Este predicador evangélico habla generalidades sobre el evangelio bíblico, pero nada dice sobre el reino de Dios (el evangelio original de Jesús, Mr. 1:1,14,15) que él establecerá en la tierra en su segunda venida, el cual heredaremos con cuerpos inmortales para cogobernar el mundo con él por mil años, y para traer la paz y la justicia verdaderas al planeta.
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sábado, 25 de septiembre de 2010
viernes, 6 de agosto de 2010
EL TÉRMINO BASILEIA EN EL CRISTIANISMO

La discusión de la palabra basileia se remonta desde hace siglos. Eusebio identificó basileia con la monarquía, mientras que Agustín había previsto una fusión de la iglesia y basileia. Tomás Aquino, sin embargo, ignora el concepto y, teniendo en cuenta su importancia en la dialéctica de Jesús, era relativamente poco discutida por los teólogos cristianos hasta Johannes Coceo (1660) y Hermann Samuel Reimarus en el siglo 18, durante lo que se conoce como la “Primera búsqueda” para el Jesús histórico.
La premisa de un Reino es parte integral de los judíos y las escrituras cristianas. La Biblia hebrea (los mismos libros bíblicos como el AT protestante) contiene un conjunto de leyes, conocidos como La Ley, que gobernó la nación de Israel como una teocracia. Las profecías en todo el Antiguo Testamento se refieren a este reino como eterno, revelado más tarde que se cumple por el linaje del rey David. La visión cristiana de Jesús como el Mesías (o Ungido) es más que una religión organizada, ya que se deriva de la creencia hebrea original en un Reino de Dios teocrático.
Jesús asume que su público entiende el fundamento del Reino que se estableció en las Escrituras Hebreas. Cuando Jesús habla del Reino de Dios, él habla del tiempo del cumplimiento de los pactos de Abraham y David. Un tiempo de una tierra restaurada donde los fieles podrán adorar y servir a su Dios para siempre bajo el gobierno de un líder justo de la línea davídica. Esta era la esperanza mesiánica de los profetas de las Escrituras hebreas y fue llevado a cabo y se hizo eco en las palabras de Juan el Bautista, Jesús, Pedro, Pablo y otros en las Escrituras Griegas.
Jesús va a adherir en el tema del mensaje del evangelio esta misma idea del reino. Lucas 4:43 le dice al lector cuál fue el propósito para la venida de Jesús, es decir, el de “predicar el evangelio acerca del Reino.” A continuación, enviará a sus discípulos a hablar este mensaje incluso antes de que se entienda nada de su muerte y resurrección. Comparar Lucas 9:1-6, Mateo 9:35, Mateo 10:7, Mateo 16:21-23, etc La semilla inicial que debe ser sembrada en los corazones de los hombres fue identificada también como la palabra del Reino por Jesús en Mateo 13:19. Taquigrafía para la palabra del reino fue dada en Marcos y la versión de Lucas de la parábola del sembrador como “la palabra” (Marcos 4:14) y “la palabra de Dios” (Lucas 8:11).
Jesús habló a menudo del Reino de Dios como tema de su evangelio, así como el destino de los justos en el final de los días. Las palabras de Jesús en el Sermón de la Montaña muestra que aquellos que siguen las “bienaventuranzas” son premiados con el Reino de Dios / heredar la tierra / comodidad etc. Mateo 19 da cuenta de Jesús igualando términos populares, tales como “vida eterna” y “salvo”, como lo mismo que entrar en el Reino de Dios cuando se establezca en la tierra. Jesús incluso enseñó a sus discípulos a orar: “Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.” Algunos creen que esto define el Reino como el momento en que la voluntad de Dios se hará en la tierra como se hace en el cielo. Otros afirman que las dos peticiones están separadas en la oración, dejando el Reino de Dios para ser más que simplemente una perfecta ejecución de la voluntad de Dios en la tierra.
El Reino de Dios como lo declaró Jesús llevaba consigo más de una imagen del lobo y el cordero viviendo juntos y el final de la guerra (ver Isaías 11:1-9). De hecho Jesús utilizada el Reino como la razón por la cual los hombres deben arrepentirse (ver Marcos 1:14-15). Había un buen lado positivo, así como un lado de juicio en este Reino que se comunicó en muchas de las parábolas (por ejemplo: la cizaña y el trigo de Mateo 13 y las ovejas y las cabras de Mateo 25, etc). Pablo y los demás siguen este tema en su predicación del evangelio mismo (Hechos 17:30-31 – Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios es ahora declara al mundo que todas las personas en todas partes se arrepientan, por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todas las personas con haberle levantado de los muertos). Cuando ellos hablaban de Jesús que viene a juzgar a los vivos y a los muertos, ellos estaban diciendo lo mismo como que el Reino viene, porque en realidad fue nombrado para ser el Rey del Reino.
La venida del reino de Dios, descrito como juicio, también se describe en el Nuevo Testamento, sobre todo en el libro de Apocalipsis, como una conquista militar sobre los adversarios del Reino. (Véase Apo. 20:7-10). Apocalipsis 21 habla del Reino de Dios en el cielo nuevo después del establecimiento de su reino eterno.
La premisa de un Reino es parte integral de los judíos y las escrituras cristianas. La Biblia hebrea (los mismos libros bíblicos como el AT protestante) contiene un conjunto de leyes, conocidos como La Ley, que gobernó la nación de Israel como una teocracia. Las profecías en todo el Antiguo Testamento se refieren a este reino como eterno, revelado más tarde que se cumple por el linaje del rey David. La visión cristiana de Jesús como el Mesías (o Ungido) es más que una religión organizada, ya que se deriva de la creencia hebrea original en un Reino de Dios teocrático.
Jesús asume que su público entiende el fundamento del Reino que se estableció en las Escrituras Hebreas. Cuando Jesús habla del Reino de Dios, él habla del tiempo del cumplimiento de los pactos de Abraham y David. Un tiempo de una tierra restaurada donde los fieles podrán adorar y servir a su Dios para siempre bajo el gobierno de un líder justo de la línea davídica. Esta era la esperanza mesiánica de los profetas de las Escrituras hebreas y fue llevado a cabo y se hizo eco en las palabras de Juan el Bautista, Jesús, Pedro, Pablo y otros en las Escrituras Griegas.
Jesús va a adherir en el tema del mensaje del evangelio esta misma idea del reino. Lucas 4:43 le dice al lector cuál fue el propósito para la venida de Jesús, es decir, el de “predicar el evangelio acerca del Reino.” A continuación, enviará a sus discípulos a hablar este mensaje incluso antes de que se entienda nada de su muerte y resurrección. Comparar Lucas 9:1-6, Mateo 9:35, Mateo 10:7, Mateo 16:21-23, etc La semilla inicial que debe ser sembrada en los corazones de los hombres fue identificada también como la palabra del Reino por Jesús en Mateo 13:19. Taquigrafía para la palabra del reino fue dada en Marcos y la versión de Lucas de la parábola del sembrador como “la palabra” (Marcos 4:14) y “la palabra de Dios” (Lucas 8:11).
Jesús habló a menudo del Reino de Dios como tema de su evangelio, así como el destino de los justos en el final de los días. Las palabras de Jesús en el Sermón de la Montaña muestra que aquellos que siguen las “bienaventuranzas” son premiados con el Reino de Dios / heredar la tierra / comodidad etc. Mateo 19 da cuenta de Jesús igualando términos populares, tales como “vida eterna” y “salvo”, como lo mismo que entrar en el Reino de Dios cuando se establezca en la tierra. Jesús incluso enseñó a sus discípulos a orar: “Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.” Algunos creen que esto define el Reino como el momento en que la voluntad de Dios se hará en la tierra como se hace en el cielo. Otros afirman que las dos peticiones están separadas en la oración, dejando el Reino de Dios para ser más que simplemente una perfecta ejecución de la voluntad de Dios en la tierra.
El Reino de Dios como lo declaró Jesús llevaba consigo más de una imagen del lobo y el cordero viviendo juntos y el final de la guerra (ver Isaías 11:1-9). De hecho Jesús utilizada el Reino como la razón por la cual los hombres deben arrepentirse (ver Marcos 1:14-15). Había un buen lado positivo, así como un lado de juicio en este Reino que se comunicó en muchas de las parábolas (por ejemplo: la cizaña y el trigo de Mateo 13 y las ovejas y las cabras de Mateo 25, etc). Pablo y los demás siguen este tema en su predicación del evangelio mismo (Hechos 17:30-31 – Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios es ahora declara al mundo que todas las personas en todas partes se arrepientan, por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todas las personas con haberle levantado de los muertos). Cuando ellos hablaban de Jesús que viene a juzgar a los vivos y a los muertos, ellos estaban diciendo lo mismo como que el Reino viene, porque en realidad fue nombrado para ser el Rey del Reino.
La venida del reino de Dios, descrito como juicio, también se describe en el Nuevo Testamento, sobre todo en el libro de Apocalipsis, como una conquista militar sobre los adversarios del Reino. (Véase Apo. 20:7-10). Apocalipsis 21 habla del Reino de Dios en el cielo nuevo después del establecimiento de su reino eterno.
sábado, 26 de junio de 2010
LO CELESTIAL EN LO TERRENAL

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
Una cosa que llama poderosamente la atención es que la Biblia no nos dice prácticamente nada de nuestra supuesta “vida en el cielo” por la eternidad. Sí, es increíble descubrir que nada se dice de la vida de los salvos en el cielo, a pesar de que este “lugar” es considerado por muchos cristianos como su paradero final después de morir. ¿Pero no extraño de que la Biblia no nos diga nada de lo que harán los justos allá, si en verdad ese es el lugar o el destino final y eterno para ellos? La Biblia dice que Dios trabaja, e igualmente su Hijo, por tanto los cristianos estarán también trabajando en la eternidad, y no tan solo tocando un arpa o una lira dorada. ¿Pero en qué podrían estar trabajando los salvos en el cielo? La Biblia no lo dice. Lo que sí nos dicen las Escrituras es lo que harán los salvos EN LA NUEVA TIERRA.
Los salvos en el reino de Dios
La Biblia, en cambio, sí nos dice lo suficiente sobre lo qué estarán haciendo los que ganen la vida eterna en el reino de Dios. La palabra de Dios nos da muchísima información de la labor de los salvos en la nueva tierra de justicia. Esto se explica fácilmente porque la tierra, y no el cielo, u otro lugar supra mundano, es la promesa de Dios para los salvos.
Veamos los pasajes más importantes que nos indican cuál será la tarea de los salvos en el reino de Dios:
En Lucas 19:11-19 Jesús nos da la siguiente pista:
“Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. 14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. 17 El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. 19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades”. 20
Si leemos con cuidado estos versos, podremos ver que los salvos recibirán del Señor el pago correspondiente por haber cumplido con la tarea que él les encomendó, y ese pago no es un eterno descanso en un paraíso celestial, tocando el arpa, y rodeado de bellas doncellas, sino, más bien, el ejercicio de la autoridad sobre las naciones. ¿Qué significa esto?
El Reino de Cristo es un gobierno
Siendo que el reino de Cristo es un gobierno con un monarca supremo (el Mesías escogido), es lógico concluir que éste tenga un territorio, leyes, y súbditos. Para que el gobierno funcione, el Mesías Jesús deberá contar con asistentes de confianza en su régimen mundial, hombres probos y santos que administrarán en su reino con equidad y justicia. ¿Y quiénes mejores que los miembros de su iglesia que han mostrado probidad en esta vida? Es por eso que la iglesia ha sido llamada para recibir el reino (Lucas 12:32) para que ejerza autoridad sobre las naciones (Apo. 2:27, “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones”). De modo que acá tenemos la función que desempeñará la iglesia en el reino milenario de Cristo.
Los santos juzgarán el mundo
En 1 Corintios 6:1-3 Pablo dice algo sumamente interesante: “¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? 3 ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?
Aquí Pablo amonestaba a los creyentes por su incapacidad para juzgar cosas pequeñas de esta vida, y máxime, considerando que ellos tenían por delante una tarea aún más difícil e importante que desempeñar y que consistía en el futuro juicio y gobernación del mundo entero.
Daniel vislumbró el dominio de Cristo y los santos en el Reino de Dios
En Daniel 7 leemos:
“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido…y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”.
Así que el pueblo de los santos del Altísimo recibe el reino, el dominio, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo. Entonces es fácil ver que los salvos, los santos, tendrán una gran responsabilidad en el reino venidero de Jesucristo. Serán los asistentes y los cogobernantes del reino de Cristo por espacio de mil años.
En el milenio descansaremos de nuestras obras para hacer las obras de Dios en el reino de Cristo. Estaremos edificando una nueva sociedad donde realmente exista la justicia y la rectitud. Será una sociedad donde el diablo y sus demonios estarán ausentes, sin que causen las desgracias y maldades que ahora están ocasionando en la tierra y en los hombres.
Desgraciadamente son pocos los cristianos que anuncian estas buenas noticias de un mundo de paz y justicia gobernado por Cristo y su iglesia. Los más de ellos predican evangelios trucados o adulterados que nada tienen que ver con el reino de Cristo y el destino final y glorioso de su iglesia en dicho gobierno divino. Los textos que arriba hemos citado son poco o nada citados por los evangélicos y católicos por igual. Simplemente no los creen literales y para la iglesia.
Es hora de retomar el anuncio verdadero (el evangelio del reino) de Cristo para dejar de estar esperanzados en una creencia errónea de escapar algún día de este mundo caótico y perverso como almas inmortales en dirección al cielo.
www.yeshuahamashiaj.org
www.elevangeliodelreino.org
www.ladoctrinadedios.blogspot.com
TEXTOS BÍBLICOS “GEOCÉNTRICOS”

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
“Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del MUNDO, sino por la justicia de la fe” (Romanos 4:13).
“Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del MUNDO, sino por la justicia de la fe” (Romanos 4:13).
Nos llama mucho la atención que las iglesias estén aún predicando que los salvos partirán al cielo para morar con Dios y Su Hijo por toda una eternidad, cuando en realidad hay una infinidad de pasajes bíblicos donde Dios promete a los salvos la herencia de una tierra renovada y restaurada como al inicio de la creación.
Ya es hora que corrijamos este error extendido dentro de las iglesias que se han dejado influenciar por las ideas de los gnósticos en cuanto al destino de los elegidos.
He aquí los pasajes que nos hablan de nuestro futuro en la tierra:
Génesis 12:7: Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta TIERRA. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido.
Génesis 13:15: Porque toda la TIERRA que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
Génesis 15:18: En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta TIERRA, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates
Génesis 17:8: Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la TIERRA en que moras, toda la TIERRA de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.
Génesis 28:13: Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la TIERRA en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.
Génesis 35:12: La TIERRA que he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu descendencia después de ti daré la TIERRA.
Génesis 48:4: y me dijo: He aquí yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de naciones; y daré esta TIERRA a tu descendencia después de ti por heredad perpetua.
Levítico 20:24: Pero a vosotros os he dicho: Vosotros poseeréis la TIERRA de ellos, y yo os la daré para que la poseáis por heredad, TIERRA que fluye leche y miel. Yo Jehová vuestro Dios, que os he apartado de los pueblos.
Levítico 25:18: Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas, y ponedlos por obra, y habitaréis en la TIERRA seguros;
Salmos 25:13: Gozará él de bienestar,Y su descendencia heredará la TIERRA.
Salmos 34:16: La ira de Jehová contra los que hacen mal, Para cortar de la TIERRA la memoria de ellos.
Salmos 37:3: Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la TIERRA, y te apacentarás de la verdad.
Salmos 37:9: Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la TIERRA.
Salmos 37:11: Pero los mansos heredarán la TIERRA, Y se recrearán con abundancia de paz.
Salmos 37:22: Porque los benditos de él heredarán la TIERRA; Y los malditos de él serán destruidos.
Salmos 37:29: Los justos heredarán la TIERRA, Y vivirán para siempre sobre ella.
Salmos 37:34: Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te exaltará para heredar la TIERRA; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.
Salmos 46:10: Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la TIERRA.
Salmos 67:4: Alégrense y gócense las naciones, Porque juzgarás los pueblos con equidad,
Y pastorearás las naciones en la TIERRA. Selah
Salmos 72:8: Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la TIERRA.
Salmos 85:9: Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, Para que habite la gloria en nuestra TIERRA.
Salmos 102:15: Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, Y todos los reyes de la TIERRA tu gloria;
Salmos 104:5: El fundó la TIERRA sobre sus cimientos; No será jamás removida.
Proverbios 2:21: Porque los rectos habitarán la TIERRA, Y los perfectos permanecerán en ella,
Proverbios 2:22: Mas los impíos serán cortados de la TIERRA, Y los prevaricadores serán de ella desarraigados.
Proverbios 10:30: El justo no será removido jamás; Pero los impíos no habitarán la TIERRA.
Proverbios 11:31: Ciertamente el justo será recompensado en la TIERRA; ¡Cuánto más el impío y el pecador!
Isaías 45:18: Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la TIERRA, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.
Isaías 57:13: Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; mas el que en mí confía tendrá la TIERRA por heredad, y poseerá mi santo monte.
Isaías 60:21: Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la TIERRA; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.
Jeremías 7:7: os haré morar en este lugar, en la TIERRA que di a vuestros padres para siempre.
Jeremías 23:5: He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la TIERRA.
Jeremías 30:3: Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la TIERRA que di a sus padres, y la disfrutarán.
Jeremías 33:2: Así ha dicho Jehová, que hizo la TIERRA, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre
Jeremías 33:15: En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la TIERRA.
Ezequiel 36:28: Habitaréis en la TIERRA que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.
Ezequiel 37:22: y los haré una nación en la TIERRA, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos.
Ezequiel 37:25: Habitarán en la TIERRA que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para siempre.
Joel 2:21: TIERRA, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas.
Amós 9:15: Pues los plantaré sobre su TIERRA, y nunca más serán arrancados de su TIERRA que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo.
Habacuc 2:14: Porque la TIERRA será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.
Zacarías 2:12: Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la TIERRA santa, y escogerá aún a Jerusalén.
Zacarías 9:10: Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la TIERRA.
Zacarías 14:9: Y Jehová será rey sobre toda la TIERRA. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.
Zacarías 14:17: Y acontecerá que los de las familias de la TIERRA que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia.
Mateo 5:5: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la TIERRA por heredad.
Efesios 6:3: para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la TIERRA.
2 Pedro 3:13: Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y TIERRA nueva, en los cuales mora la justicia.
Apocalipsis 5:10: y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la TIERRA.
Apocalipsis 21:24: Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la TIERRA traerán su gloria y honor a ella.
jueves, 28 de enero de 2010
“NUEVOS CIELOS Y NUEVA TIERRA”: ¿QUÉ SIGNIFICA REALMENTE?

1).- la creencia popular sobre el Futuro de la Tierra
Una creencia popular cristiana es la destrucción de la tierra y de los fieles que son tomados y que se les entrega una nueva morada eterna, cuando el Mesías retorna a la tierra. Este concepto de la destrucción de la tierra presenta contradicciones en la Biblia. Sería de esperar que no deba haber contradicciones en la palabra inspirada de Dios. Esta contradicción tiene su origen en la segunda epístola de Pedro, que establece lo siguiente.
“Los elementos (que) se fundirán, la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.” (2 Pedro 3:10)
Detalles del Antiguo Testamento sobre el destino de la Tierra
En contraste, muchas referencias aparecen en el Antiguo Testamento sobre los últimos días, cuando el Señor juzgará a las naciones desde Jerusalén (Isaías 2:2-4) y tras una gran guerra, el Señor morará en Sión y Judá ‘será habitada para siempre’” (Joel 3:17-20). Los que se quedan de las naciones que lucharon contra Israel “subirán de año en año para adorar a Yahvé» (Zacarías 14:16). Hay muchos otros pasajes que transmiten el mismo mensaje y se nos dice que la tierra permanece para siempre” (Eclesiastés 1:4). Isaías 66 y el libro de Apocalipsis mencionan un ‘cielo nuevo y una tierra nueva’. Al examinar esta cuestión, es esencial que examinemos las apariciones de la utilización de la frase un «cielo nuevo y una tierra nueva” en los registros bíblicos.
2) Nuevo Cielos y una Nueva Tierra como se utiliza en la Biblia
Lo primero que debe examinarse es el uso de la palabra «nuevo» en el Antiguo y Nuevo Testamento.
Isaías 66 se ocupa ampliamente de Jerusalén. Al seguir las palabras del profeta a través de este capítulo, se revela el destino de Israel. Fuera de la tribulación, la opresión y el conflicto, Jerusalén se levantará de nuevo. El profeta habla de la ira de Yahvé siendo derramada.
“Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y con sus carros como un torbellino, para descargar su ira con furor, y la reprensión con llama de fuego.” (Isa.66: 15)
Entonces, el Señor usará “fuego” y la “espada” para pelear con toda carne y habrá muchos muertos. Tenemos aquí un conflicto de gran envergadura contra las naciones, que son sometidas. No hay una completa aniquilación de la población, como el capítulo prosigue para demostrar que habrá culto establecido en Jerusalén.
“Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová” (Isaías 66:20)
Es aquí que el profeta se refiere a los nuevos cielos y la nueva tierra, en Isaías 66:22.
“Porque como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo hago, permanecen delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. De una luna nueva a otra, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dice Jehová. “
“Nuevo”: como una nueva renovación y cambio
Nótese que aquí hay una referencia a toda “carne”, lo que sugiere un estado mortal de la humanidad. Lunas Nuevas y Sábados indican una relación con el mundo como la conocemos. También tenemos referencias aquí a Jerusalén, la montaña, la casa y toda ‘carne’. Hay un juicio de fuego, pero no hay ninguna mención de la tierra siendo destruida.
La palabra «nuevo» en el Antiguo Testamento se utiliza en el sentido de reconstrucción o renovación. Su significado se obtiene de la concordancia. (Strong: las palabras provienen de 2319 y 2318)
La aparición de la palabra en el Apocalipsis en ‘nuevos cielos’ y una ‘ tierra nueva’ se relaciona con “frescura” (Strong 2537). Su uso en el Nuevo Testamento es más estrechamente relacionado con los ‘cambios’ y no una creación de algo diferente. Tenemos que examinar el uso de esta palabra en su contexto. Algunos ejemplos son los siguientes:
En Mateo 26:28 leemos que “esto es mi sangre del Nuevo Pacto.” Ha habido un cambio de la Ley de Moisés a la Ley del Mesías. Esto significó un cambio en el modo de culto, como el Ungido había cumplido con todos los aspectos del sacrificio de la ley.
En 2 Corintios 5:17, leemos: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo (el Ungido) es una nueva criatura.” Esto de ninguna manera apoya la destrucción de la persona, sino un cambio en la actitud de la persona, la fidelidad y su forma de vida.
Efesios 4:24 transmite el mismo mensaje cuando se dice “vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en justicia y verdadera santidad.” Una vez más, el hombre físicamente aparece el mismo, pero la transformación es de nuevo en su modo de vida.
Hebreos 9:15 se refiere a los cambios que fueron puestos en marcha por la crucifixión del Mesías. El antiguo pacto fue sustituido por un nuevo pacto, que se basa en los principios de la Antigua Alianza, que fue la Ley de Moisés, y que a su vez se basaba en el pacto de Abraham. La obra del Mesías no se puede entender que no sea a la luz de la Ley de Moisés. Es aquí donde vemos un cambio, que se basa en los principios divinos establecidos anteriormente. “Y por esta causa el es el mediador del Nuevo Testamento.
La frase ‘Cielos y Tierra’ usada en sentido figurado
El uso de ‘los cielos y la tierra’ en la Biblia a menudo es figurativo y se utiliza metafóricamente.
En Isaías 1:2 leemos: “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra”. Isaías se dirige a los gobernantes (el cielo) y los gobernados (la tierra). Esto se ve en Isa.1: 10. Esta forma de dirección se utiliza a menudo cuando Yawheh está hablando y amonestando al pueblo de Israel. En este caso, como en otros lugares, las palabras están dirigidas a los gobernantes y el pueblo de Israel. El siguiente es otro ejemplo en donde la nación de Israel está siendo dirigida y se utiliza un lenguaje metafórico, con los gobernantes representados como el cielo y el pueblo como la tierra.
“Escucha, oh cielos, y hablaré; y escucha tierra, las palabras de mi boca”. (Deuteronomio 32:1)
Simbólicamente, las estrellas y la luna se utilizan a menudo para representar a los gobernantes en la Biblia. Un interesante y, a menudo mal entendido caso se encuentra en Isaías 14:4. Isaías introduce el tema siendo abordado en los siguientes versículos.
“Toma este proverbio contra el rey de Babilonia, y di, ¿Cómo ha cesado el opresor!”
El rey de Babilonia es la persona que está siendo amonestada. Su poder se ha roto y ha caído de su posición de fuerza y dominación. En el lenguaje figurativo se representa como una estrella caída.
“Descendió al Seol tu soberbia… ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitas a las naciones. “(Isaías 14: 11-12)
El rey de Babilonia, había oprimido a muchas naciones y había sido un gobernante fuerte y poderoso de su época. El término Lucifer es una palabra que significa ‘estrella de día’. Era un símbolo que denota su poder y autoridad. La palabra 1966 de la concordancia de Strong se relaciona con la palabra 1984 de Strong. Se traduce indistintamente como brillo o gloria, hacer un show, jactarse y de ahí ser tonto. Un ejemplo se da en Jeremías 9:23 con la palabra traducida como ‘gloria’.
“No se gloríe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se gloríe el valiente, ni el rico se gloríe en sus riquezas.”
El rey de Babilonia se había gloriado de su poder y como resultado fue cortado y cayó del poder. Este es un ejemplo de la utilización de los símbolos de las estrellas para representar a los hombres en el poder en el Antiguo Testamento. Esta simbología se utiliza ampliamente en la Biblia.
3) La Tierra Diseñada para durar
Las referencias de las Escrituras indican que la tierra ha sido diseñada para durar y no fue diseñada para destrucción. Considere cuidadosamente las siguientes referencias y el acuerdo entre los escritores.
Eclesiastés afirma que “La tierra permanece para siempre.” (Eclesiastés 1:4)
En Isaías 14:18 la intención del creador, es declarado como: «Él no la creó en vano, sino que la formó para ser habitada.”
Y Números 14:21 declara que, “Toda la tierra será llenada de su gloria.”
Yahweh tiene un propósito con esta tierra y con la humanidad y no parece haber ninguna evidencia en los registros escritos que sugiera que la tierra será destruida.
Cuando el salmista observó el mundo que le rodea, declaró, “El cielo y la tierra manifiestan la obra de sus manos”. No nos sorprenden las maravillas de la creación? Para nuestros propios ojos las maravillas de la creación deben reflejar su perfección en las cosas naturales que nos rodean y las complejidades de la planta más pequeña o criatura. ¿Por qué tanta magnificencia será destruida? Se nos dice que el león y el cordero se echarán juntos y las tierras secas volverán a florecer y ser productivas. «El yermo se gozará y florecerá como la rosa, es un pasaje bien conocido que representa la regeneración de las tierras secas en esta esfera. (Isaías 35:1)
Considere también la inundación de los tiempos de Noé y la promesa en Génesis 8:21.
“No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho”.
¿Vamos a creer esta promesa? El arco iris se presenta como una señal de este compromiso antiguo, incluso para nosotros hoy. Mateo 24:37-39, nos advierte que nuestra civilización actual se enfrenta a una crisis similar a la de los días de Noé, y se nos ha dado la seguridad de que el Señor nunca más volvería a destruir a la humanidad por completo. Si la tierra iba a ser destruida, ¿cómo se sostendría esta promesa y la promesa de que la tierra se llenará de la gloria de Yahweh?
La tierra permanece para siempre. (Eclesiastés 1:4)
Predicción de Pedro Examinado
Pedro se refiere al diluvio en 2 Pedro. 3:6 y lo compara con el mundo como que perece o es destruido.
“Por el cual el mundo que era entonces, siendo anegado en agua pereció.
Sabemos que la tierra no pereció, se mantuvo. Fue la civilización que fue destruida, no la tierra física. La tierra sigue siendo literal. Pedro también declara lo siguiente.
“los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos se fundirán, la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.” (2 Ped.3:10).
La palabra ‘quemadas’ viene del griego ‘quemar hasta el suelo. El N.V.I Traduce este versículo de la siguiente manera: “Los cielos pasarán con grande estruendo, los elementos serán destruidos por el fuego y la tierra y todo lo que en ella hay serán quemados.”
Esta traducción no sugiere que la tierra misma será quemada. En 2 Ped.2: 5, Pedro establece que ‘no perdonó al mundo antiguo’. Pedro está aquí refiriéndose a la época del diluvio. Fue la civilización que fue destruida, no la tierra. Los ‘elementos’ que Pedro habla se refieren a “los rudimentos y preceptos”, como en Colosenses 2:20.
‘Pues si sois muertos con Cristo cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué como si vivieseis al mundo, os sometéis á ordenanzas “
Esto se refiere a la eliminación de las ordenanzas actuales y de la civilización y no prueba que Pedro cree que la tierra será destruida. La misma idea y la misma palabra se producen en Gálatas 4:3.
“Así también nosotros, cuando éramos niños, éramos siervos bajo los elementos del mundo.”
La palabra se utiliza de nuevo en el versículo 9, ‘¿cómo os volvéis de nuevo á los flacos y pobres rudimentos, en los cuales queréis volver á servir?
Estos ‘elementos’ particulares no son cosas físicas o cosas tangibles, sino que son los aspectos sociales e ideológicos, y las leyes del mundo civilizado.
2 Pedro 3:7 indica que ‘los cielos y la tierra están ahora … reservados para fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.”
Esta es una situación muy similar a la descrita en Isaías 66 de la que se hizo referencia anteriormente. La explicación más lógica para este verso es que los cielos y la tierra representan los gobernantes y el pueblo. Ellos son los que serán juzgados, no el cielo y la tierra física.
Los cielos y la tierra representan a los gobernantes y a la gente que serán hechas nuevas
Pedro estaba familiarizado con las Escrituras del Antiguo Testamento y la simbología utilizada. Este versículo sigue directamente de donde se dice que ‘el mundo … pereció’ en el tiempo del diluvio. Sería una transición lógica para el siguiente verso y el juicio del último día que vendrá sobre la humanidad. Una vez más es el “Kosmos” o la sociedad como lo conocemos que se hace referencia, y, son las instituciones sociales del mundo que serán destruidas y cambiadas, pero la tierra permanecerá, como ocurrió en el tiempo de Noé.
Isaías está totalmente de acuerdo con Habacuc 2:14 y Números 14:21, cuando dice:
‘Ellos no dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento de Yahvé, como las aguas cubren el mar. (Isaías 11:9)”.
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Una creencia popular cristiana es la destrucción de la tierra y de los fieles que son tomados y que se les entrega una nueva morada eterna, cuando el Mesías retorna a la tierra. Este concepto de la destrucción de la tierra presenta contradicciones en la Biblia. Sería de esperar que no deba haber contradicciones en la palabra inspirada de Dios. Esta contradicción tiene su origen en la segunda epístola de Pedro, que establece lo siguiente.
“Los elementos (que) se fundirán, la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.” (2 Pedro 3:10)
Detalles del Antiguo Testamento sobre el destino de la Tierra
En contraste, muchas referencias aparecen en el Antiguo Testamento sobre los últimos días, cuando el Señor juzgará a las naciones desde Jerusalén (Isaías 2:2-4) y tras una gran guerra, el Señor morará en Sión y Judá ‘será habitada para siempre’” (Joel 3:17-20). Los que se quedan de las naciones que lucharon contra Israel “subirán de año en año para adorar a Yahvé» (Zacarías 14:16). Hay muchos otros pasajes que transmiten el mismo mensaje y se nos dice que la tierra permanece para siempre” (Eclesiastés 1:4). Isaías 66 y el libro de Apocalipsis mencionan un ‘cielo nuevo y una tierra nueva’. Al examinar esta cuestión, es esencial que examinemos las apariciones de la utilización de la frase un «cielo nuevo y una tierra nueva” en los registros bíblicos.
2) Nuevo Cielos y una Nueva Tierra como se utiliza en la Biblia
Lo primero que debe examinarse es el uso de la palabra «nuevo» en el Antiguo y Nuevo Testamento.
Isaías 66 se ocupa ampliamente de Jerusalén. Al seguir las palabras del profeta a través de este capítulo, se revela el destino de Israel. Fuera de la tribulación, la opresión y el conflicto, Jerusalén se levantará de nuevo. El profeta habla de la ira de Yahvé siendo derramada.
“Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y con sus carros como un torbellino, para descargar su ira con furor, y la reprensión con llama de fuego.” (Isa.66: 15)
Entonces, el Señor usará “fuego” y la “espada” para pelear con toda carne y habrá muchos muertos. Tenemos aquí un conflicto de gran envergadura contra las naciones, que son sometidas. No hay una completa aniquilación de la población, como el capítulo prosigue para demostrar que habrá culto establecido en Jerusalén.
“Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová” (Isaías 66:20)
Es aquí que el profeta se refiere a los nuevos cielos y la nueva tierra, en Isaías 66:22.
“Porque como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo hago, permanecen delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre. De una luna nueva a otra, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dice Jehová. “
“Nuevo”: como una nueva renovación y cambio
Nótese que aquí hay una referencia a toda “carne”, lo que sugiere un estado mortal de la humanidad. Lunas Nuevas y Sábados indican una relación con el mundo como la conocemos. También tenemos referencias aquí a Jerusalén, la montaña, la casa y toda ‘carne’. Hay un juicio de fuego, pero no hay ninguna mención de la tierra siendo destruida.
La palabra «nuevo» en el Antiguo Testamento se utiliza en el sentido de reconstrucción o renovación. Su significado se obtiene de la concordancia. (Strong: las palabras provienen de 2319 y 2318)
La aparición de la palabra en el Apocalipsis en ‘nuevos cielos’ y una ‘ tierra nueva’ se relaciona con “frescura” (Strong 2537). Su uso en el Nuevo Testamento es más estrechamente relacionado con los ‘cambios’ y no una creación de algo diferente. Tenemos que examinar el uso de esta palabra en su contexto. Algunos ejemplos son los siguientes:
En Mateo 26:28 leemos que “esto es mi sangre del Nuevo Pacto.” Ha habido un cambio de la Ley de Moisés a la Ley del Mesías. Esto significó un cambio en el modo de culto, como el Ungido había cumplido con todos los aspectos del sacrificio de la ley.
En 2 Corintios 5:17, leemos: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo (el Ungido) es una nueva criatura.” Esto de ninguna manera apoya la destrucción de la persona, sino un cambio en la actitud de la persona, la fidelidad y su forma de vida.
Efesios 4:24 transmite el mismo mensaje cuando se dice “vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en justicia y verdadera santidad.” Una vez más, el hombre físicamente aparece el mismo, pero la transformación es de nuevo en su modo de vida.
Hebreos 9:15 se refiere a los cambios que fueron puestos en marcha por la crucifixión del Mesías. El antiguo pacto fue sustituido por un nuevo pacto, que se basa en los principios de la Antigua Alianza, que fue la Ley de Moisés, y que a su vez se basaba en el pacto de Abraham. La obra del Mesías no se puede entender que no sea a la luz de la Ley de Moisés. Es aquí donde vemos un cambio, que se basa en los principios divinos establecidos anteriormente. “Y por esta causa el es el mediador del Nuevo Testamento.
La frase ‘Cielos y Tierra’ usada en sentido figurado
El uso de ‘los cielos y la tierra’ en la Biblia a menudo es figurativo y se utiliza metafóricamente.
En Isaías 1:2 leemos: “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra”. Isaías se dirige a los gobernantes (el cielo) y los gobernados (la tierra). Esto se ve en Isa.1: 10. Esta forma de dirección se utiliza a menudo cuando Yawheh está hablando y amonestando al pueblo de Israel. En este caso, como en otros lugares, las palabras están dirigidas a los gobernantes y el pueblo de Israel. El siguiente es otro ejemplo en donde la nación de Israel está siendo dirigida y se utiliza un lenguaje metafórico, con los gobernantes representados como el cielo y el pueblo como la tierra.
“Escucha, oh cielos, y hablaré; y escucha tierra, las palabras de mi boca”. (Deuteronomio 32:1)
Simbólicamente, las estrellas y la luna se utilizan a menudo para representar a los gobernantes en la Biblia. Un interesante y, a menudo mal entendido caso se encuentra en Isaías 14:4. Isaías introduce el tema siendo abordado en los siguientes versículos.
“Toma este proverbio contra el rey de Babilonia, y di, ¿Cómo ha cesado el opresor!”
El rey de Babilonia es la persona que está siendo amonestada. Su poder se ha roto y ha caído de su posición de fuerza y dominación. En el lenguaje figurativo se representa como una estrella caída.
“Descendió al Seol tu soberbia… ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitas a las naciones. “(Isaías 14: 11-12)
El rey de Babilonia, había oprimido a muchas naciones y había sido un gobernante fuerte y poderoso de su época. El término Lucifer es una palabra que significa ‘estrella de día’. Era un símbolo que denota su poder y autoridad. La palabra 1966 de la concordancia de Strong se relaciona con la palabra 1984 de Strong. Se traduce indistintamente como brillo o gloria, hacer un show, jactarse y de ahí ser tonto. Un ejemplo se da en Jeremías 9:23 con la palabra traducida como ‘gloria’.
“No se gloríe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se gloríe el valiente, ni el rico se gloríe en sus riquezas.”
El rey de Babilonia se había gloriado de su poder y como resultado fue cortado y cayó del poder. Este es un ejemplo de la utilización de los símbolos de las estrellas para representar a los hombres en el poder en el Antiguo Testamento. Esta simbología se utiliza ampliamente en la Biblia.
3) La Tierra Diseñada para durar
Las referencias de las Escrituras indican que la tierra ha sido diseñada para durar y no fue diseñada para destrucción. Considere cuidadosamente las siguientes referencias y el acuerdo entre los escritores.
Eclesiastés afirma que “La tierra permanece para siempre.” (Eclesiastés 1:4)
En Isaías 14:18 la intención del creador, es declarado como: «Él no la creó en vano, sino que la formó para ser habitada.”
Y Números 14:21 declara que, “Toda la tierra será llenada de su gloria.”
Yahweh tiene un propósito con esta tierra y con la humanidad y no parece haber ninguna evidencia en los registros escritos que sugiera que la tierra será destruida.
Cuando el salmista observó el mundo que le rodea, declaró, “El cielo y la tierra manifiestan la obra de sus manos”. No nos sorprenden las maravillas de la creación? Para nuestros propios ojos las maravillas de la creación deben reflejar su perfección en las cosas naturales que nos rodean y las complejidades de la planta más pequeña o criatura. ¿Por qué tanta magnificencia será destruida? Se nos dice que el león y el cordero se echarán juntos y las tierras secas volverán a florecer y ser productivas. «El yermo se gozará y florecerá como la rosa, es un pasaje bien conocido que representa la regeneración de las tierras secas en esta esfera. (Isaías 35:1)
Considere también la inundación de los tiempos de Noé y la promesa en Génesis 8:21.
“No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho”.
¿Vamos a creer esta promesa? El arco iris se presenta como una señal de este compromiso antiguo, incluso para nosotros hoy. Mateo 24:37-39, nos advierte que nuestra civilización actual se enfrenta a una crisis similar a la de los días de Noé, y se nos ha dado la seguridad de que el Señor nunca más volvería a destruir a la humanidad por completo. Si la tierra iba a ser destruida, ¿cómo se sostendría esta promesa y la promesa de que la tierra se llenará de la gloria de Yahweh?
La tierra permanece para siempre. (Eclesiastés 1:4)
Predicción de Pedro Examinado
Pedro se refiere al diluvio en 2 Pedro. 3:6 y lo compara con el mundo como que perece o es destruido.
“Por el cual el mundo que era entonces, siendo anegado en agua pereció.
Sabemos que la tierra no pereció, se mantuvo. Fue la civilización que fue destruida, no la tierra física. La tierra sigue siendo literal. Pedro también declara lo siguiente.
“los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos se fundirán, la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.” (2 Ped.3:10).
La palabra ‘quemadas’ viene del griego ‘quemar hasta el suelo. El N.V.I Traduce este versículo de la siguiente manera: “Los cielos pasarán con grande estruendo, los elementos serán destruidos por el fuego y la tierra y todo lo que en ella hay serán quemados.”
Esta traducción no sugiere que la tierra misma será quemada. En 2 Ped.2: 5, Pedro establece que ‘no perdonó al mundo antiguo’. Pedro está aquí refiriéndose a la época del diluvio. Fue la civilización que fue destruida, no la tierra. Los ‘elementos’ que Pedro habla se refieren a “los rudimentos y preceptos”, como en Colosenses 2:20.
‘Pues si sois muertos con Cristo cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué como si vivieseis al mundo, os sometéis á ordenanzas “
Esto se refiere a la eliminación de las ordenanzas actuales y de la civilización y no prueba que Pedro cree que la tierra será destruida. La misma idea y la misma palabra se producen en Gálatas 4:3.
“Así también nosotros, cuando éramos niños, éramos siervos bajo los elementos del mundo.”
La palabra se utiliza de nuevo en el versículo 9, ‘¿cómo os volvéis de nuevo á los flacos y pobres rudimentos, en los cuales queréis volver á servir?
Estos ‘elementos’ particulares no son cosas físicas o cosas tangibles, sino que son los aspectos sociales e ideológicos, y las leyes del mundo civilizado.
2 Pedro 3:7 indica que ‘los cielos y la tierra están ahora … reservados para fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.”
Esta es una situación muy similar a la descrita en Isaías 66 de la que se hizo referencia anteriormente. La explicación más lógica para este verso es que los cielos y la tierra representan los gobernantes y el pueblo. Ellos son los que serán juzgados, no el cielo y la tierra física.
Los cielos y la tierra representan a los gobernantes y a la gente que serán hechas nuevas
Pedro estaba familiarizado con las Escrituras del Antiguo Testamento y la simbología utilizada. Este versículo sigue directamente de donde se dice que ‘el mundo … pereció’ en el tiempo del diluvio. Sería una transición lógica para el siguiente verso y el juicio del último día que vendrá sobre la humanidad. Una vez más es el “Kosmos” o la sociedad como lo conocemos que se hace referencia, y, son las instituciones sociales del mundo que serán destruidas y cambiadas, pero la tierra permanecerá, como ocurrió en el tiempo de Noé.
Isaías está totalmente de acuerdo con Habacuc 2:14 y Números 14:21, cuando dice:
‘Ellos no dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento de Yahvé, como las aguas cubren el mar. (Isaías 11:9)”.
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miércoles, 27 de enero de 2010
¿ES EL CIELO EL PREMIO DE LOS CRISTIANOS?

Jesús se fue al cielo después de su resurrección. Le seguiremos también los Cristianos cuando muramos?
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Afortunadamente, es la decisión de Dios, no nuestra, si nosotros, nuestras mascotas, o cualquier otra cosa, va al cielo o no! Pero, ¿qué quería decir Jesús cuando dijo:
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“Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos:…” (Mateo 5:12)
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Después de su ministerio durante cuarenta días después de su resurrección, Jesús ascendió al cielo a la vista de todos los que estaban allí observando. De hecho, se nos dice que el cielo debe recibirlo, hasta el momento de la restitución de todas las cosas (Hechos 3:21).
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El hecho de que Jesús resucitó de los muertos y subió al cielo, es incuestionable en la creencia de la mayoría de los cristianos. Es también el entendimiento común de la mayoría de los cristianos profesos que también subirá al cielo después de terminar su vida aquí en la tierra. Esta enseña y creencia aceptada ha existido por siglos, incluso milenios. Pocos cuestionan su validez.
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Pero, ¿Enseña la Biblia que la recompensa de los salvos es pasar la eternidad en el cielo?
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Casi todo el mundo está familiarizado con la oración del Señor y puede recitarla de memoria. En la oración encontramos una interesante declaración que la mayoría no entiende su significado. Dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mt 6, 10). La mayoría no entienden lo que están pidiendo, cuando se ponen a decir la oración! Estamos pidiendo que el reino de Dios venga a esta tierra y que se haga su voluntad aquí, ya que se está haciendo ahora en el cielo.
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Pedro aborda a una gran multitud en el día de Pentecostés, justo después de que el Espíritu Santo fue dado, y dijo: “Varones hermanos, quiero hablaros libremente del patriarca David, que está muerto y enterrado …. Porque David no subió a los cielos … ” (Hechos 2:29,34). Las Escrituras nos dicen que David era un hombre conforme al corazón de Dios. Sin embargo, Pedro nos dice que él no había ascendido a los cielos, incluso después de que Cristo fue resucitado y había vuelto al cielo, “había pasado a los cielos”.
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Una herencia terrenal
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¿Te has preguntado por qué Jesús dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra” (Mt 5:5)? Los mansos heredarán la tierra, mientras que otros van a heredar el cielo? No, porque Dios no hace acepción de personas. En Romanos 4:13, donde el apóstol Pablo se está ocupando del tema de la salvación por la fe en lugar de las obras, escribió, “Porque no por la ley fué dada la promesa á Abraham ó á su simiente, que sería heredero del mundo (toda la tierra), sino por la justicia de la fe”. ¿Te diste cuenta lo que Pablo dice aquí? Abraham y su descendencia han de ser los herederos del mundo!
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Observa qué otra cosa dice el apóstol Pablo acerca de esta promesa. “A Abraham ya su descendencia fueron hechas las promesas. No dice: Y a las simientes, como de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, que es Cristo” (Gálatas 3:16). De esto debemos concluir que la promesa de ser heredero del mundo fue dada a Abraham y Cristo. ¿Dónde nos deja esto?
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Pablo también responde a esa pregunta. “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu que somos hijos de Dios: Y si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo” (Romanos 8:16-17). A través del Espíritu de Dios, nosotros pasamos a ser hijos e hijas de Dios (Romanos 8:15). Después de ser adoptados en la familia de Dios, nos convertimos en los herederos de Dios y coherederos con Cristo. Pero Cristo es el heredero de la tierra y nosotros somos coherederos con él, entonces también vamos a heredar la tierra. Es por eso que Jesús dijo que los mansos heredarán la tierra.
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El comentario de Jesús de que algún día los mansos heredarán la tierra no era una nueva doctrina. Se acaba de confirmar en Mateo 5:5 lo que las Escrituras del Antiguo Testamento ya habían dicho en el Salmo 37:11. De nuevo en el Salmo 37:22, se reitera que el mensaje, “Porque los benditos de él heredarán la tierra.”
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Parece difícil para muchas personas aceptar que Dios estableciera su reino en esta tierra. La Tierra se está deteriorando a un ritmo alarmante. Los recursos naturales se están agotando rápidamente. La naturaleza humana tiene poco respeto por Dios o sus leyes. Por lo tanto, la aniquilación total por las guerras nucleares en una fecha futura, parece muy posible. Sin embargo, la Biblia nos dice que “La creación aguarda la manifestación de los hijos de Dios… porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de la corrupción” (Romanos 8:19, 21).
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El libro de Apocalipsis revela que los reinos de este mundo se conviertan en los reinos de nuestro Señor y de su Cristo, y que él reinará por los siglos (Apocalipsis 11:15). Los que son de Cristo reinarán con él, porque está escrito que “… nos ha hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Ap. 5: 10).
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Entonces, ¿qué está “en el cielo”?
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“una herencia incorruptible, y sin mácula, e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros… para ser revelada en el último tiempo …. en la revelación de Jesucristo” (1 Pedro 1:4-7 ).
.“Y he aquí, yo vengo pronto, y mi galardón está conmigo …” (Apocalipsis 22:12).
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Nuestra recompensa es la promesa de Dios para nosotros de la vida eterna con Jesús. Cuando Jesús dijo: “la recompensa está en el cielo” (Mateo 5:12), la promesa todavía estaba con Dios en el Cielo. Pero cuando Cristo regrese, serán levantados los muertos en Cristo (I Tes. 4:16) y, a continuación vamos a estar “siempre con el Señor”, luego “donde es él estará también estaremos nosotros”. ¿Y dónde estará él? “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:2). Jesús subió en las nubes del cielo. Él volverá con las nubes del cielo. Y sus pies se posarán en ese día en el Monte de los Olivos, en las afueras de Jerusalén (Zac.14: 1). Es la promesa de Dios, nuestra recompensa, que vamos a estar allí! Así que nuestra recompensa está ahora con Dios en el cielo, pero Jesús lo traerá con él, y nos la dará en esta tierra!
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Realidad utópica
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El profeta Isaías (alrededor de 700 aC) profetizó de este tiempo futuro cuando escribió: “Y vendrá a pasar en los últimos días, que la montaña del [gobierno] de la casa del Señor será asentada en la cima de las montañas, [sobre los gobiernos de todo el mundo], y será exaltado sobre los collados, y todas las naciones fluirán en él. Y vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, y subamos al monte del Señor, a la casa de la Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas porque de Sión saldrá la ley, y la palabra del Señor de Jerusalén “(Isaías 2:2-3).
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Isaías, sigue escribiendo sobre este tiempo utópico, declarando: “No dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento del Señor, como las aguas cubren el mar” (Isaías 11:9) . Este pasaje indica claramente que este tiempo de la utopía estará aquí en la tierra. Sin embargo, muchos erróneamente enseñan que será en el cielo.
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Zacarías, otro profeta que profetizaron de la venida del reino de Dios, escribió: “Y Jehová será rey sobre toda la tierra: en aquel día habrá un solo Señor, y uno su nombre” (Zacarías 14:9).
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La Biblia claramente enseña que el reino se establecerá sobre la tierra. Los relatos del Evangelio hablan de él como el “Reino de los cielos”, y como el “Reino de Dios”. La palabra “de” es una preposición que indica la “asociación” o propiedad, y no indica dónde estará. Los Evangelios no dicen “el Reino en los cielos, sino más bien, el “Reino de los cielos.”
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Por ejemplo, si una persona de los Estados Unidos de América se encuentra de visita en Inglaterra y le dice a alguien que es un “ciudadano de los Estados Unidos”, sabrían que la persona que está en Inglaterra todavía es de los EE.UU. Asimismo, el “Reino de Dios “o” Reino de los cielos” es de Dios y del cielo, aunque estará en la tierra.
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Sí, es cierto que después de ministrar por cuarenta días después de su resurrección, Jesús ascendió al cielo. Pero también debemos recordar que mientras los discípulos de Jesús lo vieron subir al cielo, dos hombres se pusieron junto a ellos vestidos de blanco, diciendo: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de igual manera como le habéis visto ir en el cielo “(Hechos 1:11).
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De hecho Zacarías (14:14) afirma el Señor cuando vuelva se parará en aquel día en el Monte de los Olivos – un lugar físico real y ciertamente no en el cielo!
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Jesús está preparando ahora para cada santo, un “lugar” – una posición de liderazgo – en su Reino que viene. La razón, dijo, es “… para que donde estoy yo estéis también vosotros” (Juan 14:1-3), es decir, aquí en la tierra! Como Juan también lo registró “reinaremos [con él] en la tierra” (Apocalipsis 5:10. 20:6).
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Cuando Jesús vuelva – como él predijo claramente que lo haría – será para establecer el reino de Dios aquí en la tierra. Será un reino que no será destruido (Daniel 7:13-14). Si usted confía en ir al cielo – seguramente lo va a extrañar!
viernes, 30 de octubre de 2009
EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

El Reino de Dios en la Tierra
“Y que Él envíe a Jesucristo, que les fue predicado a ustedes antes, quien el cielo debe recibir hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas que Dios ha hablado por boca de sus santos profetas desde el principio del mundo”. Hechos 3:20-21
“Después de esto volveré y reconstruiré el tabernáculo de David, que ha caído, voy a reconstruir sus ruinas, y configurarlo de modo que el resto de la humanidad puede buscar a Jehová, hasta los gentiles que son llamados por mi nombre, dice el Señor que hace todas estas cosas. “Hechos 15:16-17
“Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, y el reino no será dejado a otro pueblo, sino que romperá en pedazos y consumirá todos estos reinos, y él permanecerá para siempre". Daniel 2:44
Jesús, José y los Apóstoles
Jesús oró: “Venga tu Reino” (Mateo 6:10), y de José de Arimatea se dice que él también “esperaba el reino de Dios” Lucas 23:51. En los Hechos de los Apóstoles se dice muchas veces que ellos “anunciaban el evangelio del Reino de Dios.” (Hechos 8:12, 19:8, 20:25, 28:23)
Si el reino de Dios es importante para nuestra fe, entonces seguramente requiere nuestra atención si queremos ser verdaderos discípulos. Jesús dijo: “Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Mateo 6:33
El Reino original de Dios En tiempos del Antiguo Testamento la nación de Israel fue el Reino de Dios en la tierra, y era especialmente considerada como tal cuando un rey piadoso se sentó en trono de David y la gente era obediente a la ley de Dios. Este es el reino que los discípulos de Jesús se refieren en el momento de su ascensión, cuando le dijeron a Jesús: “Señor, ¿Restaurarás el reino a Israel?” Hechos 1:6
Así que la venida del Reino de Dios en la tierra es una restauración del reino original de Israel, y que es se referido también en las Escrituras como “el trono de David” o el “Tabernáculo de David” (Véase Hechos 15:16-17; Amos 9:11-12)
¿Qué tiene que hacer el sufrimiento con él?
El Reino de Dios es descrito como estar sujetos a sufrir en su núcleo actual. (Ver Mateo 11: 12, 2 Tesalonicenses 1:5). Esto se debe a que los herederos del Reino futuro de otro modo conocido como “los santos del Altísimo” (Daniel 7:18,22,27), no tienen ninguna autoridad presente. Se podría comparar a los discípulos de Jesús como “gobernantes de espera» que sufren por sus creencias presentes ahora, pero van a heredar “el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo” Mateo 25:34, cuando Jesús venga. Luego serán, “… reyes y sacerdotes para nuestro Dios, y reinaremos sobre la tierra.” Apocalipsis 5:10
Pronto en la tierra
Reino de Dios con la ventaja añadida de “autoridad” se establecerá cuando Jesús regrese, “Porque él debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies” 1 Corintios 15:25Hablando del Rey Jesús, el profeta Jeremías dice: “He aquí, el que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David una rama de la justicia, un rey reinará y prosperar, y juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; ahora Este es el nombre por el que se llamará, LA JUSTICIA DE NUESTRO SEÑOR.” Jeremías 23:5-6
Los objetivos del Reino de Dios
El primer objetivo del Reino de Dios es restaurar la paz mundial, y quien diría lo contrario. (Ver Isaías 2:4, 32:17-18; Zacarías 9:10).Los próximos objetivos implican la restauración de las necesidades espirituales y la adoración de la gente (véase Isaías 2:2-3; Zacarías 14:16-17, Hechos 15:16-17) y después de una restauración física del mundo que actualmente está sufriendo en el área del medio ambiente como nunca antes. (Ver Isaías 35, 41:18-20, 51:3, Ezequiel 36:34-35; Amos 9:13-14, Joel 3:18, Zacarías 14:8-10).Jerusalén es representada como la capital política, y lo más importante, el centro mundial del culto en el siglo venidero. “En ese momento Jerusalén se llamará el trono del Señor y todas las naciones se reunirán a ella.” Jeremías 3:17 (Ver Isaías 2:3, 62:1-2, 6-7; Zacarías 8:20-22).
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lunes, 7 de septiembre de 2009
PADRE NUESTRO: ¿VINO YA TU REINO?¿SE HACE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO?

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
Por casi dos milenios los cristianos han repetido la oración del “Padre Nuestro”, la cual fue enseñada por Jesucristo mismo a sus discípulos. Una de sus partes dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10). Tal vez usted mismo ha coreado esta oración muchísimas veces, ¿pero se ha detenido a pensar por un instante qué significa eso que Jesús llamó: ‘el reino’? Además, ¿qué está pidiendo usted cuando ora: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad…así también en la tierra”? Es hora de que usted despierte de su indiferencia espiritual y medite en este asunto con la mayor seriedad posible. Orar sin saber o sin comprender lo que se está pidiendo es la mayor disparate que un ser humano pensante e inteligente pueda cometer. Millones de cristianos están orando que venga el reino de Dios a la tierra a fin de que se haga la voluntad del Creador en el mundo así como se hace en el cielo. No obstante, estos orantes no saben de qué se trata eso que Jesús llama “tu reino”. Esto es increíble, sorprendente, e Inaudito.
Ahora bien, Jesús les dijo a sus discípulos que debían buscar y pedir por la venida del reino de Dios a la tierra sin primero haberles dado una explicación o una definición detallada de lo que éste era. Pero esto no es sorprendente en absoluto, pues sus oyentes ya sabían lo que era ese reino de Dios por las Escrituras Hebreas, es decir, por el llamado Antiguo Testamento.
El Reino y los Judíos
Pero antes de continuar con este estudio bíblico quiero manifestar que los más grandes teólogos católicos y protestantes están de acuerdo de que el tema central de todo el mensaje de Cristo es el Reino de Dios. Usted encontrará el reino de Dios en los libros de los Profetas, en los Salmos, y en los libros históricos como Samuel, Reyes, y Crónicas. De modo que los Judíos estaban muy bien familiarizados con la frase “el reino de Yahweh (Elohim)” (1 Crónicas 28:5). Por eso es que usted nunca encontrará en el Nuevo Testamento una explicación detallada o poco detallada del reino de Dios, pues no era necesario que Jesús lo definiera, o cualquiera de sus discípulos. Y Jamás leerá en la Biblia de alguien que preguntara a Jesús sobre la naturaleza del reino de Dios, es decir, si éste sería real o imaginario; espiritual o literal; terrenal o celestial; temporal o eterno; presente o futuro; etc. Los Judíos ya tenían bien definida la naturaleza de aquel reino mesiánico esperado desde hace muchos siglos antes, que Jesús no se molestó en definir dicha naturaleza nuevamente a sus paisanos. De modo que si usted quiere saber qué es eso que la Biblia llama “El Reino de Dios”, tiene que averiguarlo en la misma Biblia, comenzando con el Antiguo Testamento. No obstante, este estudio le ofrecerá un resumen de lo que es el Reino de Dios y usted lo podrá complementar con sus lecturas personales de la Biblia.Pues bien, algunos alegarán que Jesús dio una explicación muy particular de la naturaleza del reino de Dios en sus famosas “Parábolas del Reino”. También es cierto que Jesús habló “secretamente” o “misteriosamente” a sus detractores en sus Parábolas del Reino, pero no fue así para con sus fieles discípulos (Mateo 13:10-17). ¿Pero fueron sus parábolas una nueva forma de entender el reino de Dios? ¿Cambiaron las parábolas de Jesús la esencia misma del reino tradicional judío? ¡De ninguna manera! Pues Cristo vino “a confirmar (no cambiar) las promesas hechas a los padres” (Romanos 15:8).
Las Parábolas del Reino en el Evangelio de Lucas (capítulos 13-19), presentan las condiciones éticas y espirituales exigidas por Dios para ingresar o participar de ese reino esperado por los Judíos. Los judíos pensaban que por la ley ellos podían ganar la aprobación de Dios. Creían que haciendo el bien a la luz de los Diez Mandamientos serían salvos y entrarían en el reino. Pero Jesús enseña muy claramente en sus parábolas que el reino de Dios exige arrepentimiento, como ocurre en la parábola del hijo pródigo. Jesús enseñó también que se requiere un “nuevo nacimiento” a través del agua y del Espíritu para ver y entrar en él (Juan 3:3,5). Aquí se incluye el bautismo para el perdón de los pecados, y el recibimiento del Espíritu Santo. Para otros este “nuevo nacimiento” significa el “renacimiento en la resurrección” para obtener el cuerpo inmortal y glorioso con el cual entraremos al reino (1 Corintios 15:50). En la Parábola de la Gran Cena Jesús enseña que su reino estará conformado por los pobres de la tierra. En cambio, los ricos petulantes quedarán excluidos. En fin, Jesús estuvo enseñando permanentemente sobre su reino y poniendo las condiciones para participar de él activamente.
Por casi dos milenios los cristianos han repetido la oración del “Padre Nuestro”, la cual fue enseñada por Jesucristo mismo a sus discípulos. Una de sus partes dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10). Tal vez usted mismo ha coreado esta oración muchísimas veces, ¿pero se ha detenido a pensar por un instante qué significa eso que Jesús llamó: ‘el reino’? Además, ¿qué está pidiendo usted cuando ora: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad…así también en la tierra”? Es hora de que usted despierte de su indiferencia espiritual y medite en este asunto con la mayor seriedad posible. Orar sin saber o sin comprender lo que se está pidiendo es la mayor disparate que un ser humano pensante e inteligente pueda cometer. Millones de cristianos están orando que venga el reino de Dios a la tierra a fin de que se haga la voluntad del Creador en el mundo así como se hace en el cielo. No obstante, estos orantes no saben de qué se trata eso que Jesús llama “tu reino”. Esto es increíble, sorprendente, e Inaudito.
Ahora bien, Jesús les dijo a sus discípulos que debían buscar y pedir por la venida del reino de Dios a la tierra sin primero haberles dado una explicación o una definición detallada de lo que éste era. Pero esto no es sorprendente en absoluto, pues sus oyentes ya sabían lo que era ese reino de Dios por las Escrituras Hebreas, es decir, por el llamado Antiguo Testamento.
El Reino y los Judíos
Pero antes de continuar con este estudio bíblico quiero manifestar que los más grandes teólogos católicos y protestantes están de acuerdo de que el tema central de todo el mensaje de Cristo es el Reino de Dios. Usted encontrará el reino de Dios en los libros de los Profetas, en los Salmos, y en los libros históricos como Samuel, Reyes, y Crónicas. De modo que los Judíos estaban muy bien familiarizados con la frase “el reino de Yahweh (Elohim)” (1 Crónicas 28:5). Por eso es que usted nunca encontrará en el Nuevo Testamento una explicación detallada o poco detallada del reino de Dios, pues no era necesario que Jesús lo definiera, o cualquiera de sus discípulos. Y Jamás leerá en la Biblia de alguien que preguntara a Jesús sobre la naturaleza del reino de Dios, es decir, si éste sería real o imaginario; espiritual o literal; terrenal o celestial; temporal o eterno; presente o futuro; etc. Los Judíos ya tenían bien definida la naturaleza de aquel reino mesiánico esperado desde hace muchos siglos antes, que Jesús no se molestó en definir dicha naturaleza nuevamente a sus paisanos. De modo que si usted quiere saber qué es eso que la Biblia llama “El Reino de Dios”, tiene que averiguarlo en la misma Biblia, comenzando con el Antiguo Testamento. No obstante, este estudio le ofrecerá un resumen de lo que es el Reino de Dios y usted lo podrá complementar con sus lecturas personales de la Biblia.Pues bien, algunos alegarán que Jesús dio una explicación muy particular de la naturaleza del reino de Dios en sus famosas “Parábolas del Reino”. También es cierto que Jesús habló “secretamente” o “misteriosamente” a sus detractores en sus Parábolas del Reino, pero no fue así para con sus fieles discípulos (Mateo 13:10-17). ¿Pero fueron sus parábolas una nueva forma de entender el reino de Dios? ¿Cambiaron las parábolas de Jesús la esencia misma del reino tradicional judío? ¡De ninguna manera! Pues Cristo vino “a confirmar (no cambiar) las promesas hechas a los padres” (Romanos 15:8).
Las Parábolas del Reino en el Evangelio de Lucas (capítulos 13-19), presentan las condiciones éticas y espirituales exigidas por Dios para ingresar o participar de ese reino esperado por los Judíos. Los judíos pensaban que por la ley ellos podían ganar la aprobación de Dios. Creían que haciendo el bien a la luz de los Diez Mandamientos serían salvos y entrarían en el reino. Pero Jesús enseña muy claramente en sus parábolas que el reino de Dios exige arrepentimiento, como ocurre en la parábola del hijo pródigo. Jesús enseñó también que se requiere un “nuevo nacimiento” a través del agua y del Espíritu para ver y entrar en él (Juan 3:3,5). Aquí se incluye el bautismo para el perdón de los pecados, y el recibimiento del Espíritu Santo. Para otros este “nuevo nacimiento” significa el “renacimiento en la resurrección” para obtener el cuerpo inmortal y glorioso con el cual entraremos al reino (1 Corintios 15:50). En la Parábola de la Gran Cena Jesús enseña que su reino estará conformado por los pobres de la tierra. En cambio, los ricos petulantes quedarán excluidos. En fin, Jesús estuvo enseñando permanentemente sobre su reino y poniendo las condiciones para participar de él activamente.
¿Qué es el Reino de Dios?
En primer término, debemos decir que el reino de Dios es un asunto que tiene que ver con la voluntad de Dios para con esta tierra. ¿Recuerda la oración del Padre Nuestro? Dice entre otras cosas:”Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Notemos que Dios quiere que se haga Su voluntad en la tierra como se hace en el cielo. Es decir, en el cielo se está haciendo la voluntad de Dios, ¡Pero no en la tierra! Por eso tenemos que seguir pidiendo que se haga la voluntad de Dios en la tierra a través de ese algo llamado: “REINO DE DIOS”. El Reino de Dios en la tierra significará que la voluntad de Dios finalmente se estará haciendo en nuestro mundo. ¡Piénselo seriamente!¿Podría alguien decir que este mundo caótico y malvado refleja el carácter y la voluntad de Dios? ¿Son las guerras, las pestes, las hambres, los odios, las desigualdades, la contaminación ambiental, el desempleo, los hogares destruidos, los gobiernos corruptos, las violencias, los crímenes, y cosas como éstas, Su Voluntad para nuestro mundo? No, ciertamente. Hoy no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo. Dios es un Dios de paz y no de confusión (1 Corintios 14:33). Hoy no hay paz en la tierra sino confusión total, y así no es Dios. Dios es un Dios que ama la paz, la justicia, la rectitud, la ley y el orden.
Habiendo comprendido que aún no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra, podemos concluir que todavía no ha venido el reino de Dios a la tierra. Cuando por fin venga el Reino de Dios, se hará completamente lo que Dios dice y quiere para la sociedad humana. Los hombres tendrán que vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, de lo contrario no podrán sobrevivir en su reino, y quedarán excluidos eternamente y… ¡Serán aniquilados para siempre! (Zacarías 14:17)(Salmos 37:9-11,20,22,34,38).
Hoy en día los hombres están destruyendo la creación de Dios: la tierra, los mares, los lagos, los alimentos, la atmósfera, la fauna silvestre, la flora, etc. Hoy existe la “lluvia ácida”, “el efecto invernadero”, los polos se derriten, se presentan graves inundaciones, tornados, huracanes, terremotos, sequías, plagas, enfermedades, etc. Todo esto por culpa del mismo hombre y de su “ciencia”. En Apocalipsis 11:18 hay una seria advertencia de parte del Altísimo, porque le estamos provocando y ofendiendo con nuestros actos malvados. Dice el mencionado pasaje apocalíptico: “…y tu ira ha venido…y de destruir a los que destruyen la tierra.”
El reino de Dios pondrá fin a los destructores de la tierra, a todos aquellos que no han amado a Dios y Su creación. Los reinos (gobiernos) de este mundo darán paso al reino de Dios. Este Reino fue también previsto por el profeta Daniel en los capítulos 2 y 7. Allí el profeta ve que el reino de Dios desplaza y hasta destruye todos los gobiernos de la tierra, y él se vuelve único y poderoso sobre toda la tierra. El profeta vislumbra un reino o gobierno que ejerce su poder mundialmente (Daniel 2:44). ¡Habrá solo un gobierno y también un solo gobernante mundial! ¿Se imagina usted un mundo con un solo gobierno y un solo gobernante mundial? ¡Terminarían las rivalidades y discordias entres los pueblos! Hoy estamos divididos por fronteras, idiomas, religiones, sistemas políticos, sociales y económicos totalmente diferentes unos de otros. En el reino de Dios todo ello desaparecerá y habrá, por fin, una religión, un Dios, un idioma, un soberano o gobernante, un solo sistema de gobierno, y todo ello se traducirá en una paz con justicia verdadera en la tierra. Los ejércitos habrán desaparecido por completo, y los armamentos bélicos (Isaías 2:1-4;9:6,7).Así como los reinos de Inglaterra, Francia, España, Italia, Portugal, etc, ejercieron, y algunos aún ejercen su poder en sus ciudadanos, así también el reino de Dios ejercerá su poder mundial y teocrático cuando Cristo regrese por segunda vez a la tierra como rey. (Mateo 25:31,34). Parece increíble, pero usted podrá leerlo en una Biblia Católica y Protestante por igual. Y si usted es Católico, entonces tiene que leerlo en su Biblia…¡y creerlo! Esto no es un asunto de “las sectas” sino de Dios.
El Patriarca Abraham y el Reino
¿Por qué mencionar a un antiguo patriarca en el tema del reino? Muy simple, pues Abraham recibió una promesa extraordinaria de Dios que daría origen a un extraordinario reino futuro en la tierra. ¿Cómo? En Génesis 13:14-15 Dios le dice a Abraham lo siguiente: “…Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y hacia el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves la daré a ti y a tu descendencia para siempre”. En Génesis 15:18 Dios le vuelve a decir a Abraham: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates”.
Notemos que Dios le hizo un pacto al anciano patriarca Abraham en el sentido de que le daría un lugar o una tierra que se encuentra desde el río de Egipto (Nilo) hasta el río grande, el Eufrates. Si uno observa estos límites se dará cuenta que se hallan en el Medio Oriente, en lo que es ahora parte de Siria, Líbano, e Israel Moderno. Ahora adviértase también que esta “Tierra Prometida” sería igualmente para la descendencia o simiente de Abraham. Recordemos que Abraham luego recibió la promesa de Dios de que tendría un hijo de su anciana esposa Sara. Con el tiempo Abraham tuvo su descendiente según la promesa, y se le llamó Isaac. Luego Isaac tuvo su hijo Jacob y Esaú, y de Jacob nacieron 12 hijos, de los cuales uno continuó con la promesa, Judá. Con el correr de los siglos, de la familia de Judá, nace Jesucristo.
Jesucristo, por tanto, es la simiente o descendencia de Abraham. Ahora veamos los que dice San Pablo sobre Abraham y la simiente, Jesucristo. “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: A las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gálatas 3:16,29). Notemos que la simiente de Abraham es una sola: El Señor Jesucristo. Cristo tendrá la herencia de la tierra entera, siendo su residencia permanente, la tierra prometida, Israel. Sí, Jesús será el heredero de la tierra prometida para siempre. Además, notemos que los que son de Cristo (Su Iglesia), tendrán también herencia con el Mesías de la tierra prometida. Eso lo dice San Pablo, no quien escribe este estudio. Por tanto, si la tierra de Israel será la sede del reino de Cristo, ¿por qué enseña el catolicismo y el protestantismo, en su mayoría, que nuestro paradero final y eterno será el cielo? ¡No lo entendemos aún!
El Rey David y el Reino
Dios inauguró su reino con Saúl. Este fue el primer rey de la línea de Judá que reinó en Jerusalén. Desgraciadamente este rey fue infiel a Dios, razón por la cual Dios lo destituyó reemplazándolo por un pastorcito de ovejas llamado David. David tuvo dos hijos importantes, Salomón y Natán. De Salomón desciende José, el esposo de María, madre de Jesús. En cambio María desciende de Natán, lo cual la hace a ella también descendiente de David. La promesa era que de la descendencia de la mujer (María) nacería la simiente que aplastaría la cabeza a la serpiente, Satanás (Génesis 3:15). Jesús, por tanto, al ser descendiente de Abraham y de David, es el heredero del reino de David que se reestablecerá en la tierra prometida. Recordemos que el reino de David era el Reino de Dios (1 Crónicas 28:5). Jesús, por lo tanto, es de sangre azul y heredero potencial de su reino. Pero: ¿Hay un reino judío en Israel hoy? No, ¡por ahora!
Se sabe que el último rey descendiente de David fue Sedequías, que fue derrocado por el rey babilónico Nabuconodosor en 586 A.C. Sedequías fue un rey desobediente que llevó al pueblo de Dios a la idolatría. Su castigo fue el destierro y el asesinato de todos sus hijos. El pueblo judío fue llevado preso y esclavo a Babilonia por 70 años. Desde esa fecha de 586 a.C, Israel no ha tenido más reyes de la línea de David. Pero Dios había profetizado por intermedio de Ezequiel el profeta, que algún día el reino de David sería restaurado en la persona de un descendiente suyo (Leer Ezequiel 21:25-27). Usted, amigo, debe leer en su Biblia todos los pasajes que le citamos para que constate la veracidad de nuestras afirmaciones.
Pero el Apóstol Pedro nos da más luz acerca de quién puede tratarse ese descendiente del rey David que reanudará la línea real en Israel en un futuro no lejano. Él dijo lo siguiente cuando hizo una apología de Jesucristo en el primer concilio en Jerusalén: “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono.” (Hechos 2:29,30). Es claro entonces que aquel que tiene el derecho de sentarse en el trono del reino de David, el cual es llamado también ‘El reino de Dios’, es el Mesías Jesús. Repetimos: El reino de David que está suspendido en el tiempo será RESTAURADO EN ISRAEL EN LA PERSONA DE CRISTO. ¡Jesucristo será el nuevo rey en Israel cuando él regrese a la tierra! Así como hay hoy un reino en Jordania, así también habrá un reino en Israel muy pronto. Nada es imposible para Dios, aunque a usted le parezca una utopía.
El Gobierno Mundial de Jesucristo
Jesús dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venida benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31,34).
Su dominio (el de Jesucristo) será mundial, pues también el profeta David nos dice: “Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.” (Salmos 72:8). Sí, el poder del Mesías escogido será total, pues regirá a los pueblos con mano firme y segura, y con la bendición de Dios el Padre (Apocalipsis 2:26,27). Pero, ¿cree usted en este mensaje del cielo? ¿Le parece una historieta más? ¿Un mito tal vez o una utopía de poetas? Muchos aún se resisten a creer, pues han sido instruidos de manera diferente. La gran mayoría de “cristianos” se les ha hecho creer que si son “buenos” irán al cielo para estar con Dios y todos los santos. A éstos les parece raro que les prediquemos una esperanza terrenal, cuando ya no pueden creer más en las promesas de un “mejor orden económico, político y social en la tierra”. Escapar de este mundo decadente y confuso es la mejor alternativa. Nos ilusiona pensar que estaremos en otra dimensión o en otro plano existencial, lo cual estaría bien para los que se drogan. Estos “escapan” temporalmente y artificialmente de sus problemas cotidianos, pero luego caen en una mayor desesperación y desilusión. Pero “tocar el arpa” en el cielo por una eternidad igualmente resultaría tedioso e improductivo. La promesa de un mundo nuevo y justo eso sí tiene sentido, pues estamos llamados a colaborar con Jesús en la reestructuración de la nueva sociedad que él implantará con su iglesia (2 Pedro 3:13,14; Miqueas 4:1-4).
Usted puede cambiar su vida y gozar de una magnífica esperanza de vida eterna en el reino de Jesucristo. Sólo tiene que arrepentirse de sus pecados y ser bautizado bajo agua en el nombre de Jesucristo para recibir su sellamiento como hijo de Dios. Luego usted experimentará una nueva vida de fe en Cristo y sus promesas. Su vida tiene propósito si cree en Cristo y en Su Evangelio del Reino (Marcos 1:14,15). Evangelio significa “Buenas Noticias”, de modo que Cristo vino a traernos buenas noticias de un nuevo orden mundial bajo su reino.
El problema del ser humano es generalmente la falta de fe. Jesús ya había pronosticado que antes de su regreso a la tierra no hallaría fe en él y en su evangelio (Leer Lucas 18:8). Por eso no nos extraña que nuestro anuncio no sea bien recibido por la mayoría de personas. El problema es su falta de fe en las Palabras de Dios. Jesús se topó con muchos hombres faltos de fe en muchas ocasiones. Pero usted puede creer si dispone su corazón a la verdad bíblica.
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En primer término, debemos decir que el reino de Dios es un asunto que tiene que ver con la voluntad de Dios para con esta tierra. ¿Recuerda la oración del Padre Nuestro? Dice entre otras cosas:”Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” Notemos que Dios quiere que se haga Su voluntad en la tierra como se hace en el cielo. Es decir, en el cielo se está haciendo la voluntad de Dios, ¡Pero no en la tierra! Por eso tenemos que seguir pidiendo que se haga la voluntad de Dios en la tierra a través de ese algo llamado: “REINO DE DIOS”. El Reino de Dios en la tierra significará que la voluntad de Dios finalmente se estará haciendo en nuestro mundo. ¡Piénselo seriamente!¿Podría alguien decir que este mundo caótico y malvado refleja el carácter y la voluntad de Dios? ¿Son las guerras, las pestes, las hambres, los odios, las desigualdades, la contaminación ambiental, el desempleo, los hogares destruidos, los gobiernos corruptos, las violencias, los crímenes, y cosas como éstas, Su Voluntad para nuestro mundo? No, ciertamente. Hoy no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo. Dios es un Dios de paz y no de confusión (1 Corintios 14:33). Hoy no hay paz en la tierra sino confusión total, y así no es Dios. Dios es un Dios que ama la paz, la justicia, la rectitud, la ley y el orden.
Habiendo comprendido que aún no se está haciendo la voluntad de Dios en la tierra, podemos concluir que todavía no ha venido el reino de Dios a la tierra. Cuando por fin venga el Reino de Dios, se hará completamente lo que Dios dice y quiere para la sociedad humana. Los hombres tendrán que vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, de lo contrario no podrán sobrevivir en su reino, y quedarán excluidos eternamente y… ¡Serán aniquilados para siempre! (Zacarías 14:17)(Salmos 37:9-11,20,22,34,38).
Hoy en día los hombres están destruyendo la creación de Dios: la tierra, los mares, los lagos, los alimentos, la atmósfera, la fauna silvestre, la flora, etc. Hoy existe la “lluvia ácida”, “el efecto invernadero”, los polos se derriten, se presentan graves inundaciones, tornados, huracanes, terremotos, sequías, plagas, enfermedades, etc. Todo esto por culpa del mismo hombre y de su “ciencia”. En Apocalipsis 11:18 hay una seria advertencia de parte del Altísimo, porque le estamos provocando y ofendiendo con nuestros actos malvados. Dice el mencionado pasaje apocalíptico: “…y tu ira ha venido…y de destruir a los que destruyen la tierra.”
El reino de Dios pondrá fin a los destructores de la tierra, a todos aquellos que no han amado a Dios y Su creación. Los reinos (gobiernos) de este mundo darán paso al reino de Dios. Este Reino fue también previsto por el profeta Daniel en los capítulos 2 y 7. Allí el profeta ve que el reino de Dios desplaza y hasta destruye todos los gobiernos de la tierra, y él se vuelve único y poderoso sobre toda la tierra. El profeta vislumbra un reino o gobierno que ejerce su poder mundialmente (Daniel 2:44). ¡Habrá solo un gobierno y también un solo gobernante mundial! ¿Se imagina usted un mundo con un solo gobierno y un solo gobernante mundial? ¡Terminarían las rivalidades y discordias entres los pueblos! Hoy estamos divididos por fronteras, idiomas, religiones, sistemas políticos, sociales y económicos totalmente diferentes unos de otros. En el reino de Dios todo ello desaparecerá y habrá, por fin, una religión, un Dios, un idioma, un soberano o gobernante, un solo sistema de gobierno, y todo ello se traducirá en una paz con justicia verdadera en la tierra. Los ejércitos habrán desaparecido por completo, y los armamentos bélicos (Isaías 2:1-4;9:6,7).Así como los reinos de Inglaterra, Francia, España, Italia, Portugal, etc, ejercieron, y algunos aún ejercen su poder en sus ciudadanos, así también el reino de Dios ejercerá su poder mundial y teocrático cuando Cristo regrese por segunda vez a la tierra como rey. (Mateo 25:31,34). Parece increíble, pero usted podrá leerlo en una Biblia Católica y Protestante por igual. Y si usted es Católico, entonces tiene que leerlo en su Biblia…¡y creerlo! Esto no es un asunto de “las sectas” sino de Dios.
El Patriarca Abraham y el Reino
¿Por qué mencionar a un antiguo patriarca en el tema del reino? Muy simple, pues Abraham recibió una promesa extraordinaria de Dios que daría origen a un extraordinario reino futuro en la tierra. ¿Cómo? En Génesis 13:14-15 Dios le dice a Abraham lo siguiente: “…Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y hacia el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves la daré a ti y a tu descendencia para siempre”. En Génesis 15:18 Dios le vuelve a decir a Abraham: “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates”.
Notemos que Dios le hizo un pacto al anciano patriarca Abraham en el sentido de que le daría un lugar o una tierra que se encuentra desde el río de Egipto (Nilo) hasta el río grande, el Eufrates. Si uno observa estos límites se dará cuenta que se hallan en el Medio Oriente, en lo que es ahora parte de Siria, Líbano, e Israel Moderno. Ahora adviértase también que esta “Tierra Prometida” sería igualmente para la descendencia o simiente de Abraham. Recordemos que Abraham luego recibió la promesa de Dios de que tendría un hijo de su anciana esposa Sara. Con el tiempo Abraham tuvo su descendiente según la promesa, y se le llamó Isaac. Luego Isaac tuvo su hijo Jacob y Esaú, y de Jacob nacieron 12 hijos, de los cuales uno continuó con la promesa, Judá. Con el correr de los siglos, de la familia de Judá, nace Jesucristo.
Jesucristo, por tanto, es la simiente o descendencia de Abraham. Ahora veamos los que dice San Pablo sobre Abraham y la simiente, Jesucristo. “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: A las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gálatas 3:16,29). Notemos que la simiente de Abraham es una sola: El Señor Jesucristo. Cristo tendrá la herencia de la tierra entera, siendo su residencia permanente, la tierra prometida, Israel. Sí, Jesús será el heredero de la tierra prometida para siempre. Además, notemos que los que son de Cristo (Su Iglesia), tendrán también herencia con el Mesías de la tierra prometida. Eso lo dice San Pablo, no quien escribe este estudio. Por tanto, si la tierra de Israel será la sede del reino de Cristo, ¿por qué enseña el catolicismo y el protestantismo, en su mayoría, que nuestro paradero final y eterno será el cielo? ¡No lo entendemos aún!
El Rey David y el Reino
Dios inauguró su reino con Saúl. Este fue el primer rey de la línea de Judá que reinó en Jerusalén. Desgraciadamente este rey fue infiel a Dios, razón por la cual Dios lo destituyó reemplazándolo por un pastorcito de ovejas llamado David. David tuvo dos hijos importantes, Salomón y Natán. De Salomón desciende José, el esposo de María, madre de Jesús. En cambio María desciende de Natán, lo cual la hace a ella también descendiente de David. La promesa era que de la descendencia de la mujer (María) nacería la simiente que aplastaría la cabeza a la serpiente, Satanás (Génesis 3:15). Jesús, por tanto, al ser descendiente de Abraham y de David, es el heredero del reino de David que se reestablecerá en la tierra prometida. Recordemos que el reino de David era el Reino de Dios (1 Crónicas 28:5). Jesús, por lo tanto, es de sangre azul y heredero potencial de su reino. Pero: ¿Hay un reino judío en Israel hoy? No, ¡por ahora!
Se sabe que el último rey descendiente de David fue Sedequías, que fue derrocado por el rey babilónico Nabuconodosor en 586 A.C. Sedequías fue un rey desobediente que llevó al pueblo de Dios a la idolatría. Su castigo fue el destierro y el asesinato de todos sus hijos. El pueblo judío fue llevado preso y esclavo a Babilonia por 70 años. Desde esa fecha de 586 a.C, Israel no ha tenido más reyes de la línea de David. Pero Dios había profetizado por intermedio de Ezequiel el profeta, que algún día el reino de David sería restaurado en la persona de un descendiente suyo (Leer Ezequiel 21:25-27). Usted, amigo, debe leer en su Biblia todos los pasajes que le citamos para que constate la veracidad de nuestras afirmaciones.
Pero el Apóstol Pedro nos da más luz acerca de quién puede tratarse ese descendiente del rey David que reanudará la línea real en Israel en un futuro no lejano. Él dijo lo siguiente cuando hizo una apología de Jesucristo en el primer concilio en Jerusalén: “Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono.” (Hechos 2:29,30). Es claro entonces que aquel que tiene el derecho de sentarse en el trono del reino de David, el cual es llamado también ‘El reino de Dios’, es el Mesías Jesús. Repetimos: El reino de David que está suspendido en el tiempo será RESTAURADO EN ISRAEL EN LA PERSONA DE CRISTO. ¡Jesucristo será el nuevo rey en Israel cuando él regrese a la tierra! Así como hay hoy un reino en Jordania, así también habrá un reino en Israel muy pronto. Nada es imposible para Dios, aunque a usted le parezca una utopía.
El Gobierno Mundial de Jesucristo
Jesús dijo: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venida benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31,34).
Su dominio (el de Jesucristo) será mundial, pues también el profeta David nos dice: “Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.” (Salmos 72:8). Sí, el poder del Mesías escogido será total, pues regirá a los pueblos con mano firme y segura, y con la bendición de Dios el Padre (Apocalipsis 2:26,27). Pero, ¿cree usted en este mensaje del cielo? ¿Le parece una historieta más? ¿Un mito tal vez o una utopía de poetas? Muchos aún se resisten a creer, pues han sido instruidos de manera diferente. La gran mayoría de “cristianos” se les ha hecho creer que si son “buenos” irán al cielo para estar con Dios y todos los santos. A éstos les parece raro que les prediquemos una esperanza terrenal, cuando ya no pueden creer más en las promesas de un “mejor orden económico, político y social en la tierra”. Escapar de este mundo decadente y confuso es la mejor alternativa. Nos ilusiona pensar que estaremos en otra dimensión o en otro plano existencial, lo cual estaría bien para los que se drogan. Estos “escapan” temporalmente y artificialmente de sus problemas cotidianos, pero luego caen en una mayor desesperación y desilusión. Pero “tocar el arpa” en el cielo por una eternidad igualmente resultaría tedioso e improductivo. La promesa de un mundo nuevo y justo eso sí tiene sentido, pues estamos llamados a colaborar con Jesús en la reestructuración de la nueva sociedad que él implantará con su iglesia (2 Pedro 3:13,14; Miqueas 4:1-4).
Usted puede cambiar su vida y gozar de una magnífica esperanza de vida eterna en el reino de Jesucristo. Sólo tiene que arrepentirse de sus pecados y ser bautizado bajo agua en el nombre de Jesucristo para recibir su sellamiento como hijo de Dios. Luego usted experimentará una nueva vida de fe en Cristo y sus promesas. Su vida tiene propósito si cree en Cristo y en Su Evangelio del Reino (Marcos 1:14,15). Evangelio significa “Buenas Noticias”, de modo que Cristo vino a traernos buenas noticias de un nuevo orden mundial bajo su reino.
El problema del ser humano es generalmente la falta de fe. Jesús ya había pronosticado que antes de su regreso a la tierra no hallaría fe en él y en su evangelio (Leer Lucas 18:8). Por eso no nos extraña que nuestro anuncio no sea bien recibido por la mayoría de personas. El problema es su falta de fe en las Palabras de Dios. Jesús se topó con muchos hombres faltos de fe en muchas ocasiones. Pero usted puede creer si dispone su corazón a la verdad bíblica.
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martes, 14 de abril de 2009
¿POR FIN UN SOLO GOBIERNO PERFECTO EN LA TIERRA!

Por Ing° Mario A Olcese
Un prominente político mundial dijo que la única solución para los problemas de este mundo caótico vendría de un solo gobierno mundial. Estas palabras parecieran haber sido inspiradas por la Biblia, la cual profetiza un futuro gobierno mundial en la tierra en la persona del Mesías escogido de Dios.En el Salmo 72:7,8,11 encontramos estas solemnes palabras proféticas: "Florecerá en sus días (del gobernante divino) justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna. Dominará de mar a mar y desde el río hasta los confines de la tierra. Todos los reyes (gobernantes) se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán."
Estas son buenas noticias de verdad, porque por fin los presidentes y reyes del mundo reconocerán la soberanía de un extraordinario gobernante divino venido desde los cielos de Dios. Será un ser inmortal, poderoso, glorioso, sabio, justo, bondadoso, pacífico, recto, e iluminado por Dios mismo. El profeta Isaías estaba hablando de un hombre especial cuando profetizó: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite..." (Isaías 9:6,7).
El profeta Daniel, otro de los profetas de la Biblia, dice: "Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; y su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido." (Daniel 7:13,14). Aquí se predice que el reino o gobierno del "hijo del hombre" será indestructible, es decir; no será depuesto o tomado por ningún otro imperio. Será un gobierno feliz, estable, sólido, próspero, justo, pacífico, y con autoridad divina. Esta utopía de un mundo justo y pacífico se hará por fin realidad en un futuro cercano. ¡Estas son increíbles noticias ciertamente!
También el profeta Daniel nos da detalles interesantes del gobierno que se establecerá en la tierra, y que desplazará a todos los gobiernos humanos imperfectos. "Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre." (Daniel 2:44). Es obvio que este futuro gobernante no tendrá oposición ni amenazas de las naciones porque sencillamente él las habrá desmenuzado y consumido con su poder.
El Deseado de Todas las Naciones
Al futuro rey de los pueblos se le llama: "El Deseado de Todas las naciones" (Hageo 2:7). Sí, el Mesías vendrá como el gobernante que todas las naciones han anhelado tener. "Y haré temblar a todas las naciones, dice Jehová, y vendrá el Deseado de todas las naciones...dijo Jehová." Además dice de él la Biblia: "El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel. Habrá un justo que gobierne entre (no "sobre") los hombres, que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra." (2 Samuel 23:3,4). Según las últimas palabras del rey David, este gobernante mundial respetará a Dios y guardará su ley con justicia. Las naciones comprenderán que el Deseado de todas las naciones es el Mesías escogido de Dios, venido de arriba, de los cielos. Ahora bien, el Diablo también quiere desviar la atención de los hombres hacia "salvadores estelares" que viajan en naves velocísimas por todo el universo. El enemigo, Satanás, ha engañado a las gentes haciéndoles creer que efectivamente seremos enseñados por los "hermanos mayores", pero no por el "hijo de Dios". No obstante, el verdadero guía, maestro, y gobernante, vendrá del trono de Dios en dirección a la tierra en compañía de sus ángeles.
Este "Deseado de los pueblos" será un descendiente del famoso rey David. El profeta Isaías profetizó sobre este magnífico e ideal Soberano de este modo: "Saldrá una vara del trono de Isaí (padre de David), y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo y de poder, Espíritu de conocimiento y de temor a Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra... Y Será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura...Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón (bandera o estandarte) a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa." (Ver Isaías 11:1-5,10). Vemos que el Gobernante ideal será sabio, inteligente, consejero, poderoso, conocedor, temeroso de Dios, justo y equitativo. Y todo esto porque en él reposará el Espíritu de Dios. ¿Quién este descendiente de David que inaugurará un gobierno mundial ideal? La Biblia lo revela en muchos pasajes de las Escrituras. En Mateo 1:1 se lee que Jesucristo es Hijo de Abraham e hijo de David. ¡Así comienza Mateo su Evangelio! Y esto no es gratuito, pues por algo el evangelista lo recalca como de primera importancia. También Pedro lo dice en su gran discurso ante los judíos del primer concilio en Jerusalén. Léalo usted mismo en Hechos 2:29,30.Un Gobierno sin Ejército
"Y el juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra." (Miqueas 4:3). Además, el profeta Zacarías profetiza sobre aquella edad gloriosa, así: "Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra" (Zacarías 9:10).Notemos que las armas de guerra se convertirán en implementos agrícolas. Además, los tanques de guerra ("carros y caballos"), y los misiles ("arcos de guerra") serán destruidos Notemos que habrá un desarme mundial. ¿No es lógico concluir que el gobierno de Cristo no requerirá de armas bélicas, al no haber amenazas ni conflictos de naciones? Es mucho el dinero que se gasta en armas bélicas. Miles de millones de dólares gastan al año las naciones para armarse, cuando en realidad todo ese dinero podría usarse en la salud, educación, alimentación, vivienda, etc. En los Estados Unidos, casi todas las familias tienen un arma en su casa. Los crímenes y asesinatos son cosa de todos los días en ese país, y en muchos otros. Las pandillas juveniles, los terroristas, los guerrilleros, los matones, etc, usan armas para matar. Pero en el gobierno de Cristo habrá seguridad total, pues no habrá armas para matar o asaltar. Ni Explotadores ni Explotados
En relación a la súper gobernación mundial venidera, la Biblia revela el fin de las clases sociales, y el fin de la pobreza y de las injusticias. Dice el profeta Isaías, así: "Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente..." (ver Proverbios 14:31). Y en Santiago leemos: "...vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán..." (5:1-6).Sin duda, los más pobres serán los más beneficiados en el super gobierno de Cristo. Dice la Biblia: "Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán del santo de Israel." (Isaías 29:19). "Hermanos míos, amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?" (Santiago 2:5). "Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico al reino de los cielos" (Mateo 19:23). Es claro que los ricos explotadores y carentes de amor serán excluidos del reino o gobierno de Cristo, salvo que se arrepientan a tiempo (2 Tesalonicenses 1:5-12). Es interesante oír lo que dijo María de Dios: "Hizo proezas con su brazo: Esparció a los soberbios...quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos." (Lucas 1:51-53).Los Defectos Físicos Desaparecerán
Cuánto sufrimiento hay en el mundo hoy. Hay millones de personas que sufren de graves males sin que la ciencia médica puede hacer algo al respecto. Hay personas que han perdido un brazo, una pierna, la vista, el habla, el movimiento corporal; otros están enfermos física y espiritualmente; y otros están sufriendo por la pérdida de un hijo(a), esposo(a), amigo(a), hermano(a), y así por el estilo. Este es un valle de lágrimas, sin duda. Pero el profeta bíblico Isaías predice una época en la cual las enfermedades, las taras, y los defectos desaparecerán para siempre. "Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un siervo, y cantará la lengua del mudo." (Isaías 35:5,6).
Las Tierras Áridas y los Desiertos desaparecerán
Muchos lugares del mundo son grandes desiertos que siguen aumentando por la falta de agua o por el exceso de la tala de árboles. Este problema aumenta el hambre y la pobreza en el mundo en gran parte por culpa del mismo hombre irresponsable. Pero este problema será revertido por el gobierno de Cristo. Dice el profeta Isaías nuevamente: "En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de agua, y manantiales de agua en la tierra seca. Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente." (Isaías 41:18,19). "El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de agua; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y juncos." (Isaías 35:7). Esto significará más agua y más cosechas para alimentar a toda la humanidad hambrienta de los países más pobres y olvidados. "No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá." (Isaías 49:10). "Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno" (Apocalipsis 7:16).
Niños y Bestias Salvajes Convivirán Juntos
¿Qué niño tendría como mascota suelta a un león? ¡Ninguno! Claro que muchos pueden tener un felino enjaulado, pero no deja de ser peligroso. En la nueva gobernación del Mesías Jesús, el mundo experimentará la paz total, incluso con las bestias más peligrosas de los bosques y selvas. Dice el profeta Isaías: "Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán..." (Isaías 11:6-9).
Los cazadores matan a los animales para comercializar sus pieles, cabezas, colmillos, cuernos, y su carne, sin prestar atención a las leyes que rigen su caza. Muchas veces las bestias se vuelvan más feroces por la crueldad humana. El rey Salomón dijo: "El justo cuida de la vida de su bestia; mas el corazón de los impíos es cruel." (Proverbios 12:10). En el nuevo gobierno mundial, los justos cuidarán de las bestias con el mismo amor que se siente por cualquier otra criatura de Dios.
Los Delincuentes Desaparecerán
Hoy la sociedad humana está plagada de delincuentes de toda índole. Las gentes temen salir a las calles solitarias, y aun, a las concurridas. En los países donde impera el terrorismo, la gente teme sufrir por algún atentado, y hasta morir sin culpa alguna. Pero los asaltos, la drogadicción, las violaciones, etc, están a la orden del día. Pero en el gobierno de Dios, la tierra será limpiada de todos los malvados. Dios dice: "No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar." (Isaías 11:9). "Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra. Pues de aquí a poco no existirá el malo; observarás su lugar, y no estará allí... porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán destruidos." (Salmo 37:9,10,22). En el Nuevo Orden Mundial, el mal será finalmente extirpado, y no quedará impío alguno que haga de las suyas. De este Soberano que traerá la ley y el orden, dice el profeta Jeremías: "He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra." (Jeremías 23:5). El profeta Isaías también profetizó: "He aquí que para justicia reinará un rey..." (Isaías 32:1). Este justo hará justicia en la tierra, y no tolerará el malo dentro de su gobernación mundial (Ver Isaías 60:18)-
El Ateísmo y las Falsas Filosofías Desaparecerán
Dice el profeta Isaías: "...porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar." (Isaías 11:9). "Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas..." (Isaías 2:3). Sólo habrá un filosofía de vida---¡la de Dios!
Sólo el Dios de la Biblia será Exaltado
Jehová es y será el único Dios vivo en toda la tierra. El rey David dijo: "Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra" (Salmo 83:18). También dice: "Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, y todos los reyes de la tierra tu gloria; por cuanto Jehová habrá edificado a Sión, y en su gloria será visto." (Salmo 102:15,16). Dios dice: "Y santificaré mi grande nombre, profanado sobre las naciones;... y sabrán las naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos." (Ezequiel 36:23).
La Humanidad Será Longeva
¡Cuánto deseamos todos vivir más y mejores años!. Muchos han buscado el "elixir de la eterna juventud" y no la han encontrado. Hoy la gente practica deportes para estar en forma, hacen dietas, consumen vitaminas sintéticas, minerales, y tónicos naturistas para estar más sanos. Otros buscan vivir en el campo y con los animales para evitar la contaminación ambiental, y para alimentarse sólo de frutas y verduras. De este modo la gente busca vivir más y con una mejor calidad de vida. En Isaías 65:20 leemos: "No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito".
¡Notemos que dice que un niño morirá de cien años! Esto significa que el adulto podrá vivir cientos de años para luego morir. Sin duda, al eliminar el stress, la contaminación, la desnutrición, los vicios, etc, de la tierra, la vida se prolongará increíblemente.Por cierto que la mortalidad infantil habrá bajo a cero. Hoy la mortalidad infantil en los países pobres es alarmante, y esto, producto de la misma pobreza e ignorancia. Al eliminar la pobreza y la ignorancia, los hombres vivirán muchísimo mejor en todo sentido.
Las Familias tendrán su Casa Propia
La casa propia ha sido el sueño de millones de familias en la tierra. Sí, una casa no es un lujo, sino una imperiosa necesidad de los esposos y de cualquier persona que aspira a su independencia. No obstante, no todos pueden acceder a ella por carecer de suficientes recursos económicos. Muchas familias tienen que conformarse en vivir en tugurios, o en casas alquiladas, en el mejor de los casos. Pero en la nueva administración del super gobernante Jesucristo, todas las familias podrán edificar sus casas en terrenos propios. El profeta Isaías lo predice con estas palabras: "Edificarán casas, y morarán en ellas...no edificarán para que otro habite...y mis escogidos disfrutarán de las obras de sus manos." (Isaías 65:21,22).
El Gobierno Mundial de Jesucristo Durará Mil Años
El poseso Adolfo Hitler quiso inaugurar su reino ("Reich") de mil años y sólo duró 12 años. ¡Una burda imitación del reino milenario de Cristo!. Hitler quiso ser "el Mesías" o salvador del mundo, con sus ideas racistas de la superioridad de la raza Aria. Sin duda el Diablo es el gran imitador de Jesucristo. Pero la Biblia afirma que el "reich" o reino de Cristo sí va a durar mil años ininterrumpidos, cuando someta a todos sus enemigos y los tenga bajo sus pies. Dice en Apocalipsis 20:4 "...Y reinaron con Cristo MIL AÑOS." Y es que el reino de mil años de Cristo es el reino de alguien Mayor y Único, el Dios del Universo. Ese reino estará basado en la equidad, y en el amor. Claro que será un gobierno con autoridad divina, por tanto, aplastaría cualquier rebelión si la hubiera (Zacarías 14:18,19).
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sábado, 7 de febrero de 2009
EL MILENIO DE JESUCRISTO: ¡LO QUE EL SEÑOR TIENE RESERVADO PARA USTED Y SU FAMILIA!

Cuando oras el Padrenuestro, ¿te has parado alguna vez a pensar en la parte que dice: «Venga Tu Reino, hágase Tu voluntad así en la tierra como en el Cielo»? (Lucas 11:2) Nosotros que amamos y conocemos al Señor ya tenemos el Cielo en nuestros corazones —gracias a Dios—, pero ¿acaso hay Cielo en la tierra hoy en día? ¡No! ¡Lo que abunda es confusión, egoísmo, infelicidad, guerra y luchas por doquier, un Infierno!
¡Pero un día, dentro de poco, el Señor acabará con todo el Infierno que hay actualmente en la tierra y establecerá Su propio Reino de paz, bondad, justicia, misericordia y amor! Entonces Su Reino no sólo estará en nuestros corazones, ¡sino todo alrededor nuestro! ¡El Reino de Dios vendrá de verdad aquí a la tierra, con todo su poder y gloria! ¡Y entonces sí será por fin «en la tierra como en el Cielo»!
Pero antes de que se establezca en la Tierra el maravilloso Reino de Jesús, tienen que ocurrir toda una serie de cosas: En primer lugar, tiene que subir al poder un dirigente mundial malvado, el Anticristo, con su reino del Diablo. La última parte de su reinado será un período turbulento llamado la Gran Tribulación (Mateo 24:21), durante el cual el Anticristo y sus fuerzas lucharán contra los hijos de Dios. ¡Nosotros, sin embargo, seguiremos anunciando el Evangelio y obrando grandes milagros para defendernos de él y de sus malignas fuerzas rojas que odian a Cristo! (Apocalipsis 13:7; 11:3-5)
Luego volverá Jesús «sobre las nubes del Cielo, con poder y gran gloria» (Mateo 24:30), para resucitar y arrebatar a todos Sus hijos, y todos nos reuniremos con él para celebrar la magnífica cena de las bodas del Cordero en el Cielo, en tanto la gente impía y anticristo de la tierra sufre la pavorosa Ira de Dios! (Apocalipsis 19:7-9; 16:todo)
Al final, bajo el mando de su dirigente endemoniado, el Anticristo, estas gentes se reunirán para tratar de aplastar a todos sus oponentes, ¡países y religiones enteros que se habrán negado a adorar al Anticristo o a recibir su Marca de la Bestia! (Léase Daniel 11:21-44, que describe las guerras que libra contra sus adversarios.) Mas cuando las fuerzas del Anticristo ya crean que están a punto de ganar, Jesucristo y sus ángeles regresan para ganar la mayor guerra que se haya librado en toda la historia: ¡la Batalla de Armagedón! (Apocalipsis 16:14,16; 17:14; 19:11-15.)
En esta gigantesca Batalla de Armagedón, las fuerzas de Jesucristo vencerán y obtendrán una gloriosa victoria sobre las fuerzas del Diablo y de su hombre-Diablo, el Anticristo, y sobre todo su reino malvado! ¡Ni una sola de las personas que se hayan integrado al reino del Anticristo, siendo herradas con la Marca de la Bestia, sobrevivirá ni podrá disfrutar del Reino de Cristo que se establecerá seguidamente en la tierra! (Apocalipasis 19:19-21) Será entonces, después de esta gran batalla, que nosotros, los santos de Dios, juntamente con nuestro Rey, Jesucristo, tomaremos este mundo y estableceremos el Reino de Dios en la Tierra, para dirigirla y gobernarla como hubiera debido hacerse si el hombre hubiera obedecido a Dios! (Apocalipsis 5:10; 20:4)
Este sorprendente periodo del Reino de Dios en la tierra se denomina el «Milenio», que significa 1.000 años, ya que es exactamente la duración que tendrá, ¡1.000 años! La Biblia dice que durante el Milenio, todos los que fueron resucitados para reunirse con Jesús en el momento de Su Segunda Venida serán muy bienaventurados, ¡pues «serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años!» (Apocalipsis 20:5-7)
¡Durante todos los 1.000 años que durará el Milenio, el Diablo estará encadenado, preso en la cárcel de Dios, el abismo sin fondo! ¡Durante mil años, ya no podrá molestarnos ni conducir a los demás ángeles caídos y espíritus malignos de una punta a otra de la tierra para hostigar a la humanidad! (Véase Apocalipsis 20:1-3.)
¡Jesús entonces regirá y reinará en persona, y nosotros le ayudaremos y regiremos y reinaremos con él! ¡Reinará de punta a punta, y nosotros, Sus hijos, ya no seremos la pobre minoría perseguida que somos hoy en día! ¡En compañía de los cristianos de todos los siglos, que habrán resucitado, seremos millones, miles de millones, y gobernaremos junto a Jesús a la gente buena que haya sobrevivido. Ésta será gente que, sin ser salva, habrá resistido al Anticristo y se habrá negado a aceptar su Marca, ¡motivo por el cual Dios, en Su misericordia, les habrá permitido salir con vida del reino del Anticristo, y hasta sobrevivir al periodo siguiente, la Ira de Dios y la Batalla de Armagedón! Son los bienaventurados que dice la Biblia, en Daniel 12:12, que entrarán con vida en el Milenio.
Toda la gente mala que rechazó el Evangelio y recibió la Marca de la Bestia habrá quedado destruida en la Batalla de Armagedón. No obstante, ¡serán millones los que sigan con vida y entren en el Reino Milenario de Jesucristo, en el que tendrán ocasión de oír y llegar a conocer la Verdad, durante el gobierno y reinado amoroso de Jesús en persona, asistido por nosotros, Sus seguidores resucitados! ¡En esa época multitudes se convertirán a Jesús!
¡Bajo el supremo y poderoso gobierno y reinado de Cristo y de los Hijos de Dios no habrá guerras, y el mundo será gobernado equitativamente, con justicia, libertad, paz, abundancia y felicidad para todos! La Biblia dice: «Volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; ¡no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra!» (Isaías 2:4)
¡Imagínate, no habrá más guerras! ¡No habrá más armas de los impíos, ni luchas horrorosas, ni bombardeos, ni matanzas, como hay en el mundo actual de los hombres! ¡En ese entonces —cuando Jesús sea Rey y nosotros Su fuerza policial que haga observar la ley— convertirán sus armas de guerra en instrumentos de paz! ¡ASES!
¡Durante el Milenio, todos nosotros, los hijos de Dios salvos, tendremos cuerpos nuevos, poderosos y sobrenaturales, cuerpos de resurrección! Pero los demás habitantes del mundo, los bienaventurados que hayan sobrevivido a la Ira de Dios y la Batalla de Armagedón, y hayan entrado con vida en el Milenio, seguirán viviendo en sus cuerpos naturales. ¡O sea que para esas personas, la vida en muchos aspectos seguirá como de costumbre! Muchos vivirán casi como viven ahora: Tendrán que seguir cultivando la tierra, confeccionando ropa y viviendo en un mundo normal y natural, ¡el mismo mundo en el que viven en la actualidad! ¡La diferencia está en que habrán sido eliminadas todas las grandes ciudades, la industrialización y la contaminación! ¡Todo el mundo llevará una vida mucho más natural, en contacto con la tierra, tal como Dios quería que vivieran los hombres!
Un cambio importante será que la maldición que cayó sobre el hombre y la tierra a causa de los pecados de éste será parcialmente levantada, ¡de tal modo que la vida en general mejorará muchísimo, gracias al Señor! La tierra será casi como era en tiempos de Adán y Eva en el Edén, antes que pecaran, antes que Dios tuviera que poner maldiciones para castigarlos. (Véase Génesis 2:8-15; 3:17-19.)
¡En ese entonces, nosotros que hoy en día amamos a Jesús, seremos como superhombres, como los ángeles de Dios! ¡Estaremos dotados de nuevos cuerpos milagrosos que nunca se lastimarán ni se cansarán, se debilitarán ni se enfermarán! Y hasta las gentes normales y terrenales sobre las que regiremos, y que todavía poseerán cuerpos carnales, naturales, sufrirán muchas menos dolencias y enfermedades. ¡Dice que cualquiera que muera a los 100 años de edad será considerado un niño! (V. Isaías 65:20.) La gente volverá a vivir cientos y cientos de años, como antes del Diluvio, ¡cuando hubo quienes vivieron casi mil años! (Génesis 5:27)
La Biblia dice que no sólo el hombre, sino la Creación entera será liberada de la mayor parte de la maldición, y que todo será mucho mejor que en la actualidad (Romanos 8:19-21). Dice incluso que «vivirá el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león andarán juntos, ¡y un niño los pastoreará! La vaca y la osa pacerán juntas, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá hierba. ¡El niño de pecho jugará sobre la cueva de la serpiente venenosa, y el niño pequeño extenderá su mano sobre la caverna de la víbora!» (Isaías 11:6-8)
Hoy en día nunca se ve que un lobo se acueste con un cordero, ¿no es cierto? ¡A menos que el cordero esté en la panza del lobo! Ni que un leopardo se acueste con un cabrito. ¡Si se acuesta con una cabra es porque la lleva dentro! ¿Y un becerro y un león juntos? ¡Normalmente el león lo despedaza y se lo traga! ¡Ni se ha oído jamás que un niño los pastoree a todos! Pero vendrá la época en que volverá a haber paz entre el Hombre y los animales, y podremos llamarlos por nombre y se nos acercarán corriendo juguetonamente como si fueran animales domésticos, ¡lo mismo que hacen hoy en día los perros y gatos!
¡Los animales que hoy son carnívoros ya no comerán sino plantas, hortalizas y frutas, y no se harán daño entre sí, ni nos harán daño a nosotros! ¡Estupendo!, ¿verdad? ¡Y el hombre tampoco consumirá carne animal! «¡Pues nada hará mal ni dañará en todo Mi santo Reino!» (Isaías 11:9)
¿Y sabes cómo viajarán durante el Milenio las personas normales, terrenales? ¡A caballo, en camello, en burro, en carretas, buques de vela y así por el estilo! ¡Porque sólo quedará lo que Dios creó y dio al hombre para utilizar, las creaciones de Dios y los inventos del hombre que sean buenos, los cuales fueron suficiente para el mundo durante casi seis mil años, mientras no se conocía nada más!
¡Imagínate! ¡No habrá más autos apestosos ni camiones que arrojen humo y gases y que maten gente, ni ninguna de esas grandes y apestosas fábricas que tanto contaminan el aire! ¡No habrá máquinas ruines ni motores destructivos con todo su humo, ni petróleo, ni contaminación, ni armas malévolas! ¡El mundo volverá a utilizar los medios de transporte animal, los carruajes y calesas! ¡Entonces sí que apreciarán a los animales! ¡Quizá para transportar cargas muy grandes y pesadas de materiales, alimentos y demás llegarán a emplear buques de vela, impulsados por los vientos y brisas puros creados por Dios!
¿Por qué crees que el Señor establecerá en la tierra Su gobierno de 1.000 años sobre los hombres normales y naturales? Puede que en parte sea para dar una oportunidad de salvarse a los que entren con vida en el Milenio, quienes en realidad nunca habrán escuchado el Evangelio ni llegado a conocer al Señor aquí en esta vida, sobre todo a muchos niños y jóvenes que nunca habrán tenido ocasión, como también a muchos nativos de las selvas más espesas y de los lugares de difícil acceso, y de países cuyas leyes impiden la prédica del Evangelio, que no habrán oído nunca el mensaje. ¡Así todos tendrán oportunidad de ver, oír y conocer al Señor! Durante el Milenio, ¡las Buenas Nuevas de la Salvación llegarán a todo el mundo! «¡Pues la tierra será llena del conocimiento de la gloria del Señor, como las aguas cubren el mar!» (Habacuc 2:14) Y ¿cómo cubren las aguas el mar? ¡Completamente!
Durante el Milenio, a la gente le resultará mucho más fácil creer en Jesús y recibirle, ¡porque lo podrán ver con sus propios ojos, podrán presenciar Su gran poder y tendrán evidencia de que existe! En vez de creer en el Señor y aceptarlo por fe como hacemos hoy en día, entonces se dará a las personas la oportunidad de creer después de haber llegado a ver el Reino de Dios y de Cristo en la tierra, y a Sus santos ostentando el poder y dirigiendo el mundo. Pero tal como le pasó a Tomás, el discípulo de la Biblia que dudó, ¡no serán tan bienaventurados como nosotros que ahora creemos, aceptamos y obedecemos puramente por fe, sin ver! (V. Juan 20:29.)
El Milenio muy probablemente será la época en que Dios dará una primera oportunidad a muchas personas que no la habrán tenido antes. ¡Todo el mundo en la tierra presenciará el glorioso poder del Señor y Su Reino, y entonces todo el mundo creerá! La Biblia dice: «No enseñará más ninguno a su prójimo y a su hermano, diciendo: `Conoce al Señor`; porque todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande» (Jeremías 31:34).
¡En esa época ya no será necesario que digamos: «conoce al Señor», porque todo el mundo le verá y todos le conocerán. Sin embargo, no le conocerán tan bien como nosotros, pues nosotros ya le conocemos en esta vida y ya estamos aprendiendo a amarle, y a vivir con él y servirle. ¡Creo, pues, que parte de nuestro trabajo consistirá sin duda en educarlos e instruirlos en los caminos del Señor!
¡Aunque ya no habrá incrédulos, lamentablemente todavía habrá gente que no Lo acepte, los que se nieguen a recibirle! Pese a que verán con sus propios ojos el poder de Dios, al pueblo de Dios, el Reino de Dios y al Hijo de Dios gobernar personalmente la tierra, ¡todavía habrá algunos impíos a los que no les gustará, y que se negarán a someterse a nuestra amorosa autoridad!
¿Te imaginas? Todos los habitantes de la tierra tendrán ocasión de aprender a hacer el bien bajo el gobierno del propio Jesucristo, y gracias a nuestra administración amorosa y celestial, contarán con todas las ventajas posibles. Así y todo, algunos, obstinados y pertinaces, todavía se rebelarán. En Isaías 26:10 dice: «¡Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud (el Reino Milenario de Cristo sobre la tierra) seguirá obrando mal, y se negará a mirar la majestad del Señor!»
De hecho, al final del Milenio Dios pondrá a prueba a todas las personas de la tierra para ver quién le ha recibido de verdad y quién le ha rechazado. ¡Durante un breve espacio de tiempo dejará salir al Diablo de su prisión, y todos los rebeldes le volverán a seguir, y juntos tratarán de luchar contra todas las personas buenas de la tierra que hayan recibido a Jesús y Su Reino! ¡Pero Dios se enojará tanto con ellos que se deshará de todos ellos de una vez para siempre y consumirá toda la superficie de la tierra en un gran diluvio de fuego llamado «La Batalla de Gog y Magog»! (Apocalipsis 20:7-9; 2Pedro 3:7,10)
Todos los que hayan recibido a Jesús se salvarán y crearán una Tierra Nueva (Apocalipsis 21:1; 2Pedro 3:12,13.) De modo que entre otras cosas el Milenio servirá para tamizar, para seleccionar o separar a los buenos de los malos. Así, cuando al final del Milenio se celebre el «Juicio ante el Gran Trono Blanco», ya habrán tomado una decisión y se verá claramente si se merecen el Cielo o el Infierno (V. nuestro artículo titulado «El Cielo, el Infierno y entremedio», página 783).
Como durante el Milenio mucha gente seguirá siendo supremamente obstinada y reacia a cambiar, todavía desobedecerán, aun cuando no esté el Diablo. ¡Por eso la Biblia dice que tendremos que regir sobre ellos con vara de hierro! (Apocalipsis 2:27; 19:15) Será un régimen impuesto por la fuerza sobre los rebeldes y desobedientes, un gobierno fuerte y férreo. ¡Tendrá que ser así, de lo contrario muchos no obedecerían!
Gracias al Señor, estaremos dotados de grandes poderes sobrenaturales que nos facilitarán la tarea de regir sobre ellos, ¡poderes como los que habrás visto quizá en las películas de fantasía científica! ¡Bastará con una mirada, un pensamiento o una señal con el dedo para paralizarlos, hacerlos retroceder, impedir que hagan el mal o destruirlos totalmente! ¡Y ellos no nos podrán tocar a nosotros ni hacernos el menor daño!
¡Seremos como los ángeles de Dios, es decir que podremos aparecer y desaparecer a voluntad, volar de un lugar a otro a la velocidad del pensamiento y llevar la vara del poder divino, con la cual seremos capaces, si es preciso, de castigar a los rebeldes y enemigos de Dios con un rayo del Altísimo! ¡Habrá, pues, muy poca delicuencia o maldad, y nada de disturbios y guerras! ¡Reinará una paz total bajo el gobierno del Señor, en el cual tú y yo seremos Sus superhombres, dotados de superpoderes!
El reinado milenario de Jesucristo será perfecto, un gobierno perfecto, con gobernantes ungidos, ¡entre otros tú! ¡Tú serás de los que gobiernen! ¡El Señor dijo que te daría el gobierno de muchas ciudades! ¡Podrás gobernar una ciudad, o todo un país, o un continente entero, según tu capacidad, conforme a la preparación que hayas recibido y conforme a la fidelidad y obediencia que le estés demostrando al Señor ahora mismo en este mundo!
¡Jesús dijo que «el que sea fiel en lo muy poco, será fiel también en lo mucho»! (Lucas 16:10) Hasta llegó a decir: «Por cuanto en lo poco has sido fiel, ¡recibirás el gobierno de diez ciudades!» (Lucas 19:17,19) ¡Gobernaremos ciudades de verdad, ciudades físicas del mundo, países, naciones y continentes, y educaremos e instruiremos a seres humanos de carne y hueso, como lo somos nosotros en el momento actual! ¡Será todo muy real, todo sucederá en la práctica!
Hoy en día, sin embargo, el Señor por lo visto tiene tan pocos cristianos que entreguen toda su vida por él, que lo dejen todo por Jesús y que realmente le amen y solo deseen hacer lo que él quiere, ¡que creo que le va a costar bastante encontrar suficientes personas para ocupar todos los puestos que habrá! Gracias a Dios que se podrá valer de todos los fieles que han pasado a mejor vida anteriormente —los millones de cristianos de otras épocas que se consagraron enteramente al Señor y que estarán allí con nosotros—, así como de la gente buena de la tierra.
¡Habrá todo tipo de grados, clases y categorías entre los mismos cristianos! ¡Estoy seguro de que a los grandes profetas, apóstoles y héroes de la Biblia y de la historia, que fueron muy fieles al Señor durante su vida en la tierra, se les confiarán muchos puestos importantes en la otra vida! ¡Ahora bien, la posición exacta que tendremos cada uno y lo que se nos confíe dependerá en gran parte de los fieles que seamos al Señor y al trabajo que nos haya encomendado a cada uno en estos momentos, en este mundo!
¡Ahora mismo nos estamos preparando para cuando gobernemos la tierra! Mas para ello, ¡tenemos primero que aprender a gobernarnos a nosotros mismos! En este momento Dios nos está haciendo ensayar y practicar para cuando llegue la hora de la verdad; y lo bien que lo hagamos en el futuro dependerá en gran medida de cómo lo hagamos ahora.
¡Recuerda, pues, que todo lo que te están enseñando y lo que estás haciendo ahora, las decisiones que estás tomando ahora y lo que estás aprendiendo, forman parte de la instrucción y preparación que hoy en día estás recibiendo aquí en este mundo, a fin de que después le puedas ser de gran utilidad al Señor allá en el nuevo mundo! De lo contrario, buena parte de lo que hacemos actualmente sería una completa pérdida de tiempo, salvo por lo poco que logramos realizar aquí, ¡que no es mucho comparado con lo que haremos entonces! ¡A ver, pues, si hacemos un esfuerzo por captar las lecciones que nos enseña la vida hoy en día y por aprender hoy mismo a ser siervos del Señor fieles y obedientes para que en el futuro —en el hermoso Reino Milenario de Dios sobre la tierra— él nos otorgue y nos confíe un puesto especial en que podamos ser una bendición y útiles a él y a los demás! ¡Allí tú y yo regiremos y reinaremos junto con nuestro Rey de reyes, Jesús!
¿Tú también te estás preparando ahora para gobernar con él cuando venga?
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