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lunes, 27 de diciembre de 2010

12 RAZONES PARA NO ESPERAR UN RAPTO PRETRIBULACIONAL


De: ToughIssues.org
Por Darryl Eberhart
[…]

1. Como escritor Pre-Tribulacionista y líder, John Walvoord admite que no hay un solo versículo de la Escritura que por sí solo enseñe claramente el rapto Pretribulación.
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2. Los pre-tribulacionistas fuerzan suposiciones en muchos versos cruciales de la Biblia – especialmente asumiendo que todas las referencias a los “santos” y a los “elegidos” (que están siendo perseguidos y martirizados durante “la tribulación” del tiempo del fin) deben referirse a “aquellos individuos que se salvan DESPUÉS de que el rapto pre-tribulación ha tenido lugar (Otra vez, ¿cómo se salvan todas estas personas durante “la tribulación” de los tiempos del fin si la “Iglesia” y el “refrenador” [i.e ., El Espíritu Santo según los pretribulacionistas] han sido removidos?)
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3. No podemos encontrar una sola instancia en el Nuevo Testamento donde el Señor Jesucristo, el Apóstol Pablo, el Apóstol Pedro, o el Apóstol Juan hicieran alguna declaración en el sentido de que “la iglesia debe ser evacuada completamente del ”planeta Tierra“ siete años ANTES del comienzo del período de tribulación de los tiempos del fin. ¿No es esto un poco extraño si el punto de vista profético del Rapto pre tribulación es lo correcto?
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4. A pesar de sacar varios textos fuera del CONTEXTO de los escritos de algunos padres primitivos de la iglesia, los Pre-tribulacionistas realmente NO PUEDEN ENCONTRAR ninguna enseñanza predominante y popular que apoye el punto de vista profético del rapto pre-tribulación en cualquier era de la historia de la Iglesia antes de los 1830s.
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5. Muchos hombres eruditos de la fe cristiana, como John Bunyan, Charles Spurgeon, Charles Finney, John Knox, Juan Calvino, Martín Lutero, George Whitefield, etc., ¡fueron todos creyentes sólidos del post Tribulacionismo!
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6. El Rapto pretribulación es un negocio rentable para los escritores pre-Tribulacionistas. No obstante, hay algunos pre Tribulacionistas que admitirán que el punto de vista profético del Rapto Tribulacional es todavía un punto de vista minoritario entre los estudiosos de la Biblia. ¿Cómo puede ser eso, podría usted preguntar, puesto que tantos libros de profecía favorecen el punto de vista “pre Tribulacional”? Eso es porque muchas de las principales casas publicadoras “cristianas” están, en la mayoría de los casos, CONTROLADAS por “cristianos liberales”. Los escritores Post-Tribulacionistas a menudo encuentran sumamente duro publicar sus libros por estas casas editoriales, porque el Rapto pre-Tribulacional “vende”. (Puede ser eso porque el rapto pre-Tribulacional atrae a una mentalidad “escapista? Es esa mentalidad de “¡Ciertamente no quiero estar aquí cuando el anticristo se presente!” El punto de vista del rapto pre-Tribulacional apela a nuestra “carne” – después de todo, ¿quién quiere afrontar la persecución?) También, Dr. Robert “Bob” Gundry dice que la mayor parte de los profesores en los colegios bíblicos que él conoce sostienen el punto de vista del rapto post Tribulacional. El agrega que algunos de los profesores en las universidades de la Biblia de la “Persuasión del rapto pre-Tribulacional” sostienen el punto de vista Post-Tribulacional, pero no pueden decirlo públicamente por miedo de perder sus posiciones! ¡Los estudiantes que abiertamente apoyan el rapto post-Tribulacional en estas “Universidades de la Biblia pre- Tribulacionistas” podrían no permitírseles graduarse!
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7. ¡A pesar de que a muchos Pre-tribulacionistas les desagrada el autor Dave MacPherson, no han podido desmentir sus conclusiones bien documentadas que demuestran que los orígenes del rapto Pre Tribulacional se remotan a los 1830s – y no antes de ese tiempo! Tampoco los Pre- tribulacionistas han podido desmentir las conclusiones de MacPherson de que la inmensa mayoría de los padres antiguos de la iglesia enseñaron que la iglesia experimentaría “la tribulación de los tiempos del fin – y montones de tribulaciones a lo largo del camino hacia “la tribulación de los tiempos del fin”.
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8. La enseñanza pública del Rapto pre-tribulacional se originó en las Islas Británicas durante los 1830s. (Los jesuitas hicieron alguna “creatividad futurista” en la arena profética muchos años antes de esa vez). La teoría Pre Tribulacional“ fue entonces “transportada” para América un poco más tarde, y fue popularizada por la “Biblia de Estudio de Scofield”.
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9. ¡Para creer en el Rapto Pre-Tribulacional, uno debe ignorar varios versos cruciales de la Biblia que hablan directamente en contra del Rapto Pre-Tribulacional, como Juan 17:15, donde el Señor Jesucristo Mismo ora que el Padre NO saque a los creyentes FUERA del mundo – y 1 Tesalonicenses 4:16, 17 (que dice que los cristianos que vivan en el tiempo del regreso de Jesucristo no son tomados HASTA DESPUÉS de que” los muertos en Cristo son levantados primero)!
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10. Creer en el rapto pre Tribulacional, me parece, va en contra del tema prevaleciente de esas porciones de la Biblia que se ocupan de la tribulación y la persecución. Ese tema prevaleciente es la “preservación EN MEDIO DE la tribulación” (¡Por favor recuerde la historia de Daniel en la guarida de los leones, y de Shadrach, Meshach, y Abed-Nego en el horno ardiente!)
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11. Para creer en el Rapto Pre-Tribulacional, usted tiene que SUPONER QUE usted estará entre un “grupo muy selecto” de Cristianos que no tendrán que sufrir cosas horribles durante “la tribulación” de los tiempos del fin. Su “grupo selecto” excluye a aquellos millones de cristianos de siglos pasados que no fueron “evacuados en el aire” de su tribulación y sufrimiento, y los muchos individuos que se “salvaron” (i.e., “Renacidos”) durante “la tribulación” de los tiempos del fin, y que sufrirán martirio!
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12. El punto de vista del Rapto pre Tribulacional, en la mayoría de los casos, parece producir FRUTO muy malo – es decir, parece tener “neutralizados” a muchos cristianos que viven hoy, causándoles a que se recuesten y no comban el mal. (Y eso es porque ellos no estarán aquí cuando las cosas se pongan realmente malas.) ¿Podría esta “doctrina” haber sido específicamente diseñada para “neutralizar” a los cristianos?

viernes, 23 de octubre de 2009

LA ANUNCIADA VENIDA DE CRISTO Y SU REINO EN LOS SALMOS


El Salmo 2 describe elocuentemente una confrontación inminente. Las naciones se “airarán” en sus pensamientos vanos, cuando se combinen muchos poderes para tratar de resistir la autoridad de Cristo en ese día (Salmo 2:1-2). Se rechazará la supremacía divina, pero Dios mantendrá su poder y su soberanía (Salmo 2:3-5). A pesar de la oposición de las naciones, Él establecerá a Cristo como Rey en el trono de David en Jerusalén, dándole los confines de la tierra por su posesión” (Salmo 2:6-8). El poder de las naciones será “roto” (Salmo 2:9). Los jefes de los gobiernos de toda la tierra serán advertidos a someterse al reinado justo de Cristo o perecerán (Salmo 2:10-12).


El mensaje de este salmo no es difícil de comprender, siempre que se entienda que tiene una aplicación clara a la segunda venida de Cristo en el Apocalipsis (Apocalipsis 2:26-27), donde el Salmo 2 se hace referencia en relación al regreso del Señor Jesucristo).


El profeta Isaías utiliza una terminología similar a la encontrada en el Salmo 2. Él dice: “¡Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán alboroto como bramido de muchas aguas. Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino.” (Isaías 17:12-13).


El libro de los Salmos menciona estos acontecimientos trascendentales muchas veces en un lenguaje muy claro para evitar malentendidos: “Levántate, oh Dios, juzga la tierra: porque heredarán todas las naciones … que los hombres sepan que tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra”(Salmos 82:8; 83:18).
Una de las historias más bellas y espectaculares de futuro reinado de Cristo en la tierra se encuentra en el Salmo 72. Gire a este Salmo y lea con cuidado. El salmo se puede dividir en seis partes, que presentan:


Vv. 1-4. . . . Un reino de justiciaVv. 5-7. . . . Un reino de respeto Vv. 8-11. . . . . Un reino de renombreVv. 12-14. . . . Un reino de SocorroVv. 15-16. . . . Un reino de resultados y de reposiciónVv. 17-20. . . . Un reino de respuesta
Ahora, mire más de cerca el maravilloso mensaje de este salmo. Cada versículo revela un aspecto maravilloso del reinado venidero de Cristo en la tierra. Note la secuencia de los eventos:


v. 1. El Rey real de Dios recibirá su trono.v. 2. Los juicios sabios del rey.v. 3. Su gobierno justo y recto.v. 4. Su preocupación por los necesitados, la destrucción de los tiranos.v. 5. El rey, que será respetado por todos.v. 6. Su reinado traerá frescura, fertilidad y fecundidad.v. 7. La justicia prevalecerá y la paz duradera será establecida.v. 8. Él tendrá el dominio de todo el mundo.v. 9. Sus enemigos se arrepentirán y le responderán a él.v. 10. Otros gobernantes se inclinan a su autoridad y poder.v. 11. Todos los gobernantes renunciarán a sus oficinas en favor de su gobierno.v. 12. Él hará provisión para todos los necesitados.v. 13. El cuidará a los menos privilegiados y desfavorecidos.v. 14. Se protegerá a los débiles.v. 15. Será un rey-sacerdote y mediador.v. 16. La tierra prosperará, no sufrirán de hambre.v. 17. Todas las naciones le reconocerán y lo alabarán.v. 18. La Alabanza a Dios resuena en todo el mundo.v. 19. El nombre de Dios y la gloria será reconocido y él debe será reverenciado.


Este notable Salmo profético demuestra muy claramente lo que se producirá en el regreso de nuestro Señor Jesucristo.


domingo, 19 de abril de 2009

“VENGA TU REINO”—¿QUÉ QUISO DECIR JESÚS?


“Venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10)

Esta oración es parte de la Escritura conocida como el padre nuestro y es una de las más repetidas del mundo. Muchas personas saben el padre nuestro de memoria. Sin embargo, aunque muchos lo repiten cada día, cuantos se ponen a pensar en su significado? Por haberlo aprendido cuando eran niños, algunos lo repiten sin considerar lo que significa.

La oración es una súplica para que el reino de Dios venga y que la voluntad de Dios sea hecha en la tierra, así como siempre se hace en el cielo. Entonces, vemos que el reino de Dios va a estar en la tierra y que todos harán la voluntad de Dios cuando el reino se establezca.

Cuando estudiamos la historia y observamos el mundo actual, es claro que el reino de Dios todavía no ha sido establecido. Ahora los hombres reinan el uno sobre el otro y el resultado es injusticia, opresión y violencia. Aunque hay muchos que tratan de hacer el bien, son abrumados por los otros que hacen lo que bien les parece, no importándoles quien resulte perjudicado.

No es la voluntad de Dios que el hombre pase por alto el bienestar de su vecino. Dios quiere que haya paz, armonía y justicia entre los hombres. De hecho, Dios dio mandatos a los hombres prohibiéndolas hacerse daño el uno al otro:

“Así ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni robéis al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar.”(Jeremías 22:3)

Desafortunadamente, los mandatos de Dios han sido pisoteados y olvidados. Las guerras en las cuales han muerto millones de personas demuestran cuanto el hombre ha sufrido por rechazar los mandatos de Dios.

Cuando oramos “venga tu reino.” estamos pidiéndole a Dios que establezca Su reino y que se acaben la violencia e injusticia que existen actualmente.

Dios va a enviar a Jesucristo a la tierra para establecer un gobierno mundial que cambiara la vida completamente. La meta de este reino será volver el mundo en un lugar de paz, justicia y bendición.

El antiguo reino de Dios

Hace unos 3.000 anos, había un reino de Dios en la tierra. El reino existía en la época cuando los reyes de Israel reinaban sobre el pueblo de Israel:
“Jehová eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel.” (1 Crónicas 28:5)

“Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su Padre” (1 Crónicas 29:23)

El trono sobre el cual se sentaron los reyes David y Salomón estaba en Jerusalén y desde aquella ciudad ellos reinaron sobre la tierra de Israel. Dios había escogido a Jerusalén para ser la capital del reino (1 Reyes 11:13).

Que el reino de Israel fue llamado el reino de Dios? Porque Dios mismo se lo dio a los israelitas. ¿Por qué el trono fue llamado “el trono de Jehová”? Porque David, Salomón y los reyes que les siguieron reinaban de parte de Dios sobre la nación de Israel.

El reino de Dios derrocado

Cuando Dios estableció la nación de Israel, fue con la esperanza de que ellos fueran “un reino de sacerdotes, y gente santa” (Éxodo 19:5-6). La misión de Israel era la de mostrar y enseñar a las otras naciones los caminos de Dios. Sin embargo, Israel se desvió de los caminos de Dios y por esa razón no podía llevar la Palabra de Dios a las demás naciones.

Entonces, Dios permitió que fuera derrocado el rey y que Israel fuera llevado cautivo. Al pronunciar el final del reino, el profeta Ezequiel dijo:

“A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregare.” (Ezequiel 21:27)

El reino de Dios fue arruinado por complete cuando vino el rey de Babilonia y conquisto a la nación de Israel, desoló a la tierra y llevo a la gente en cautiverio. Ud. puede leer acerca de esto en Jeremías 52.

La restauración del reino de Dios

Cuando el profeta Ezequiel profetizo el fin del reino, también profetizo que este mismo seria restablecido: “…y esto no será más hasta que venga aquel cuyo es el derecho…” Jesucristo es “aquel cuyo es el derecho.”

Encontramos la prueba de esto en el evangelio de Lucas:

“Y llamaras su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre” (Lucas 1:31, 32)

Los discípulos de Jesús esperaban que estableciera el reino de Dios en su primera venida. Antes de que Jesucristo subiera al cielo después de su resurrección, ellos le preguntaron:

“Señor, ¿restauraras el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6) Jesucristo les contesto:

“No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad.” (Hechos 1:7)

Los discípulos comprendían que el reino seria restablecido pero no les fue revelado cuando acontecería esto. Jesucristo les había ensenado que el trono y el reino volverían a existir:

“Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentareis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.” (Mateo 19:28)
Jesucristo también iba por todas partes predicando que el reino seria restablecido.


Leemos que:

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino. y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.” (Mateo 9:35)

La palabra “evangelio” quiere decir buenas noticias. Las buenas noticias que Jesús predicaba eran que el mundo disfrutaría de paz, justicia y bendición cuando se estableciera el reino de Dios.

El reino de Dios y nosotros

Tal vez Ud. está pensando: “^Por que debemos orar que venga el reino de Dios si va a ser un reino israelita?” Aunque la capital va a estar en Jerusalén, será un reino mundial para todos los pueblos. Por esta razón, las buenas noticias del reino de Dios fueron predicadas a todos los pueblos, razas y lenguas.

En el Nuevo Testamento aprendemos que Dios está llamando a todos a arrepentirse, creer y bautizarse en el nombre de Jesucristo. Tales personas llegan a ser el pueblo de Dios por la relación que tienen con Dios, no importando su raza, lengua o la nación de donde vengan:

“Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” (Gálatas3:27, 28)

En el Apocalipsis esta el cántico que las personas redimidas de las naciones van a cantar a Cristo en el reino:

“Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tu fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.” (Apocalipsis 5:9, 10)

Entonces, podemos tener la esperanza de estar en el reino si nos acercamos a Dios por medio de Jesucristo y llegamos a ser su pueblo por medio de las aguas del bautismo. Por la misericordia de Dios podemos disfrutar del nuevo mundo que será renovado por Jesucristo.

martes, 10 de marzo de 2009

EL REINO VIENE…¿ESTÁ USTED LISTO?

Vírgenes prudentes
Un mensaje del cielo para usted...

Viene un día brillante, un día lleno de paz, justicia, santidad y gozo sin igual. Dios enviará a Jesús de regreso a la tierra para componer las cosas. Sus seguidores serán resucitados para inmortalidad y asignados a posiciones de autoridad. Durante este tiempo, la tierra será restaurada en paraíso. Los desiertos florecerán, los patrones climatológicos se alterarán, la contaminación cesará, y el hambre será reemplazada por abundancia. Éste es el Reino de Dios. Como un camión Mack que acelera por la autopista, no hay quien detenga la llegada inminente del Reino. Dios no permitirá que algo impida Su plan para la tierra. La llegada del Reino es inevitable y viene pronto.

¿Está usted listo? Para llegar a estar listo, usted tiene que oír, entender, y aceptar estas nuevas sobre el Reino venidero. En adición a esto, aun existe un problema serio. Sus pecados. No se le permitirá la entrada al Reino a nadie que tenga pecados no perdonados. Pero Dios tiene una solución. La única manera en que sus pecados (no importa los que sean) pueden ser borrados es que usted crea que Jesús–el rey del Reino–murió por usted y que Dios lo levantó de los muertos. Declare a Jesús como su señor y salvador personal, y sea bautizado en su nombre. Comprométase a obedecer las palabras de su nuevo señor, Jesucristo. Cambie su vida rechazando el pecado y acogiendo una manera santa y recta de vivir en servicio amoroso al que murió por usted.




lunes, 9 de marzo de 2009

¿SE CUMPLIRÁ APOCALIPSIS 1:7 LITERALMENTE?




“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén”.

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)


En el texto de apocalipsis 1:7 se revela que el Señor vuelve con las nubes, y que todo ojo le verá, incluso los que le traspasaron, y todos los linajes harán lamentación por él. ¿Pero es esta venida “con las nubes” literal? Después de todo, Yahweh también “descendió en una nube” y estuvo con Moisés en el desierto (Éxodo 34:5), y todos sabemos que en realidad no fue una venida literal y personal de Yahweh, pues nadie puede ver a Yahweh y vivir (Éxodo 33:20). También en Isaías 19:1,4 el profeta dice que Yahweh monta sobre una nube para entrar en Egipto y luego castigarla a través del rey de Asiria (Sargón). Sin embargo, jamás Yahweh se hizo visible en una nube, literalmente hablando, para entrar en Egipto, sino que su venida fue una simbólica en juicio y venganza contra una nación impía e idólatra.


La venida de Cristo en las nubes: ¿Literal o simbólica?


En primer lugar, nuestro Señor fue resucitado y ascendió en presencia de sus discípulos más cercanos, pasando por las nubes de nuestra atmósfera en dirección al tercer cielo. Dice así en Hechos 1, 9: “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos”. Este hecho fue un evento literal del cual quinientos testigos vieron y dieron testimonio. Si duda los discípulos vieron el ascenso real de nuestro Señor Jesucristo hasta que una nube literal le ocultó de sus ojos. No fueron ojos simbólicos, ni una visión extática, sino una experiencia real con los ojos literales que Dios nos dio para ver lo que nos rodea. De no haber sido así, ellos no hubieran podido ser auténticos testigos oculares de un evento tan extraordinario y fundamental de la fe cristiana.


Ahora bien, en Hechos 1:11 los ángeles les revelan a estos testigos oculares de la ascensión de Jesús un estupendo evento futuro, con estas palabras textuales: “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. En el versículo once está la clave que nos asegura que la venida de Jesús con las nubes es literal porque debe coincidir con la forma de su partida, la cual tuvo que ser a todas luces literal, tal como ya lo hemos explicado arriba. Aquí los ángeles dicen que ESTE MISMO JESÚS (no uno invisible) vendrá de la misma forma en que se fue, pero en reversa, del cielo a las nubes, y de las nubes a la tierra. No es una venida espiritual o secreta, pues ¿cómo podrían lamentarse los pueblos impíos por una venida oculta o secreta de un Cristo que desconocen o que han desechado?
La señal de su venida: ¿secreta o visible?


En Mateo 24:3 los discípulos le piden a Jesús UNA SEÑAL que les ayude a saber que él está viniendo. Dice así el pasaje: “Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”. Así que los discípulos querían saber una señal, la cual Jesús no tardará en dárselas sin reservas en el verso 30: “Entonces aparecerá la señal (singular, única) del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”. Ahora observen que Jesús les da a sus discípulos la señal que le pidieron—¿cuál?— su propia venida personal desde el tercer cielo a las nubes del cielo como el Hijo del Hombre (no ‘el Hijo de Dios’, indicando con esto una venida personal y visible del hombre Cristo Jesús) con poder y gran gloria. Si la venida de Jesús en las nubes habría de ser una de naturaleza invisible, ¿podría ésta acaso ser una verdadera señal? Si yo le digo a un camionero que siga la señal de un letrero invisible, ¿podría ser realmente una señal que le ayude al conductor a llegar a su destino? Ninguna señal que no percibamos con los ojos naturales no podría servirnos de mucho. Y en cuanto a las llamadas “señales” del fin como terremotos, hambres, pestes, anticristos, falsos profetas, etc, nadie las tomaría de manera simbólica, pues de hacerlo así, éstas no serían de mucha ayuda para alguno.
Resurrección y encuentro con el novio, Jesucristo


Por otro lado, si la venida de Cristo es invisible o simbólica, ¿cómo podría haber una resurrección física y un encuentro literal de la iglesia visible con un Jesús invisible en el aire? Pero Pablo es del todo claro al explicar este evento de la resurrección y el encuentro con el Señor que regresa del cielo, con estas palabras: “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. Así que la única forma para que la iglesia visible y gloriosa pueda RECIBIR a Jesús es que él vuelva como se fue, visiblemente y con su cuerpo de ‘Hijo de Hombre’. ¿Se imagina alguno una boda donde el novio es invisible y la novia visible? Yo, no!

sábado, 7 de febrero de 2009

¿ESTÁ LA FRASE “VENGA TU REINO” EN SUS PRECES?




Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Por casi dos milenios los cristianos han repetido la oración del “Padre Nuestro”, la cual fue enseñada por Jesucristo mismo a sus discípulos. Una de sus partes dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10). Tal vez usted mismo ha coreado esta oración muchísimas veces, ¿pero se ha detenido a pensar por un instante qué significa eso que Jesús llamó: ‘el reino’? Además, ¿qué está pidiendo usted cuando ora: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad…así también en la tierra”? Es hora de que usted despierte de su indiferencia espiritual y medite en este asunto con la mayor seriedad posible. Orar sin saber o sin comprender lo que se está pidiendo es la mayor disparate que un ser humano pensante e inteligente pueda cometer. Millones de cristianos están orando que venga el reino de Dios a la tierra a fin de que se haga la voluntad del Creador en el mundo así como se hace en el cielo. No obstante, estos orantes no saben de qué se trata eso que Jesús llama “tu reino”. Esto es increíble, sorprendente, e Inaudito.

Ahora bien, Jesús les dijo a sus discípulos que debían buscar y pedir por la venida del reino de Dios a la tierra sin primero haberles dado una explicación o una definición detallada de lo que éste era. Pero esto no es sorprendente en absoluto, pues sus oyentes ya sabían lo que era ese reino de Dios por las Escrituras Hebreas, es decir, por el llamado Antiguo Testamento.

El Reino y los Judíos

Pero antes de continuar con este estudio bíblico quiero manifestar que los más grandes teólogos católicos y protestantes están de acuerdo de que el tema central de todo el mensaje de Cristo es el Reino de Dios. Usted encontrará el reino de Dios en los libros de los Profetas, en los Salmos, y en los libros históricos como Samuel, Reyes, y Crónicas. De modo que los Judíos estaban muy bien familiarizados con la frase “el reino de Yahweh (Elohim)” (1 Crónicas 28:5). Por eso es que usted nunca encontrará en el Nuevo Testamento una explicación detallada o poco detallada del reino de Dios, pues no era necesario que Jesús lo definiera, o cualquiera de sus discípulos. Y Jamás leerá en la Biblia de alguien que preguntara a Jesús sobre la naturaleza del reino de Dios, es decir, si éste sería real o imaginario; espiritual o literal; terrenal o celestial; temporal o eterno; presente o futuro; etc. Los Judíos ya tenían bien definida la naturaleza de aquel reino mesiánico esperado desde hace muchos siglos antes, que Jesús no se molestó en definir dicha naturaleza nuevamente a sus paisanos. De modo que si usted quiere saber qué es eso que la Biblia llama “El Reino de Dios”, tiene que averiguarlo en la misma Biblia, comenzando con el Antiguo Testamento. No obstante, este estudio le ofrecerá un resumen de lo que es el Reino de Dios y usted lo podrá complementar con sus lecturas personales de la Biblia.

Pues bien, algunos alegarán que Jesús dio una explicación muy particular de la naturaleza del reino de Dios en sus famosas “Parábolas del Reino”. También es cierto que Jesús habló “secretamente” o “misteriosamente” a sus detractores en sus Parábolas del Reino, pero no fue así para con sus fieles discípulos (Mateo 13:10-17). ¿Pero fueron sus parábolas una nueva forma de entender el reino de Dios? ¿Cambiaron las parábolas de Jesús la esencia misma del reino tradicional judío? ¡De ninguna manera! Pues Cristo vino “a confirmar (no cambiar) las promesas hechas a los padres” (Romanos 15:8).

Las Parábolas del Reino, en el Evangelio de Lucas (capítulos 13-19), presentan las condiciones éticas y espirituales exigidas por Dios para ingresar o participar de ese reino esperado por los Judíos. Los judíos pensaban que por la ley ellos podían ganar la aprobación de Dios. Creían que haciendo el bien a la luz de los Diez Mandamientos serían salvos y entrarían en el reino. Pero Jesús enseña muy claramente en sus parábolas que el reino de Dios exige arrepentimiento, como ocurre en la parábola del hijo pródigo. Jesús enseñó también que se requiere un “nuevo nacimiento” a través del agua y del Espíritu para ver y entrar en él (Juan 3:3,5). Aquí se incluye el bautismo para el perdón de los pecados, y el recibimiento del Espíritu Santo. Para otros este “nuevo nacimiento” significa el “renacimiento en la resurrección” para obtener el cuerpo inmortal y glorioso con el cual entraremos al reino (1 Corintios 15:50). En la Parábola de la Gran Cena Jesús enseña que su reino estará conformado por los pobres de la tierra. En cambio, los ricos petulantes quedarán excluidos. En fin, Jesús estuvo enseñando permanentemente sobre su reino y poniendo las condiciones para participar de él activamente.

¿Qué es el Reino de Dios?

En primer término, debemos decir que el reino de Dios es un asunto que tiene que ver con la voluntad de Dios para con esta tierra. ¿Recuerda la oración del Padre Nuestro? Dice entre otras cosas:”Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Notemos que Dios quiere que se haga Su voluntad en la tierra como se hace en el cielo. Es decir, en el cielo se está haciendo la voluntad de Dios, ¡Pero no en la tierra! Por eso tenemos que seguir pidiendo que se haga la voluntad de Dios en la tierra a través de ese algo llamado: “REINO DE DIOS”. El Reino de Dios en la tierra significará que la voluntad de Dios finalmente se estará haciendo en nuestro mundo. ¡Piénselo seriamente!

¿Podría alguien decir que este mundo caótico y malvado refleja el carácter y la voluntad de Dios? ¿Son las guerras, las pestes, las hambres, los odios, las desigualdades, la contaminación ambiental, el desempleo, los hogares destruidos, los gobiernos corruptos, las violencias, los crímenes, y cosas como éstas, Su Voluntad para nuestro mundo? No, ciertamente. Hoy no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo. Dios es un Dios de paz y no de confusión (1 Corintios 14:33). Hoy no hay paz en la tierra sino confusión total, y así no es Dios. Dios es un Dios que ama la paz, la justicia, la rectitud, la ley y el orden.

Habiendo comprendido que aún no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra, podemos concluir que todavía no ha venido el reino de Dios a la tierra. Cuando por fin venga el Reino de Dios, se hará completamente lo que Dios dice y quiere para la sociedad humana. Los hombres tendrán que vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, de lo contrario no podrán sobrevivir en su reino, y quedarán excluidos eternamente y… ¡Serán aniquilados para siempre! (Zacarías 14:17)(Salmos 37:9-11,20,22,34,38).

Hoy en día los hombres están destruyendo la creación de Dios: la tierra, los mares, los lagos, los alimentos, la atmósfera, la fauna silvestre, la flora, etc. Hoy existe la “lluvia ácida”, “el efecto invernadero”, los polos se derriten, se presentan graves inundaciones, tornados, huracanes, terremotos, sequías, plagas, enfermedades, etc. Todo esto por culpa del mismo hombre y de su “ciencia”. En Apocalipsis 11:18 hay una seria advertencia de parte del Altísimo, porque le estamos provocando y ofendiendo con nuestros actos malvados. Dice el mencionado pasaje apocalíptico: “…y tu ira ha venido…y de destruir a los que destruyen la tierra.”

El reino de Dios pondrá fin a los destructores de la tierra, a todos aquellos que no han amado a Dios y Su creación. Los reinos (gobiernos) de este mundo darán paso al reino de Dios. Este Reino fue también previsto por el profeta Daniel en los capítulos 2 y 7. Allí el profeta ve que el reino de Dios desplaza y hasta destruye todos los gobiernos de la tierra, y él se vuelve único y poderoso sobre toda la tierra. El profeta vislumbra un reino o gobierno que ejerce su poder mundialmente (Daniel 2:44). ¡Habrá solo un gobierno y también un solo gobernante mundial! ¿Se imagina usted un mundo con un solo gobierno y un solo gobernante mundial? ¡Terminarían las rivalidades y discordias entres los pueblos! Hoy estamos divididos por fronteras, idiomas, religiones, sistemas políticos, sociales y económicos totalmente diferentes unos de otros. En el reino de Dios todo ello desaparecerá y habrá, por fin, una religión, un Dios, un idioma, un soberano o gobernante, un solo sistema de gobierno, y todo ello se traducirá en una paz con justicia verdadera en la tierra. Los ejércitos habrán desaparecido por completo, y los armamentos bélicos (Isaías 2:1-4;9:6,7).

Así como los reinos de Inglaterra, Francia, España, Italia, Portugal, etc, ejercieron, y algunos aún ejercen su poder en sus ciudadanos, así también el reino de Dios ejercerá su poder mundial y teocrático cuando Cristo regrese por segunda vez a la tierra como rey. (Mateo 25:31,34). Parece increíble, pero usted podrá leerlo en una Biblia Católica y Protestante por igual. Y si usted es Católico, entonces tiene que leerlo en su Biblia…¡y creerlo! Esto no es un asunto de “las sectas” sino de Dios.

El Patriarca Abraham y el Reino

¿Por qué mencionar a un antiguo patriarca en el tema del reino? Muy simple, pues Abraham recibió una promesa extraordinaria de Dios que daría origen a un extraordinario reino futuro en la tierra. ¿Cómo? En Génesis 13:14-15 Dios le dice a Abraham lo siguiente: “…Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y hacia el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves la daré a ti y a tu descendencia para siempre”. En Génesis 15:18 Dios le vuelve a decir a Abraham: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates”.

Notemos que Dios le hizo un pacto al anciano patriarca Abraham en el sentido de que le daría un lugar o una tierra que se encuentra desde el río de Egipto (Nilo) hasta el río grande, el Eufrates. Si uno observa estos límites se dará cuenta que se hallan en el Medio Oriente, en lo que es ahora parte de Siria, Líbano, e Israel Moderno. Ahora adviértase también que esta “Tierra Prometida” sería igualmente para la descendencia o simiente de Abraham. Recordemos que Abraham luego recibió la promesa de Dios de que tendría un hijo de su anciana esposa Sara. Con el tiempo Abraham tuvo su descendiente según la promesa, y se le llamó Isaac. Luego Isaac tuvo su hijo Jacob y Esaú, y de Jacob nacieron 12 hijos, de los cuales uno continuó con la promesa, Judá. Con el correr de los siglos, de la familia de Judá, nace Jesucristo.

Jesucristo, por tanto, es la simiente o descendencia de Abraham. Ahora veamos los que dice San Pablo sobre Abraham y la simiente, Jesucristo. “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: A las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gálatas 3:16,29). Notemos que la simiente de Abraham es una sola: El Señor Jesucristo. Cristo tendrá la herencia de la tierra entera, siendo su residencia permanente, la tierra prometida, Israel. Sí, Jesús será el heredero de la tierra prometida para siempre. Además, notemos que los que son de Cristo (Su Iglesia), tendrán también herencia con el Mesías de la tierra prometida. Eso lo dice San Pablo, no quien escribe este estudio. Por tanto, si la tierra de Israel será la sede del reino de Cristo, ¿por qué enseña el catolicismo y el protestantismo, en su mayoría, que nuestro paradero final y eterno será el cielo? ¡No lo entendemos aún!

El Rey David y el Reino

Dios inauguró su reino con Saúl. Este fue el primer rey de la línea de Judá que reinó en Jerusalén. Desgraciadamente este rey fue infiel a Dios, razón por la cual Dios lo destituyó reemplazándolo por un pastorcito de ovejas llamado David. David tuvo dos hijos importantes, Salomón y Natán. De Salomón desciende José, el esposo de María, madre de Jesús. En cambio María desciende de Natán, lo cual la hace a ella también descendiente de David. La promesa era que de la descendencia de la mujer (María) nacería la simiente que aplastaría la cabeza a la serpiente, Satanás (Génesis 3:15). Jesús, por tanto, al ser descendiente de Abraham y de David, es el heredero del reino de David que se reestablecerá en la tierra prometida. Recordemos que el reino de David era el Reino de Dios (1 Crónicas 28:5). Jesús, por lo tanto, es de sangre azul y heredero potencial de su reino. Pero: ¿Hay un reino judío en Israel hoy? No, ¡por ahora!

Se sabe que el último rey descendiente de David fue Sedequías, que fue derrocado por el rey babilónico Nabuconodosor en 586 A.C. Sedequías fue un rey desobediente que llevó al pueblo de Dios a la idolatría. Su castigo fue el destierro y el asesinato de todos sus hijos. El pueblo judío fue llevado preso y esclavo a Babilonia por 70 años. Desde esa fecha de 586 a.C, Israel no ha tenido más reyes de la línea de David. Pero Dios había profetizado por intermedio de Ezequiel el profeta, que algún día el reino de David sería restaurado en la persona de un descendiente suyo (Leer Ezequiel 21:25-27). Usted, amigo, debe leer en su Biblia todos los pasajes que le citamos para que constate la veracidad de nuestras afirmaciones.

Pero el Apóstol Pedro nos da más luz acerca de quién puede tratarse ese descendiente del rey David que reanudará la línea real en Israel en un futuro no lejano. Él dijo lo siguiente cuando hizo una apología de Jesucristo en el primer concilio en Jerusalén: “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono.” (Hechos 2:29,30). Es claro entonces que aquel que tiene el derecho de sentarse en el trono del reino de David, el cual es llamado también ‘El reino de Dios’, es el Mesías Jesús. Repetimos: El reino de David que está suspendido en el tiempo será RESTAURADO EN ISRAEL EN LA PERSONA DE CRISTO. ¡Jesucristo será el nuevo rey en Israel cuando él regrese a la tierra! Así como hay hoy un reino en Jordania, así también habrá un reino en Israel muy pronto. Nada es imposible para Dios, aunque a usted le parezca una utopía.

El Gobierno Mundial de Jesucristo

Jesús dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venida benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31,34).

Su dominio (el de Jesucristo) será mundial, pues también el profeta David nos dice: “Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.” (Salmos 72:8). Sí, el poder del Mesías escogido será total, pues regirá a los pueblos con mano firme y segura, y con la bendición de Dios el Padre (Apocalipsis 2:26,27). Pero, ¿cree usted en este mensaje del cielo? ¿Le parece una historieta más? ¿Un mito tal vez o una utopía de poetas? Muchos aún se resisten a creer, pues han sido instruidos de manera diferente. La gran mayoría de “cristianos” se les ha hecho creer que si son “buenos” irán al cielo para estar con Dios y todos los santos. A éstos les parece raro que les prediquemos una esperanza terrenal, cuando ya no pueden creer más en las promesas de un “mejor orden económico, político y social en la tierra”. Escapar de este mundo decadente y confuso es la mejor alternativa. Nos ilusiona pensar que estaremos en otra dimensión o en otro plano existencial, lo cual estaría bien para los que se drogan. Estos “escapan” temporalmente y artificialmente de sus problemas cotidianos, pero luego caen en una mayor desesperación y desilusión. Pero “tocar el arpa” en el cielo por una eternidad igualmente resultaría tedioso e improductivo. La promesa de un mundo nuevo y justo eso sí tiene sentido, pues estamos llamados a colaborar con Jesús en la reestructuración de la nueva sociedad que él implantará con su iglesia (2 Pedro 3:13,14; Miqueas 4:1-4).

Usted puede cambiar su vida y gozar de una magnífica esperanza de vida eterna en el reino de Jesucristo. Sólo tiene que arrepentirse de sus pecados y ser bautizado bajo agua en el nombre de Jesucristo para recibir su sellamiento como hijo de Dios. Luego usted experimentará una nueva vida de fe en Cristo y sus promesas. Su vida tiene propósito si cree en Cristo y en Su Evangelio del Reino (Marcos 1:14,15). Evangelio significa “Buenas Noticias”, de modo que Cristo vino a traernos buenas noticias de un nuevo orden mundial bajo su reino.

El problema del ser humano es generalmente la falta de fe. Jesús ya había pronosticado que antes de su regreso a la tierra no hallaría fe en él y en su evangelio (Leer Lucas 18:8). Por eso no nos extraña que nuestro anuncio no sea bien recibido por la mayoría de personas. El problema es su falta de fe en las Palabras de Dios. Jesús se topó con muchos hombres faltos de fe en muchas ocasiones. Pero usted puede creer si dispone su corazón a la verdad bíblica.

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miércoles, 7 de enero de 2009

¿ESTÁ LA FRASE “VENGA TU REINO” EN SUS PRECES?



¿ESTÁ LA FRASE “VENGA TU REINO” EN SUS PRECES?
Archivado en: 1 — apologista @ 6:57 pm EditarTags: , ,
Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
Por casi dos milenios los cristianos han repetido la oración del “Padre Nuestro”, la cual fue enseñada por Jesucristo mismo a sus discípulos. Una de sus partes dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10). Tal vez usted mismo ha coreado esta oración muchísimas veces, ¿pero se ha detenido a pensar por un instante qué significa eso que Jesús llamó: ‘el reino’? Además, ¿qué está pidiendo usted cuando ora: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad…así también en la tierra”? Es hora de que usted despierte de su indiferencia espiritual y medite en este asunto con la mayor seriedad posible. Orar sin saber o sin comprender lo que se está pidiendo es la mayor disparate que un ser humano pensante e inteligente pueda cometer. Millones de cristianos están orando que venga el reino de Dios a la tierra a fin de que se haga la voluntad del Creador en el mundo así como se hace en el cielo. No obstante, estos orantes no saben de qué se trata eso que Jesús llama “tu reino”. Esto es increíble, sorprendente, e Inaudito.

Ahora bien, Jesús les dijo a sus discípulos que debían buscar y pedir por la venida del reino de Dios a la tierra sin primero haberles dado una explicación o una definición detallada de lo que éste era. Pero esto no es sorprendente en absoluto, pues sus oyentes ya sabían lo que era ese reino de Dios por las Escrituras Hebreas, es decir, por el llamado Antiguo Testamento.

El Reino y los Judíos

Pero antes de continuar con este estudio bíblico quiero manifestar que los más grandes teólogos católicos y protestantes están de acuerdo de que el tema central de todo el mensaje de Cristo es el Reino de Dios. Usted encontrará el reino de Dios en los libros de los Profetas, en los Salmos, y en los libros históricos como Samuel, Reyes, y Crónicas. De modo que los Judíos estaban muy bien familiarizados con la frase “el reino de Yahweh (Elohim)” (1 Crónicas 28:5). Por eso es que usted nunca encontrará en el Nuevo Testamento una explicación detallada o poco detallada del reino de Dios, pues no era necesario que Jesús lo definiera, o cualquiera de sus discípulos. Y Jamás leerá en la Biblia de alguien que preguntara a Jesús sobre la naturaleza del reino de Dios, es decir, si éste sería real o imaginario; espiritual o literal; terrenal o celestial; temporal o eterno; presente o futuro; etc. Los Judíos ya tenían bien definida la naturaleza de aquel reino mesiánico esperado desde hace muchos siglos antes, que Jesús no se molestó en definir dicha naturaleza nuevamente a sus paisanos. De modo que si usted quiere saber qué es eso que la Biblia llama “El Reino de Dios”, tiene que averiguarlo en la misma Biblia, comenzando con el Antiguo Testamento. No obstante, este estudio le ofrecerá un resumen de lo que es el Reino de Dios y usted lo podrá complementar con sus lecturas personales de la Biblia.

Pues bien, algunos alegarán que Jesús dio una explicación muy particular de la naturaleza del reino de Dios en sus famosas “Parábolas del Reino”. También es cierto que Jesús habló “secretamente” o “misteriosamente” a sus detractores en sus Parábolas del Reino, pero no fue así para con sus fieles discípulos (Mateo 13:10-17). ¿Pero fueron sus parábolas una nueva forma de entender el reino de Dios? ¿Cambiaron las parábolas de Jesús la esencia misma del reino tradicional judío? ¡De ninguna manera! Pues Cristo vino “a confirmar (no cambiar) las promesas hechas a los padres” (Romanos 15:8).

Las Parábolas del Reino, en el Evangelio de Lucas (capítulos 13-19), presentan las condiciones éticas y espirituales exigidas por Dios para ingresar o participar de ese reino esperado por los Judíos. Los judíos pensaban que por la ley ellos podían ganar la aprobación de Dios. Creían que haciendo el bien a la luz de los Diez Mandamientos serían salvos y entrarían en el reino. Pero Jesús enseña muy claramente en sus parábolas que el reino de Dios exige arrepentimiento, como ocurre en la parábola del hijo pródigo. Jesús enseñó también que se requiere un “nuevo nacimiento” a través del agua y del Espíritu para ver y entrar en él (Juan 3:3,5). Aquí se incluye el bautismo para el perdón de los pecados, y el recibimiento del Espíritu Santo. Para otros este “nuevo nacimiento” significa el “renacimiento en la resurrección” para obtener el cuerpo inmortal y glorioso con el cual entraremos al reino (1 Corintios 15:50). En la Parábola de la Gran Cena Jesús enseña que su reino estará conformado por los pobres de la tierra. En cambio, los ricos petulantes quedarán excluidos. En fin, Jesús estuvo enseñando permanentemente sobre su reino y poniendo las condiciones para participar de él activamente.

¿Qué es el Reino de Dios?

En primer término, debemos decir que el reino de Dios es un asunto que tiene que ver con la voluntad de Dios para con esta tierra. ¿Recuerda la oración del Padre Nuestro? Dice entre otras cosas:”Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Notemos que Dios quiere que se haga Su voluntad en la tierra como se hace en el cielo. Es decir, en el cielo se está haciendo la voluntad de Dios, ¡Pero no en la tierra! Por eso tenemos que seguir pidiendo que se haga la voluntad de Dios en la tierra a través de ese algo llamado: “REINO DE DIOS”. El Reino de Dios en la tierra significará que la voluntad de Dios finalmente se estará haciendo en nuestro mundo. ¡Piénselo seriamente!

¿Podría alguien decir que este mundo caótico y malvado refleja el carácter y la voluntad de Dios? ¿Son las guerras, las pestes, las hambres, los odios, las desigualdades, la contaminación ambiental, el desempleo, los hogares destruidos, los gobiernos corruptos, las violencias, los crímenes, y cosas como éstas, Su Voluntad para nuestro mundo? No, ciertamente. Hoy no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo. Dios es un Dios de paz y no de confusión (1 Corintios 14:33). Hoy no hay paz en la tierra sino confusión total, y así no es Dios. Dios es un Dios que ama la paz, la justicia, la rectitud, la ley y el orden.

Habiendo comprendido que aún no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra, podemos concluir que todavía no ha venido el reino de Dios a la tierra. Cuando por fin venga el Reino de Dios, se hará completamente lo que Dios dice y quiere para la sociedad humana. Los hombres tendrán que vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, de lo contrario no podrán sobrevivir en su reino, y quedarán excluidos eternamente y… ¡Serán aniquilados para siempre! (Zacarías 14:17)(Salmos 37:9-11,20,22,34,38).

Hoy en día los hombres están destruyendo la creación de Dios: la tierra, los mares, los lagos, los alimentos, la atmósfera, la fauna silvestre, la flora, etc. Hoy existe la “lluvia ácida”, “el efecto invernadero”, los polos se derriten, se presentan graves inundaciones, tornados, huracanes, terremotos, sequías, plagas, enfermedades, etc. Todo esto por culpa del mismo hombre y de su “ciencia”. En Apocalipsis 11:18 hay una seria advertencia de parte del Altísimo, porque le estamos provocando y ofendiendo con nuestros actos malvados. Dice el mencionado pasaje apocalíptico: “…y tu ira ha venido…y de destruir a los que destruyen la tierra.”

El reino de Dios pondrá fin a los destructores de la tierra, a todos aquellos que no han amado a Dios y Su creación. Los reinos (gobiernos) de este mundo darán paso al reino de Dios. Este Reino fue también previsto por el profeta Daniel en los capítulos 2 y 7. Allí el profeta ve que el reino de Dios desplaza y hasta destruye todos los gobiernos de la tierra, y él se vuelve único y poderoso sobre toda la tierra. El profeta vislumbra un reino o gobierno que ejerce su poder mundialmente (Daniel 2:44). ¡Habrá solo un gobierno y también un solo gobernante mundial! ¿Se imagina usted un mundo con un solo gobierno y un solo gobernante mundial? ¡Terminarían las rivalidades y discordias entres los pueblos! Hoy estamos divididos por fronteras, idiomas, religiones, sistemas políticos, sociales y económicos totalmente diferentes unos de otros. En el reino de Dios todo ello desaparecerá y habrá, por fin, una religión, un Dios, un idioma, un soberano o gobernante, un solo sistema de gobierno, y todo ello se traducirá en una paz con justicia verdadera en la tierra. Los ejércitos habrán desaparecido por completo, y los armamentos bélicos (Isaías 2:1-4;9:6,7).

Así como los reinos de Inglaterra, Francia, España, Italia, Portugal, etc, ejercieron, y algunos aún ejercen su poder en sus ciudadanos, así también el reino de Dios ejercerá su poder mundial y teocrático cuando Cristo regrese por segunda vez a la tierra como rey. (Mateo 25:31,34). Parece increíble, pero usted podrá leerlo en una Biblia Católica y Protestante por igual. Y si usted es Católico, entonces tiene que leerlo en su Biblia…¡y creerlo! Esto no es un asunto de “las sectas” sino de Dios.

El Patriarca Abraham y el Reino

¿Por qué mencionar a un antiguo patriarca en el tema del reino? Muy simple, pues Abraham recibió una promesa extraordinaria de Dios que daría origen a un extraordinario reino futuro en la tierra. ¿Cómo? En Génesis 13:14-15 Dios le dice a Abraham lo siguiente: “…Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y hacia el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves la daré a ti y a tu descendencia para siempre”. En Génesis 15:18 Dios le vuelve a decir a Abraham: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates”.

Notemos que Dios le hizo un pacto al anciano patriarca Abraham en el sentido de que le daría un lugar o una tierra que se encuentra desde el río de Egipto (Nilo) hasta el río grande, el Eufrates. Si uno observa estos límites se dará cuenta que se hallan en el Medio Oriente, en lo que es ahora parte de Siria, Líbano, e Israel Moderno. Ahora adviértase también que esta “Tierra Prometida” sería igualmente para la descendencia o simiente de Abraham. Recordemos que Abraham luego recibió la promesa de Dios de que tendría un hijo de su anciana esposa Sara. Con el tiempo Abraham tuvo su descendiente según la promesa, y se le llamó Isaac. Luego Isaac tuvo su hijo Jacob y Esaú, y de Jacob nacieron 12 hijos, de los cuales uno continuó con la promesa, Judá. Con el correr de los siglos, de la familia de Judá, nace Jesucristo.

Jesucristo, por tanto, es la simiente o descendencia de Abraham. Ahora veamos los que dice San Pablo sobre Abraham y la simiente, Jesucristo. “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: A las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gálatas 3:16,29). Notemos que la simiente de Abraham es una sola: El Señor Jesucristo. Cristo tendrá la herencia de la tierra entera, siendo su residencia permanente, la tierra prometida, Israel. Sí, Jesús será el heredero de la tierra prometida para siempre. Además, notemos que los que son de Cristo (Su Iglesia), tendrán también herencia con el Mesías de la tierra prometida. Eso lo dice San Pablo, no quien escribe este estudio. Por tanto, si la tierra de Israel será la sede del reino de Cristo, ¿por qué enseña el catolicismo y el protestantismo, en su mayoría, que nuestro paradero final y eterno será el cielo? ¡No lo entendemos aún!

El Rey David y el Reino

Dios inauguró su reino con Saúl. Este fue el primer rey de la línea de Judá que reinó en Jerusalén. Desgraciadamente este rey fue infiel a Dios, razón por la cual Dios lo destituyó reemplazándolo por un pastorcito de ovejas llamado David. David tuvo dos hijos importantes, Salomón y Natán. De Salomón desciende José, el esposo de María, madre de Jesús. En cambio María desciende de Natán, lo cual la hace a ella también descendiente de David. La promesa era que de la descendencia de la mujer (María) nacería la simiente que aplastaría la cabeza a la serpiente, Satanás (Génesis 3:15). Jesús, por tanto, al ser descendiente de Abraham y de David, es el heredero del reino de David que se reestablecerá en la tierra prometida. Recordemos que el reino de David era el Reino de Dios (1 Crónicas 28:5). Jesús, por lo tanto, es de sangre azul y heredero potencial de su reino. Pero: ¿Hay un reino judío en Israel hoy? No, ¡por ahora!

Se sabe que el último rey descendiente de David fue Sedequías, que fue derrocado por el rey babilónico Nabuconodosor en 586 A.C. Sedequías fue un rey desobediente que llevó al pueblo de Dios a la idolatría. Su castigo fue el destierro y el asesinato de todos sus hijos. El pueblo judío fue llevado preso y esclavo a Babilonia por 70 años. Desde esa fecha de 586 a.C, Israel no ha tenido más reyes de la línea de David. Pero Dios había profetizado por intermedio de Ezequiel el profeta, que algún día el reino de David sería restaurado en la persona de un descendiente suyo (Leer Ezequiel 21:25-27). Usted, amigo, debe leer en su Biblia todos los pasajes que le citamos para que constate la veracidad de nuestras afirmaciones.

Pero el Apóstol Pedro nos da más luz acerca de quién puede tratarse ese descendiente del rey David que reanudará la línea real en Israel en un futuro no lejano. Él dijo lo siguiente cuando hizo una apología de Jesucristo en el primer concilio en Jerusalén: “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono.” (Hechos 2:29,30). Es claro entonces que aquel que tiene el derecho de sentarse en el trono del reino de David, el cual es llamado también ‘El reino de Dios’, es el Mesías Jesús. Repetimos: El reino de David que está suspendido en el tiempo será RESTAURADO EN ISRAEL EN LA PERSONA DE CRISTO. ¡Jesucristo será el nuevo rey en Israel cuando él regrese a la tierra! Así como hay hoy un reino en Jordania, así también habrá un reino en Israel muy pronto. Nada es imposible para Dios, aunque a usted le parezca una utopía.

El Gobierno Mundial de Jesucristo

Jesús dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venida benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31,34).

Su dominio (el de Jesucristo) será mundial, pues también el profeta David nos dice: “Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.” (Salmos 72:8). Sí, el poder del Mesías escogido será total, pues regirá a los pueblos con mano firme y segura, y con la bendición de Dios el Padre (Apocalipsis 2:26,27). Pero, ¿cree usted en este mensaje del cielo? ¿Le parece una historieta más? ¿Un mito tal vez o una utopía de poetas? Muchos aún se resisten a creer, pues han sido instruidos de manera diferente. La gran mayoría de “cristianos” se les ha hecho creer que si son “buenos” irán al cielo para estar con Dios y todos los santos. A éstos les parece raro que les prediquemos una esperanza terrenal, cuando ya no pueden creer más en las promesas de un “mejor orden económico, político y social en la tierra”. Escapar de este mundo decadente y confuso es la mejor alternativa. Nos ilusiona pensar que estaremos en otra dimensión o en otro plano existencial, lo cual estaría bien para los que se drogan. Estos “escapan” temporalmente y artificialmente de sus problemas cotidianos, pero luego caen en una mayor desesperación y desilusión. Pero “tocar el arpa” en el cielo por una eternidad igualmente resultaría tedioso e improductivo. La promesa de un mundo nuevo y justo eso sí tiene sentido, pues estamos llamados a colaborar con Jesús en la reestructuración de la nueva sociedad que él implantará con su iglesia (2 Pedro 3:13,14; Miqueas 4:1-4).

Usted puede cambiar su vida y gozar de una magnífica esperanza de vida eterna en el reino de Jesucristo. Sólo tiene que arrepentirse de sus pecados y ser bautizado bajo agua en el nombre de Jesucristo para recibir su sellamiento como hijo de Dios. Luego usted experimentará una nueva vida de fe en Cristo y sus promesas. Su vida tiene propósito si cree en Cristo y en Su Evangelio del Reino (Marcos 1:14,15). Evangelio significa “Buenas Noticias”, de modo que Cristo vino a traernos buenas noticias de un nuevo orden mundial bajo su reino.

El problema del ser humano es generalmente la falta de fe. Jesús ya había pronosticado que antes de su regreso a la tierra no hallaría fe en él y en su evangelio (Leer Lucas 18:8). Por eso no nos extraña que nuestro anuncio no sea bien recibido por la mayoría de personas. El problema es su falta de fe en las Palabras de Dios. Jesús se topó con muchos hombres faltos de fe en muchas ocasiones. Pero usted puede creer si dispone su corazón a la verdad bíblica.

martes, 4 de noviembre de 2008

EL REGRESO DE JESÚS: ¿ESTÁ CERCANO O AÚN LEJANO?

¡He Aquí algo para Reflexionar de las Escrituras!



Td. por Ing°. Mario A Olcese, Apologista

Es necesario coger la idea de que Dios quiere que nosotros esperemos el segundo advenimiento de Jesús en cualquier momento, y que estemos mirando y al instante listos para su aparición. Pero esa entusiasta anticipación de la vuelta de Jesús, con la llamada de encontrarlo y las actividades inmediatas como la resurrección, está completamente separada en el cómputo o conteo de la redención de Israel y la proclamación del reino desde Jerusalén. Se nos impulsa a considerar la reaparición de Jesús como inminente pero la resolución de los problemas de Israel puede ser mucho más larga en su cronometraje o cómputo.

En las mentes de los creyentes hay un deseo natural de que los acontecimientos que conducen al reino desplieguen rápido en el tiempo. Pero vamos a presentar una sugerencia que hemos tardado mucho en formular y es una que puede ser completamente nueva y desconocida para muchos lectores. Por esta razón muchos la rebajarán y algunos pueden estar consternados por ella. Pero hay bastantes evidencias para sugerir que hay dificultades para ser vencidas antes de que Jesús alcance Jerusalén, y que pueden implicar un período considerable de tiempo. El intervalo entre el tiempo cuando “la trompeta sonará”, y la llegada de Jesús en Jerusalén, pueden ser años, o hasta décadas. Muchos pueden rechazar esta sugerencia, diciendo que los acontecimientos se moverán rápidamente pero sostenemos que esta idea puede ser una mera ilusión.

¿Por qué consideraríamos que la resolución del conflicto israelí/palestino aún ocupará un número sustancial de años por delante, antes de que Jesús intervenga? La historia reciente, y una reflexión madura sobre las profecías de Abdías, nos indican poderosamente esa desagradable posibilidad.

El Problema con el Líbano y Gaza

Israel ha sido establecido como un estado durante mucho más de cincuenta años. Desde la dramática Guerra de los Seis Días de 1967 que restauró todo Jerusalén a Israel, ninguna otra ganancia o adjudicación territorial adicional ha sido añadida a su estado soberano desde entonces. Cisjordania es sólo un territorio administrado. Desde entonces, en más de cuarenta años, ni un solo pedazo de las tierras alistadas y asignadas para el pueblo de Dios en Abdías han sido "poseídas" aún por Israel. Dos veces Israel ha estado en el Líbano del sur y luego se ha retirado; numerosos veces en Gaza pero no permanentemente. ¿Cuánto tiempo más tomará esto para que cualquiera de las cinco posesiones de Abdías sea conseguida, sin mencionar todas ellas? La posesión de la noche a la mañana es casi inconcebible. ¿Cuánto tiempo tardará entonces?

El Problema con el Reino de Jordania

El Reino de Jordania es el gran signo de interrogación. Uno puede imaginar fácilmente que la posesión soberana israelí de Líbano del sur, Gaza y Cisjordania podría ser llevada a cabo en unos pocos años. [La reciente guerra de Líbano del sur agotó tanto a Israel como a Hizb’Allah y tales repetidas excursiones no están contempladas por el momento, 2007.] Pero el Reino de Jordania es otra historia. Israel ha tenido buenas relaciones con los gobernantes de Jordania durante treinta años. Una posesión israelí de Jordania del norte y del sur, como está previsto por Abdías, es impensable sin cambios enormes de su relación. ¿Cuánto requeriría un cambio tan enorme? Juzgando por la velocidad glaciar de su desarrollo hasta ahora, y las numerosas salidas en falso y marchas atrás del pasado, diríamos décadas. Por ejemplo, las dos invasiones abortadas de Israel de Líbano del sur estuvieron separadas por 24 años [1982 y 2006] e Israel todavía no hecho ningún progreso en el Líbano, en la dirección como lo pronosticó Abdías.

Una Ciudad sin Muros, sin puertas, y sin Barras



El entusiasmo y la anticipación de una transición rápida a la edad de reino después de los acontecimientos de 1948 y 1967 eran comprensibles, pero no ha ocurrido aún. Estamos ahora en una mucho mejor posición para tasar todos los factores y las circunstancias que afectan al progreso de los acontecimientos del reino. Sí, podría pasar todo en un tiempo muy rápido pero las probabilidades en contra de un logro rápido son enormes.

Otra indicación que nos hace pensar que la venida de Cristo aún tomará su tiempo es que Israel aún no descansa con seguridad y sin muros Según Ezequiel 38:8,11,12 la invasión Gogiana con sus aliados árabes y de otras razas contra Israel se producirá cuando Israel habite confiadamente, sin muros, barras, o puertas.

Una dificultad que se tiene es con respecto a la palabra Hebrea “betach” mayormente traducido como “seguro” [19 veces] pero ocasionalmente como “confiado” [como 5 veces]. La diferencia es importante. “Seguro” es una condición absoluta mientras que “confiado” es una actitud y una que puede estar equivocada y que no refleja las circunstancias reales. En Ezequiel 38 no hay duda de la seguridad que sentirá Israel, y por eso pensará que ya no es necesario tener muros o cercos.

Sin duda Israel ha hecho milagros en la tierra que fluye leche y miel, y ha convertido los desiertos en valles y campos agrícolas que producen frutos exportables a todo el mundo; pero por otro, aún está a la defensiva construyendo cercos o muros divisorios como medida de protección y seguridad frente a los posibles ataques de sus vecinos árabes. Parece que las profecías de los tiempos finales, o de la inminente venida de Cristo, se diluyen ante estas construcciones que no cuadran con la profecía bíblica de un país confiado y sin muros. Tendrá que llegar el día en que Israel se sienta seguro de sus enemigos, después de firmar posiblemente un pacto de paz y no agresión auspiciado por un líder político carismático y poderoso que aparecerá en escena mundial en un futuro que sólo Dios sabe.
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“LA SEÑAL DE LA SEGUNDA VENIDA ES EL MISMO MESÍAS YAHSHUA”

Por Erick Vivanco
(un extracto de un artículo sobre la Señal de la Venida del Mesías)


Ahora bien, lejos de toda especulación, hablemos de lo que la Biblia sí enseña referente a cuál es la señal de la segunda venida del Mesías Yahshúa a la tierra.

Examinemos el pasaje de Mateo 24:30

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo. 24:30)

Si usted nota, el pasaje dice que en el cielo aparecerá una señal, ¿Pero cuál es esa señal? Como no debemos especular diciendo que hay una señal extra del Mesías, debemos responder tal como lo arroja el texto de arriba. Este dice que la señal es el HIJO DEL HOMBRE. Es decir, la señal de la segunda venida ES EL MISMO MESIAS YAHSHUA. Notemos que el texto dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo”

Cuando el Mesías aparezca por segunda vez, las Escrituras nos dicen que todo ojo lo verá, y los humanos verán la santa ciudad, la Nueva Jerusalén. Sin embargo, no dicen los evangelios que verán una señal relacionada al sábado o que verán una cruz. ¡¡Lo que sí dicen los evangelios es que verán al Hijo del Hombre!!

La continuación del pasaje de Mateo 24,30, nos dice:

“y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”

Otros pasajes bíblicos que nos confirman esto, son los siguientes.

“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén” (Apocalipsis 1:7)

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él” (Daniel 7:13)

Cuando el Mesías vuelva por segunda vez, él vendrá sobre y con las nubes del cielo, el vendrá con gran poder y gloria, y todo ojo le verá. Es decir, será el mismo Mesías Yahshúa, que junto a los santos y Ángeles, será visto por lo humanos en la tierra. ¡¡Esa es la señal de la segunda venida!! Que todos los ojos verán al mismo Yahshua.


"La Gracia de Yahshuah este con vosotros"

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LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO: LO QUE DICE CLARAMENTE LA BIBLIA

por el ING°. MARIO A OLCESE, Lima Perú

La más grande y bendita esperanza que tiene la iglesia de Cristo es el regreso de su Señor al mundo. El apóstol Pablo habla de este magno evento con estas palabras: "Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y (del) Salvador Jesucristo" (Tito 2:13). De modo que podemos afirmar que el segundo advenimiento de Cristo y el establecimiento de su reino, son dos de los temas más importantes de la Biblia.

De los 260 capítulos del Nuevo Testamento, la segunda venida de Cristo es mencionada no menos de 318 veces. Esto significa un promedio de más de una vez por capítulo. Y en el Antiguo Testamento, profetas tales como Isaías (9:6,7; 66:15), Jeremías (23:5), Ezequiel (21:25,27), Daniel (7:27), Joel (3:16,17), Abdías (21), Miqueas (4:3,4), Zacarías (14:4,5,9), Habacuc (2:2.3), Sofonías (1:14; 3:15), Hageo (2:7) y Malaquías (4:2,5,6,); hablaron claramente de esa venida que aún no se ha cumplido.

La Evidencia del Nuevo Testamento

Cristo mismo habló de su regreso al mundo en sus parábolas del reino. El se representó como el novio que recibe a su novia en la parábola de las Diez Vírgenes; en la parábola de las Diez Minas él se presenta como el hombre noble que se fue a un país lejano para recibir un reino y regresar (Mateo 25; Lucas 19).

Juan registró estas palabras de Jesús, "Vendré otra vez", en su Evangelio, y en sus últimas epístolas él habló del regreso de Cristo con confianza diciendo: "Cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque LE VEREMOS TAL COMO ÉL ES." (Juan 14:3; 1 Juan 3:2).

Pedro también habló con confianza del regreso de Cristo. En su segundo sermón después de Pentecostés, él dijo proféticamente: "Y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo." (Hechos 3:20,21).

Pablo también habló mucho del regreso de Cristo en sus epístolas. A los Romanos les dice: "En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio" (Romanos 2:16), confirmando el hecho por medio de citar el Profeta, quien dijo: "Vendrá de Sión el libertador, Que apartará de Jacob la impiedad." (Romanos 11:26).A los Corintios Pablo les dice que Cristo es "PRIMICIAS", y luego añadió la esperanza de cada creyente: "Luego los que son de Cristo, en su venida." (1 Corintios 15:23).

A los Filipenses también Pablo les expresa su confianza en el regreso de Cristo desde los cielos (3:20-21). Y a los Colosenses también Cristo expresa esa misma confianza o seguridad diciéndoles: "Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria." (3:4).

Y cuando le escribe al joven Timoteo le dice, entre otras cosas, "Guarde el mandamiento sin mácula ni reprensión hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo" (1 Timoteo 6:14). Y en su segunda carta a Timoteo, nuevamente le escribe: "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida."(2 Timoteo 4:7,8).

Otros escritores del Nuevo Testamento son igualmente explícitos al hablar de la segunda venida, como por ejemplo, Santiago. Él dice: "Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor...porque la venida del Señor está cerca." (Santiago 5:7,8).

¿Para Qué Regresa Jesucristo?

Muchos cristianos no tienen una idea realista y bíblica de la razón del retorno de Cristo y de los eventos que le siguen. Los "dispensacionarios" sostienen que la segunda venida de Cristo tiene 2 fases: Una invisible y secreta para su iglesia, a fin de "raptarla al cielo" para que no pase por la "gran tribulación" que acaecerá a la tierra; y otra, visible, audible, y abierta (con su iglesia "raptada") para castigar a los impíos y restaurar su reino milenario en la tierra.

Lamentablemente, esta creencia moderna no tiene asidero en las Escrituras, aunque se hagan todos los esfuerzos posibles para encontrarle base bíblica coherente. Lo cierto es que es una fábula pretender enseñar que la iglesia no sufrirá la gran tribulación final, ya que si examinamos Mateo 24:29 descubriremos que esa teoría se viene abajo. El texto dice enfáticamente: "E inmediatamente DESPUÉS DE LA TRIBULACIÓN DE AQUELLOS DÍAS...APARECERÁ LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO; Y ENTONCES LAMENTARÁN TODAS LAS TRIBUS DE LA TIERRA, Y VERÁN AL HIJO DEL HOMBRE VINIENDO SOBRE LAS NUBES DEL CIELO, CON PODER Y GRAN GLORIA."

Es claro que Cristo enseñó que su venida es "pos-tribulacionalario", y "pre-milenario". Es decir, Jesús viene después de la grande tribulación, y antes del inicio de su reinado en la tierra. En Apocalipsis 20:4,5 se nos dice que Cristo, al volver, atará al diablo y a sus ángeles, y comenzará inmediatamente su reinado milenial en la tierra, y con su iglesia.

Notemos, además, que al volver Cristo al mundo, las naciones le verán y se lamentarán por su presencia. Por tanto, su única segunda venida es audible, visible, y terrorífica para los malvados. No encontramos ningún texto donde se diga que Cristo vendrá en dos fases, como sostienen muchos "evangélicos". Esto es torcer las Escrituras, interpretándolas de forma caprichosa, y privada. Es que muchos cristianos le temen a la "gran tribulación" que vendrá sobre la tierra. Ellos quieren "escapar" antes que caigan las plagas del Señor. Pero: ¿Acaso es necesario escapar al cielo para evitar las plagas de Dios? ¿Acaso no nos acordamos de los israelitas en Egipto? ¿Acaso no bajaron las diez plagas de parte de Jehová, y ningún Israelita fiel murió? ¡Dios no arrebató a los israelitas al cielo para salvarlos de sus plagas!. Y, ¿Qué diremos de Lot y su familia? ¿Acaso bajaron los ángeles de Dios para llevárselos al cielo a fin de que no murieran en Sodoma y Gomorra? Claro que No. Ellos fueron sacados a tiempo de tales ciudades y punto. Simplemente escaparon a otro lugar de la tierra.

En Mateo 24:16,17 Jesús da una salida a su pueblo para cuando se presente la gran tribulación, diciendo: "Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes...y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa." Tal vez Dios ya tenga lugares de "refugio" para los suyos, cuando venga el tiempo de espanto.

Y finalmente, ¿Acaso no vamos a creer en las promesas de Dios dadas en Salmo 91:7? Este texto dice: "Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; MAS A TI NO LLEGARÁ." Sí, Dios puede protegernos aunque caigan miles de malvados a nuestra derecha e izquierda. Dios puede hacer maravillas y portentos que parecen imposibles hoy.

Es lamentable que por la falta de fe millones de cristianos no crean que Dios puede proteger a su pueblo aunque se encuentren en medio de las pruebas. El escape al cielo no es la solución para nuestros temores. ¡Está la confianza en las promesas divinas!

La Segunda Venida: el Juicio y la Retribución

La Segunda Venida tiene como fin el juicio sobre los que ahora se resisten a creer y servir a Cristo. En Hechos 17:31 leemos: "Por cuando ha establecido un día en que JUZGARÁ al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos." Y Pablo les dice a los creyentes de Corinto: "Porque es necesario que todos nosotros compadezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo." (2 Corintios 5:10). Y al joven Timoteo le dice Pablo: "Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino." (2 Timoteo 4:1).

¿Qué recibirán los justos e injustos? La respuesta es clara e indiscutible. El Señor Jesús lo dice enfáticamente así: "No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron los malo, a resurrección de condenación." (Juan 5:28,29).

Hay un glorioso comienzo para los creyentes, pero un trágico destino final para los que rehusaron obedecer a Cristo. Es claro que con la muerte no se acaba todo, pues todavía falta el juicio y la retribución por las obras hechas, sean buenas o malas. Dice el escritor de Hebreos, de este modo: "Pues si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios." (10:26,27).

También se nos dice que los fieles y creyentes heredarán, por fin, el reino de Cristo. En Mateo 25:31,34 leemos: "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo." Obsérvese que hay un reino futuro que se heredará sólo en la segunda venida de Cristo.

Como un anticipo diremos que cuando Jesús venga CONQUISTARÁ a todos las naciones y estarán bajo su poder y mando. Él, y su iglesia, reinarán este mundo por mil años. La conquista de Cristo empezará con el derrocamiento de Satanás y sus demonios, a fin de que no engañe más a las naciones; y pueda dar inicio a su gobierno mundial desde la ciudad de Jerusalén (Israel). En esa fecha de su regreso se cumplirá la profecía de Lucas 1:31-33, la cual señala que Cristo será el rey del Reino de Dios en el trono de David, su padre en la carne. Por ejemplo, el profeta Isaías habla de Cristo y su futuro reino milenario, así: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo DILATADO DE SU IMPERIO y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El Dios de los ejércitos hará esto."

¿Cuándo Regresará Jesucristo?

Jesús fue contundente al afirmar que nadie puede saber el día y la hora. Esto nos permite estar en guardia y alerta cada año, cada mes, cada día, y cada hora de nuestras vidas. Jesús dijo: "Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el hijo, sino el Padre. Velad, pues, porque no sabéis cuando vendrá el Señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo" (Marcos 13:32,35,36). Y cuando los discípulos querían saber el tiempo del establecimiento del reino, Jesús les contestó: "No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad." (Hechos 1:7). Pretender, pues, decir que una iglesia o persona sabe cuál es la fecha del regreso de Cristo, y del fin del mundo es una falacia mayúscula.

Y en Apocalipsis 16:15 Jesús dice: He aquí, yo vengo como LADRÓN. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza." Sí, Jesús viene como ladrón en la noche, es decir, por sorpresa, cuando todos duermen. No es que Cristo vaya a venir necesariamente de noche, sino que se está refiriendo al elemento sorpresa.

¿Cómo Regresará Jesús

La Biblia afirma que Cristo volverá VISIBLEMENTE, una sola vez, y que todo ojo le verá. En Apocalipsis 1:7 leemos: "He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén." Es muy claro que todo ojo le verá, incluso los malos e incorregibles. El vendrá de la misma forma en que se fue hace dos milenios. En Hechos 1:10,11, leemos que dos ángeles de Dios se les aparecen a los discípulos, mientras éstos iban viendo ascender a Jesús al cielo. Y, ¿qué les dicen los ángeles a los discípulos? Veamos: "Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas. Los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? ESTE MISMO JESÚS, que ha sido tomado de vosotros al cielo, ASÍ VENDRÁ COMO LE HABÉIS VISTO IR AL CIELO".

Jesús regresará con poder, y gloria, y en la compañía de millares de ángeles. El mismo Jesús lo revela en Mateo 16:27 con estas palabras solemnes: "Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre CON SUS ÁNGELES, entonces pagará a cada uno conforme a sus obras." Usted no encontrará, ni un solo texto, en que se diga que Cristo volverá acompañado de su iglesia, supuestamente arrebatada siete años antes por él al cielo.

También se nos revela que vendrá en un tiempo difícil en donde la fe en él y en sus promesas se ponen en duda, y son objeto de mofa. El apóstol Pedro lo dice con estas palabras: "Sabiendo esto primero, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación." (2 Pedro 3:3,4). Y Jesús se pregunta: "...Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?" (Lucas 18:8).

¿Será silenciosa y secreta su venida? No. Ya hemos visto que todos le verán. Pero además de eso será "bulliciosa", pues viene con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios. Dice Pablo a los Tesalonicenses enfáticamente: "Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero." (1 Tesalonisenses 4:16).

También Jesús habla de su propia segunda venida, así: "Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre" (Mateo 24:27). Pues bien, ¿acaso los relámpagos no hacen ruido cuando aparecen en el cielo nocturno? Por cierto que sí. Del mismo modo, cuando Cristo regrese al mundo en persona, se presencia será como el relámpago que brilla, que hace ruido, y que atemoriza. Es obvio que todo este testimonio bíblico no da cabida a un regreso invisible, y secreto como lo proponen los "evangélicos" y "Testigos de Jehová". Recordemos que este último grupo religioso sostiene que Cristo vino invisiblemente y secretamente en 1914 D.C. ¡Contundentemente están en el error!

Definitivamente Cristo vendrá cuando menos lo esperemos, súbitamente, y sin aviso. No será necesariamente el 2,000 D.C. o cualquier fecha que pueda dar algún "psíquico". Lo cierto es que vendrá en el momento que menos esperamos.

¿Volverá Jesús en esta Generación?

¿Será esta generación la que vea venir a Jesús en gloria para establecer su reino en la tierra? Durante casi dos milenios la iglesia cristiana ha estado a la espera del Señor Jesús. A los Romanos Pablo les expresa su seguridad que Cristo (nuestra salvación) está cada vez más cerca (13:11). Y Santiago, escribiéndoles a judíos cristianos en la dispersión, les dice: "...Porque la venida del Señor ESTÁ CERCA." (5:8). Sí, la venida de Cristo era "inminente" para los primeros cristianos, y la sigue siendo hoy. Siempre, desde los albores del cristianismo, se han podido aplicar las profecías de Jesús registradas en Mateo 24, Marcos 13, y Lucas 21, a las distintas edades pos- cristianas; o al menos, a casi todas. En cierto grado, siempre hubo guerras, hambres, terremotos, falsos profetas, pestes, persecución, etc, en la tierra. No obstante, hay eventos dados por Jesús en sus profecías del fin, que difícilmente pudieron cumplirse antes de la segunda mitad de este siglo XX o un poco antes. Vamos a ver tres eventos predichos por Cristo que se cumplirán en la última generación predicha, y en la cual él volverá personalmente a la tierra.

1.- La Predicación del Evangelio del Reino. En Mateo 24:14 Jesús profetizó que antes de su regreso, su evangelio del reino sería predicado al mundo entero como testimonio. Ahora, esto difícilmente pudo cumplirse en los siglos pasados. Por ejemplo, la imprenta fue inventada por Gutenberg, en la Edad Media. En esa época, la impresión de un solo ejemplar era costosísima, y sólo podía comprarlo un rico. Hoy, millones de libros salen de las imprentas cada mes. Aun la Biblia tiene un tiraje que no es superado por ningún otro libro en el mundo. Uno puede conseguir un ejemplar de la Biblia, o parte de ella, a un precio módico. Ha sido traducida a más de mil lenguas e idiomas como ningún otro libro. Además, la radio, la televisión, la internet, y otros inventos de este último siglo, han ayudado grandemente a que el evangelio llegue a millones de hogares por todo el mundo.

2.- La Amenaza de la Extinción Humana. En Mateo 24:21,22 encontramos una escalofriante revelación de la "energía nuclear" o también de la "desintegración del átomo", y de la invención y el empleo de bombas atómicas en una guerra nuclear. Jesús dijo de esta espantosa realidad, así: "Porque habrá entonces GRAN TRIBULACIÓN, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen ACORTADOS, NADIE SERÍA SALVO; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados."

3.- El Retorno de los Judíos a Palestina. En Lucas 21:24 Jesús predijo que Jerusalén sería dominada por los no Judíos, HASTA que los tiempos de los no judíos se terminaran o cumplan. Esto es tan cierto como que el fuego quema. Por más de dos mil quinientos años la ciudad de Jerusalén ha sido invadida y dominada por los gentiles (Babilonia, Grecia, Roma, los árabes, los turcos, y los ingleses). Pero en la "Guerra de los Seis Días (1967 D.C)", el ejército israelí arrebata a los jordanos el control de Jerusalén y es anexada a su territorio nuevamente.

Sin embargo, aún le espera a Jerusalén otra nueva y final invasión por parte de naciones confederadas en torno al anticristo. Por un tiempo relativamente corto parecerá que Jerusalén ya no tiene esperanza, hasta que aparece Jesucristo para defender a su pueblo de sus enemigos que se han reunido en el valle de Meguido o de Jezreel (Zacarías 14:1-4,16).

Estos 3 sucesos, repito, difícilmente pudieron cumplirse antes de la mitad de este siglo XX. Ahora nos preguntamos: ¿Será esta la última generación predicha por nuestro Señor Jesucristo en Mateo 24:34? ¡Todo parece que sí...eso espero!

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PARUSÍA: ¿"VENIDA" O "PRESENCIA"?

¡Lo que Muchos Ignoran!

¿Hay alguna razón para creer que los discípulos de Jesús realmente pensaban en su venida como una "presencia invisible" que sólo podría reconocerse por medio de una señal visible?

En la pregunta planteada a Jesús en el versículo 3 del capítulo 24 de Mateo, "¿Qué será la señal de tu venida?", la palabra "venida" se traduce de la palabra griega parousía. Parousía significa principalmente "presencia", pero actualmente es un hecho bien establecido que en el tiempo de Jesús se usaba en un sentido diferente. A pesar de esto, la Sociedad Watch Tower insiste en "presencia" como el único significado bíblico correcto del término. En esto tienen claramente un "interés personal".

La afirmación de la Sociedad Watch Tower de que la parousía de Cristo comenzó en 1914 y que desde ese año hemos visto la señal de este acontecimiento en los sucesos mundiales, implica que los discípulos de Jesús preguntaron por una señal que indicaría que Cristo había venido y estaba presente invisiblemente, no por una señal que precedería a su venida e indicaría que ésta era inminente. Por consiguiente, la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras de la Sociedad, vierte la pregunta de Mateo capítulo veinticuatro, versículo tres, así:

Dinos: ¿Cuándo serán estas cosas, y qué será la señal de tu presencia y de la conclusión del sistema de cosas?
La idea que subyace en esta traducción es que la segunda venida de Cristo consta de dos etapas, siendo la primera etapa una presencia invisible que se extiende hasta la segunda, que es aquella en la que Jesús revela finalmente su presencia al mundo en la batalla de Armagedón. Esta idea no se originó con la Sociedad Watch Tower. Su origen se remonta a los años 20 del siglo diecinueve, cuando fue sugerida por primera vez por el conocido banquero Londinense y comentarista Bíblico Henry Drummond, que más tarde llegó a ser uno de los fundadores de la Iglesia Católica Apostólica de Edward Irving. La teoría de la "presencia invisible" o de la "venida en dos etapas", más conocida en la actualidad como la teoría del "rapto secreto", fue rápidamente adoptada por otros comentaristas de las profecías. Fue adoptada no sólo por los seguidores de Irving, sino también por los seguidores de John Nelson Darby, los Hermanos de Plymouth, a través de los cuales se extendió ampliamente en Inglaterra, Estados Unidos, y otros países. Se hizo especialmente popular entre los milenaristas, cristianos que creían en un futuro milenio literal en la tierra.

Para muchos de los defensores de la idea de la "venida en dos etapas", la palabra griega parousía se convirtió en un punto crucial del debate. Generalmente se sostenía que esta palabra se refería a la primera etapa de la venida de Cristo, a su presencia invisible "en el aire". Por otro lado, se decía que las palabras griegas ephiphánia ("aparición") y apokálypsis ("revelación"), aplicaban a la segunda etapa de la venida, a la intervención de Cristo en los sucesos mundiales en la batalla de Armagedón. Cambiar la traducción de parousía de "venida" a "presencia", altera radicalmente el sentido, no sólo de la pregunta de los discípulos, sino también de la respuesta de Jesús. Esto se ilustra por los argumentos que expuso en 1866 el Reverendo Robert Govett, el defensor más importante de la idea del rapto secreto en el siglo diecinueve:

Si decimos: ‘¿Cuál es la señal de tu venida?’ (Mateo xxiv. 3), entonces … estamos preguntando acerca de una señal del futuro desplazamiento del Salvador desde el cielo. Si decimos: ‘¿Cuál es la señal de tu presencia?’, estamos preguntando acerca de una prueba de la existencia secreta de Jesús en el aire, donde permanece por algún tiempo después de su desplazamiento a la tierra.

La pregunta de los discípulos fue: ‘¿Cuál será la señal de tu Presencia?’ (versículo 3). Esto, pues, nos asegura que ellos imaginaban que Jesús estaría presente en secreto. No necesitamos una señal de aquello que está expuesto abiertamente.

Estos argumentos elaborados en 1866 fueron adoptados por otros muchos comentaristas, entre ellos Charles Taze Russell. En 1876, bajo la influencia del Adventista Nelson H. Barbour y sus asociados, Russell había adoptado "presencia" como el único significado aceptable de parousía para explicar cómo Cristo podría haber venido en 1874 (como predijo Barbour) sin que nadie lo notase. La adopción de este punto de vista, pues, se debió a una predicción fallida, y se usó como medio para justificar el fracaso de 1874. Esta explicación fue retenida por los seguidores de Russell hasta principios de los años 30 del siglo pasado, ¡cuando se "descubrió" súbitamente que la "presencia invisible" de Cristo había comenzado, no en 1874, sino en 1914!.
Sin embargo, el énfasis puesto en "presencia" como el único significado Bíblico correcto de parousía, parece tener muy poco apoyo entre los traductores de la Biblia. De hecho, exceptuando una pequeñísima cantidad de ellos, la mayoría prefiere las traducciones "venida", "advenimiento", "llegada" o términos similares en lugar de "presencia". William J. Chamberlin, un Testigo investigador y coleccionista de Biblias de Clawson (Michigan, U.S.A.), comprobó cuidadosamente cómo la palabra parousía se vertía en los versículos 3, 27, 37 y 39 del capítulo veinticuatro de Mateo en cientos de diferentes traducciones de la Biblia, desde el Nuevo Testamento de William Tyndale de 1534, hasta traducciones publicadas en los años 80, y preparó una extensa lista de traducciones de 137 versiones de este periodo. Un examen de esta lista nos lleva a conclusiones muy interesantes.

"Parousía" en las traducciones de la Biblia

Antes de la mitad del siglo diecinueve, parece que pocos traductores de la Biblia se inclinaron a verter parousía como "presencia". De las traducciones inglesas del Nuevo testamento que se produjeron desde el Nuevo Testamento de Tyndale en el siglo dieciséis hasta la traducción de Robert Young en 1862, Chamberlin encontró sólo un traductor, Wakefield, que en su Nuevo Testamento de 1975 usó "presencia" para traducir la palabra parousía en el versículo 39 del capítulo veinticuatro de Mateo. Pero aún así Wakefield prefirió traducirla "venida" en los versículos 3, 27 y 37 del mismo capítulo. Además, Daniel Scott, en su traducción de Mateo publicada en 1741 (New Version of St. Matthew’s Gospel), da "presencia" en las notas, pero retiene la traducción "venida" en el texto principal.

El primer traductor del siglo diecinueve que tradujo parousía como "presencia" en el capítulo veinticuatro de Mateo, probablemente fue el Dr. Robert Young en su Literal Translation of the Holy Bible (1862), y la razón de esto, como el título indica, fue que él intentó presentar los significados estrictamente literales de las palabras griegas en lugar de expresarlos en idioma moderno. Dos años después, Benjamin Wilson, un antiguo dirigente de un pequeño grupo religioso conocido en la actualidad como la Conferencia General de la Iglesia de Dios, publicó en 1864 The Emphatic Diaglott, que tradujo igualmente parousía como "presencia" las 24 ocasiones que esta palabra aparece en el Nuevo Testamento.

Después, en 1868–1872, Joseph B. Rotherham publicó The Emphasized New Testament. Pero no fue hasta la tercera edición revisada, publicada en 1897, que Rotherdam cambió su traducción de parousía de "llegada" a "presencia". ¿Por qué? La razón que él da en el Apéndice de la tercera edición indica que, al menos en parte, había llegado a aceptar la idea de la "venida en dos etapas". Él explica que es posible que la parousía de Cristo sea, no sólo un evento, sino "un periodo más o menos extenso durante el cual sucederán ciertas cosas". Indudablemente, la estrecha asociación que mantuvo con algunos de los colaboradores de la revista The Rainbow, de la cual el propio Rotherdam llegó a ser el director durante sus últimos tres años de existencia, influyó en su forma de pensar sobre este asunto.

Otros traductores del siglo diecinueve que usaron "presencia" para parousía en el capítulo veinticuatro de Mateo fueron W.B. Crickmer (The Greek Testament Englished, 1881), J.W. Hanson (The New Covenant, 1884) y Ferrar Fenton, que comenzó a publicar las primeras partes de su traducción, The Bible in Modern English, en la década de los ochenta.


Entre las traducciones del siglo veinte que vertieron parousía como "presencia" en el capítulo veinticuatro de Mateo están: A Concordant Version (1926), de A.E. Knoch; Bible Numerics, de Ivan Panin (2ª edición, 1935); la Traducción del Nuevo Mundo de las Escrituras Griegas Cristianas (1950), de la Sociedad Watch Tower; New Testament (1958), de James L. Tomanek; la versión Restoration of Original Holy Name Bible (1968); Today’s English New Testament (1972), de Donald Klingensmith; y New Testament (1972; sólo en forma manuscrita), del Dr. Dymond. Otras traducciones dan a veces "presencia" como significado literal de parousía en las notas a pie de página, pero prefieren "venida", "llegada" o términos similares en el texto principal.

Así pues, exceptuando una relativamente pequeña cantidad de ellos, la mayoría de traductores antiguos y modernos prefieren traducir parousía como "venida", "advenimiento", "llegada", o algún término similar en lugar de "presencia" en aquellos textos que tratan de la segunda venida de Cristo. Hacen esto a pesar de que todos ellos concuerdan en que el significado principal de la palabra es "presencia". ¿Por qué? ¿Es lógico creer que tantos expertos en la lengua original del Nuevo Testamento hayan fallado de alguna manera a la hora de captar el verdadero significado de este término Griego?.

¿Qué hay de las versiones más antiguas del Nuevo Testamento como las versiones Latina, Siriaca, Cóptica y Gótica que fueron producidas mientras el Griego Koiné original del Nuevo Testamento era todavía una lengua viva? ¿Qué revelan estas versiones antiguas en cuanto a la forma en que sus traductores entendieron la palabra parousía?

"Parousía" en las versiones más antiguas del Nuevo Testamento

Como es bien conocido, la Vulgata Latina fue producida por el gran erudito del siglo cuarto Hieronymus, más conocido en la actualidad como San Jerónimo. Él llevó a cabo su obra de traducción hacia el final del siglo cuarto, comenzando con los evangelios, que publicó en 383 d.C. Es interesante que Jerónimo, en 20 de las 24 ocasiones en las que la palabra parousía aparece en el Nuevo Testamento, escogió la palabra latina para "venida", adventus, de la cual se deriva la palabra española "advenimiento". Las cuatro excepciones son 1 Corintios 16:17; 2 Corintios 10:10, Filipenses 2:12 y 2 Pedro 1:16. En estos lugares la Vulgata usa praesentia, la palabra latina para "presencia". Merece notarse que sólo el último de estos cuatro versículos trata de la parousía de Cristo. En las dieciséis apariciones restantes, donde parousía se refiere a la venida de Cristo, Jerónimo prefirió la palabra latina adventus. ¿Por qué? Evidentemente porque él entendió que en los versículos que trataban de la parousía de Jesucristo la palabra significaba "venida" en lugar de "presencia". ¿Fue erróneo su entendimiento?

La Vulgata Latina, en realidad, no fue la versión latina más antigua de la Biblia. Otras numerosas traducciones latinas la precedieron, algunas de las cuales se produjeron en tiempos tan tempranos como el siglo II. De hecho, la Vulgata de Jerónimo no fue una traducción, sino una revisión de estas versiones antiguas (aunque cotejándolas con los textos Hebreo, Arameo y Griego originales) que se hizo con el fin de crear una versión autorizada de la Biblia que destacase de la gran variedad de antiguas versiones latinas existentes. Estas versiones antiguas se conocen con el nombre común de Biblia Latina Antigua o, en latín, Vetus Latina. Al igual que la Vulgata, ellas también tradujeron normalmente parousía por adventus. Entre las cinco excepciones (2 Corintios 10:10; Filipenses 2:12; 2 Tesalonicenses 2:9; 2 Pedro 3:4, 12), hay sólo dos pasajes que se refieren a la parousía de Cristo. Así, al igual que la Vulgata, las antiguas versiones latinas prefirieron traducir parousía por la palabra adventus, haciendo esto en 15 de los 17 versículos que tratan de la parousía de Cristo.

La palabra latina adventus significa literalmente "un venir a", aunque a veces se podía usar también en el sentido de "presencia". Sin embargo, en las mencionadas versiones latinas, adventus se usa claramente en el sentido de "venida" en contraste con praesentia, la palabra latina para "presencia".

La versión Peshitta siriaca fue producida en el siglo quinto, pero al igual que la Vulgata latina fue precedida por otras versiones más antiguas, como muestran, por ejemplo, los manuscritos Curetoniano y Sinaítico siriaco. Si, como generalmente se cree, el lenguaje nativo de Jesús y sus apóstoles fue el Arameo, es posible que estas versiones siriacas reflejen palabras usadas por Jesús y los apóstoles mismos, incluyendo la palabra siriaca que se usa para parousía en el capítulo veinticuatro de Mateo, me’thithá. Al igual que la palabra latina adventus, me’thithá literalmente significa "venida", pues se deriva de un verbo que significa "venir".

La Versión Gótica fue producida por Wulfila a mediados del siglo cuarto, y por lo tanto es un poco anterior a la Vulgata Latina. Esta versión traduce parousía por el sustantivo cums, un término relacionado con la palabra inglesa "come" (venir). Como es natural, esta palabra significa "venida".

La conclusión de todo esto, pues, es que las versiones más antiguas del Nuevo Testamento, —producidas cuando el Griego Koiné era todavía una lengua viva por traductores entre los cuales había algunos que conocían en profundidad esa lengua desde su niñez— prefirieron traducir el sustantivo griego parousía por palabras que significaban "venida" en lugar de "presencia" en los pasajes que se referían a la segunda venida de Cristo. Hicieron esto a pesar de que la palabra parousía significa principalmente "presencia" y fue traducida así en otros lugares. La pregunta es: ¿Por qué tradujeron ellos la palabra parousía como "venida" cuando ésta se refería a la parousía de Jesucristo, pero como "presencia" cuando ésta se refería a la presencia de, por ejemplo, el apóstol Pablo (2 Corintios 10:10; Filipenses 2:12)? Durante siglos esto permaneció en cierto modo como un misterio, hasta que a principios del siglo veinte nuevos descubrimientos permitieron a los expertos modernos en el Griego del Nuevo Testamento hallar la respuesta a este enigma.

El uso técnico de "parousía"

Durante las excavaciones efectuadas en el siglo diecinueve en los antiguos emplazamientos de las colonias del mundo grecorromano, salieron a la luz cientos de miles de inscripciones en piedra y metal, y textos escritos en papiro, pergamino y fragmentos de cerámica.

Estos nuevos descubrimientos revolucionaron el estudio de la lengua griega original del Nuevo Testamento. Se descubrió que el Griego del Nuevo Testamento no era ni un "Griego Bíblico" especial, como algunos creían, ni tampoco el griego literario y arcaico que usaron los autores contemporáneos, sino un griego influenciado en gran parte por el Griego vernáculo usado por la gente corriente en sus casas y en otros lugares, el lenguaje común de la vida diaria, la forma hablada del Griego Koiné.

Las consecuencias que este descubrimiento tuvo en la comprensión de la lengua Griega original de la Biblia fueron examinadas por vez primera en detalle por Adolf Deissmann, que más tarde llegó a ser profesor de la Universidad de Heidelberg (y posteriormente también de la Universidad de Berlín), y que comenzó a publicar sus hallazgos en 1895. Otros eruditos, que se dieron cuenta de la importancia del descubrimiento, pronto tomaron parte en examinar los nuevos textos. Nueva luz se arrojó sobre la forma en que muchas palabras griegas se usaban y entendían en el tiempo en que se escribió el Nuevo Testamento.

Una de las palabras cuyo significado fue iluminado por los nuevos textos fue la palabra parousía. Esta nueva luz fue resumida por el Profesor Deissmann en 1908 en su ahora clásica obra Licht vom Osten (Luz del Este). Su consideración de la palabra parousía, que abarca varias páginas, comienza con la siguiente declaración:

Pero hay otra idea central de la antigua adoración Cristiana que recibe luz de los nuevos textos, a saber, parous« a [parousía], ‘advenimiento, venida’, una palabra que expresa las más ardientes esperanzas de San Pablo. Podemos decir ahora que la mejor interpretación de la esperanza cristiana primitiva de la parousía es el antiguo texto del advenimiento, ‘He aquí, tu Rey viene a ti’ [Mateo 21:5]. Desde el periodo Tolemaico hasta el siglo II d.C., podemos trazar el uso de esta palabra en Oriente como una expresión técnica para designar la llegada o la visita del Rey o del emperador.
A continuación el profesor Deissmann pasa a dar muchos ejemplos de este uso del término. Con motivo de una de estas visitas reales oficiales, como por ejemplo aquella en la que el emperador Romano hizo una parousía a las provincias del Este, "las calles fueron reparadas, las multitudes se congregaron para rendir homenaje, hubieron procesiones de súbditos vestidos de blanco, toques de trompeta, aclamaciones, discursos, regalos y festejos". A menudo una nueva era se computaba a partir de la parousía del rey o del emperador, y se acuñaban monedas para conmemorarla. En la visita o parousía del emperador Nerón, por ejemplo, en cuyo reinado Pablo escribió sus cartas a Corinto, las ciudades de Corinto y Patras acuñaron "monedas conmemorativas". Estas monedas llevan la inscripción Adventus Aug(usti) Cor(inthi), lo cual demuestraque la palabra latina adventus se usaba como equivalente del término griego parousía en estas ocasiones.

Desde entonces, investigación adicional llevada a cabo por numerosos eruditos, como los Profesores George Milligan, James Hope Moulton y otros, han confirmado las conclusiones de Deissmann, que fue el primero en demostrar este uso técnico de parousía. Este uso explica claramente por qué las primeras versiones del Nuevo testamento tradujeron el término por palabras que significaban "venida" en los pasajes que tratan de la parousía de Jesucristo. Todos los léxicos y diccionarios de Griego actuales señalan a este sentido de la palabra además de su significado principal ("presencia"), y existe un consenso general entre los eruditos modernos en el sentido de que parousía, cuando se usa en el Nuevo Testamento en relación con la segunda venida de Cristo, se usa en el sentido técnico de una visita real.

¿Será la venida de Cristo "la visita de un Rey"? Sin duda que sí. La Biblia presenta repetidamente la parousía de Cristo como una venida "con poder y gran gloria", en la que él se sentará "sobre su glorioso trono" y vendrá acompañado de "todos sus ángeles" (Mateo 24.30; 25:31). Una fuerte "voz de arcángel", "un gran sonido de trompeta", y otras notables señales, contribuyen a la descripción de la parousía de Cristo como una visita real y oficial, percibida por todos y resultando en que "todas las tribus de la tierra se golpeen en lamento" a su vista. De ninguna manera se presenta su venida como una presencia secreta e invisible que pase desapercibida para la mayor parte de la humanidad.—Mateo 24:27, 29–31; 1 Tesalonicenses 4:15, 16; Revelación 1:7.

Supuesto apoyo erudito

En apoyo de su insistencia sobre "presencia" como el único significado aceptable de parousía en la Biblia, la Sociedad Watch Tower cita a veces algunas traducciones de la Biblia y también un erudito del Griego. Es significativo, no obstante, el hecho de que la mayoría de estas referencias son obsoletas, pues datan de una fecha en la cual el uso técnico del término se desconocía aún.

Así, la más reciente consideración de la palabra parousía, publicada en 1984 en la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras con Referencias, páginas 1576 y 1577, apéndice 5b (edición en inglés), comienza citando cuatro traducciones de la Biblia que vierten parousía como "presencia" en el versículo tres del capítulo veinticuatro de Mateo, tres de las cuales (The Emphatic Diaglott de Wilson, The Emphasized Bible de Rotherdam, y The Holy Bible in Modern English de Fenton) fueron producidas antes del descubrimiento de Deissmann y sus colegas. ¡La cuarta es la propia Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras de la Sociedad de 1950! El artículo que sigue es en su mayor parte una cita de la obra The Parousía escrita por el Dr. Israel P. Warren, que argumenta en defensa de "presencia" como el significado Bíblico correcto de parousía. ¡Desafortunadamente, la obra del Dr. Warren data de 1879!.

El artículo, sin embargo, también hace referencia a tres léxicos modernos del Griego. Señala que tanto A Greek-English Lexicon, de Liddell y Scott, como el TDNT (Theological Dictionary of the New Testament), de Kittel/Friedrich, dan "presencia" como significado de parousía. Pero, ¿por qué no se dice a los lectores que estos mismos léxicos a continuación explican que parousía también se usaba en el sentido técnico de "la visita de un Rey"? ¿Por qué no se les dice que estos mismos léxicos enfatizan que es así como la palabra se usa en el Nuevo Testamento cuando se refiere a la parousía de Jesucristo?. El último de los dos léxicos, de hecho, dedica sólo algunas frases al significado principal de la palabra (presencia). ¡El resto del artículo, que abarca un total de 14 páginas, es una consideración del uso técnico del término, demostrando que es así como se usa la palabra en los versículos del Nuevo Testamento que tratan de la parousía de Jesucristo!. El lector de la publicación de la Watch Tower probablemente nunca sabrá esto, y difícilmente dispondrá alguna vez de los medios que le permitan descubrirlo. Una argumentación que necesita de un uso tan obviamente sesgado de la evidencia ciertamente tiene poco de recomendable.

Finalmente, se cita el léxico de Bauer diciendo que parousía "llegó a ser el término oficial para una visita de una persona de alto rango, esp[ecialmente] de reyes y emperadores que visitaban una provincia". Curiosamente, esta declaración se cita como si diera apoyo adicional a la afirmación de que la Biblia usa parousía sólo en el sentido de "presencia", a pesar de que aquí el léxico de Bauer está dando el uso técnico del término, la visita oficial de un rey o de un emperador (o de una persona de alto rango).

Sin embargo, hay un moderno diccionario Griego-Inglés que parece prestar algún apoyo a la idea de la Sociedad Watch Tower de que la parousía de Cristo es un periodo de una "presencia invisible" seguido de una "revelación" final de esa presencia en la batalla de Armagedón. Es el Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento de W. E. Vine, que define el término parousía de la siguiente manera:
PAROUSÍA [...] denota tanto una llegada como una consiguiente presencia con. [...] Cuando se usa del retorno de Cristo, en el Arrebatamiento de la Iglesia, significa no meramente Su llegada momentánea a por Sus santos, sino su presencia con ellos desde aquel momento hasta Su revelación y manifestación al mundo.
Esta descripción de parousía suena mucho como la de la Sociedad Watch Tower. No es sorprendente, por lo tanto, hallar una extensa cita de la definición de Vine de esta palabra en la página 710 del diccionario Bíblico de la Sociedad Perspicacia para comprender las Escrituras (tomo II). Lo que sí puede sorprender a algunos es saber que Vine fue uno de los más firmes defensores de la doctrina de "rapto secreto" del siglo veinte. Esto, al parecer, provocó que él definiese la palabra parousía de una manera que apoyase sus puntos de vista teológicos. Sin embargo, esto sólo sirvió para ponerle en conflicto con los resultados de la erudición moderna.

Como se ha señalado anteriormente, la idea del "rapto secreto" encontró sus defensores más celosos entre los seguidores de John Nelson Darby, los Hermanos. En 1847, un cisma entre Darby y George Müller, el dirigente de un grupo de Hermanos de Bristol, Inglaterra, provocó la escisión del movimiento en dos grupos: los Hermanos Exclusivos, encabezados por Darby, y los Hermanos Abiertos, que se situaron en el bando de Müller. Aunque Müller mismo rechazó el concepto del "rapto secreto", el movimiento de los Hermanos Abiertos se aferró a esta idea y continuó predicándola. W.E. Vine, que nació en 1873, estuvo asociado con los Hermanos Abiertos y al parecer lo estuvo desde su juventud. Él fue un gran erudito, y su Diccionario es de un valor incalculable como manual para el estudio del Nuevo Testamento. Su definición de la palabra parousía, sin embargo, fue claramente influenciada por su adherencia a la doctrina del "rapto secreto", una doctrina que posiblemente fue muy querida por él desde su juventud. Él la defendió en varios libros escritos con un correligionario suyo, C.F. Hogg, tales como The Epistles of Paul and the Apostle to the Thessalonians (1914), Touching the Coming of the Lord (1919), y The Church and the Tribulation (1938). El último de estos libros fue publicado como respuesta al ataque del Reverendo Alexander Reese en contra de la idea del "rapto secreto", The Approaching Advent of Christ, publicado el año anterior (1937). El conocido exegeta y comentarista Bíblico F.F. Bruce, aunque del mismo trasfondo religioso que el Dr. Vine, hace los siguientes comentarios críticos sobre el uso de Vine y Hogg de la palabra parousía en su sistema escatológico:
Quizás el rasgo más distintivo de Touching the Coming fue su tratamiento de la palabra parousía. Los autores insistieron en el significado principal de ‘presencia’ y entendieron que la palabra en su uso escatológico significaba la presencia de Cristo con su Iglesia arrebatada en el intervalo que precedería a su manifestación en gloria ...Se podría cuestionar si esta interpretación de parousía hace justicia al sentido que la palabra tiene en el Griego Helenístico. Es cierto que los escritores apelan al léxico de Cremer en apoyo de su punto de vista; pero Cremer escribió mucho tiempo antes de que el estudio de los papiros vernaculares revolucionasen nuestro conocimiento del habla común Helenística.
La referencia de la Sociedad Watch Tower a la definición de parousía del Dr. Vine, por lo tanto, no tiene mucho peso. Cuando se examina más de cerca, demuestra ser básicamente tan obsoleta como sus otras referencias.

¿Qué muestra el contexto Bíblico?

Cuando una palabra tiene más de un significado, siempre debe considerarse el contexto para determinar como debe entenderse. ¿Indica el contexto de Mateo 24:3 que Pablo usó parousía en su sentido técnico o en su sentido principal? La Sociedad Watch Tower afirma que el contexto apunta hacia el último sentido, "presencia". La Atalaya del 1 de julio de 1949, en la página 197, dice:
El hecho de que la llegada o la visita de un Rey o de un emperador fuese uno de los significados técnicos de parousía, no niega ni refuta el hecho de que en las Santas Escrituras tenga el significado de presencia cuando se usa con relación a Cristo Jesús. Para determinar el sentido de la palabra, el contexto Bíblico es más importante que cualquier uso técnico de la palabra en papiros externos.
Estamos de acuerdo en que el contexto Bíblico es más importante en estos casos. La pregunta es: ¿muestra realmente el contexto de Mateo 24:3 que los discípulos preguntaron por una señal que indicaría que Cristo estaba presente, y no por una señal que indicaría que iba a venir? ¿Hay alguna razón para creer que ellos realmente pensaban en la venida de Cristo como una "presencia invisible" que sólo podría reconocerse por medio de una señal visible?

Cuando se le hizo esta pregunta a la Sociedad Watch Tower, ésta tuvo que admitir que los discípulos "no tenían idea alguna de que él [Cristo] gobernaría como espíritu glorioso desde los cielos y por lo tanto no sabían que su segunda presencia sería invisible". Si los discípulos no sabían que Cristo vendría en el futuro para estar presente invisiblemente, ¿cómo podían preguntarle acerca de una señal de dicha "presencia invisible"? Sólo esto ya probaría que Mateo no pudo haber usado parousía en el sentido de "presencia". Evidentemente lo que ellos pidieron a Jesús fue una señal que anunciase que su prometida venida o llegada era inminente. Ellos deseaban una señal, no que les informase de algo que ya estaba sucediendo, sino una señal que les diera aviso previo de que el deseado suceso estaba a punto de ocurrir, que de hecho estaba cerca. El lenguaje y las palabras que usaron para expresar su pregunta estarían en armonía con ese deseo.

Que éste es el entendimiento correcto, se demuestra claramente por la forma en que Marcos registró la pregunta de los discípulos. En la versión de Marcos, la pregunta acerca de una "señal" se refiere sólo a la destrucción del templo. Desde luego no sería posible pensar que los discípulos necesitasen alguna "señal" que les convenciese de que el templo había sido destruido o de que su destrucción estaba teniendo lugar. ¡Lo que ellos querían era alguna indicación por adelantado de ese acontecimiento!

La manera en que Jesús respondió a su pregunta confirma plenamente esto. Después de su descripción acerca de algunos acontecimientos futuros, entre los cuales estaba también la destrucción de Jerusalén, él, en los versículos 29 y 30, describió la señal que acompañaría a su futura venida "en las nubes", y añadió:
Ahora bien, aprendan de la higuera como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Asimismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a las puertas.—Mateo 24:32-33
Debe notarse que Jesús no dice que cuando ellos vieran las ramas nuevas de la higuera ponerse tiernas y brotar hojas sabrían que "el verano estaba presente". Dichas señales precederían al verano y probarían que estaba cerca. De forma similar, la señal de la venida del Hijo del hombre probaría que "él estaba cerca, a las puertas", no presente invisiblemente. La comparación es entre la cercanía del verano y la cercanía de Cristo. Es evidente que Jesús les dijo a sus discípulos que esperasen una señal que precedería a su llegada o "visita real", no una señal que seguiría a su venida y mostraría que él estaba presente invisiblemente. El contexto de Mateo 24:3, por lo tanto, evidencia claramente que los discípulos preguntaron por la señal de la venida inminente de Cristo, no por una señal de su presencia. El contexto, por lo tanto, apoya fuertemente la conclusión de que Mateo usó la palabra parousía en su sentido técnico, dando a entender la llegada o la visita de un Rey o de un alto dignatario.

Es significativo, además, el hecho de que de los cuatro evangelistas, sólo Mateo usa la palabra parousía, y sólo en el capítulo veinticuatro. Los cuatro versículos que contienen el término (3, 27, 37 y 39) tienen paralelos en Lucas, pero en lugar de parousía Lucas normalmente dice "día" o "días". Cuando Jesús compara su venida al relámpago, que alumbra inmediatamente todo el cielo desde Oriente hasta Occidente, y añade, según el versículo 27, "así será la venida (parousía) del Hijo del hombre", Lucas, en el capítulo 17, versículo 24, dice en su lugar: "así será el Hijo del hombre en su día". Así, las expresiones ‘la parousía de Cristo’ y ‘el día (heméra) de Cristo’ se usan de forma intercambiable para designar el tiempo de la aparición o revelación de Cristo. Esto se deja ver aún más claramente por la comparación que hace Cristo entre su venida y la venida del diluvio en los días de Noé, cuando los hombres "no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos". Inmediatamente después de estas palabras Jesús añadió: "así será la venida [parousía] del Hijo del hombre" (Mateo 24:37, 39). La versión de Lucas añade también la destrucción de Sodoma en los días de Lot y dice: "De la misma manera será en aquel día en que el Hijo del hombre sea revelado".—Lucas 17:26-30.

Es evidente que aquí Jesús no está comparando su parousía con los periodos que precedieron al Diluvio y a la destrucción de Sodoma. Así es como explica estos versículos la Sociedad Watch Tower, refiriéndose a la expresión "los días del Hijo del hombre" de Lucas 17:26. Por el contrario, Jesús compara claramente su futura venida con la sorprendente venida del diluvio y con la repentina destrucción de Sodoma. Al igual que aquellos dos eventos, su parousía será un acontecimiento revolucionario, una intervención divina que cambiará inmediatamente la situación para toda la humanidad de una forma sumamente perceptible. La comparación entre Mateo 24:39 y Lucas 17:30 muestra claramente que la parousía se refiere al "día en que el Hijo del hombre sea revelado". La conexión que se hace en Lucas 17:26 entre los "días de Noé" y "los días del Hijo del hombre", por lo tanto, simplemente significa que, de la misma manera que en los días de Noé los hombres fueron repentinamente cogidos por sorpresa en mitad de sus ocupaciones diarias, así será también en los días en que el Hijo del hombre sea revelado. Su repentina intervención vendrá de forma totalmente inesperada, sorprendiendo a la gente en la realidad de la situación.

A primera vista se podría concluir que la pregunta "¿Qué será la señal de tu venida (parousía)? de Mateo 24:3, no tiene un paralelo claro en el evangelio de Lucas. La pregunta de los discípulos, como se reproduce en Lucas 21:7, parece referirse sólo a la destrucción del templo: "¿Qué será la señal cuando estas cosas [la destrucción del templo, versículos 5 y 6] estén destinadas a suceder?". Sin embargo, uno de los manuscritos más importantes del texto primitivo de los evangelios, el Códice D (Códice de Beza Cantabrigense), formula la pregunta de forma diferente, poniéndola en estrecha armonía con la lectura de Mateo 24:3, con una importante diferencia:

Mateo 24:3: "¿Qué será la señal de tu venida [parousía]?"

Lucas 21:7: "¿Qué será la señal de tu venida [eleuseos]?"

Como se ve, la única diferencia es que Lucas, según este manuscrito, no usa parousía, sino éleusis, la palabra Griega que normalmente se usa para "venida". El Dr. Schoonheim, después de un examen detallado de estos paralelos, concluye incluso que "Lucas 21:7, según D, presenta una tradición más original", pues es una traducción de la palabra Siriaca y Aramea me’thitha’ ("venida").

El contexto Bíblico, pues, no da ningún apoyo a la afirmación de que parousía tiene que traducirse como "presencia" en el capítulo veinticuatro de Mateo. El hecho de que los discípulos no imaginaban la venida de Cristo como una "presencia invisible", la manera en que Jesús respondió a su pregunta, y los textos paralelos en el Evangelio de Lucas, demuestran que esta traducción es insostenible. En Lucas, se habla de la parousía de Cristo como el "día" de Cristo o como "el día en que el Hijo del hombre sea revelado". Y, como muestra el Códice D, la palabra parousía también es intercambiable por el sustantivo normalmente usado en Griego para "venida", éleusis. Paralelos similares se pueden hallar en otros textos que tratan de la parousía de Cristo en los que se emplean términos relativos a la manifestación o revelación de Cristo. Así, el apóstol Juan, en 1 Juan 2:28, exhorta a los Cristianos a "permanecer en él, para que cuando se manifieste [Griego: phaneróo] tengamos confianza, para que en su venida [Griego: parousía] no nos avergoncemos delante de él". Aquí Juan establece claramente un paralelo entre la parousía de Cristo y el día de su aparición o manifestación. De forma similar, el apóstol Pablo ora a favor de los Cristianos de Tesalónica para que sus corazones estén firmes, "irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida [Griego: parousía] de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos" (1 Tesalonicenses 3:13). De esta venida del Señor con todos sus santos o ángeles se habla también en Judas 14 y en Mateo 16:27, 28, pero en lugar de parousía, Judas y Mateo usan formas del verbo érchomai, el verbo que con más frecuencia se usa en griego para "venir", un verbo emparentado con el sustantivo éleusis. Los tres versículos se refieren a una misma ocasión, a la venida del Señor con todos sus santos para ejecutar juicio, y traducir parousía por "presencia" en 1 Tesalonicenses 3:13, como hace la Sociedad Watch Tower, ignora esta interrelación con otros pasajes paralelos.

En las parábolas de Jesús en las que él enfatiza la necesidad de que sus siervos estén alerta y vigilantes, podemos notar que él presenta su juicio como algo que sigue al regreso del amo a su casa. Lo que él describe en esas parábolas es la venida o llegada del amo, no una "presencia invisible". No dice que el amo entre desapercibido en el área e invisiblemente proceda a emitir juicio sobre lo que están haciendo sus siervos, dejándoselo saber después a ellos. Por el contrario, el regreso del amo, aunque inesperado, es rápidamente evidente para todos sus siervos, fieles e infieles, manifiesto desde el principio, y su juicio no se lleva a cabo desde algún lugar oculto e invisible, sino de la manera más abierta.—Compárese con Mateo 24:45-51; 25:14-30; Marcos 13:32-37; Lucas 12:35-48; 19:12-27.

La evidencia, pues, tanto de las traducciones más antiguas, como de traducciones y léxicos del Griego modernos, y particularmente del contexto y de pasajes relacionados, testifica que el uso de parousía en Mateo 24:3 no puede referirse a una "presencia invisible" de una "venida en dos etapas", sino que se refiere a la futura llegada y aparición de Cristo para ejecutar juicio como Rey, "con poder y gran gloria", y acompañado de sus santos ángeles.

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