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viernes, 12 de junio de 2009

PASANDO EL NEGOCIO A LA HIJA: ¡TODO QUEDA EN FAMILIA!


Aunque dos megaiglesias de la costa oeste de los Estados Hundidos efectúan una transición para nuevos pastores mayores, los congregantes de cada iglesia no tienen de qué preocuparse por el desconocimiento de los líderes entrantes, pues están bien recomendados.

En la Catedral de Cristal en el Condado Orange, Calif., El fundador Robert H. Schuller anunció esta semana que él está cambiando de dirección sobre el liderazgo de la mega iglesia de 10,000 miembros para su hija mayor Sheila Schuller Coleman, de 58 años de edad. Coleman, una anterior maestra de escuela, ha estado haciendo las funciones de directora de la iglesia de los ministerios familiares, además de supervisar a sus escuelas y niños y los ministerios de juventud. Aunque la transición salió a la luz el último domingo en la noche se ha hecho efectiva inmediatamente, Coleman dice que ella nunca esperó liderar la iglesia. "Nuestra iglesia aun no comenzó a ordenar a las mujeres hasta 1973," dijo ella. " me enorgullezco de mi papá para hacer esto, y espero que pueda servir de un papel modelo para las mujeres menores que quieren lograr cosas en esta iglesia".

En una carta publicada en el sitio Web del ministerio, Schuller dijo que Dios le habló en las primeras horas de la mañana. "Da el mensaje – emite mi visión original para este ministerio," dijo él que Dios le masnifestó. " No te preocupes. He llamado a tu hija Sheila, también. Ella está equipada y ella será tus piernas".

Schuller dijo que él pasará dos años más "emitiendo la visión de Dios" para el ministerio y su hija le pondrá "piernas a la vista". En 2006, Schuller asignó a su hijo, Robert A. Schuller, 54, para que asuma el control de la iglesia, pero el joven Schuller salió abruptamente el año pasado después de un desacuerdo con su padre. Juan Carlos Ortiz, quien hizo las funciones de pastor interino, quedará como un pastor educativo.

Breve comentario de Apologista:

Me pregunto si Shuller padre sólo tenía en cartera a sus hijos para reemplazarlo y no a algún otro hermano idóneo y capaz de su megaiglesia de 10,000 asistentes. Todo parece indicar que la nombrada no tiene pergaminos suficientes para suplantarlo, y sin duda Schuller padre se olvidó de que las damas no deben liderar la iglesia del Señor, y menos, ser pastoras. En fin, parece que el viejito Schuller sólo tuvo una visión de Shangri-Lá, y no del cielo. Pero a mí, en lo personal, ya nadie me viene con cuentitos de que “Dios me dijo”, “Dios me reveló”, Dios se me presentó…etc.
www.apologista.wordpress.com

viernes, 1 de mayo de 2009

EL “BUSINESS” DE LA RELIGIÓN




En días pasados repensaba la frase que dijo un buen amigo mío economista, psicólogo y teólogo (también es sacerdote eudista) cuando se refería a las “iglesias de garaje” como él las llamó en ese momento. Pero cuan alejado estaba en su apreciación, puede que comiencen en un garaje, pero es por poco tiempo. Solo bastaría mirar a tu alrededor y notarás las nuevas y rapidísimas construcciones.

Transcripción del artículo publicado en el diario HOY de Ecuador. 15/Marzo/2009l Por Omar Ospina García oospina@hoy.com.ecUn tanto en broma y un poco en serio, se dice que los mejores negocios son aquellos cuya mercancía es, más que necesaria, indispensable: el amor, la comida y la muerte.

Un motel, un restaurante y un cementerio tienen todas las de ganar en el competido mundo de los negocios. En los últimos tiempos, con la proliferación de sectas religiosas, charlatanes, místicos, milagreros, mesías de variopinta pelambre y hasta cristos redivivos (revivos valdría decir), la fe se ha convertido en un jugoso campo de comercio lucrativo o de estafa común y silvestre. Con una ventaja sobre los otros tres: su mercancía no es verificable, pues no hay ni habrá jamás causal de reclamo ante la mala calidad del producto, porque este es intangible, inexistente e improbable. El comerciante de motel, restaurante o cementerio pierde clientela si el lugar no es adecuado para las gimnasias amatorias, si la comida no es buena o si el servicio fúnebre no es el apropiado. Pero en el negocio de esta fe, la mercancía es inverificable. Se venden esperanzas, y eso no se puede confrontar con la realidad. Pero no solo esperanzas de vida eterna, que ha sido, digamos, el producto estrella de las religiones establecidas y tradicionales con sus paraísos celestiales o carnales, sino, en el caso de las sectas, esperanza de riquezas en pocos días y sin trabajar, bienestar a partir de la primera ceremonia con diezmo incluido, felicidad luego de las bendiciones de rigor por parte del charlatán de turno y salud perfecta si se cumplen las reglas del caso, siempre teñidas de dinero abundante y moralismo a ultranza.

Son numerosas las sectas que han proliferado a lo largo del siglo XX y en lo que va de este. La meditación trascendental, del gurú Maharishi Mahesh Yogui, ya fallecido y pendiente de resurrección; la Cienciología, cuyo vocero principal es el niño bonito de Hollywood Tom Cruise; adventistas del Séptimo Día, que fundara a comienzos del siglo XIX el predicador William Miller (¿puede alguien creer en un tipo que se llama Guillermo Molinero?), secta que ha fracasado varias veces en sus predicciones de fin del mundo y segunda venida de Cristo; movimiento humanista, de un tal Silo (Luis Mario Rodríguez), etc. Aparte de algunas destructivas que hasta han llevado al suicidio colectivo a sus miembros. Wikipedia ofrece un buen surtido, todas con sus profetas, obispos y miles de atontados fieles.

Pero la tapa es la Iglesia Universal del Reino de Dios, con su eslogan “Pare de sufrir”, que ya tiene oficinas (templos) en Quito y Guayaquil. Fundada en 1977 por un ex cajero de lotería estatal y delincuente comprobado que ahora despacha desde lujosa sede en Nueva York, Edir (Emir?) Bezerra (“Becerro de oro”) Macedo, combate la pobreza y ofrece prosperidad a troche y moche a quienes aporten los diezmos del caso, diezmos que ya lo han hecho millonario. Es que cuando se juega con las esperanzas de la gente, las necesidades de los pobres, los remordimientos de los ricos y la ingenuidad general, la fe es negocio redondo.

Provecho, predicadores fraudulentos del evangelio de la prosperidad…¡vuestra condenación y la de vuestros seguidores no tardará!

LA VERDAD DE LA PANDEMIA