no se parece en nada al evangelio del reino predicado por los católicos romanos a partir del cuarto siglo de la Era cristiana, y que se prolonga hasta el día de hoy.
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Agustín de Hipona y el Reino
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Fue con Agustín de Hipona, Padre y Teólogo destacado del romanismo, que el reino original de Cristo tomó otro matiz muy distinto del original. Tanto es así que si lo pudieran escuchar los apóstoles del Señor, simplemente se desplomarían privados al piso por el desvío radical de su sentido original.
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En un comienzo, Agustín creía que el reino sería un reino literal restaurado al pueblo hebreo, y en Jerusalén. Sin embargo, con el pasar del tiempo, Agustín alegorizó el mensaje del reino y escribió en su obra “La Ciudad de Dios” que el reino era en realidad un sinónimo de la iglesia de Cristo, su cuerpo místico, y que nada tenía que ver con un reino terrenal, teocrático, y judío. Seguramente una mala exégesis de las Escrituras lo llevó al teólogo de Hipona a creer que los Judíos eran unos renegados, un pueblo rechazado por el Señor por su renuencia a aceptar a Su Mesías en la persona de Cristo. De este modo ingenioso y prejuicioso Agustín le hizo un gran favor a la iglesia Católica, al arrebatarles a los judíos las promesas divinas que recibieron como herederos legítimos de Abraham y de David por una tierra y un reino restaurados en un futuro, y los adjudicó a la iglesia oficial, la iglesia Universal. Ahora la iglesia católica es el reino, y Cristo es su rey que reina sobre sus fieles y el mundo entero.
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Antisemitismo generalizado
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Hoy, algunas iglesias protestantes han aceptado las ideas de Agustín, y propagan este mismo error, arrebatando los derechos de los judíos fieles de todos los tiempos para heredar un reino davídico restaurado en la tierra prometida en la parusía del Señor Jesucristo.
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También ese antisemitismo ayudó a las iglesias protestantes a seguir con esa línea de pensamiento. Allí tenemos a Lutero con sus diatribas contra los judíos, las cuales ayudaron de alguna manera a Hitler a justificar su persecución contra los judíos y provocar su infausto holocausto que ahora sus enemigos pretenden desconocer.
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También están por allí los llamados “anglo israelitas”, sajones cristianos que creen ser los verdaderos descendientes de las tribus perdidas y los verdaderos herederos del reino de David, ayudando al mismo diablo en su tarea de desvirtuar el verdadero sentido del reino bíblico. A éstos se adhieren los racistas del Ku Kux Klan (KKK), por cierto.
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Y finalmente tenemos a los preteristas que dicen que el reino ya vino en el primer siglo a través de la iglesia naciente, y a los dominionistas, el ala ultra derechista del evangelicalismo norteamericano que promueve un “reino ahora” a través de los esfuerzos de la iglesia, sin la intervención sobrenatural del rey Jesucristo que prometió volver e inaugurar el reino davídico en Jerusalén. Todas estas corrientes no son sino inventos del diablo para que la gente no crea en el reino verdadero y prístino de Cristo y se inclinen a nuevas propuestas que parecen “sonoras” pero que son verdaderas estratagemas perversas del diablo.
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La obra maestra de Satanás y sus tontos útiles
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Sin duda que estos desvíos doctrinales son en su conjunto la obra maestra de Satanás, quien busca que el evangelio de la gloria de Cristo no sea creído y aceptado por los potenciales creyentes y así se pierdan para siempre. Recuerden, el diablo viene a destruir y a matar.
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Esto dice Pablo sobre la animadversión diabólica hacia el evangelio original del reino: ”En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4). En otros estudios ya he demostrado que la gloria es un sinónimo del reino.
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Es necesario entonces que comprendamos que el foco del ataque del diablo es en el mensaje del reino, el evangelio de Cristo que debe ser creído para la salvación (Rom. 1:16). Obviamente el diablo sabe que obscureciendo el mensaje del reino con otros anuncios que parecen maravillosos logrará su objetivo final que es la obstrucción del reino de Cristo, el cual lo depondrá de su pedestal y de su trono de autoridad en las regiones celestiales de nuestra atmósfera terrestre.
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Es por eso que se hace necesario abrir bien los ojos y los oídos para examinar qué es lo que uno está escuchando en las tarimas evangélicas donde se presentan los predicadores que se hacen llamar “ungidos” y “apóstoles”, pero que son obreros fraudulentos que lo único que hacen es confundir a los desapercibidos e incautos que buscan alguna esperanza para sus vidas miserables.
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Esto dice Pablo de estos predicadores fraudulentos:
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“Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis;…Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:4,13-15).
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Otros evangelios que son populares
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Sin duda alguna predicar a “otro Jesús” es predicar “otro evangelio” distinto de aquel que Jesús predicó insistentemente. Y muchos hoy ciertamente están predicando a otro Jesús y otro evangelio cuando nos dicen que su evangelio no tiene nada que ver con un reino restaurado para Israel, o cuando nos dicen que la iglesia reemplazo a Israel por completo en lo que han venido a llamarse “La Teología del Reemplazo”.
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En esto tiempos el romanismo a través de sus curas de izquierda han presentado su famosa “Teología de la liberación” y el llamado “evangelio social”, postulados que son muy diferentes al verdadero “evangelio del reino” propuesto por Cristo y sus apóstoles a sus paisanos, y luego al mundo gentil a través del apóstol Pablo. Todo esto no hace sino servir a los propósitos del diablo, el cual sigue manteniendo a millones de incrédulos (incluso dentro del cristianismo) en la más completa ceguera espiritual.
Este mensaje que vengo predicando hasta el cansancio en mi blog, y que la Biblia llama ”el evangelio del reino de Dios”, el evangelio original de Cristo, debe estar produciéndole un prurito desesperante al adversario, pues es de los pocos que hablan la verdad sobre el evangelio de Cristo que salva y que sacará del escenario mundial a este adversario de Dios y del hombre junto con sus huestes maléficas angélicas y humanas. Este mensaje es odiado por Satanás, pues sabe que cuánto más gente oiga de él, su fin vendrá más pronto. En Mateo 24:14 Jesús dice que antes de que venga el fin de esta era maligna es necesario que se dé testimonio al mundo entero del evangelio del reino. Por tanto es evidente que el más interesado de que este anuncio sea boicoteado por todos los medios posibles es Satanás y sus agentes angélicos y humanos. Allí tenemos a las sectas ufólogicas, a los seguidores de la Nueva Era, a los gurúes, a los satanistas, y tantos otros que engañan a millones con sus supuestas “buenas noticias” para nuestro mundo que excluyen totalmente al Mesías, Su Majestad, El Señor Jesús, el verdadero “extraterrestre” que vendrá a darnos la vida eterna en su reino de justicia en la tierra renovada.
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Es hora de que haya un verdadero “avivamiento”, pero no sólo del espíritu, sino también del mensaje salvador, ¿pues cómo puede haber avivamiento espiritual con un evangelio fraudulento que en lugar de hacernos renacer a una nueva vida nos separa de Dios? Esta es otra tragedia que pocos parecen percibir y darle la debida importancia.
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Desafortunadamente los más de los cristianos nominales aún suponen que sólo basta con oír al pastor o al obispo citar las Escrituras, y participar de los cultos cantando, diezmando, y tomando la comunión para agradar a Dios y ser salvo. No, mis amigos, para ser salvo se necesita creer en el evangelio salvador, el cual no es otro que el evangelio del reino, aunado, claro está, con la fe genuina en la obra vicaria de Cristo a favor nuestro. Muchos ciertamente creen en la obra vicaria de Cristo, pero se resisten a creer que el destino final del creyente es en el reino de Dios en la tierra renovada. Esto es peligroso, puesto que se está tomando la mitad de la dosis que se requiere para ser sanado y salvado… ¡Y sabemos la mitad de la dosis no cura!
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Amados hermanos, que este mensaje que les estoy dando les sirva para salir del letargo en que están y puedan por fin retomar el evangelio salvador. Se los digo para su bien, y lo haré mientras el Señor me dé vida. Es lo menos que puedo hacer por él, quien murió por mis pecados y por los vuestros.
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Apologista
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Mi blog exclusivo sobre el Reino de Dios en:
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sábado, 1 de enero de 2011

LA GRACIA QUE NOS TRAERÁ JESUCRISTO EN SU PARUSÍA: ¿QUÉ SIGNIFICA ESO?


“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado”.
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Por Mario A Olcese (Apologista)
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Los más de los predicadores cristianos de hoy suponen que ya no estamos bajo la ley de Moisés sino bajo la gracia de Dios, lo cual no deja de ser verdad, pues lo dice la Biblia. Sin embargo, ellos enseñan que la gracia de Dios es la salvación que se recibe por la bondad inmerecida de Dios a través de la fe en la expiación realizada por Cristo en la cruz para el perdón de nuestros pecados, y que nos lleva finalmente al cielo para vivir eternalmente con la Deidad. Es decir, suponen que el evangelio de la gracia es la buena nueva de que Dios nos salva, no por nuestros méritos, o por las obras de la ley que hemos “obedecido”, sino por los méritos del Señor Jesús, haciendo definitivamente nula la ley de Dios escrita en piedras y que nos condenaba. Ahora nadie debe depender de la ley dada por Moisés para ser salvo, sino en la fe puesta en Cristo, su sacrificio por nuestros pecados, y su gloriosa resurrección al tercer día.
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La ley no salva a nadie, sino nuestra fe que obra por amor
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Es verdad que aquellos que quieren justificarse por medio de guardar le ley “mosaica” están en maldición, porque nadie sin Cristo puede cumplirlas (Gál. 3.10). Pero también es verdad que todo aquel que ha puesto su fe en Jesucristo y en su sacrificio expiatorio no puede ignorar la necesidad de la ley de Dios en la sociedad humana para el orden. La gracia de Dios no hace a la ley inoperante u obsoleta, ya que si no hay ley, entonces tampoco hay pecado…y obviamente el pecado está aún presente en el mundo. Esto, por sí sólo, hace patente la vigencia de la ley de Dios. Y esta ley divina se puede resumir en dos mandamientos: El amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo (1 Juan 3:4). Es decir, por AMOR (los mandamientos ya escritos en nuestros corazones), el hombre puede cumplir con los preceptos de Dios, aunado con el Espíritu del Señor que mora en cada creyente que le fortalece para vencer.
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En realidad, amando a Dios con todo nuestro ser, podemos muy bien guardar los primeros mandamientos, y amando al prójimo como a uno mismo uno puede guardar los mandamientos restantes sin mayor problema. Es sólo cuando no amamos a Dios sobre todas las cosas, o cuando nos amamos más a nosotros mismos que a cualquiera de nuestros semejantes, que violamos la leyes de Dios. Necesitamos, pues, desarrollar el amor, y el amor viene como fruto del Espíritu de Dios.
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La Gracia y la salvación
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La gracia divina es el favor inmerecido que recibimos del Creador para que se restablezca una relación positiva y óptima con Él. Es llegar a ser un olor grato para Dios y participar de su familia, y recibir de Sus bendiciones y grandes promesas preparadas desde antes de la fundación del mundo. La salvación que trae esta gracia viene por la fe, y no por las obras de la ley, ya que por las obras de la ley nadie será justificado. El apóstol Pedro relacionó la gracia de Dios con nuestra salvación, diciendo: “Los profetas que profetizaron de la GRACIA destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta SALVACIÓN. escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos”. 1 Pedro 1:10,11.
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Sí, mi amigos, la gracia que no viene por la ley, sino por la fe en Cristo (y sus sufrimientos en la cruz) nos traería la salvación, que no es otra cosa que las GLORIAS que vendrían tras los sufrimientos de Cristo, es decir, Su resurrección, su glorificación, y su anhelada herencia del reino mesiánico para luego compartirlo con sus otros “cristos” o “ungidos” en su parusía.
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La gracia salvadora aún espera su manifestación
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El mismo apóstol Pedro pasa a decirnos algo que millones de evangelistas ignoran. Me refiero a la gracia, la cual aún no está consumada, sino sólo cuando sea manifestada en la parusía de Cristo. Es decir, el proceso de la salvación por gracia aún no termina hasta la parusía del Señor Jesucristo. En 1 Pedro 1:13, el apóstol Pedro pasa enseguida a decir: “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado”. ¿Se dan cuenta, estimados amigos, que la salvación por gracia aún no ha sido completada? Aquí Pedro es claro al afirmar que debemos esperar por la gracia que se nos traerá cuando Jesucristo sea manifestado… ¡no antes! Así que Jesús volverá para COMPLETAR el proceso de salvación por la GRACIA. Es un regalo ofrecido por Dios a los vencedores, a los perseverantes, a los perfectos, a los santos, a los elegidos, a los hijos de Dios.
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Pues bien, Jesús viene para entregarnos esa gracia, ese don inmerecido que proviene de Su Padre, y que él mismo obtuvo después de ser glorificado. Sí, Jesús lo traerá personalmente para que los suyos sean los coherederos de ese regalo inmerecido de Dios que es la salvación final y definitiva, y que nunca se perderá en el reino de Su Majestad, el Rey Mashiaj Yahshúa.
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Pablo asocia el reino de Dios con la Gracia
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Debemos señalar que los más de los predicadores de hoy están ciegos, caminado a tientas, y buscando la luz que no les resplandece porque Satanás los ha enceguecido (2 Cor. 4:4). Tienen la luz de la Palabra, pero sus mentes están embotadas por la tradición o por las doctrinas de hombres. Mientras no se quiten el velo que cubre sus ojos, permanecerán en ignorancia y caminando por precipicios mortales.
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En Hechos 20:24,25, el apóstol Pablo predica un evangelio de la gracia que NO difiere en absoluto del evangelio del reino de Jesucristo. En realidad Pablo ve la gracia y el reino como el mismo evangelio salvador, ¡y sorprendentemente millones de cristianos no se dan cuenta de ello por su estupidez y terquedad. ¿Es que acaso este humilde servidor es una especie de elegido para revelarlo? No!, Soy simplemente alguien que escudriña las Escrituras con seriedad y mente abierta, sin prejuicios y sin conceptos paganos. Esta verdad que vengo a anunciarles, ya hace tiempo que ha tenido sus pregoneros que han cumplido su cometido en sus respectivos tiempos. Y hoy, en este siglo XXI, el Señor sigue teniendo sus voceros y mensajeros que se ciñen a Su palabra para decir lo que la Escritura quiere enseñarnos. Aquí hay revelación, no de doctos destacados, los cuales han demostrado muchas veces ser más ignorantes que los menos instruidos, sino de hombres que con sinceridad de corazón han pedido sabiduría de lo alto. Si a alguien le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él la dará en abundancia. Por tanto, la verdad de la gracia y el reino no es producto de la sabiduría humana, o de los grandes doctos de los seminarios teológicos, sino de Dios, de lo alto.
Pues habiendo aclarado esto, quiero examinar con ustedes Hechos 20:24,25 para que de una vez, y por todas, la gente se dé cuenta de que no hay dos evangelios: el del reino y el de la gracia. Pero el que me quiera contradecir, que lo haga, pero no a mí, sino a Pablo, quien dijo claramente que sólo había UN solo evangelio salvador y no dos o más. Dice él en Gálatas 1:6-9, así: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”. ¿Podría existir algún otro pasaje más claro que éste? ¡No lo creo!
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Veamos, ahora sí, Hechos 20:24, 25:
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“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del EVANGELIO DE LA GRACIA DE DIOS. 25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado PREDICANDO EL REINO DE DIOS, verá más mi rostro”.
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Nótese cuán claro es Pablo hay relacionar su predicación del reino de Dios con el evangelio de la gracia de Dios. Por tanto, sería una necedad que nuestros detractores furibundos insistan en sostener un imposible, es decir, que el reino de Dios nada tiene que ver con la gracia de Dios. Esta estrecha relación reino/gracia es del todo contundente e irrefutable, y no admite discusión alguna. Así que si hay por allí algún predicador que diga que estoy enseñando una falsedad, debería refutarme con claridad en qué punto me estoy desviando de la verdad prístina revelada por el Señor.
Pues bien, antes habíamos dicho que Pedro había escrito (en 1 Pedro 1:13) que los fieles esperaban la gracia que traerá nuestro propio Rey, Su Majestad, el Señor Jesucristo. Esto quiere decir que Jesús nos traerá esa gracia/reino en su segunda venida en gloria. Y efectivamente, si leemos con cuidado Mateo 25:31,34, encontraremos que Jesús se manifestará para introducirnos en su reino como los co-herederos legítimos de éste. Dice Jesús muy claramente, así:
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“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria… Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, HEREDAD EL REINO preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
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Gracia/reino/salvación
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Siendo que la salvación se obtiene únicamente por gracia, nosotros, los que buscamos su reino y su justicia primero, obtendremos la salvación definitiva que nunca se perderá en la parusía del Rey. Sí, mis amigos, esta salvación por gracia se hará realidad sólo cuando Jesucristo, nuestro rey majestuoso, regrese del cielo y nos introduzca en su reino milenial en la era venidera, la era del reino. Dice Hebreos 9:28: “Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para SALVAR a los que le esperan”. Así que los que dicen que ya son salvos ahora, simplemente son unos MENTIROSOS… ¡y son aún más mentirosos cuando nos dicen que su salvación nunca la perderán. ¿Cómo pueden ellos decir eso si Jesús aún no ha vuelto para salvarlos? En 1 Pedro 1:5, Pedro dice: “Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para ALCANZAR la SALVACIÓN que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. Y por supuesto, para alcanzar esa salvación es necesario PERSEVERAR hasta el fin (Mt. 24:13). Y Pablo dice también: ocupaos en vuestra SALVACIÓN con temor y temblor” (Fil. 2:12).
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Conclusión
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Definitivamente esta preciosa verdad que usted acaba de leer no es predicada o anunciada en las iglesias organizadas de hoy. Y lo más trágico es que los más de los que se dicen ser “cristianos” no tienen ni la más mínima idea de lo que es el evangelio del reino o llamado también “el evangelio de la gracia”, y que tiene que ver con nuestra futura salvación, glorificación, y coronación en el gobierno mundial de Cristo que se implantará en la tierra en la era venidera, la era del reino, la era de la justicia y de la paz.
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Miles de afamados predicadores en las “tarimas evangélicas” dicen presentar el evangelio verdadero y salvador, pero prácticamente ninguno de ellos anuncian este reino glorioso y salvador (la gracia) a los potenciales creyentes. Simplemente no es parte de su agenda evangelizadora, y no es un lenguaje que consideren apropiado para nuestro siglo XXI.
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Decenas de miles de cristianos en el primer siglo fueron bautizados creyendo en el mensaje del reino de Dios y en el nombre de Jesucristo (Hechos 8:12), pero hoy ciento de miles de nuevos “cristianos” se bautizan si haber entendido y creído en el reino de Dios que es el evangelio de la gracia, el evangelio salvador que trajo Jesús por encargo de Su Padre (Lc. 4:43; Rom 1:16).
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Es hora de retomar el evangelio prístino de Cristo, el único y verdadero que salva al creyente. Cualquier otro evangelio sencillamente es inoperante, falso, y por tanto, demoníaco.

jueves, 9 de diciembre de 2010

UN EVANGELIO QUE PARECE VERDADERO PERO QUE NO LO ES



Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Estimados amigos, no hace mucho encontré un artículo en internet que lleva por título “¿Qué evangelio se debe predicar?”, y en donde el autor se apoya en Lucas 24:47 para “probar” que el evangelio es sencillamente el arrepentimiento de los pecados. Este pasaje dice así: “Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén”. Y luego el autor reclamaba: “Nunca escuchamos (a los predicadores de la prosperidad) hablar del arrepentimiento”. ¿Pero es verdad que el evangelio es el arrepentimiento? ¿Dice acaso Lucas 24:47 que el arrepentimiento es el evangelio salvador?

En primer término, el llamado al arrepentimiento no es nuevo en la Biblia, pues Dios siempre llamó a su pueblo a la conversión de todos sus pecados. Entonces me pregunto, lo siguiente: Si en el pasado Dios estuvo llamando a su pueblo al arrepentimiento y a la conversión, ¿debemos concluir entonces que lo que Él hacía era predicarles el evangelio constantemente? (Jer. 3:14; 15:19, Eze. 14:6; 18:30,32; Joel 2:12,13).

Pero algunos aún insistirán en que predicar el evangelio es predicar el arrepentimiento de los pecados, dado que se nos manda a predicar el evangelio (Mr. 13:10) por un lado, y por otro, a predicar el arrepentimiento y perdón de pecados (Luc 24:47). Estos hermanos razonan que si nosotros debemos predicar el evangelio y también el arrepentimiento y perdón de pecados, entonces concluyen el evangelio es el arrepentimiento y perdón de pecados. ¡Pero cuidado con este razonamiento! Y es que Juan, aunque nos sorprendamos, predicaba EL BAUTISMO de arrepentimiento (Mr. 1:4)! Entonces me pregunto con toda razón: ¿cuál es el evangelio verdadero: el arrepentimiento de los pecados o el bautismo de arrepentimiento? La respuesta es que ni al bautismo de arrepentimiento, ni al arrepentimiento de los pecados, la Biblia llama “el evangelio”. Y aunque es verdad que el arrepentimiento y el bautismo están envueltos en nuestra predicación del evangelio, ¡ninguno de los dos, por sí solos, es el evangelio salvador!

El Evangelio tiene nombre propio

En la Biblia hay algo que frecuentemente es llamado “el evangelio”, y ése algo es EL REINO DE DIOS. He aquí los textos más importantes:

1. Mateo 4:23: Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el EVANGELIO DEL REINO, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

2. Mateo 9:35: Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el EVANGELIO DEL REINO, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

3. Mateo 24:14: Y será predicado este EVANGELIO DEL REINO en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

4. Marcos 1:14: Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el EVANGELIO DEL REINO de Dios,

5. Lucas 4:43: Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el EVANGELIO DEL REINO de Dios; porque para esto he sido enviado.

6. Lucas 8:1: Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el EVANGELIO DEL REINO de Dios, y los doce con él,

7. Hechos 8:12: Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el EVANGELIO DEL REINO de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

Desafortunadamente el autor del escrito que les mencioné al comienzo de este artículo también incurre en un error similar, cuando omite mencionar a sus lectores el Reino de Dios como el evangelio salvador que debe ser predicado.

El Diablo sigue oscureciendo el entendimiento de los que no creen

Sí, mis amigos, aún hay quienes escuchan el evangelio del reino pero que se resisten en creerlo literalmente. Se llaman creyentes, pero no lo son. Simplemente están ciegos, y son guías ciegos. Un guía es un líder, alguien que lleva la posta, una persona que conduce a otros por un derrotero supuestamente seguro. Sin embargo, estos guías espirituales están ciegos, y no pueden entender el mensaje del reino y lo tuercen, o simplemente lo omiten o descartan de sus prédicas regulares.

Jesús dijo en su famosa parábola del sembrador que su palabra del reino caía en diferentes suelos, entre los cuales estaba los de “junto del camino”. Este, como es de suponer, era una tierra de mala calidad, pues al ser pisoteada por los hombres y animales que circulaban por allí, tendría pocas posibilidades que la semilla plantada brotará con fuerza y sin peligroso de ser aplastada. Jesús dijo de este suelo, así: Mateo 13:19: “Cuando alguno oye LA PALABRA DEL REINO y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino”.

Sí, mis amigos, hay quiénes que por más les prediquemos la palabra del Reino, simplemente no lo entienden, y entonces el diablo se encarga de hacer el resto, es decir, quitarles el mensaje de les fue dado, y dejarlos a su suerte.

En 2 Corintios 4:4 Pablo divierte a los creyentes de Corintio sobre el accionar del diablo en los incrédulos: “En los cuales el dios de este SIGLO cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. Aquí, como ya lo dijimos antes, el evangelio de la gloria de Cristo es el evangelio del reino de Cristo, ya que los vocablos gloria y reino son usados indistintamente en la Biblia.

Definitivamente muchos podemos llamarnos “creyentes” y miembros del cuerpo de Cristo, pero si en verdad no creemos en el evangelio del reino, y no lo tomamos tal y como lo creyeron Jesús y sus discípulos, entonces estamos en la lista de los incrédulos. Simplemente estamos en la larga fila de aquellos “evangelistas” que han sido cegados por el diablo con mensajes trucados.

Recuerde bien esto: Sólo hay un evangelio en las Escrituras, y no dos o más. Los que creen que el evangelio es cualquier otra cosa que el que predicó Cristo en Marcos !:1,14,15. Están ciegos. Y con esto no queremos decir que la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo de la tumba es de segunda importancia. ¡De ningún modo!…Pues la Biblia muestra que al mensaje o evangelio original de Cristo que es el Reino de Dios (Mr. 1:1,14,15), Pablo le añade la obra vicaria del Rey, y su gloriosa resurrección, y lo convierte en la otra parte importante del evangelio salvador (1 Cor. 15:1-9). Y es que finalmente, la buena nueva de la muerte, sepultura, y resurrección de Cristo NOS GARANTIZA que las buenas nuevas originales de Cristo, se harán realidad en nosotros y para nosotros, ya que si Jesús no hubiera resucitado, vana hubiera sido nuestra esperanza de su venida en majestad y de su reino de los cielos.

Más sobre el reino en:

www.eladaliddelaverdad.over-blog.es


jueves, 6 de mayo de 2010

¿TIENE USTED UN SENTIMIENTO DE URGENCIA QUE LO IMPULSA A PREDICAR EL REINO DE DIOS?




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Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)
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El Señor Jesucristo se había topado con un hombre que buscaba su beneplácito para seguirle a todas partes (Lucas 9:57), pero antes quería ir y atender el sepelio de su padre. Pero Jesús le contesta: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios.” Aquí Jesús pone una disyuntiva entre atender los asuntos temporales y predicar el reino de Dios, y lo que Jesús parece resaltar es la importancia de predicar el reino de Dios por sobre todas las cosas que parecen importantes. Y también parece cierto que la frase “seguir a Jesús” significa o equivale a propagar el mensaje del reino de Dios, ya que Jesús le dice al hombre que vaya y anuncie el evangelio del reino por su cuenta. De esta forma el joven estaría siguiendo a Jesús en su misión evangelizadora.
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Pero acá no acaba la historia. En los versos siguientes, leemos: Entonces también dijo otro: “Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:61,62). En esta ocasión Jesús enseña que aquel que pospone la tarea de predicar el reino de Dios por otros asuntos sin mucha importancia, no es apto para el reino de Dios. Y eso es lo que desafortunadamente está ocurriendo hoy entre los cristianos y los no cristianos. La mayoría opta por posponer la prédica del mensaje por tareas que deberían ocupar un segundo lugar. Para Jesús, el mirar hacia adelante, hacia el supremo llamamiento, equivale a mirar hacia el reino. Antes él había enseñado a sus discípulos a pedir y buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás sería concedido por añadidura (Mateo 6:33). Algunos individuos posponen su conversión y su militancia en la iglesia para acumular fortuna, y después se deciden a ser cristianos. Estos no entienden la urgencia de predicar la Palabra o el mensaje del reino venidero de Cristo (Mt. 24:14). El reino para estas personas es el reino del poder y las riquezas, ahora, hoy. Sí, mis amigos, el reino escatológico para éstos es sólo para los jubilados, para aquellos que ya están para partir, pero no para aquellos que están llenos de vida y de ambiciones materiales para hoy.
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El Reino es sinónimo de las frases ‘El Evangelio’, ‘la Palabra’, ‘La Gracia’, ‘El consejo’
Jesús quiere predicadores que lo anuncien a él y su reino, pues éste es el único y verdadero mensaje de esperanza para el mundo sufriente y desesperado por una edad de justicia y de paz duraderas.
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Cuando la iglesia de Jerusalén fue perseguida, los creyentes fueron esparcidos por Judea y Samaria: “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan” (Hechos 8:4,5, 12,14). En Hechos 20:24,25 leemos: “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro”. Y en el verso 27 se dice además: “Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios”.
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Así pues, si nos guiamos por lo que está subrayado en los versos de arriba, tenemos que: a) Predicar el evangelio es predicar a Cristo, y b). Predicar a Cristo, es predicar el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, y 3) Predicar el Reino de Dios y el nombre de Jesucristo es predicar la palabra. Predicar la palabra es predicar la gracia de Dios, y predicar la gracia es predicar el reino de Dios, y predicar el reino de Dios es predicar el consejo de Dios”
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Conclusión:
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Estamos llamados a predicar el reino de Dios y todo lo relacionado con el nombre o persona de Jesucristo (Su muerte, sepultura y resurrección al tercer día). Esto es lo que la Biblia llama “el evangelio” o “el mensaje”, “la gracia”, y el consejo” de Dios. Esto es lo que la iglesia debiera estar predicando y no evangelios espurios y de hechura humana o diabólica. El reino de Dios es el centro de toda la predicación de Jesús, y fue el tema con el que inició y terminó su ministerio (Marcos 1:1,1,4,15; Hechos 1:3,6,7).
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Más sobre el verdadero reino de Dios en:
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sábado, 10 de abril de 2010

¡MUCHO CUIDADO CON ESPIRITUALIZAR EL EVANGELIO DEL REINO PREDICADO POR SU MAJESTAD, EL REY JESUCRISTO!


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
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El asunto del Reino de Dios
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El tema del reino de Dios parece seguir suscitando discrepancias y acalorados debates entre los cristianos contemporáneos por las distintas interpretaciones que se hacen de algunas de las más cruciales declaraciones de Jesús sobre el tema. Hay quienes creen que el reino ya vino hace dos mil años y que está presente como la iglesia de Cristo, o simplemente como el “reinado de Cristo en el corazón de los creyentes”. Otros creen que el reino es presente y futuro a la vez, es decir, que éste ya vino en alguna medida con Cristo y en su ministerio, pero que será consumado en el futuro con el reinado personal y visible de Cristo desde Jerusalén sobre todas las naciones.
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Hay hermanos que creen que el reino de Dios ya está en la tierra, y que los cristianos ya han entrado en el reino de Dios o la iglesia por el bautismo (Juan 3:3.5). Es decir, estos cristianos no creen que el reino de Dios tenga otro aspecto que es futuro o escatológico, a pesar de que el Señor Jesús habló claramente del carácter escatológico de su reino en pasajes como Mateo 25:31,34; Hechos 1:6,7; Mateo 26:29; Marcos 14:25; Lucas 13:29; Lucas 19:11,12,15; Lucas 22:16; Lucas 22:18.
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También es necesario señalar que hay un buen número de cristianos que cree que el reino de Dios, o también llamado: “el reino de los cielos”, es el cielo mismo donde Dios y Su Hijo moran con los ángeles de su poder. Pero si esto es verdad, entonces reemplacemos la palabra reino por cielo en la frase “Reino de los cielos” y obtendremos: “el cielo de los cielos”, lo cual no tiene mucho sentido que digamos. Pero si tomamos la locución “Reino de los cielos” como que es “de Dios”, la cosa cambia. De allí la otra válida locución usada por Jesús: “El Reino de Dios”.
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El reino de los Dominionistas
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Un grupo de cristianos llamados “dominionistas” creen que Cristo no volverá a la tierra hasta que su reino o iglesia haya conquistado todo el mundo y haya traído la paz y la justicia a todos los pueblos. Estos creen que es la responsabilidad y tarea de la iglesia el llevar a cabo la restauración de todas las cosas antes de la venida de Cristo. En ese sentido consideran que los cristianos deben involucrarse en el poder temporal para lograr esos cometidos, imponiendo en práctica las leyes del Antiguo Testamento con mano dura, castigando sin misericordia el pecado. Este reinado se cree que durará mil años, o mucho más, y que luego Cristo volverá a la tierra.
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El dominionista James Kennedy, dijo: “Como vice regentes de Dios, nos toca imponer Su verdad y Su voluntad en toda esfera de nuestra sociedad y mundo, y ejercer Su dominio e influencia en nuestros barrios, escuelas, en nuestro gobierno… en el cine y la televisión, en la prensa, en nuestras actividades científicas, en fin, en todo aspecto e institución de la sociedad humana” (Christan Science Monitor, 16 de marzo de 2005).
Esta interpretación del reino de Cristo llevó a Mr. George Bush, el ex presidente de los E.U, a arremeter duramente contra aquellas naciones supuestamente terroristas y enemigas del cristianismo. Los creyentes cristianos, muchos de ellos de corte pentecostal, son dominionistas aun sin saberlo.
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Pues bien, como en repetidas ocasiones he venido sosteniendo, el reino de Dios sólo será establecido por Cristo en su segunda venida, pues así lo manifestó el Señor mismo en Mateo 25:31,34, y en otros pasajes de las Sagradas Escrituras. Así que sostener que el reino de Dios debe ser realizado o consumado por los esfuerzos denodados de la iglesia, no tiene sustento alguno en las Escrituras, ya que Jesús previó que sus seguidores serían más bien odiados, perseguidos y hasta asesinados por causa de su nombre y de su mensaje del reino (Mateo 10:22; 24:9; Apo. 20:4; Apo. 6:9). De modo que la corriente pre-milenialista es la que se ajusta más acertadamente a las enseñanzas de Jesús y no la postmilenialista (dominionista), y menos aún, la corriente amilenialista.
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El Reino de Dios como la meta de la iglesia
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El Reino de Dios es todavía la META de la iglesia, la cual está aún delante de nosotros, alentándonos a ser perseverantes y firmes para alcanzarla si corremos duro y parejo como buenos atletas de Cristo que están en un excelente estado espiritual y moral.
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El apóstol Pedro mismo presentó el reino de Dios como la meta por la cual los creyentes debían perseverar y crecer en la fe. Estas son sus palabras:
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“Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra: Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 Pedro 1:1-11).
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Nótese que el apóstol Pedro dice que ‘de esta manera’ (es decir, añadiendo a la fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor) os será otorgada AMPLIA Y GENEROSA ENTRADA—EN DÓNDE? ¡EN EL REINO ETERNO DE NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR JESCUCRISTO! (2 Pedro 1:1-11). ¿Entiende ahora cuál es la meta cristiana? ¿Comprende ahora cómo puede lograr alcanzar la meta o el premio?
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Por su lado, el apóstol Pablo dice: “Prosigo a la META, al PREMIO del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Fil. 3:14). ¿Y cuál llamamiento es ése QUE SERÍA PREMIO? El mismo Pablo lo dice, así: “y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os LLAMÓ a su REINO y GLORIA” (1 Tesalonicenses 2:12). Así que aunque muchos se sorprendan, la meta de la carrera cristiana no es el cielo, sino el reino de los cielos, o también llamado “El reino de Dios”.
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Los Apóstoles mismos esperaban alcanzar la meta en que aquella misma generación en que vivían, por eso ellos le preguntaron a Jesús si sería restaurado el reino de Dios en sus días (Hechos 1:3,6,7). Era, de hecho su anhelo ardiente, pues aquello significaría el cumplimiento de todas las promesas que Dios hizo a los padres (el pacto Abrahamico y Davídico, en particular) y la obtención de la salvación y la vida eterna definitivas.
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Satanás es el enemigo público número uno del Reino de Dios
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Sin duda alguna, Satanás es el “dios de este mundo”, y desde que Jesús fue anunciado y profetizado como el poderoso Salvador de los pecadores, y como el futuro rey del reino de Dios en el siglo venidero que depondrá finalmente a Satanás de su dominio mundial, éste ha procurado boicotear el ministerio de Cristo y de sus verdaderos seguidores que anuncian este glorioso y poderoso reino de Dios al mundo habitado. Desde el comienzo buscó eliminar a la simiente prometida a través de Herodes, y luego a través de una serie de tentaciones que le puso a Jesús durante su vida en la tierra. Recordemos que cuando Jesús estaba ayunando por 40 días en el desierto, el diablo se le presentó para ofrecer todos los reinos de este mundo. El pensó seguramente esto: ‘Si no puedo destruir a mi contendiente, entonces lo invitaré a unirse a mi reino y ser socio conmigo de mi gobernación mundial.’ De este modo él evitaría ser depuesto por el mismo Hijo de Dios, y se libraría de la vergüenza de ser derrocado y echado al abismo. Pero Jesús, conocedor de las tretas satánicas, simplemente rechazó la oferta satánica y prefirió seguir el curso por el cual llegaría a ser el victorioso Dios de la era venidera, la era del reino.
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La estrategia Maestra de Satanás
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Pero Satanás no ha cesado de boicotear el propósito de Dios de implantar en la tierra un gobierno divino, celestial, justo y perfecto. El se ha valido de hombres impíos que han tratado de destruir el mensaje y a los mensajeros de Jesús, encomendados a difundir las Buenas Noticias del Reino. El diablo metió la apostasía en la iglesia, y la fe del reino fue opacada por un reino distinto o por evangelios torcidos (el evangelio la prosperidad, el evangelio social, el evangelio de la resurrección y otros nombres raros que existen por allí) que no tienen nada de bíblicos. El mundo ha sido engañado con falsos maestros y falsos evangelios que no preconizan la venida de un nuevo reino o gobierno que será establecido por Cristo, quien será el Soberano de los reyes de la tierra, el Señor de señores, el Deseado de todos los pueblos. Sin duda el catolicismo es el gran responsable de que el evangelio de Cristo, el del reino, haya sido cambiado por la iglesia. Es decir, a través de Agustín de Hipona, el distinguido Padre de la Iglesia Apóstata, el reino que Cristo y sus apóstoles predicaban y esperaban ha sido alegorizado y consumado, y por tanto ya no es una meta para alcanzar a través de la fe y la santidad. Ahora la iglesia de Roma es el Reino de Dios, y sus obispos son los príncipes que gobiernan el mundo desde que la iglesia oficial fue inaugurada. Todo un engaño sutil ideado por la mente maquiavélica de Satanás para confundir y engañar al mundo, y a muchos que se llaman cristianos. Hoy, el reino tal como Jesús y sus apóstoles lo presentaron, ya no es más creído y aceptado por los nuevos conversos, pues se les ha hecho creer que es un mensaje judío, mundano, y poco espiritual. Realmente el diablo ha logrado entenebrecer el entendimiento de los incrédulos para que no crean en el evangelio de la gloria (Reino) de Cristo (Ver 2 Corintios 4:4). Así que si usted no cree en el mensaje verdadero y prístino del reino que predicó Jesús, y luego sus seguidores, entonces usted cayó presa del engaño satánico. Usted necesita liberarse y abrir sus ojos al verdadero y singular evangelio de Cristo…¡pues no hay otro! (Gálatas 1:6-9).
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Usted debe buscar el Reino de Dios y predicarlo
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Jesús profetizó con suma claridad que el reino de Dios sería predicado en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y ENTONCES vendrá el fin” (Mt. 24:14). ¿Será acaso que Jesús tarda su venida, porque sus supuestos discípulos no están cumpliendo su orden de predicar puntualmente el reino de Dios? ¿No será posible acaso “acelerar” la venida de Su Majestad y Su reino haciendo nosotros nuestra parte como precursores de su reino? ¡Piense en esto! ¡Pongámonos todos de acuerdo en retomar el anuncio original del reino, y veremos cómo los dolores de parto que anuncian la señal de su venida se harán más agudos y terribles. Hoy, el mundo está yendo a su destrucción a pasos agigantados, pero eso va de acorde con los esfuerzos de los verdaderos evangelistas que por internet, radio y TV están predicando el único y singular evangelio de Cristo que es su venidero gobierno mundial que reemplazará al gobierno impío, injusto e inmoral del diablo. El diablo sabe que sus días se acortan, y que el cumplimiento del anuncio del reino de Dios lo está poniendo contra la pared, y lo está “consumiendo”. Ahora él quiere llevarse consigo al mayor número de incrédulos posible, y para ello sigue ideando las llamadas “doctrinas de demonios” (Ver 1 Timoteo 4:1; Hebreos 13:9; 1 Pedro 5:8), y muchos incautos ya han caído y les espera su castigo y rechazo final. Será usted uno más de tantos que se perderán? Medite en esto.
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Un día, siendo joven, el Señor me hizo ver que el evangelio del reino había sido mutilado, y hasta desarraigado del mensaje de Cristo a través de falsos evangelios de predicadores ciegos. También me hizo entender que muchos que se consideran cristianos, ni siquiera se han dado cuenta del engaño y desdichadamente han caído hipnotizados por mensajes más “celestiales” o “espirituales” que les prometen salir o escapar de este mundo perverso que los tiene atemorizados por las cosas que vendrán. Estos no entienden que Jesús vendrá a restaurar todas las cosas, y no a sacarnos de este mundo y llevarnos a otro lugar a través de naves extraterrestres u ovnis. En fin, el engaño ya está institucionalizado en el cristianismo nominal, y el diablo está logrando llevarse consigo a la gran mayoría de la humanidad con sus evangelios engañosos y trucados, muy bien pensados y elaborados por una mente falaz y taimada. Tenemos que estar prevenidos “para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).
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Más sobre el Reino en:

miércoles, 4 de noviembre de 2009

¿CUÁL ES EL MENSAJE CENTRAL DE CRISTO?


Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)


Muchos creyentes en Jesucristo parecen aún ignorar que su Señor vino a predicar un mensaje de parte de Dios Padre a la humanidad toda. El mensaje de Cristo es llamado también “el evangelio” en diferentes partes de la Escritura. Pero lo importante es resaltar que Jesús reveló que fue enviado puntualmente para PREDICAR EL EVANGELIO DEL REINO. Sólo basta leer lo que él mismo dijo en Lucas 4:43: “Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del Reino de Dios, porque para esto he sido enviado”. Con estas palabras se despejan todas las dudas que se tienen de la verdadera razón de la venida del Hijo de Dios al mundo, pues todavía los cristianos siguen divididos en este punto vital. Algunos nos dicen que Cristo vino a salvarnos, y otros sostienen que él nació para enseñarnos normas de conducta, o bien para morir en la cruz del calvario para finiquitar las exigencias de la ley de Moisés y darnos esperanza de vida eterna. Y aunque estas confesiones no están lejos de la verdad, lo cierto es que Jesús reveló que fue enviado para anunciar el evangelio o mensaje salvador DEL REINO para todos los hombres de buena voluntad que están hambrientos de Dios (Rom. 1:16).
El Mensaje en las Parábolas
Tan crucial es el mensaje o evangelio de Cristo que éste aparece como el tema central de todas sus parábolas. De allí que las parábolas se las conozca como “las parábolas del Reino”. Sin duda, las parábolas fueron reservadas para los discípulos, y a ellos se les reveló mucho de su significado. Las parábolas fueron y serán la clave para entender todo lo que Jesús se ha propuesto hacer en este mundo cuando regrese. Entonces los discípulos verán que las promesas de Jesús en torno a su reino se harán efectivas, por fin. El cristiano debe investigar todo lo que las parábolas nos enseñan y predicarlas a todos los potenciales creyentes.
La frase “Reino de Dios” aparece en el evangelio de Marcos 14 veces; en Lucas, 32 veces; en Mateo, 4 veces y 32 veces “el reino de los cielos”. Por cierto que también “el reino de Dios” aparece en el evangelio de Juan, como en Juan 6:33.
Segundo Galilea nos dice en su libro “El Reino de Dios y la liberación del hombre, pág 10, así: “El Reino de Dios es el tema central de la Biblia, y su hilo conductor”.
Ireneo, Obispo de Lyon (185 DC) nos dice en su obra “Contra las Herejías”, lo siguiente: “…y en su segunda venida les dará a los suyos un lugar en su reino”.
Clemente Romano (96 DC), segundo obispo de Roma, escribió en su segunda epístola, lo siguiente: “Si entonces hacemos lo que es justo a la vista de Dios, entraremos al reino, y recibiremos las promesas…esperemos cada día y hora el Reino de Dios en amor y rectitud.”
El teólogo George Eldon Ladd nos dice en su prólogo de su libro “El Reino de Dios”, lo siguiente: “Nuestro Señor Jesús dedicó gran parte de su ministerio público a la enseñanza del reino de los cielos. Este tema es aún hoy día un mensaje importante para el hombre dondequiera que éste se encuentre”.
También G.E. Ladd nos dice en la página 13 del mismo libro, lo siguiente: “El tema de la venida del Reino de Dios fue lo central de la misión de Jesús.”
El mismo Papa Juan Pablo II dijo en una ocasión sobre el Reino de Dios, así:
“Nosotros, que ahora formamos la iglesia de Cristo sobre la tierra, deberíamos encontrarnos en la dimensión de la verdad del Reino de Dios: Cristo ha venido para revelar este reino y para introducirlo en la tierra, en cada lugar de la tierra en los hombres y entre los hombres…” (15 Febrero de 1980).
Will Durant, erudito en historia, dice:
¿Qué quiso decir él (Jesús) por el Reino? Un cielo sobrenatural? Aparentemente no, porque los apóstoles y los cristianos primitivos esperaron unánimemente el reino terrenal. Esta era la tradición Judía que Cristo heredó; y él enseñó a sus seguidores a orar al Padre, “Venga tu reino, sea hecha tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo”.
Louis Berkhof dice que mitad de la iglesia era amilenaria durante el segundo y tercer siglos, pero no da prueba de ello. No hay evidencia de que la iglesia fuese amilenarista en su creencia. Tanto Clemente de Roma (30-95 DC), Bernabé, Ignacio (35-107 DC), Policarpo (70-155 DC), Papías (80-163 DC), Justino Mártir (100-164 DC), Ireneo (130-202 DC), Tertuliano (160-220 DC), Hipólito (murió en el 236 DC), Cipriano (195-228 DC), Comodiano (tercer siglo), Nepo (tercer siglo) y Lactancio (240-330 DC) fueron Premilenarios.
El historiador, Edward Gibbon (1737-1794), también confirma que el milenarismo o chiliasmo ( o la creencia del reino de mil años literales en la tierra) fue la creencia de la iglesia primitiva de los 3 primeros siglos. El escribe: “La seguridad de semejante milenio fue cuidadosamente inculcado por una sucesión de padres desde Justino Mártir e Ireneo, quien conversó con los discípulos inmediatos del apóstol, hasta Lactancio, que fue preceptor para el Hijo de Constantino. Aunque puede que no fuera universalmente recibido, parece que fue el sentimiento reinante de los creyentes ortodoxos.
En vista de todos estos testimonios, ¿por qué la mayoría de las iglesias hablan muy poco o nada sobre el evangelio del Reino?
www.yeshuahamashiaj.org (Inglés y Español)
www.apologista.blogdiario.com

lunes, 2 de noviembre de 2009

MENSAJE DE APOLOGISTA PARA ESTE MES DE NOVIEMBRE


Estimados amigos que visitan mi blog “El Apologista Sociniano” regularmente:

Es increíble cómo van en aumento el número de visitas a mi blog todos los meses, que realmente me deja anonadado, y máxime, considerando que no soy un exponente Trinitario sino Unitario, y para muchos, un auténtico paradigma de la herejía antitrinitaria y sociniana. Pero yo no los perdono, porque sí saben que hacen mal al condenarme, y por tanto ellos mismos serán igualmente medidos con la vara con que me miden.

Les confieso que mi proclama del Reino de Dios, el tema que más tiempo he dedicado al estudio concienzudo, está haciendo impacto en cientos de mis lectores. Ahora estos nuevos creyentes se han convertido en fieles y entusiastas difusores del evangelio prístino de Jesucristo (el Reino de Dios), que ya han inaugurado sus propios sitios web para unirse a este noble y sagrado cometido que Jesús encargó primeramente a sus seguidores originales, los primeros cristianos, sus apóstoles (Lucas 8:1,2; 9:1,2; Marcos 16:15,16) y luego a nosotros, los de este siglo XXI (Mat. 24:14). Sí, mi amigos, hay ahora un verdadero despertar religioso en todo el mundo para retomar el evangelio original que es el Reino de Dios, el único y verdadero Nuevo Orden Mundial que Jesús, su Alteza Real, inaugurará en la tierra cuando regrese en toda su gloria y majestad.

Este mensaje del reino ciertamente le está produciendo a Satanás, el dios de este mundo impío, un terrible dolor de cabeza. El ha venido usando todos los medios posibles a su alcance para que este mensaje del reino de Dios quede trastocado. Primero tentó a Jesús para que obtuviera su reino, el reino del diablo, y no lo logró. Después ha introducido un reino supuestamente del cielo bajo la forma de un “reino eclesiástico” o “iglesia-reino”. Sus agentes del romanismo extendieron este engaño, y el verdadero evangelio del reino davídico por restaurarse quedó obscurecido por muchísimos siglos. Sin duda alguna, el diablo no desea que los hombres crean en el evangelio salvador del FUTURO reino de Dios bajo Cristo y sus fieles, y para ello él sigue obscureciendo magistralmente el entendimiento de los hombres (2 Cor 4:4) para que no entiendan este anuncio divino y así se pierdan para siempre, e incluso ha venido transformándose en un mensajero de luz para traer “buenas nuevas del infierno” y embaucar así a los simples y desapercibidos que son la mayoría, por desgracia (2 Cor.11:14).

El diablo ahora, como un experto mimo de Dios y de Jesús, quiere implantar su Nuevo Orden Mundial, su propio reinado milenario que se parezca al del verdadero Mesías, el Señor Jesucristo. El Diablo lo intentó con su títere, Adolf Hitler, y no tuvo éxito, y ahora lo está intentando de nuevo usando a los hombres que ostentan un tremendo poder político y económico en la tierra. Muy pronto un nuevo líder mundial emergerá en el mundo que se hará pasar por el Mesías esperado y prometerá el bienestar y la prosperidad para todos, y dirá que su propósito es hacer del mundo uno que sea verdaderamente justo y pacífico, en donde todos vivan en armonía y felicidad. Pero todos los buenos cristianos sabemos que este será un Mesías fraudulento que llevará al mundo al peor desastre de su historia. Será la prueba final para los verdaderos creyentes que están atentos a la Palabra del Señor, y el desastre para todos aquellos que confiaron en este falso líder y su NOM diabólico. Finalmente, se producirá la victoria del verdadero Mesías, quien aparecerá en gloria para destruirlo y atar a su inspirador, Satanás y sus demonios por un milenio a fin de poder inaugurar su reinado milenario en la tierra, el verdadero Nuevo orden Mundial que todo verdadero cristiano está esperando con fe y mucho gozo.

Gracias por sus continuas cartas de aliento y apoyo, pues éstas me animan a seguir adelante, sabiendo que mi trabajo y esfuerzo para el Señor y su causa (el evangelio del reino) no es en vano. Y gracias también por todos aquellos que ya se han alineado con Jesús, para ser embajadores sin cadenas (aún) de su sagrado evangelio del reino de Cristo, la meta del verdadero Israel de Dios y la única esperanza que tiene el mundo para sobrevivir.

Vuestro servidor y hermano,

Ingº Mario A Olcese (Apologista)

sábado, 5 de septiembre de 2009

MENSAJE DE APOLOGISTA PARA ESTE MES DE SETIEMBRE DEL 2009



Estimados correligionarios y detractores por igual:

Desde que se inició este blog hace dos años, nuestra intención ha sido predicar el mensaje o buenas nuevas del reino de Dios, así como el monoteísmo simple que presenta las Escrituras.

Durante todo este tiempo, hemos demostrado, creemos, que la trinidad tiene muchos puntos débiles, y que los más de los textos que esgrimen sus partidarios, realmente no prueban la veracidad de dicha doctrina. Estamos convencidos de que muchos de nuestros detractores ya no nos citarán un buen número de textos trinitarios clásicos, al haber ellos comprobado que tales pasajes no prueban nada en absoluto la existencia de un Dios Trino. Sinceramente creo que a los Trinitarios sólo les queda un puñado de pasajes que podríamos llamar “problemáticos” o “difíciles” para explicar, pero nada más. También es cierto que nosotros, los unitarios, presentamos algunos pasajes importantes que a los Trinitercos se les hace muy complicado explicar, como es el caso de Juan 14:28, Juan 17:3, y 1 Corintios 8:4-6, y muchos otros más que son muy importantes y definitivamente contundentes.

Algunos me dicen: “¡Oye, apologista, la mayoría de gente es Trinitaria… y los unitarios son poquísimos!... Yo estoy de acuerdo plenamente, ¿pero qué prueba eso? ¿Acaso que estamos en el error? Bueno, también la mayoría de los cristianos cree en que Cristo nació el 25 de diciembre y celebran la Navidad en esa fecha. Significa eso que Cristo nació el 25 de diciembre? No. Y una mayoría de cristianos cree que cuando mueran, sus almas se irán al cielo o al infierno. ¿Prueba esto que esa creencia es correcta? No. Lo cierto es que Jesús no dijo que su doctrina sería creída por todos, y Pablo advirtió que después de su partida entraría la herejía. ¿Cuál herejía? ¿El Trinitarismo?, ¿el Unitarismo?, ¿el modalismo?, ¿el gnosticismo…cuál? Lo que sí es inobjetable es que la formulación de la Trinidad fue progresiva hasta “dilucidarse” (si es que se puede así) en el siglo IV. No podría ser entonces la Trinidad una de esas doctrinas heréticas o de demonios?

En fin, creemos que la gran aceptación que viene teniendo mi blog a pesar de ser Unitario Sociniano demuestra sencillamente que no sólo hay curiosos en la red, sino también muchas personas deseosas de saber más sobre la doctrina de Dios y no dejarse engañar como incautos con enseñanzas intrincadas o enrevesadas. Y aunque muchos ahora ya no creen en la Trinidad y no lo manifiestan abiertamente, ellos ya son parte de aquella “manada pequeña” que ha retomado la enseñanza original, prístina, y simple del Señor Jesús, “La Shema” de Israel.

Finalmente, no es nuestra intención socavar la fe de nadie, pues denegar la Trinidad no es rechazar a nuestro Dios y Padre que nos creó, ni a Su amado Hijo, el Señor Jesucristo. Aquí no se está buscando convencer a nadie de que Dios no existe; al contrario, buscamos que la gente conozca al único Dios verdadero y a su Hijo Jesucristo para que ganen la vida eterna (Juan 17:3). Queremos hacer posible que tanto Cristianos, Judíos y islámicos se unan en esta verdad básica que es el monoteísmo, y mientras esto no se logré, unos mil millones de musulmanes seguirán teniendo un serio obstáculo para abrazar el cristianismo que presenta a un Dios tricéfalo
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LA VERDAD DE LA PANDEMIA