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jueves, 23 de diciembre de 2010

¿ES CRISTO MISMO EL EVANGELIO QUE DEBEMOS PROCLAMAR?


Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
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Hay gente que dice que yo he cambiado el evangelio de Cristo, al estar enseñando el reino de Dios y no a Cristo. Es decir, lo que pretenden decirnos nuestros detractores es que el verdadero evangelio es Cristo mismo y no su mensaje del reino.
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Predicando a Cristo
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Los evangélicos presentan unos textos para señalar que el evangelio predicado por los primeros cristianos era “Cristo” mismo, lo cual nos resulta extraño, ya que Cristo mismo dijo que él fue enviado a predicar el evangelio del Reino de Dios y no su persona como tal (Lc. 4:43, Mr. 1:1,14,15). He aquí los pasajes en que usan nuestros detractores para “demostrarnos” que Cristo mismo era el evangelio:
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1. Hechos 8:5: Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les PREDICABA A CRISTO.
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Hechos 9:20: En seguida PREDICABA A CRISTO en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.
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Pero observemos que aquí se dice que se predicaba a Cristo, pero ojo que no se dice que Cristo mismo era el evangelio.
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Predicando el evangelio de Cristo
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En otros momentos veremos que Pablo predicaba el “evangelio de Cristo” como un sinónimo de “predicar a Cristo”, lo cual ha hecho suponer a muchos que Cristo es el evangelio, lo que es totalmente falso. He aquí los pasajes:
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1. Romanos 15:19: con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del EVANGELIO DE CRISTO.
2.
Romanos 15:29: Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del EVANGELIO DE CRISTO.
3.
1 Corintios 9:12: Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al EVANGELIO DE CRISTO.
4.
1 Corintios 9:18: ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el EVANGELIO DE CRISTO, para no abusar de mi derecho en el evangelio.
5.
2 Corintios 2:12: Cuando llegué a Troas para predicar el EVANGELIO DE CRISTO, aunque se me abrió puerta en el Señor,
6.
2 Corintios 9:13: pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al EVANGELIO DE CRISTO, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;
7.
2 Corintios 10:14: Porque no nos hemos extralimitado, como si no llegásemos hasta vosotros, pues fuimos los primeros en llegar hasta vosotros con el EVANGELIO DE CRISTO.
8.
Gálatas 1:7: No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el EVANGELIO DE CRISTO.
9.
Filipenses 1:27: Solamente que os comportéis como es digno del EVANGELIO DE CRISTO, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio,
10.
1 Tesalonicenses 3:2: y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el EVANGELIO DE CRISTO, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe,
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¿Qué se entiende por el evangelio de Cristo? ¿Acaso que Cristo es el evangelio? Pues no, ya que si el evangelio de Cristo es Cristo mismo, entonces el evangelio de Pablo es Pablo mismo. Recuerde que Pablo usó en varías ocasiones la frase “mi evangelio” (Rom. 2:16; 16:25; 2 Tim. 2:8), lo que significa que el evangelio es ”el evangelio de Pablo”. ¿Pero creerá alguno que Pablo mismo era el evangelio? ¡No lo creo! El evangelio de Cristo como el evangelio de Pablo proclamaba el mismo mensaje del Reino, sin variación alguna. He aquí la prueba:
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Marcos 1:14: Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio dEL REINO DE DIOS
Hechos 19:8: Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del REINO DE DIOS.
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Es cierto de debemos predicar a Cristo, así como debemos predicar la resurrección, la condenación de los impíos, el arrepentimiento de los pecados, etc; pero eso no quiere decir que el evangelio sea expresamente Cristo, la resurrección de los muertos, la condenación de los impíos, o el arrepentimiento. El único y singular evangelio, les guste o no a nuestros detractores, es el evangelio del reino de Dios, las buenas noticias de un gobierno justo en la tierra en la persona del Mesías.
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Sin embargo, sería bueno que se revise Lucas 4:43, en donde Jesús es claro al decir que fue enviado para anunciar el evangelio del reino de Dios. Esto significa que el mensajero no era el mensaje, sino el portador del mensaje de Dios para los hombres concerniente a algo que él llamó ”el reino de Dios”.
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Sí, mis amigos, Jesús vino al mundo para predicar el reino de Dios, y fue lo primero que hizo cuando comenzó su ministerio (Marcos 1:1,14,15). Ustedes notarán que en ningún momento Jesús comenzó a hablar de su persona y diciendo que él era el evangelio salvador que debía ser creído para ser salvos. El dijo “Creed en el evangelio”, más no dijo que creyéramos que él era el evangelio, sino el reino que introdujo. El evangelio que Jesús quería que creyéramos era definitivamente el reino de Dios (Mr. 1:1,14,15).
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Mientras tanto, y a pesar de la resistencia al evangelio del reino, los siervos fieles están esforzándose a dar a conocer este mensaje de esperanza de un gobierno justo a todas las naciones a través de este magnífico medio, sin contar con otros que son igualmente eficientes o eficaces.
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Estoy convencido de que lo que la gente llama “tardanza de su venida” no es otra cosa que nuestra tardanza de predicar el evangelio verdadero al mundo habitado, es decir, la Buena Nueva del reino de Dios. Y mientras los cristianos no entiendan la importancia de dar a conocer este mensaje al mundo, Jesús no volverá con la presteza que quisiéramos todos (Mat. 24:14).

lunes, 13 de diciembre de 2010

EL MUNDO VENIDERO ACERCA DEL CUAL HABLARÉ


“Porque no sujetó a los ángeles el MUNDO VENIDERO, ACERCA DEL CUAL ESTAMOS HABLANDO” (Hebreos 2:5)

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)


Introducción

Los periódicos y noticieros generalmente se centran en los asuntos que vienen aconteciendo en nuestro presente mundo, y eventualmente hacen proyecciones de lo que será nuestro planeta dentro de algunos años o décadas. Sin embargo, ninguno de estos medios nos hablan del mundo venidero, de aquel siglo o edad maravilloso que la Biblia llama “la era venidera”, o la era del reino de Dios, y esto es así porque los periodistas y analistas del mundo simplemente lo desconocen por completo. Generalmente los pronósticos de los científicos y de los así llamados “visionarios” y “profetas” giran en torno de dos posiciones bien definidas: Una, que este mundo terminará algún día, y que la tierra desaparecerá; y la otra que vislumbra una era nueva de renovación o renacimiento pero sin darnos mayores de la misma, es decir, cómo será, quiénes participarán y quién la efectuará o iniciará.

Las Escrituras nos hablan del mundo venidero de justicia y paz

Sí, mis amigos, las Santas Escrituras nos hablan de un mundo venidero, de un tiempo o siglo que para muchos sigue siendo utópico para y que significará la paz y la justicia para todos los hombres de buena voluntad. Es el llamado “nuevos cielos y nueva tierra” en donde mora la justicia, y en donde enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron, pues todas las cosas serán hechas nuevas, pues también la Escritura dice “Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo HAGO NUEVAS todas las cosas Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas” (Apo. 21:4,5). Así que definitivamente este siglo futuro maravilloso sólo será alcanzado por los que son dignos, ya que así lo dice Jesús en Lucas 20:35: “Mas los que fueren tenidos por DIGNOS de alcanzar aquel SIGLO y la resurrección de entre los muertos…”.

El mundo venidero es la Era de la vida eterna

Para Pablo, los dignos de los que hablamos arriba definitivamente obtendrán la vida eterna (Hechos 13:46). Antes, el Señor Jesús había dicho bien claro que el siglo venidero, o también llamado “el mundo venidero”, es la era de la vida eterna de los redimidos. Por lo tanto, si bien tenemos POR LA FE la vida eterna prometida, ésta no se obtendrá sino sólo cuando hayamos VENCIDO, y por supuesto, cuando se inaugure la era venidera, o el mundo venidero de la justicia y de la paz con la parusía del Rey. Cualquiera que diga que ya tiene la vida eterna inherentemente o por su conversión, debe recordar lo que Jesús dijo en Marcos 10:30: “Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna”.

En Hebreos el escritor escribe del “siglo venidero” como que tiene “poderes” (Hebreos 6:5). También él usa la locución “el mundo venidero” (Hebreos 2:5), y además, “los bienes venideros” (Hebreos 9:11; 10:1). Así que nuevamente la vida eterna es considerada como parte de esos “poderes” o bienes del mundo o siglo venidero.

La gloria: otro de los poderes del Siglo Venidero

Pablo le describe claramente a Timoteo de que hay dos vidas: la presente y la venidera. Estas son sus palabras: “porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la VENIDERA”.

El apóstol Pablo cuando les escribió a los creyentes de Roma, les dijo: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del TIEMPO PRESENTE no son comparables con LA GLORIA VENIDERA (DEL TIEMPO VENIDERO) que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18). Nótese que Pablo ubica nuestra futura gloria, no para ahora, sino para la VIDA VENIDERA, una gloria que el apóstol lo relaciona con el reino de Dios en 1 Tes. 2:12, verso que dice: “Y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su REINO Y GLORIA”.

La importancia del Evangelio del Reino

Sin duda el evangelio de Cristo nos ofrece poderes venideros que incluyen la vida eterna o la gloria en el reino de Dios. Esto es obtener Majestad, autoridad, naturaleza divina, e inmortalidad. Esto significa reflejar la misma imagen y semejanza de Dios que tuvo la primera pareja humana en el principio, antes de su caída, cuando se Dios les otorgó dominio y poder, y una vida sin fin (aunque condicional) sobre todo lo creado en el Edén.

El mensaje del reino es el mensaje de la restauración de todas las cosas que se estropearon por el pecado o la caída, y volver a la tierra a su estado inicial para el cual fue creada. Esto es reconstruir lo que el diablo y sus huestes estropearon al rebelarse contra Dios y querer ser los nuevos amos del mundo, viviendo a espaldas de Dios y de Sus santas leyes. El diablo finalmente resultará ser el perdedor, y el Señor saldrá victorioso, y será servido y alabado por todos aquellos que pertenecen al lado de la luz y no de las tinieblas.

El evangelio del reino promueve un mensaje de esperanza y salvación para el mundo entero, pues es una muy buena noticia de que no todo está perdido en nuestra tierra, ni que todo será destruido finalmente por la mano del hombre. Hay, pues, esperanza aún para sobrevivir a un “cosmocidio”, a una devastación nuclear o climática que cada día pende sobre nosotros como una eterna espada de Damocles. Predicar otra esperanza diferente que promueve escapar de esta tierra a otro sitio, planeta o dimensión, es como reconocer implícitamente que el diablo venció y que el mundo finalmente no pudo ser habitado por los humanos tal como Dios se lo propuso desde que creó la tierra y sus habitantes. Recordemos que Dios no creó la tierra en vano, sino para ser habitada la formó, y este plan de Dios aún no ha sido cambiado, pues dice Proverbios 2:21: “Porque los rectos habitarán la tierra, Y los perfectos PERMANECERÁN en ella”.

El Reino de Dios es el gobierno de Dios a través de Su Hijo, el Mesías, el Rey prometido, Su Majestad real, el Hijo del Hombre. Y no es un reino “en el corazón de los creyentes”, ni un “reino eclesiástico” que es gobernando por un clero corrupto. Es, en realidad, un reino restaurado como existía en un comienzo cuando Dios levantó al rey David para ser su representante para su pueblo elegido, a quien les dio sus pactos, leyes, y promesas.

¿Qué espera el Señor de los hombres?

Lo que Dios pretende hacer saber a través de su verdadero mensajero o enviado, el Señor Jesucristo, es que el mundo tiene esperanza, y que esa esperanza está precisamente y finalmente en la restauración de todas las cosas, especialmente, el Reino de Dios en la tierra. El mismo Señor Jesucristo fue del todo claro al revelarnos una verdad que muchos cristianos increíblemente aún ignoran, y esa verdad es que el fue enviado al mundo para que seamos salvos creyendo en y a Jesucristo (Juan 3:16). ¿y qué cosa hay que creerle a Jesucristo?¿Acaso que él es Dios y que nos quiere llevar al cielo si somos “buenos”? ¡¡¡No!!! El dijo que fue enviado por su Padre para revelar al mundo un mensaje que nos puede salvar si es que lo creemos por fe. Este mensaje él lo llamó de manera muy clara como “el evangelio del reino de Dios”. Dice Lucas 4:43, así: “Y él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios, PORQUE PARA ESTO HE SIDO ENVIADO”

Desafortunadamente, una gran mayoría de cristianos han ignorado este texto bíblico de Lucas 4:43, o no le han prestado la debida atención cuando por casualidad lo han leído. Sólo vaya usted a cualquier iglesia y haga su propia encuesta, preguntando a los feligreses algo así como: ¿Para qué fue enviado Dios al mundo?, y la mayoría, sino todos, le responderán cualquier cosa menos que Jesús fue enviado a predicar el Reino de Dios. ¡Simplemente es asombrosa esta ignorancia generalizada entre católicos y protestantes por igual!

Algunos me podrán decir, ¿pero apologista, por qué te la pasas hablando casi siempre del reino de Dios habiendo otros temas más importantes e interesantes que discutir. Y yo les respondo: “Porque sencillamente el evangelio del reino es el único evangelio salvador que Cristo presentó a sus contemporáneos, y es el único mensaje que quiere que sus seguidores prediquen a tiempo y fuera de tiempo”…en realidad en todo momento hasta el fin del siglo (Mateo 24:14). El desea que insistamos en esta Buena Nueva que tiene poder para salvar al potencial creyente si es que llega a entenderlo, aceptarlo y predicarlo de corazón hasta el fin (Romanos 1:16; Gál. 1:6-9).

Imitando a Cristo tal como lo hacía Pablo

Por eso yo me siento muy preocupado cuando descubro que los diferentes “ministerios cristianos” presentan un evangelio que no hace mención del reino de Dios ni por casualidad. Y es preocupante porque esos ministerios que dicen difundir el evangelio predican un mensaje facilista y del agrado del oyente. Son evangelios que promueven la avaricia, el conformismo y la desidia. En realidad los más de los cristianos creen que con sólo ir a la iglesia y ser buenos individuos es suficiente para ganar el cielo, y no saben que todo cristiano debe ser un imitador de Cristo, así como lo era Pablo. Este apóstol estaba tan consciente de que imitaba fielmente a Jesús que pudo decir con plena confianza y seguridad: “Sed imitadores de mi, así como yo de Cristo” (1 Cor. 11:1). Pero Cristo no sólo era un hombre perfecto y bueno, cumplidor de las leyes divinas, SINO QUE TAMBIÉN ERA UN PREDICADOR VEHEMENTE Y TENAZ DEL REINO DE DIOS. Desde el comienzo de su ministerio hasta el final él se la pasó predicando y anunciando el reino de Dios con sus discípulos (Mr. 1:1.14,15-Hechos 1:3, Lucas 8:1,2; Lucas 9:1,2).

Y puesto que Pablo era un fiel imitador de Cristo, es de esperarse que él también predicaba insistentemente el reino de Dios a sus paisanos y a los gentiles en los distintos lugares, pueblos y países que visitaba. Y no nos equivocamos cuando leemos Los Hechos de los Apóstoles y sus epístolas, y verificamos que efectivamente él también predicaba el REINO DE DIOS, el mismo evangelio de Su Maestro…¡no otro! He aquí algunos pasajes:

Hechos 14:22: confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el REINO DE DIOS.

Hechos 19:8: Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del REINO DE DIOS.

Hechos 20:25: Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el REINO DE DIOS, verá más mi rostro.

Hechos 28:23: Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el REINO DE DIOS desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.

Hechos 28:31: predicando el REINO DE DIOS y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

1 Corintios 6:9: ¿No sabéis que los injustos no heredarán el REINO DE DIOS? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,

1 Corintios 6:10: ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el REINO DE DIOS.

1 Corintios 15:50: Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el REINO DE DIOS, ni la corrupción hereda la incorrupción.

Gálatas 5:21: envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el REINO DE DIOS.

2 Tesalonicenses 1:5: Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del REINO DE DIOS, por el cual asimismo padecéis.

El Reino de Dios es el fin del Reino del Diablo

Para cuando se inaugure el Reino restaurado de David en la tierra, el Dios del presente mundo o siglo será removido de su cargo, al ser depuesto por el Rey Mesías vencedor que lo tomará preso, lo encadenará, y lo pondrá en prisión, junto con todos sus secuaces angélicos que han estado gobernado este mundo malo o impío desde hace miles de años. La rebelión y el gobierno del mal serán finalmente erradicados de la tierra. Mientras tanto, este mundo seguirá yaciendo bajo el poder del maligno (1 Juan 5:19), y el diablo se pondrá cada vez más furioso al ver que sus días van llegando a su fin (1 Pedro 5:8). Esto explica el aumento de la maldad en todas sus formas estos postreros tiempos y el aumento de las doctrinas y filosofías demoníacas que tratan de distraer a los hombres hacia esperanzas ilusas como que seremos salvados por entidades o seres cósmicos o de otras dimensiones que son más avanzados que nosotros y que nos quieren ayudar a salir del marasmo en que se encuentra la humanidad. Sin duda el diablo sigue engañando al mundo entero con falsas expectativas y esperanzas que sólo conducirán a la decepción y a la perdición. Ya hace tiempo el apóstol Pablo nos advirtió de la macabra influencia de las fuerzas ocultas cuando escribió: “Porque no tenemos LUCHA contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Esto tiene sabor a extraterrestres que dejan ver en nuestras regiones celestes, o como dijera él también “el príncipe de la potestad DEL AIRE” (Efesios 2:2).

Hoy en día se habla de una serie de conspiraciones, muchas de las cuales parecen verosímiles, ya que todo parece indicar que esos complots giran en torno a fuerzas oscuras que operan en las esferas del poder mundial de manera subrepticia, solapada, y hasta malvada. En realidad no me sorprende nada, ya que sabemos que San Juan fue claro al decir que “todo el mundo yace bajo el poder del maligno” (1 Juan 5:19) y este maligno, según Jesús, es homicida desde el principio y el padre de la mentira (Juan 8:44). Este ser cósmico angélico puede incluso hacer portentos y maravillas para confundir, y lo hará aún más patente cuando se presente el Hombre de Pecado, el impostor, el anticristo, el mimo del Mesías… ¡y muchas caerán en el engaño porque ignoran las Escrituras!

Dice Pablo de este impostor venidero: “Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia” (2 Tes. 2:8-12).

¿Caerá usted en el engaño de este sátrapa que aparecerá en el mundo y no a la verdad que presenta la Biblia? Recuerde, el verdadero Libertador es el Señor Jesucristo, el cual gobernará el mundo con paz y seguridad por mil años. El no hará pacto con ningún líder religioso de la tierra, ni vendrá de algún lugar recóndito de la tierra o de otro planeta. El será el mismo hombre inmortal que ascendió al cielo desde el Monte de los Olivos, y que vendrá DESPUÉS de que este falso Mesías aparezca en el mundo, y descenderá del cielo mismo y con los ángeles de su poder, y vendrá a hacer juicio y justicia, y luego de haber limpiado la tierra de la mayoría de los impíos, inaugurará su reinado con los sobrevivientes, desde Jerusalén, con poder y gran gloria.

viernes, 3 de diciembre de 2010

¡LA SALVACIÓN NO LA PODEMOS PERDER PORQUE SENCILLAMENTE AÚN NO LA TENEMOS!

Por Ingº Mario A OlcColor del textoese (Apologista)

Mucho se discute hoy en los círculos cristianos si la salvación la podemos perder por algún pecado o error cometido en nuestro andar cristiano. Hay quienes dicen que “una vez salvos, siempre salvos”, como queriéndonos decir que una vez obtenida la salvación, nada ni nadie nos la podrá arrebatar. ¿Pero cuál es la verdad de la salvación? ¿Es acaso un don o regalo inmerecido que ya hemos obtenido en el mismo momento de nuestra conversión a Cristo, es decir, en el preciso instante en que hemos “recibido a Cristo en nuestros corazones”?

En primer término, todos los creyentes deben estar en condiciones de poder explicar con precisión lo que es la salvación. Por ejemplo, para muchos creyentes la salvación es poder recibir el perdón de todos sus delitos y pecados cometidos en el pasado, aceptando, por la fe, la expiación de Jesucristo a favor de ellos en la cruz. De este modo, creen ellos, que se restauraría su relación con Dios como Padre para llegar a ser un heredero seguro de la gloria y la vida eterna en el cielo. ¿Pero es del todo cierto esta idea?

La Salvación tiene que ver con el mensaje del Reino de Dios

Si uno se detiene con cuidado a escudriñar las Escrituras, encontrará que la salvación gira siempre alrededor de algo que la Biblia llama “el Reino de Dios”. En Hechos 28:23-31, leemos lo siguiente sobre el ministerio de Pablo:

“Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían. Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo: Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis; Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos han cerrado, Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane. Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán. Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento”.

Tomen nota que aquí el apóstol Pablo les predicaba y anunciaba a los Judíos el reino de Dios, pero muchos de ellos se resistían a creer, razón por la cual Pablo se vuelve a los gentiles para darles este mismo mensaje del reino que él mismo llama “esta salvación de Dios”. Sí, mis amigos, Pablo consideró el mensaje del reino de Dios como “la salvación de Dios” para los que creen. De modo que si hablamos de salvación, no podemos omitir el mensaje central del reino, que es precisamente el evangelio salvador (Marcos 1:1,14,15; Lucas 4:43; Romanos 1:16). Pero muchos que se llaman hoy “cristianos” creen que la salvación es cualquier cosa menos el reino de Dios. Este es un grave error que me veo forzado a corregir con el auxilio de la Palabra de Dios.

El Joven rico y Jesucristo

Otro suceso registrado en las Escrituras que nos relaciona la salvación con el Reino de Dios está en la entrevista entre el joven rico y Jesucristo. Veamos lo que dice el el “evangelio” de Mateo 19:16-25:

“Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?”

Aquí, en este encuentro entre el joven rico y Jesús, vemos que el reino de Dios está íntimamente relacionado con la salvación y viceversa. Observen las locuciones en negritas. El joven rico difícilmente entraría al reino porque más importancia tenía para él sus riquezas que la vida eterna que quería ganar. Esto provocó la pregunta oportuna de los discípulos: “¿Quién, pues, podrá ser salvo?”. Es decir, en la mente de los primeros cristianos, entrar en el reino de Dios equivalía a la misma salvación.

Es imposible, por tanto, pretender conducir a alguno a la salvación sin antes aleccionarle al potencial converso sobre todo lo relacionado con el reino de Dios. Desconocer el reino de Dios es desconocer la salvación misma; es, en buena cuenta, ignorar todo el plan de salvación de Dios para el género humano.

Lo indiscutible de la misión de Cristo es que él se la pasó durante todo su ministerio predicando y enseñando el evangelio del reino de Dios y llamando a la gente a creerlo (Mr.1:14), a pedirlo (Mat.6:10), a buscarlo (Mateo 6:33), y hasta anunciarlo (Lc. 9:6) por todo el mundo (Mateo 24:14).

Siguiendo las pisadas de Cristo

El cristiano está llamado a seguir las mismas pisadas de Jesucristo, ya que Pedro dijo: “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus PISADAS” (1 Pedro 2:21). Sin duda estas “pisadas” incluyen la predicación del mismo mensaje que él predicó a sus paisanos, es decir, el evangelio acerca del reino de Dios. Sin embargo, es muy sorprendente que los más de los predicadores que aparecen en las tarimas evangélicas, poco o nada hablan sobre el reino de Dios, y cuando lo hacen, lo explican de una forma tan tergiversada, que si Cristo estuviera entre nosotros, simplemente los reprendería con ira.

La profecía de Isaías 52:7

Es interesante leer Isaías 52:7, donde dice: “¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina! Aquí hay una proclama de buenas nuevas de la paz, que se relaciona con la salvación, con Sión, y con el reinado de Dios.

Comentario bíblico del Antiguo Testamento de Keil y Delitzsch de Isaías 52:7-10 es como sigue:

Se regocija en la salvación que se está llevando a cabo. El profeta ve en el espíritu, cómo la noticia de la redención, por la caída de Babilonia, que es equivalente a la dimisión de los prisioneros, da el golpe de gracia, son llevados a las montañas de Judá a Jerusalén. “¡Qué hermoso son sobre los montes los pies de los que traen buenas nuevas, que anuncia la paz, que traen buenas nuevas del bien, que pregona la salvación, que dice a Sión: Tu Dios reina!”

Las palabras son dirigidas a Jerusalén, por consiguiente, las montañas son las de la Tierra Santa, y especialmente los del norte de Jerusalén. Mebhassēr es colectivo (como en el pasaje principal, Nahum 2:1; cf, Isaías 41:27; Salmo 68:12), “el que trae la buena nueva a Jerusalén.” La exclamación “qué hermoso” no se refiere al encantador sonido de sus pasos, sino a la apariencia encantadora presentada por sus pies, que brotan de las montañas con toda la rapidez de las gacelas (Sol 2:17; Sol 8:14). Sus pies se ven como si tuvieran alas, porque son los mensajeros de buenas nuevas de alegría.

Las gozosas noticias que se dejan indefinidamente en mebhassēr, son después más concretamente descritas como una proclamación de paz, salvación, bien, y también contiene el anuncio de “tu Dios reina”, es decir, se ha levantado a un dominio real justo, o se ha apoderado del gobierno (מלך en un sentido histórico incoativos, como en los salmos teocráticos que comienzan con la misma consigna, o como ἐβασιλευσε en Apocalipsis 19:6, cf., Apocalipsis 11:17). Hasta ese momento, cuando su pueblo se encontraban en cautiverio, él parecía haber perdido su dominio (Isaías 63:19), pero ahora ha ascendido al trono como un Redentor con mayor gloria que nunca antes (Isaías 24:23).

El evangelio de los mensajeros veloces, por lo tanto, es el evangelio del reino de Dios que está a la mano, y la aplicación con la que el apóstol hace de este pasaje de Isaías en Romanos 10:15, se justifica por el hecho de que el profeta vio la redención final y universal, como si estuviera en combinación con el cierre de la cautividad.

Así que aquí tenemos un ejemplo de un anuncio del evangelio o buenas noticias del reino de Dios, el cual no sólo anuncia la liberación, el bien y la paz, sino la salvación de los que son su pueblo. Definitivamente anunciar el reino de Dios es anunciar la salvación de Dios.

En el Salmo 85:4,9, hablando de la restauración de Israel, y por ende, del reino, el salmista dice: “Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación, Y haz cesar tu ira de sobre nosotros. Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, Para que habite la gloria en nuestra tierra”.

La salvación viene de los Judíos

En Juan 4:22, Jesús dice: “…la salvación viene de los Judíos Εκ των Ιουδαιων εστιν”. Con esto él no sólo afirmaba que de los Judíos nacería el salvador de los hombres, sino también el Mesías de Israel que restauraría y reinaría en el reino de David (Hechos 1:3,6,7). Por eso para Pablo, la predicación del reino mesiánico era equivalente a la salvación de Dios (ver Hechos 28:28-31).

Pablo, el Reino, y los Judíos

En Hechos 13:26-33 Pablo predica sobre esta salvación vinculada con el reinado del Mesías, así: “Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación. Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle. Y sin hallar en él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase. Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. Mas Dios le levantó de los muertos. Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo. Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy”.

En estos versos Pablo aparece predicando la palabra de “esta salvación” a sus paisanos, la cual él equipara con el anuncio de “aquella promesa hecha a los padres”, la cual se cumplió en la resurrección de Cristo, al ser “engendrado como Hijo de Dios”, el Señor y Cristo, el heredero del trono del reino de David. Es decir, la victoriosa resurrección de Cristo sería su exaltación hasta lo Sumo para ser el rey del reino de Dios, y siendo sentado a la diestra del Padre, espera volver y restaurar el reino a Israel (Hechos 2:29—36).

Así que estamos viendo que el asunto de nuestra la salvación está estrechamente relacionado con nuestra participación en el reino del Mesías, el engendrado Hijo de Dios que a su debido momento tomará el trono de David en Jerusalén y procederá a restaurar todas las cosas (Hechos 3:19-21). El que no logre entrar en este reino no podrá ser salvo eternamente.

No hay salvación sin gloria eterna

El apóstol Pablo relaciona la salvación con la obtención de la gloria eterna, con estas palabras: “Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la SALVACIÓN que es en Cristo Jesús con GLORIA ETERNA” (2 Tim 2:10). Pero el hecho de que la gloria eterna será sólo obtenida en la segunda venida de Cristo, cuando el Señor proceda a resucitarnos o a transformarnos para entrar en su reino, es prueba suficiente de que la salvación eterna es aún futura (ver Rom. 8:18, Col. 3:4; 1 Tes. 2:12; Heb. 2:10; 1 Pedro 5:4).

Empecemos a creer en este mensaje o evangelio del reino para poder tener la oportunidad de participar de él con vida inmortal.

Y para aquellos que creen que ya son salvos, les recuerdo ver los siguientes pasajes del Nuevo Testamento:

Hebreos 9:28:

“Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan“.

1 Pedro 1:5:

“Que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero“.

Para una mayor información de lo que es el reino de Dios, vayan a mi blog siguiente:

http://www.eladaliddelaverdad.over-blog.es/

viernes, 12 de noviembre de 2010

¿QUE ES EL EVANGELIO? O ¿CUAL ES EL EVANGELIO? PT. II

Es hora de que usted, eColor del textostimado amigo, conozco el mensaje de Cristo que le traerá esperanza y salvación. No se pierda este video (Parte 1 y 2)

lunes, 9 de agosto de 2010

EL GRAN PREDICADOR JOHN MACARTHUR NO TIENE IDEA DE LO QUE ES EL EVANGELIO


El gran maestro y teólogo Estadounidense, John Macarthur, no tiene ni la más mínima idea de lo que es el evangelio verdadero. Note usted que para nada menciona el evangelio del reino en la entrevista, y más bien dice que el evangelio es simplemente ‘que Jesús vino a sacarnos del infierno’ (¿?). ¡Pero si Jesús no empezó hablando del infierno, o que vino para sacarnos de ese lugar, sino más bien de algo que el llamó ”el reino”… ¡Ah, y a este reino él lo llamó “el evangelio”! Sin duda MacArthur dice algunas verdades, pero el error generalmente viene empaquetado con grandes verdades.

Creo, sin embargo, que Dios mandó a Jesús para trasladarnos de las tinieblas al reino de su amado Hijo (Col.1:13), si es que realmente creemos en ese reino como el evangelio salvador (Marcos 1:14,15).

Note, finalmente, que en el video MacArthur menciona Lucas 9 , donde se habla de aquel hombre que quería seguir a Cristo, pero antes le pide a Jesús ir a su casa para despedirse de su familia, y traer dinero…pero Jesús, dice Mac Arthur, no le aprueba esa actitud. Sin embargo, lo que MacArthur no dice es que a ese mismo hombre el Señor Jesús le dijo esto, textualmente: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, Y ANUNCIA EL REINO DE DIOS (Lc. 9:60). ¿Por qué omite esto el Sr. MacArthur?¿Por qué tanta animadversión para con el reino de Dios, el verdadero evangelio salvador? Realmente el diablo sigue engañando a los predicadores, incluso a los más destacados, piadosos y educados.

Quiero dejar bien en claro que yo jamás me opondré a que se predique a Cristo, y a éste, crucificado, pues es crucial predicarlo insistentemente por buenas razones (1 Cor.15). Y es que este asunto de la muerte y resurrección de nuestro Señor son ”Buenas Noticias”, y como tal, una parte importante del evangelio salvador JUNTO CON EL ANUNCIO ORIGINAL DEL EVANGELIO o BUENAS NOTICIAS DEL REINO (Lucas 4:43). Y decimos que hay buenas razones para predicar la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, porque sin estos eventos extraordinarios sería imposible que el evangelio del reino se cristalice algún día. Recordemos que si Cristo no hubiera muerto y resucitado glorioso, VANA SERÍA NUESTRA ESPERANZA DE PODER RESUCITAR Y SER PARTE DE SU REINO VENIDERO DE JUSTICIA, el cual requiere que dejemos de ser de “carne y sangre” para entrar en él (Lea todo 1 Cor. 15). Esto no lo entienden la mayoría de predicadores de hoy…¡a pesar de que la Biblia es muy clara al respecto!


viernes, 6 de agosto de 2010

¿POR QUÉ INSISTO EN EL REINO DE DIOS COMO EL EVANGELIO DE CRISTO?


Por Ingº Mario A Olcese

“Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:20).

Estimados amigos, algunos de ustedes me preguntan con inquietud, lo siguiente: ¿por qué gastas mucho tiempo precioso hablando del reino de Dios en tu blog, habiendo tantos otros temas interesantes e importantes que se pueden tratar? Y yo les respondo: ¡Porque este mensaje del reino es salvador para todo aquel que lo recibe y lo cree con fe! Sin embargo, es de reconocimiento general de que este blog trata de muy diversos temas, siendo el principal, el evangelio del reino de Dios. Hasta el momento tenemos publicados un montón de temas surtidos que ya casi llegan a los 4,800…¡y siguen en aumento!, pero siempre hacemos hincapié en el evangelio del reino, porque éste es precisamente el mensaje que Jesús espera que sus verdaderos seguidores difundan y que los perdidos crean para su salvación eterna (Mateo 24:14; Lucas 9:60-62; Mateo 6:33).

Creemos que muchas noticias nos pueden traer alegrías, como el nacimiento de nuestro primogénito, un buen aumento de sueldo, un bonito regalo anhelado, la recuperación de la salud de un ser querido, un premio a la excelencia, etc. Sin embargo, la noticia más extraordinaria que uno puede recibir es aquella que propone que uno puede volver a vivir, ser inmortal, y encontrarse personalmente con el Señor Jesucristo y ser un gobernante de su reino en un mundo justo y recto donde todo será armonía y felicidad. Estas sí son, en realidad, muy buenas noticias…¡las mejores que uno pueda escuchar, y que producen un genuino gozo duradero en esta vida pasajera!

Desgraciadamente, muchos aún piensan que nosotros somos muy literales cuando tomamos las promesas del reino de Jesús como un asunto de gobierno, de regir el mundo, de tener autoridad sobre las naciones. Estas personas prefieren tomar de una manera alegórica el mensaje del reino, como que si éste se tratase de un “reinado de Cristo en el corazón de cada creyente”. Esto último suena muy bonito y romántico para la mayoría de los cristianos, y por esto ellos se sienten inclinados a aceptar este tipo de interpretación del reino que sabe más “espiritual” o “celestial”. Para estos cristianos el reino que propugnamos con mucho entusiasmo sabe a Antiguo Testamento, a promesas judías, y por tanto, supuestamente obsoletas para la iglesia. Ellos suponen que el Nuevo Testamento presenta otro enfoque del reino que los Judíos no entendieron y rechazaron, y que motivó que Dios los descartara de sus pactos. Esta creencia, no obstante, es injustificable y sin asidero bíblico, puesto que Pablo escribió que Jesús vino a los suyos para confirmar las promesas hechas a los padres (Abraham, Isaac y Jacob…) Romanos 15:8.

Ahora bien, es cierto que el mundo se va derrumbando de a pedazos por el caos reinante, y es comprensible que por el desconcierto generalizado, sumado al temor y la inseguridad que éste revoltijo está ocasionando en la gente, los impela a buscar “escapar” a otro mundo o esfera para así evadir las atroces calamidades que se nos avecinan. ¿Y qué mejor propuesta que aquella que nos pueda ofrecer “volar al cielo” o a “otra dimensión” para estar con Dios, si somos “buenos”? Por eso, cuando les predicamos a nuestras visitas que los “mansos heredarán la tierra”(Mateo 5:5), ellas casi inmediatamente se sienten muy poco animadas a escucharnos o a creernos, porque sencillamente ya no sienten gusto o deseos de residir en una tierra como ésta. Sí, es comprensible, pero si les proponemos una tierra nueva donde sólo morará la justicia, el punto de vista puede cambiar radicalmente. En realidad la tierra es muy hermosa y Dios la diseñó y preparó para que la habitemos con alegría, salud, prosperidad y longevidad. De hecho, después de que Dios terminó de hacerla, vio que todo era bueno en gran manera (Génesis 1:31).

Así que si Dios creó la tierra para ser habitada por los hombres, y que para ello hizo todo bueno en gran manera, ¿podría ahora Él darse por vencido y trasladar a los hombres justos al cielo, o a otra dimensión, sólo porque malos hombres la están destruyendo? ¿No sería más sabio sacar a los que la destruyen para así restaurar todas las cosas como al comienzo? ¡Creo que sí! De hecho, en Apocalipsis 11:18 se nos dice que el Señor destruirá a todos aquellos que están destruyendo su creación, para hacer nuevas todas las cosas (Hechos 3:19-21; Apo. 21:5).

Estas si son buenas noticias para la humanidad, el evangelio de Dios proclamado por Su Hijo Jesucristo al mundo (Lucas 4:43) y extendido después por sus seguidores verdaderos y obedientes (Lucas 8:1,2; 9:1,2; Hechos 8:12; Hechos 19:5; Hechos 20:25; 28:23,30,31; Mateo 24:14). Este es el único evangelio salvador…¡no hay otro! (Romanos 1:16; Gál 1:6.9). Es por eso mi insistencia por darlo a conocer a medio mundo, por decirlo de alguna manera, pues sé que la fe en Cristo y en su reino venidero de justicia, no sólo le puede dar esperanza a la humanidad, sino también la salvación (Lea con cuidado Mateo 19:16-25). Sí, el mundo tiene esperanza con el evangelio del reino…¡pero no algún otro que es fraudulento y que conduce a la perdición! Sinceramente espero haberme explicado con meridiana claridad.

Finalmente: ¿aceptará el evangelio original del reino de Dios, o se quedará con algún otro que escuchó por allí en alguna iglesia “cristiana”? ¡Usted decide finalmente!

jueves, 28 de enero de 2010

LA PROMESA DE UN TRONO


Tdo. por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Una vez que el rey David conquistó Jerusalén, la estableció como la capital de Israel, y él había construido su propia casa, él vino a hacerse la pregunta, “¿Si estoy viviendo en una casa de cedro, ¿por qué el arca del pacto de Yahvé habita en una tienda de campaña?” David propuso a Natán, el profeta, construir una casa para Dios, un templo. En primer lugar, y sin consultar a su Dios, Natán autorizó la idea, diciendo: “Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo.” Pero, esa noche vino la palabra de Dios a Natán explicando cómo Yahvé se sentía acerca de esta propuesta. En primer lugar, Dios dijo que David no construiría una casa para él. Él nunca se ha quejado habitar en una tienda de campaña ni ha pedido alguna tener una casa de cedro. Entonces, mientras Dios continuaba, algunas inmensas promesas fueron dichas sobre David y sus descendientes:

1 Crónicas 17.7-15

7 “Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he cortado a todos tus enemigos de delante de ti, y te haré gran nombre, como el nombre de los grandes en la tierra. Asimismo he dispuesto lugar para mi pueblo Israel, y lo he plantado para que habite en él y no sea más removido; ni los hijos de iniquidad lo consumirán más, como antes, y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel; mas humillaré a todos tus enemigos. Te hago saber, además, que Jehová te edificará casa. Y cuando tus días sean cumplidos para irte con tus padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino. El me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. Yo le seré por padre, y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti; sino que lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre. Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.

Ahora, pues, por lo que se le dice a mi siervo David:” Así ha dicho Jehová de los ejércitos, “Yo te tomé del prado, de detrás de las ovejas, para ser líder de mi pueblo Israel. 8 “He estado contigo en dondequiera que se han ido, y han cortado todos tus enemigos de delante de vosotros, y os haré un nombre como el nombre de los grandes que están en la tierra. 9 “Voy a nombrar a un lugar a mi pueblo Israel, y los plantaré, para que habite en su propio lugar y no moverse de nuevo, y los malos no será un desperdicio de ellos nunca más como antes, 10 desde el día que yo jueces de la orden de ser sobre mi pueblo Israel. Y voy a someter a todos sus enemigos. Por otra parte, te digo que el Señor va a construir una casa para usted. 11 “Cuando tus días sean cumplidos que usted debe ir a estar con tus padres, que creará uno de tu descendencia después de ti, que será de sus hijos, y voy a establecer su reino. 12 “Él edificará una casa para mí, y yo estableceré su trono para siempre. 13 “yo seré su padre y él será mi hijo, y no voy a tomar mi misericordia fuera de él, como la quité de aquel que fue antes que tú. 14 “Pero yo lo confirmaré en mi casa y en mi reino para siempre, y su trono será establecido para siempre ‘”. “15 De acuerdo con todas estas palabras y de acuerdo a toda esta visión, así habló Natán a David.

Dios dice que en lugar que David le construya a Él una casa, Él va a construir una para David. Este es un juego de palabras porque la palabra “casa” también se puede aplicar a un edificio literal o una dinastía de familia. Dios aquí las promete a David establecer sus descendientes como una dinastía duradera ante él (a diferencia de Saúl, su predecesor, que no llegó a durar en el reino, incluso para una generación). Luego, cuando David finalmente muere, Dios establecerá el reino de uno de sus descendientes (de entre sus hijos). Este hijo va a construir una casa para Dios (es decir, el templo) y su trono será establecido para siempre. Él será el hijo de Dios, y Dios será su Padre. Él será instalado en la casa de Dios y en el reino de Dios para siempre.

A primera vista, esta profecía acerca del descendiente de David sin duda parece ser Salomón (el hijo de David, quien construyó el templo). Sin embargo, hay un hijo mayor a quien esta profecía también se aplica, al menos según el ángel Gabriel. Aproximadamente un milenio después de esta profecía Gabriel fue enviado a una virgen llamada María con las siguientes palabras:

Lucas 1,31-35

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”.

Tenga en cuenta los paralelismos entre estas dos secciones. Jesús será grande, y será el hijo de Dios. Él tendrá el trono de David, y él reinará sobre Jacob (Israel) para siempre, y su reino no tendrá fin. Gabriel está diciendo claramente que Jesús es el último en quien la profecía sería finalmente cumplida, la cual se había anunciado mucho tiempo antes a David por el profeta de Dios, Natán. Por supuesto, hay muchas otras referencias y pocos ecos de esta profecía entre estos dos (como en Isaías y Jeremías, y los Salmos), pero estos dos son los dos extremos de la promesa del trono de Dios. En Jesús, la dinastía de David encuentra su último rey, y este Mesías, el ungido, reinará para siempre!

Otra Escritura que recoge este tema se puede encontrar en el Salmo segundo. Este salmo mesiánico habla de los reyes de la tierra que conspiran juntos contra el Señor y su Mesías para separarlos. Dios se ríe, se burla de ellos, y luego pronuncia un oráculo acerca de su ungido.

Salmo 2,6

“Pero en cuanto a mí, yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte.”

Dios dice que ha instalado a su rey en Jerusalén. Esto, por supuesto, podría ser una referencia a cualquier rey davídico (incluido el propio David), pero el salmo sigue cambiando a la voz del rey de Dios mismo que dice:

Salmo 2.7-9

Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás.”

El decreto de Yahvé es que este rey en Sión es su Hijo, el que ha engendrado. A este rey se le dice que pida a Dios y seguramente Él le dará las naciones hasta los confines de la tierra como su posesión. Este Mesías regirá con vara de hierro y los romperá como una olla de barro. Entonces, el salmo cambia de oradores para el salmista que da una palabra de advertencia a los reyes de la tierra.

Salmo 2.10-12

Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; Admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, alegraos con temblor. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino; Pues se inflama de pronto su ira.Bienaventurados todos los que en él confían.

Los reyes harían mejor en repensar sus planes. Ellos deben adorar a Yahvé y hacer un homenaje a su Hijo. Si no lo hacen, seguramente morirán cuando se encienda la ira del Hijo. Aun así, los que toman el consejo del salmista serán bendecidos, porque el mismo que gobernará el mundo con una vara de hierro sirve de refugio a los que están dispuestos a refugiarse en él.

Ahora, de nuevo, como la profecía anterior, en 1 Crónicas 17, esta profecía parece un poco confusa y puede ser aplicable a David, Salomón, Ezequías, Josías, o incluso el Mesías final (especialmente una vez que nos damos cuenta de que los verbos de tiempo pasado pueden estar hablando de un acontecimiento futuro). Pero, de nuevo el Nuevo Testamento (NT) arroja luz sobre este oráculo de manera que se puede obtener claridad. El NT cita el Salmo 2,7 tres veces y lo aplica a Jesús cada vez (Hechos 13,33; Hb 1,5; 5,5). Además, el anuncio de Gabriel, antes citado, utiliza claramente el lenguaje “hijo de Dios” en referencia a la generación del niño en el vientre de María (Lc 1,35, también vea Mateo 1.18-20). Y por último, hay tres referencias en el Nuevo Testamento para el que gobernaría con una vara de hierro (Salmo 2,9) en Apocalipsis 2,27; 12,5; 19.15. Es, sin duda, que los primeros cristianos leyeron el Salmo 2, como el destino de Jesús, el que ellos creían que era el Mesías. De hecho, hay un texto del Nuevo Testamento que reúne dos de estas profecías (1 Crónicas 17 y el Salmo 2) y se aplica luego a Jesús:

Hebreos 1,5

Por cuál de los ángeles dijo Dios jamás: “Tú eres mi Hijo, hoy te he engendrado”? Y de nuevo, “Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo”?

El contexto de este verso es que el autor de Hebreos está demostrando que el hijo de Dios (Jesús) es superior a los ángeles porque los ángeles no se les dio estas promesas. La primera cita, “Tú eres mi hijo…”, es el Salmo 2.7 y la segunda cita: “Voy a ser padre …”, es de 1 Crónicas 17.13 (o 2 Sam 7,14 el pasaje paralelo). En Jesús de Nazaret, el Hijo verdadero de Dios, se reúnen dos de estas profecías del reino.

Sin embargo, todavía hay un importante conjunto de preguntas que necesitan ser hechas: “¿Cuándo realmente Jesús realmente regirá a las naciones con una vara de hierro? ¿Cuándo se sienta en el trono de David en Sión (Jerusalén)? ¿Cuándo se heredan los confines de la tierra como su posesión? ¿Cuándo se ha de establecer el reino de Dios para siempre? “La respuesta es que iba a hacer estas cosas- cumpliría su destino-en su venida. Cuando Jesús venga en gloria él cumplirá todas estas profecías y marcará el comienzo de la era mesiánica. En la famosa profecía de las ovejas y las cabras, podemos ver como será su venida. Por último, se sentará en su trono y juzgará al mundo con justicia!

Mateo 25.31-34, 41, 46

31 “Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. 32 “Todas las naciones serán reunidas delante de él, y él separará a los unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras; 33 Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34 “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo … 41″ Entonces dirá también a los de su izquierda, «Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que se ha preparado para el diablo y sus ángeles … 46″ irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. “

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domingo, 22 de noviembre de 2009

LA PROMESA DEL REINO DE DIOS




Amigos que visitan este precioso blog, el regreso de Cristo se traducirá en el establecimiento de su reino sobre la tierra. Cuando Cristo gobierne como Rey de reyes, las esperanzas de la humanidad se realizarán. Cristo tiene el derecho a gobernar este planeta como Rey de reyes, porque Él es el Hijo de Dios. Él tiene el derecho a sentarse en el trono de David y a gobernar sobre Israel, porque Él es el Hijo de David.
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El Reino redentor de Dios tuvo su origen principal en sus promesas hechas a Abraham y su familia. La nación, Israel, era el reino de Dios en la tierra durante la época del Antiguo Testamento. Debido a la maldad de Israel, el reino de Dios fue revocado y suspendido hasta que el verdadero rey, Cristo Jesús, deba venir. Durante su ministerio terrenal, Jesús se presentó a Israel como su rey, pero fue rechazado y fue crucificado. El reino de Dios sobre Israel se restablecerá cuando Cristo regrese y se siente sobre el trono de David. En el reino de la redención, Israel constituye una esfera especial de la gobernación de Dios. “Ahora, pues, si obedeciereis a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis un tesoro peculiar en mí sobre todos los pueblos; porque toda la tierra es mía, y vosotros seréis para mí un reino de sacerdotes, y un nación santa “(Éxodo 19:5, 6). David dijo: “Él ha elegido a mi hijo Salomón para sentarse en el trono del reino del Señor sobre Israel” (1 Crónicas. 28:5).
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Israel se convirtió en una nación y un reino bajo el liderazgo de Moisés. El reino de Israel fue una teocracia. Dios fue rey sobre la nación a través de los jueces. Durante los días de Samuel, el último de los jueces, Israel rechazó la teocracia y exigió un reino terrenal para que gobernase sobre ellos. (1 Sam. 8:5-22.) Saúl fue seleccionado por Israel para ser rey. (I Sam. 10, 11:15, 12:1.) Debido a la desobediencia de Saúl, Dios rechazó a Saúl como rey (I Sam. 13:13, 14) y eligió a David como su rey (1 Sam. 16:1-13 , Hechos 13:17-22).
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1.- Alianza de Dios con David. Dios, que no puede mentir, prometió a David una simiente eterna, un trono eterno, y un reino eterno. Su simiente dominaría sobre el reino de Israel para siempre. Este pacto fue confirmado y repetido a Salomón, hijo de David. (1 Crónicas. 22:8-10, 2 Cron. 7:17, 18.)
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Samuel 7:12-16 Tu trono permanecerá para siempre
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1 Crónicas 17:7-14 Estableceré su trono para siempreSalmo 89:3, 4, 27-37 La simiente de David y el tronoSalmo 132:11, 12 hijos de David se sentarán en su trono Jeremías 33:15-26 pacto con David determinadosJeremías 23:5, 6 a David renuevo justoIsaías 11:1-12 tronco de Jesé, y un Poder
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El pacto de Dios con David es eterno porque la Palabra de Dios es segura. “Así ha dicho Jehová: Si pudiereis invalidar mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de tal manera que no haya día ni noche a su tiempo, podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono. ” (Jer. 33:20, 21).
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2. El Reino fue temporalmente suspendido. Durante muchos siglos, la dinastía de David reinó en Jerusalén sobre Israel. La mayoría de los gobernantes que se sentó en el trono de David, sin embargo, eran malos. Ellos siguieron a la nación en desobedecer a Dios y adorar a los ídolos. En castigo por la desobediencia, Dios permitió que Babilonia se llevara a Israel en cautiverio. El reino fue suspendido temporalmente, el trono de David estaba vacío. “Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré.” (Ezequiel 21:25-27). El reino fue suspendido. El trono fue revocado hasta que uno deba venir cuyo derecho es ocupar el trono.
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3. Jesús, el descendiente de David. Jesús es aquel cuyo derecho es sentarse en el trono de David y gobernar Israel para siempre. Jesús es el Hijo de David y el Hijo de Dios. Jesús cumplirá el pacto eterno de Dios hecho con David. “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro …. Por el aumento de su gobierno y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre “(Isaías 9:6, 7). “Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo y el Señor Dios os dará el trono de David su padre y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin “(Lucas 1:32, 33).
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Jesús nació para ser rey (Juan 18:36, 37). Los sabios preguntaron: “¿Dónde está el nacido rey de los Judios?” (Mateo 2:2). Durante su ministerio terrenal, Jesús “pasó por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando la buena nueva del reino de Dios” (Lucas 8:1).El reveló su autoridad real en su mensaje y milagros. Sus milagros de curación y su resurrección fueron anticipaciones proféticas de las condiciones de futuro, cuando él reine como Rey. Él se ofreció a Israel como rey, pero Israel lo rechazó. (Juan 1:11; Mat. 23:37-39). Pilato dijo a los Judios, “He aquí tu Rey, pero ellos gritaban, ¡Fuera, fuera con él, crucificarlo. Pilato les dijo, deberé crucificar vuestro rey? Los principales sacerdotes respondieron: No tenemos más rey que el César “(Juan 19:14, 15).
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Poco antes de su ascensión, los discípulos preguntaron a Cristo resucitado, “Señor, ¿Restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6). El reino no iba a ser restaurado en ese momento. No sería restaurado hasta que la Edad de la Iglesia termine en el regreso de Cristo. Hoy, Cristo está sentado con el Padre en el trono del Padre. Jesús dijo: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apocalipsis 3:21). Jesús se sentará en su trono, el trono de David, cuando Él venga otra vez. “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en el trono de su gloria” (Mateo 25:31).
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4. El retorno Premilenial de Cristo. La Biblia enseña que la venida de Cristo precederá a la del Milenio, que vendrá personalmente antes del Milenio y establecerá su reino sobre la tierra. Como Rey de reyes, Él se sentará en su trono de gloria, y gobernará en la tierra con Jerusalén como su capital.
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La Biblia enseña que la resurrección de los cristianos se producirá antes del Milenio. Durante el milenio, los santos resucitados reinarán con Cristo sobre la tierra. “Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección, la segunda muerte no tiene poder, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20:6). “Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y nos has redimido para Dios con tu sangre, de todo linaje y lengua y pueblo, y de la nación, y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra “(Apocalipsis 5:9, 10). El primer texto, Apocalipsis 20:6, representa la duración, y el segundo texto, Apocalipsis 5:9, 10, explica la ubicación de futuro reinado de los creyentes con Cristo. El primer texto dice cuánto tiempo, el segundo texto dice dónde. Los cristianos reinarán con Cristo mil años sobre la tierra. Puesto que la resurrección de los cristianos se producirá cuando Jesús venga, la venida de nuestro Señor debe preceder a la del Milenio.
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El reino de Cristo no se establecerá hasta que vuelva. Jesús enseñó la parábola del hombre noble a los discípulos “porque ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente” (Lucas 19:11). Jesús se imaginaba a sí mismo como el hombre noble que va en “un país lejano”, para recibir un reino y volver” (Lucas 19:12). Jesús subió al cielo para recibir su reino de su Padre(Lucas 1:32, 33; Dan. 7:13, 14.) El reino de Cristo será inaugurado cuando él regrese. (Lucas 19:15). Cristo no está sentado en su propio trono en la actualidad. Hoy, él está sentado con Dios en el trono de Dios. “Yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono” (Apocalipsis 3:21). Jesús se sentará en su trono de gloria cuando él regrese. “Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en el trono de su gloria” (Mateo 25:31). El Reino de Cristo está vinculado con su venida. (2 Tim. 4:1.)
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La venida de Cristo se traducirá en el golpeo de las naciones, que precederá al establecimiento de su Reino. (Daniel 2:34, 35, 44, 45, Apocalipsis 19:11-21; Sal.. 2:8, 9.) El golpeo de las naciones no se refiere a una conversión gradual de la humanidad a través del evangelio de hoy, sino que se refiere al futuro juicio de Cristo, cuando Él venga. Los gobernantes terrenales se verán obligados a ceder su autoridad a Cristo. Su Reino sustituirá a todos los reinos de la tierra.
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El Reino de Cristo en la tierra y el Milenio son todavía futuros. Las bendiciones asociadas con el Reino no son realidades hoy. Durante el futuro reino de Cristo, las naciones vivirán en paz (Isaías 2:4, Miqueas 4:3), los hombres caminarán en la justicia, los animales serán inocuos (Isaías 11:6-9; 65:25), no habrá más enfermedad (Isaías 33: 24; 35:5, 6); y la fertilidad de la tierra será restaurada. (Isaías 35:1, 2, 6, 7, 41:18, 19; 55:12, 13; Amós 9:13, 14.) Estas bendiciones no son realidades hoy, porque el Reino de Cristo no ha sido establecido.
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viernes, 30 de octubre de 2009

EL DIABLO ODIA EL EVANGELIO DEL REINO DE CRISTO… ¡Y MUCHOS CRISTIANOS LO IGNORAN POR COMPLETO!


Para empezar el estudio de hoy, quisiera que ustedes, queridos lectores, comparen dos citas “sinópticas” de las Escrituras, pues creo nos brindarán a todos alguna información valiosa. Veamos estos textos enseguida:

Mat. 20:20,21:

“Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. Ella le dijo: Ordena que en tu REINO se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”.

Mar. 10: 35-37:

“Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro querríamos que nos hagas lo que te pidiéramos. El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu GLORIA nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”. Si comparamos ambas citas que se refieren al mismo asunto, veremos que Mateo dice que los hijos de Zebedeo (Jacobo y Juan) le solicitaron a Jesús una posición de privilegio en su REINO. En cambio, Marcos escribe que lo que Jacobo y Juan le pidieron a Jesús fue por un lugar de privilegio en Su GLORIA.

Es claro, a la luz de estos dos textos, que la Gloria es un sinónimo del Reino y viceversa. Pero ¿qué importancia tendría esto?

El Diablo y su odio para con la gloria de Cristo

San Pablo nos dice algo que debiera motivarnos a todos a una seria y profunda reflexión en un pasaje importante de su pluma. Me refiero a 2 Corintios 4:4, que dice: “en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”.

Nótese con cuidado que el Apóstol Pablo dice que el diablo ha cegado o embotado el entendimiento de los incrédulos, para que nos les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo. Aquí se revela que el diablo no desea que usted, amigo, reciba el brillo de la luz que emana del evangelio de la gloria de Cristo. Y Parece que Satanás lo ha conseguido, pues ya casi ningún predicador o evangelista lo predica en sus campañas de “evangelización”, ni tampoco la mayoría de maestros y pastores en las iglesias.

Pues bien, como ya hemos visto arriba, la gloria y el reino son sinónimos. Así que vamos a cambiar la gloria por la palabra reino en el texto en cuestión (2 Cor. 4:4) y tendremos lo siguiente: “en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio del reino de Cristo, el cual es la imagen de Dios”.

Sí, mi amigo, el diablo hará hasta lo imposible para que su entendimiento quede embotado para que no le brille a usted la luz que proviene del evangelio del reino de la Biblia, el único evangelio salvador que nosotros estamos predicando fielmente y de manera consuetudinaria en este blog.

Desgraciadamente, los más de los cristianos de hoy tienen ideas vagas o retocadas del verdadero evangelio bíblico que realmente nos resulta enormemente sorprendente e inaudito que suceda en este siglo XXI con tanta información disponible por internet. El diablo, sin duda, ha tenido un éxito enorme con la puesta en marcha de una táctica de “espiritualización” del reino que es muy maléfica y destructiva, y que ha estado desviando de la verdad a millones de llamados cristianos por todo el mundo por generaciones. El original Reino de Cristo ha sido así trastocado por la Iglesia católica y después por sus hijas (el protestantismo en general), ¡y a nadie parece importarle este asunto tan crucial para nuestra salvación!

Es hora de que los ciegos abran los ojos y puedan ver la luz brillante que emana del verdadero y original evangelio del reino de Cristo, que es el evangelio de la gloria, de la gracia, y de la paz de Cristo.Este blog está comprometido a este sagrado propósito para hacerle la guerra al diablo, el enemigo que se opone a Cristo y su reino de justicia que pronto se establecerá en la tierra.

Su servidor,
Ingº Mario A Olcese (Apologista)

lunes, 26 de octubre de 2009

EL EVANGELIO Y EL REINO FUTURO


Por Sir. Anthony Buzzard

“Deja que los muertos entierren a sus muertos, pero tú vete a anuncia por todas partes el Reino de Dios” – Jesús en Lucas 9:60“Se puede decir que durante el ministerio de Jesús el Reino de Dios se habla siempre como un acontecimiento futuro. Se espera, ora y se pide. Pero nunca se dice explícitamente que ha llegado, ni siquiera en la Ultima Cena. Lo que está presente es el agente de Dios, Jesús. Pero debido a que el agente del Reino está presente y activo a través de sus enseñanzas y milagros, el Reino de Dios también se puede decir que puede estar presente… Su llegada en sí misma es representada como un acontecimiento futuro “(Diccionario de Jesús y los Evangelios [A Compendium of Contemporary Scholarship], IVP, 1992, “Reino de Dios”, p. 425).

Dado que la Buena Noticia / Evangelio ofrecido por Jesús por nuestra fe tiene que ver con el Reino de Dios, se deduce que el término Reino de Dios debe ser definido. Sin una definición, ¿cómo puede uno “arrepentirse y creer en el Evangelio del Reino” (Marcos 1:14, 15)? No se puede creer en un evangelio que sigue siendo un concepto vago.Una confusión generalizada existe en la comunidad de la iglesia acerca de lo que Jesús quiso decir por el Reino.

La cita anterior del Diccionario de Jesús y los Evangelios es inmensamente útil como para establecer el hecho acreditado por Mateo, Marcos y Lucas que Jesús pensó en el Reino como el gran acontecimiento del futuro. Se insta a sus discípulos a seguir orando “Venga tu reino!” Esto no quiere decir “Extiende tu reino”! Usted no orar para que el Reino venga, si ya ha llegado. Tenga en cuenta, también, que José de Arimatea, que era discípulo cristiano, seguía esperando que el Reino de Dios viniera después de la muerte de Jesús (Marcos 15:43). El Reino de Dios es la gran esperanza para el futuro a ser realizado sólo por el retorno de Jesús para que reine en la tierra. La gran mayoría de los textos del reino en la enseñanza de Jesús sin lugar a dudas apunta a la futura intervención de Dios en la futura venida de Jesús.

El Reino de Dios es el objetivo de la fe cristiana. La pérdida de este simple hecho es responsable de una gran confusión entre los lectores de la Biblia.Aquí hay dos versículos clave: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria … En la regeneración, [cuando el mundo vuelve a nacer] cuando el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, ustedes también se sentarán en doce tronos para administrar las doce tribus de Israel “(Mateo 25:31; 19:28). Estas palabras se combinan para darnos una visión clara de la segunda venida de Jesús y de su siguiente período de sesiones en su trono, gobernando en compañía de los apóstoles. Jesús preveía una reconstitución de las tribus de Israel. Esta “concreta” expectativa del gobierno divino por venir a la tierra – el Reino de Dios / Cielos – es fundamental para cualquier comprensión de la Biblia. La sustitución del constante lenguaje del Reino de Jesús con el “cielo” (que nunca ofreció a Jesús como el objetivo cristiano) confunde el Nuevo Testamento y suprime las palabras de Jesús.

miércoles, 21 de octubre de 2009

CAMPBELISMO: ALGUNAS PREGUNTAS QUE NOS DEBEN RESPONDER LOS MIEMBROS DE LA DENOMINACIÓN “IGLESIA DE CRISTO” (CAMPBELITA)


Por Ingº Mario A Olcese (ex-campbelita feliz)

La denominación “Iglesia de Cristo” (Campbelita) enseña, entre otras cosas, que la iglesia cristiana es el reino de Dios. Esta tesis, que proviene del Padre del Romanismo llamado Agustín de Hipona, quien, a mi entender ha hecho mucho daño al verdadero evangelio del reino predicado por Cristo y sus discípulos, ha oscurecido el mensaje salvador original de Jesucristo. Sin duda alguna Satanás está detrás de este complot maléfico para que la gente se pierda creyendo en un evangelio falso. Es hora de advertir a la gente del error de equipar la iglesia de Cristo con su reino que él predicó insistemente como su evangelio salvador, y que él inaugurará gloriosamente sólo en su segunda venida. En este magno evento sus discípulos finalmente lo heredarán con él.

Para advertir a la gente de este craso error de un “reino eclesiástico”, yo quisiera formular las siguientes preguntas a sus defensores y partidarios:

1.- Si el reino es la iglesia, y ésta (la iglesia) ya está en la tierra, ¿por qué Jesús dijo en Mateo 25:31,34 que su reino lo heredarían sus seguidores sólo en su segunda venida o parusía?


2.- Si el Reino es la iglesia, y ésta (la iglesia) está compuesta por hombres de carne y sangre, ¿por qué entonces Pablo dijo que “carne y sangre no pueden heredar el reino” (1 Cor. 15:50)? ¿Acaso ahora nos van a decir que la iglesia no está compuesta por hombres de “carne y sangre”?


3.- Si el reino es la iglesia, y ésta (la iglesia) se inauguró en la tierra con los creyentes de Jerusalén en el 33DC, ¿por qué entonces dice Jesús (el hombre noble de Lc. 19:11) que primero debe irse a un país lejano (el cielo) para recibir un reino y volver?¿Acaso Jesús se fue al cielo para recibir una iglesia y luego bajó de allá con ella para inaugurarla en Jerusalén en el 33DC? (Ver Lucas 19:11,12).


4.- Si el reino es la iglesia, y ésta tiene como fundamento a los profetas y a los 12 apóstoles, ¿por qué Jesús les dijo a sus apóstoles que Dios le ha placido DAROS el reino?¿No debió Jesús decir, más bien, que a Dios le ha placido HACEROS parte importante del reino? (Ver Lucas 12:32).


5.- Si el reino es la iglesia, ¿por qué Pablo les dice a las iglesias de Listra, Iconio y Antioquía que permanezcan en la fe, y que soporten las muchas tribulaciones para que puedan así entrar en el reino?¿Acaso ya no estaban esos creyentes de Listra, Iconio, y Antioquía en el reino o la iglesia?¿Cómo podían ser ellos iglesia y esperar heredar el reino, si de éste se dice que es sinónimo de la iglesia? (Ver Hechos 14:22).


6.- Si como dice Pablo en Col. 1:13, todos los creyentes renacidos ya hemos sido trasladados literalmente al reino (o iglesia según los campbelitas), ¿debemos suponer entonces que también los renacidos estamos ya resucitados y sentados con Cristo en los lugares celestiales, como claramente lo afirma el mismo Pablo en Efesios 2:6?¿Por qué ustedes, campbelitas, toman literalmente Col. 1:13 como un hecho consumado, y no así Efesios 2:6, que interpretan simplemente como un visión para el futuro de los salvos?


7.- Si la iglesia es el reino, ¿por qué Pablo pluraliza la iglesia como “las Iglesias de Cristo” (Rom. 16:16) y no el reino como “los reinos de Cristo”?


8.- Los campbelitas dicen que el reino ya había llegado en los tiempos de Juan porque él dijo que era copartícipe del reino en Apo.1:9. Sin embargo, pregunto: ¿el coparticipar de algo significa que ya estamos disfrutando de ese algo literalmente? ¿Acaso vamos a pensar que Pedro estaba en la gloria porque dijo que era copartícipe de la gloria en 1 Pedro 5:1? Creo que la respuesta está en la parte final del mismo versículo 1.


9.- Los campbelitas dicen que el reino-iglesia se estableció en el primer siglo y para probarlo citan Marcos 9:1, que dice: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder?” Si el reino-iglesia vino en el primer siglo, como afirman ellos, pregunto: ¿volvió también Jesús en el mismo primer siglo (la parusía), dado que él mismo dijo en Mateo 16:28: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre venido en su reino?”.


10.- Según Apocalipsis 20:1-3, cuando Jesús establezca su reino él atará al diablo y sus demonios para apresarlos para que no engañen más a las naciones. Si Jesús ya estableció su reino en el 33 DC, según sostienen los campbelitas, ¿debemos suponer entonces que el diablo y sus demonios ya no están engañando a las naciones desde el año 33 DC porque fueron atados?¿Cómo explican entonces el aumento de la maldad, del ateísmo, del materialismo, del satanismo, de las guerras, y de los falsos maestros y profetas, etc, en todo el mundo?


11.- Los campbelitas dicen que no habrá un reino davídico milenario restaurado en la tierra, pues ahora el reino es espiritual, es decir, la iglesia cristiana. Si esto es verdad, ¿por qué los discípulos le preguntan al Jesús resucitado si AHORA restauraría el reino a Israel?¿Estaban acaso ellos errados creyendo en un reino monarquico davídico restaurado en Jerusalén? Y si este fuera el caso, ¿por qué Jesús no los corrigió inmediatamente, y más bien les respondió que a ellos no les correspondía saber los tiempos o las sazones que Dios puso en su sola potestad?¿Pero podrían estar TODOS los discípulos errados al hacer esa pregunta que incomoda para los campbelitas después de asistir a un seminario intensivo sobre el reino de 40 días de duración?¿Serían realmnte TODOS los discípulos tan torpes como para entender al revés su enseñanza del reino? (Ver Hechos 1:3.6.7).


12.- ¿Creen los campbelitas que la oración del Padre Nuestro debe ser rezada de manera parcial, dado que el reino ya vino, y se hizo la voluntad de Dios en la tierra como se hace en el cielo hace dos milenios?


13.- Creen ahora los campbelitas que no tiene significado alguno para la iglesia el texto de Mateo 6:33, donde Jesús dice: ”buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura”, dado que ya están en el reino o iglesia? Y si su respuesta es positiva, ¿significa entonces eso que a ellos NO les vendrá nada más por añadidura?¿tendrán entonces que padecer sin remedio de comida, de vestido, y de falta de refugio hasta el fin de los tiempos?


14.- Les pregunto a los campbelitas: Si el reino se estableció en el 33 DC, en los tiempos de mayor poderío y cohesión del Imperio Romano, ¿por qué Daniel lo ve establecerse en el periodo en donde el imperio romano se encuentra en su condición menos cohesionado y más frágil que nunca como se lo representa por el barro y hierro mezclados (Daniel 2:44)?


15.- Si el reino es la iglesia, y ésta (la iglesia) se formó con hombres conversos en la tierra, ¿por qué Daniel ve al Hijo del Hombre resucitado en el cielo recibiendo un reino de Su Padre (Daniel 7:13,14)?¿Es que el Padre le dio una iglesia en el cielo a su Hijo?¿Bajaron los primeros cristianos del cielo después de que fueron entregados por el Padre a Su Hijo en el cielo?


16.- Si el reino no aparecería con advertencia alguna, ¿cómo es que Jesús mandó a sus discípulos a permanecer en Jerusalén para recibir el poder del Espíritu Santo en Pentecostés (33DC), supuestamente el día indicado según el campbelismo para que viniera a existir la iglesia-reino?¿No es esto acaso una advertencia de cuándo vendría el reino?¿No contradeciría lo dicho por Jesús en otra ocasión cuando dijo que su reino no vendría cn advertencia o señales?Estaré esperando las respuestas de los campbelitas con mucho gusto!

LA VERDAD DE LA PANDEMIA