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jueves, 9 de diciembre de 2010
miércoles, 28 de julio de 2010
TESTIGOS DE JEHOVÁ: ¿ES LA ORACIÓN DEL” PADRE NUESTRO” SÓLO PARA LOS LLAMADOS “UNGIDOS” DE LA ORGANIZACIÓN?

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
Una breve meditación:
El Señor Jesús enseñó a orar a sus discípulos, diciendo: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”. Pues bien, si nos fijamos con atención en esta “oración modelo” de Jesús, el Señor empieza diciendo que debemos dirigirnos a Dios como “Padre nuestro”. Pero sucede que los Testigos de Jehová dicen que Jehová Dios es sólo el Padre de 144,000 hijos (los “ungidos”), fuera de Cristo. Los demás Testigos de Jehová (la llamada “grande muchedumbre”) simplemente no pueden considerarse hijos de Dios, y como resultado, mal harían ellos en dirigirse a Dios con la frase: “Padre nuestro”.
Siguiendo los lineamientos de la WT, definitivamente esta “oración modelo” no sería aplicable para la clase de la “grande muchedumbre”, pues si lo fuera, esta clase debería empezar llamando a Jehová: “Padre nuestro”, y para que lo puedan hacer de corazón, y con confianza absolutas, ellos tendrían que considerarse hijos de Dios, ¡pero no lo confesarán, porque la WT les ha dicho que ellos no lo son!
Por otro lado, estos millones de TJ “parias” de la Watchtower, que representan el 97% de Testigos de Jehová, quienes son llamados “las otras ovejas”, o “la grande muchedumbre”, no podrían de ningún modo pedirle al Padre celestial por la pronta venida del reino, ni por el pan de cada día, ni por el perdón de los pecados cometidos (deudas), ni por la protección contra las tentaciones, ni por la liberación del mal, ya que se les ha enseñado que ellos no son hijos de Dios, y por tanto, dicha “oración modelo” no encajaría con ellos, sino sólo con aquellos que sí pueden llamar a Dios con los términos: Padre, Padre mío, Padre celestial, amado Padre, etc.
Pero resulta que los TJ no son, tampoco, consecuentes con sus enseñanzas, puesto que los líderes de la organización, el llamado “Cuerpo Gobernante”, anima a TODOS los TJ, sin excepción alguna, a que pidan a Dios por la venida del reino, por el pan diario, por el perdón de los pecados, por la protección contra las asechanzas del diablo y del mal, etc. En consecuencia, si TODOS los TJ deben pedir a Dios todo lo que Jesús mandó en esa “oración modelo”, entonces también sin excepción alguna TODOS deberían llamar a Jehová con el título de “Padre”. Pero si lo han de hacer, los líderes tendrán que admitir que TODOS los TJ son hijos de Dios, y eso pondría en serios apremios su doctrina de las dos clases de Testigos.
Pero acá no termina el asunto. Y es que en la práctica TODOS los TJ llaman a Jehová con la frase: “Padre celestial”. Usted lo puede verificar personalmente asistiendo a alguna de sus reuniones semanales, y comprobará que los Testigos de Jehová de la clase de las “otras ovejas” se dirigen a Dios en sus oraciones públicas de apertura y de cierre de culto, con la frase: “Padre celestial”. ¿En qué quedamos entonces? ¿Son o no son hijos de Dios “la grande muchedumbre”? Todo parece indicar que las “otras ovejas” no pueden eludir el hecho de que TODOS ellos son en verdad hijos de Dios, con los mismos derechos y obligaciones que la “manada pequeña” de 144,000 personas.
Una breve meditación:
El Señor Jesús enseñó a orar a sus discípulos, diciendo: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”. Pues bien, si nos fijamos con atención en esta “oración modelo” de Jesús, el Señor empieza diciendo que debemos dirigirnos a Dios como “Padre nuestro”. Pero sucede que los Testigos de Jehová dicen que Jehová Dios es sólo el Padre de 144,000 hijos (los “ungidos”), fuera de Cristo. Los demás Testigos de Jehová (la llamada “grande muchedumbre”) simplemente no pueden considerarse hijos de Dios, y como resultado, mal harían ellos en dirigirse a Dios con la frase: “Padre nuestro”.
Siguiendo los lineamientos de la WT, definitivamente esta “oración modelo” no sería aplicable para la clase de la “grande muchedumbre”, pues si lo fuera, esta clase debería empezar llamando a Jehová: “Padre nuestro”, y para que lo puedan hacer de corazón, y con confianza absolutas, ellos tendrían que considerarse hijos de Dios, ¡pero no lo confesarán, porque la WT les ha dicho que ellos no lo son!
Por otro lado, estos millones de TJ “parias” de la Watchtower, que representan el 97% de Testigos de Jehová, quienes son llamados “las otras ovejas”, o “la grande muchedumbre”, no podrían de ningún modo pedirle al Padre celestial por la pronta venida del reino, ni por el pan de cada día, ni por el perdón de los pecados cometidos (deudas), ni por la protección contra las tentaciones, ni por la liberación del mal, ya que se les ha enseñado que ellos no son hijos de Dios, y por tanto, dicha “oración modelo” no encajaría con ellos, sino sólo con aquellos que sí pueden llamar a Dios con los términos: Padre, Padre mío, Padre celestial, amado Padre, etc.
Pero resulta que los TJ no son, tampoco, consecuentes con sus enseñanzas, puesto que los líderes de la organización, el llamado “Cuerpo Gobernante”, anima a TODOS los TJ, sin excepción alguna, a que pidan a Dios por la venida del reino, por el pan diario, por el perdón de los pecados, por la protección contra las asechanzas del diablo y del mal, etc. En consecuencia, si TODOS los TJ deben pedir a Dios todo lo que Jesús mandó en esa “oración modelo”, entonces también sin excepción alguna TODOS deberían llamar a Jehová con el título de “Padre”. Pero si lo han de hacer, los líderes tendrán que admitir que TODOS los TJ son hijos de Dios, y eso pondría en serios apremios su doctrina de las dos clases de Testigos.
Pero acá no termina el asunto. Y es que en la práctica TODOS los TJ llaman a Jehová con la frase: “Padre celestial”. Usted lo puede verificar personalmente asistiendo a alguna de sus reuniones semanales, y comprobará que los Testigos de Jehová de la clase de las “otras ovejas” se dirigen a Dios en sus oraciones públicas de apertura y de cierre de culto, con la frase: “Padre celestial”. ¿En qué quedamos entonces? ¿Son o no son hijos de Dios “la grande muchedumbre”? Todo parece indicar que las “otras ovejas” no pueden eludir el hecho de que TODOS ellos son en verdad hijos de Dios, con los mismos derechos y obligaciones que la “manada pequeña” de 144,000 personas.
Finalmente, hay otra crasa contradicción con respecto a estas dos clases de TJ que no quisiera dejar de mencionar. Y es que los Testigos de Jehová enseñan que sólo los 144,000 "ungidos" son los HERMANOS DE CRISTO. Pero si esto es verdad, ¿por qué los miembros de las "otras ovejas" llaman HERMANO a cualquier miembro "ungido", como una cosa natural y corriente?
Me acuerdo que cuando yo era TJ (no un "ungido" por supuesto, ya que ese honor estaba (...y aún está) reservado mayormente para TJ anglosajones o caucásicos) yo me dirigía siempre a cualquier "ungido" como HERMANO, pues en la organización era natural o normal que se le llamaran así, aunque no dejaba de preguntarme por qué los llamábamos así, si nosotros, los no ungidos, no eramos Hermanos de Cristo o parte de la familia de Dios. En todo caso, los únicos que podrían llamar HERMANO a un "ungido" sería otro "ungido", pero jamás uno que no es ungido. Pero en fin, eso sucede dentro de la organización de los TJ. Una aberración que hasta hoy no lo logro entender y que pocos TJ se han detenido a pensar.
sábado, 6 de febrero de 2010
LOS 144,000 COHEREDEROS CON CRISTO EN SU REINO

LOS 144,000 COHEREDEROS CON CRISTO EN SU REINO
Febrero 6, 2010 – 9:04 pm
Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
Febrero 6, 2010 – 9:04 pm
Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
.Mucho se ha discutido en los círculos cristianos si el número de los 144,000 sellados de Apocalipsis 7 es, en efecto, una cifra literal de todos aquellos que serán dignos de gobernar con Cristo en su reino. Nuestro amigo y objetor, el Sr. Armando López Golart, nos ha venido enfrentando con ardor, diciendo, a diferencia de nosotros, que los 144,000 salvos de Apocalipsis 7 es un número definitivamente literal, y no simbólico. Para el Sr. Armando López, nosotros estamos fatalmente errados y adversos a la clarísima revelación dada por el Señor mismo a Juan. Sin embargo, cuando analizamos sus argumentos con imparcialidad, podría ser que el hermano Armando tenga razón para sostener lo que dice. El único problema que yo veo en la posición de mi amigo López es que de igual manera deberíamos tomar literalmente el origen étnico de estos 144,000 individuos, que como el mismo Apocalipsis 7 nos dice, todos estos provienen de las tribus de Israel. ¿Será posible, acaso, que el Dios que no hace acepción de personas haya escogido sólo a Hebreos naturales para ser sus coherederos del reino? ¿Será que los gentiles (no hebreos) sólo podrán ser súbditos de ese reino glorioso, y no reyes y sacerdotes?
.Cuando nos ponemos a pensar en Dios, él suele colocar la disyuntiva para escoger dos caminos: el camino que lleva a la vida, o el camino que lleva a la perdición. Y cuando se trata del tema de los hijos, él llama a los hombres para que sean parte de su familia como hijos adoptivos o seguir permaneciendo como parias en el mundo. Según Jesús (ver Mateo 13:38), los hijos de Dios (o del reino) son contrastados con los hijos de las tinieblas (o del malo). También Jesús contrasta los hijos de luz con los hijos de este siglo malo (ver Lucas 16:8). Siguiendo esta línea, si sólo Dios tiene 144,001 hijos dentro de su familia, los demás simplemente quedarían como hijos de las tinieblas, del malo, o de este siglo. Entonces nos preguntamos, ¿podría ser que Dios pueda tener sólo 144,001 hijos de luz que gobernarán con él, y a la vez tener una gran multitud de otros salvos/súbditos, que por no ser sus hijos de luz, permanecen irremediablemente como hijos de las tinieblas o del malo? Este, creo, es el gran error de mi querido hermano y amigo, el Sr. Armando López Golart, cuando sostiene que Dios sólo tiene 144,000 hijos (de luz) que coheredaran con Cristo todo lo que el Padre ha prometido, y que son, a su vez, los únicos reyes y sacerdotes en el reino milenario de Cristo.
.Pero los hechos son otros. El Señor Jesús, como todos sabemos, vino a buscar a los suyos, y sólo a los suyos (Juan 1:11,12). Es decir, el vino a llamar a su pueblo para el arrepentimiento y ser herederos de su reino. Sin duda, un buen número de ellos le aceptó, empezando con los doce apóstoles, y los que vinieron luego por la predicación de éstos. ¿Pero se completó el número de coherederos con la predicación de Jesús y sus apóstoles? Pues no! Jesús encontró resistencia y animadversión a su mensaje del reino, y él tuvo que dar una sentencia de que su reino sería quitado de ellos (los Judíos incrédulos) y dado a un pueblo que diera frutos. Esto, por sí sólo, nos hace entender que el número de coherederos no se completó con el trabajo de Jesús y sus íntimos discípulos entre los Judíos, sino que continuaría en el mundo gentil a través de Pablo. Este apóstol de los gentiles, por ejemplo, hizo muchos discípulos entre los incircuncisos, entre los llamados paganos, a los cuales él les predicó la promesa de heredar el reino y ser reyes con Cristo si padecían por la fe (Romanos 8:17; Hechos 14:22). El hecho de que muchos conversos corintios se creyeran ya “reyes” en función, denota que ellos entendían que fueron llamados para ser reyes y no meramente súbditos del reino (ver 1 Corintios 4:8). Además, si estos creyentes corintios fueron llamados a reinar con Cristo, y eran gentiles, ¿cómo concuerda esto con los 144,000 hebreos que supuestamente son los únicos que reinarán con Cristo en su reino? La respuesta, a manera de ayuda para Armando, podría ser que estos conversos “gentiles” eran hebreos que habían perdido su identidad. Esta sería la única posibilidad para explicar esta supuesta incoherencia.
.Ahora bien, si Don Armando López tiene razón cuando sostiene que el número de coherederos es literal (es decir 144,000 exactamente), entonces también estos futuros reyes convertidos en esta dispensación son todos hebreos, de las diferentes tribus de Israel, o de entre “las ovejas perdidas de la casa de Israel”, y entonces la teoría de las “dos casas” dejaría de ser una hipótesis. Tal vez el mismo Hermano López, y yo, sin saberlo, somos hebreos, pues estamos respondiendo al llamado del Señor para conformar su reino como coherederos y reyes, sobre una humanidad verdaderamente gentil.
.Algunos, sin embargo, continuarán preguntándose cómo es posible que sólo 144,000 personas deban reinar con Cristo, y créanme que yo mismo me hago la misma pregunta. ¿Realmente cómo es posible que tan pocos sean hijos de Dios y tan pocos los coherederos del reino con Cristo? Por eso mi negativa a tomar la cifra de manera literal. En todo caso, si Dios así lo propuso, y yo no lo discutiré, habrá que aceptarlo a regañadientes pero con humildad. De todos modos, si verdaderamente es literal el número, entonces tendremos que resignarnos a tan pocas vacantes para tan grande número de postulantes. Esto significa que habrá que perseverar como locos y “serruchar el piso” a nuestros competidores, madurando en la fe, y haciendo más buenas obras, hasta llegar a la perfección. Así, tal vez, obtendremos una corona y un sillón. Esto me recuerda Apocalipsis 3:11, que dice: “He aquí, yo vengo presto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”). Esto me suena a serruchada de piso, pero en fin, así lo manda el Señor.
.Por otro lado, mi amigo Armando López debe hacer cálculos matemáticos para sacar algunas conclusiones importantes. Sólo los evangélicos suman hoy unos 100 millones de miembros o algo más en el mundo. Si sólo el 0.1% fuera digno de la corona, allí tenemos ya 100,000 coronados. Quedarían 44,000 coronas y sillones por repartir. Y si sumamos a todos los creyentes de todas las épocas, y de todos las denominaciones, creo que las vacantes se quedarían muy, pero muy cortas, y entonces habría que reajustar las vacantes de manera considerable; salvo claro, que muy poquitos fieles fueron realmente auténticos cristianos durante los últimos dos mil años de historia de la iglesia.
.Finalmente, si concedo aceptar de buena gana la literalidad del número de los coherederos (144,000) del reino, deberé concluir también que TODOS los que han aceptado el evangelio, y se han bautizado, son TODOS hechos hijos de Dios, hermanos de Cristo, y miembros de su cuerpo. Sin embargo, TODOS ESTOS HIJOS deberán permanecer fuertes, firmes, y fieles a su compromiso hasta el fin (Mat. 24:13), dedicando su tiempo y energías para la causa del evangelio para que sus nombres, ya inscritos en el libro de los inmortales, no sean borrados finalmente por su inconstancia o por alguna desviación moral o espiritual de su parte. Así que mi hermano Armando López y yo podemos muy bien concordar en esto, sin contravenir la enseñanza de los 144,000 elegidos:
.1.- Sólo 144,000 (probablemente todos Hebreos) serán inmortales y reyes en el reino de Cristo, aunque también hay una grande muchedumbre que supuestamente asistirá a los príncipes en su gobernación, pues están frente a ellos y frente al trono.
.2.- Que Cristo ha llamado a los hombres para que sean todos hijos de Dios, y sus hermanos, aunque sólo 144,000 llegarán fieles hasta el fin para ser coronados como reyes.
.3.- Que todos los creyentes bautizados son miembros del cuerpo de Cristo que es su iglesia, pero sólo 144,000 obtendrán su corona de reyes. El resto simplemente no fueron idóneos o dignos o tal vez obtengan puestos menores.
.4.- Que todos los hijos de Dios (los bautizados hechos miembros de su iglesia) están llamados permanecer firmes hasta el final para que sus nombres no sean borrados del libro de los inmortales.
.5.- Que los súbditos del reino son todos aquellos de las naciones que sobrevivieron al holocausto final y entraron en su gobierno de buena voluntad, o por la fuerza. Estos no son inmortales, ni necesariamente mansos. Deberán ser reeducados en el reino de Cristo, a través de las normas que saldrán de Sión.
.Palabras finales:
.Creo que me resulta de todos modos difícil tomar literalmente el número 144,000, porque eso implicaría que todos los esfuerzos del Señor no dieron como resultado un buen fruto “salvífico”, sino una cosecha escasa. En todo caso este problema quedaría resuelto cuando vemos en otra visión apocalíptica una masa de salvos que nadie podía contar de toda nación, pueblo, tribu y lengua, que igualmente estaban frente al trono y frente al Cordero. Esto me llevaría a pensar que si bien 144,000 individuos reinan con Cristo, hay una infinidad de otros salvos vestidos de blanco que estarán colaborando en la gobernación mundial, tal vez como asistentes de los príncipes (Apo. 7:9-11). Esto, claro, es una conjetura, pues hay quienes creen aún que los 144,000 son los mismos individuos que aparecen como una gran muchedumbre incontable.
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Sitio de Armando López Golart
sábado, 12 de septiembre de 2009
LAS POBRES “PRUEBAS” QUE PRESENTAN LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ PARA JUSTIFICAR UNA CLASE CELESTIAL DE 144,000 PERSONAS

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
Esto dicen los Testigos de Jehová con relación a su clase celestial o “manada pequeña” de 144,000 personas:
Juan 14:2, 3: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas. De otra manera, se lo hubiera dicho a ustedes, porque voy a preparar un lugar para ustedes. También, si prosigo mi camino y les preparo un lugar, vengo otra vez y los recibiré en casa a mí mismo, para que donde yo estoy también estén ustedes.” (Jesús muestra aquí que sus apóstoles fieles, a quienes estaba hablando, con el tiempo estarían en la “casa” de su Padre, en el cielo, con Jesús. Pero aquí él no dice cuántos más irían también al cielo.)
Refutación:
Fíjense ustedes lo que dicen los Testigos sobre los versos 2 y 3 de Juan 14: “Jesús muestra aquí que sus apóstoles fieles, a quienes estaba hablando, con el tiempo estarían en la “casa” de su Padre, en el cielo, con Jesús”. Esta frase “en el cielo” que añaden los T.J, no aparece por ningún lado en Juan 14:2,3, y de hecho el mismo vocablo cielo tampoco aparece en estos dos versos por más que queramos encontrarlo.
Lo que Jesús está diciendo a sus apóstoles es que en la casa de su Padre hay muchas moradas, y que él irá al cielo para prepararlas para sus apóstoles (quienes supuestamente representan a todos los fieles “ungidos” de la WT). Sin embargo, él dice que regresará, “y los tomará (no dice “en casa” como sostienen los Testigos. Ver el pasaje en el Griego) a sí mismo para que donde él está (YO ESTOY), estén ellos también”. Ahora bien, noten que al final del verso 3 Jesús dice: “Para que donde YO ESTOY (no dice: “donde yo voy a estar” o “donde yo estaré”) ustedes estén”. Esta frase es fundamental y es por desgracia ignorada por los TJ. La pregunta que me viene inmediatamente a la mente es ésta: ¿dónde estaba Jesús cuando dijo “…para que donde YO ESTOY” también estén ustedes”? ¿Acaso en el cielo?, ¿Acaso en Marte?, ¿Acaso en otra dimensión? No! ¡El estaba en la tierra! Así que es más lógico concluir que Jesús volverá, no para llevarse a los suyos al cielo para que entren en la casa del Padre, sino para quedarse con ellos en la tierra y habitar en la Nueva Jerusalén que habrá descendido en la nueva tierra y en los nuevos cielos (Apo. 21:3,4).
En ningún momento de la lectura de esos dos versículos uno puede hallar alguna insinuación de una clase de cristianos que vivirá en el cielo. Eso se lo han inventado los falsos Testigos de Jehová.
PRUEBA NÚMERO DOS:
Juan 1:12, 13: “A cuantos sí lo recibieron [a Jesús], a ellos les dio autoridad de venir a ser hijos de Dios, porque ejercían fe en su nombre; y ellos nacieron, no de sangre, ni de voluntad carnal, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Nótese que el contexto, en el versículo 11, se refiere a “los suyos”, a los del pueblo de Jesús, los judíos. Todos los que sí lo recibieron cuando él vino a ellos en el primer siglo llegaron a ser hijos de Dios, con la perspectiva de vida celestial. Los verbos en el texto se hallan en pretérito o tiempo pasado, de modo que este pasaje no se refiere a todos los que han llegado a ser cristianos desde entonces.)
Refutación:
Los Testigos de Jehová hacen malabarismos para probar una doctrina torcida, maltratando y torciendo pasajes de la escritura. Ellos interpretan estos versos diciendo que estas palabras se refieren a los que le recibieron (a Jesús) en el primer siglo, cuando él vino a ellos, los cuales fueron hechos hijos de Dios con la perspectiva de vida celestial. ¿Pero dónde dice en esos versos “con perspectiva de vida celestial”?¿Por qué añaden palabras o ideas que no están en los versículos que tratan o interpretan? Y además,los TJ agregan la siguiente tontería: “Los verbos en el texto se hallan en pretérito o tiempo pasado, de modo que este pasaje no se refiere a todos los que han llegado a ser cristianos desde entonces. ¿Pero qué tiene que ver el tiempo pretérito acá? ¿Acaso no se habla también en pretérito en Hechos 2:41,42 de los cristianos que fueron bautizados en el primer siglo? ¿Significa esto que ahora no tenemos que bautizarnos o que sólo una clase de Testigos de Jehová está llamada a bautizarse porque simplemente se habla en pretérito? Realmente nos sorprenden los TJ con sus elucubraciones fantásticas y forzadas.
Y finalmente, ¿acaso no todos estamos llamados a ser hijos de Dios, recibiendo al Hijo por fe? (Juan 1:11,12). Si alguno recibe a Cristo, y cree en su nombre, se convierte en un Hijo de Dios, sin distinción alguna (Véase el estudio sobre Quiénes son los Hijos de Dios que aparece en este blog).
PRUEBA NÚMERO TRES:
Rom. 8:14, 16, 17: “Todos los que son conducidos por el espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Pues, si somos hijos, también somos herederos: herederos por cierto de Dios, mas coherederos con Cristo, con tal que suframos juntamente para que también seamos glorificados juntamente.” (Cuando se escribió esto, era cierto que todos los que eran conducidos por el espíritu de Dios eran hijos de Dios que tenían la esperanza de ser glorificados con Cristo. Pero no siempre ha sido así. Lucas 1:15 dice que a Juan el Bautizante se le llenaría de espíritu santo, pero Mateo 11:11 aclara que él no participará de la gloria del Reino celestial. Del mismo modo, también, después del recogimiento de los herederos del Reino celestial habría otras personas que servirían a Dios como seguidores de su Hijo y sin embargo no participarían de la gloria celestial.)
Refutación:
Mateo 11:11, 12 es muy difícil de comprender. La versión English Standard dice: “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos ha sufrido violencia, y los violentos lo toman por la fuerza.” ¿Tiene esto algo que ver con las dudas que tuvo Juan de Jesucristo, sobre si él era, efectivamente, el Mesías esperado? Recordemos que Juan comenzó a dudar porque él esperaba que el Mesías usara la fuerza para restaurar la nación judía y vencer a los romanos. Jesús dice que el reino previamente tenía que ver con la fuerza y la violencia (conquista) de parte de hombres, pero ya no más. Si uno entiende que ser parte del Reino de Dios tiene que ver primero con aceptar a Jesús dando la vida para vencer al pecado y la muerte, y resucitar después de la tumba, uno es más grande en la comprensión que aquellos (como Juan) que pensaban que el Reino de Dios tiene que ver con una violenta conquista terrenal por los hombres mortales. En todo caso, acá no se dice que Juan no estará en el reino de los cielos, aunque tal vez no le pise los talones al último de sus herederos por la razón antes expuesta.
Es importante recalcar, sin embargo, que acá no se está hablando de gente que vivirá en el reino establecido en los cielos (“la gloria celestial” como lo llaman los TJ). Simplemente se dice que Juan, aunque no excluido del reino, es el menos de los menores en el reino de Dios. Tampoco aquí dice que Juan será un mero súbdito del reino, un miembro de una clase inferior o terrenal que se beneficiará del reino celestial regido por una supuesta clase ungida celestial. Todo esto es un invento de los Testigos de Jehová para hacernos creer que hay dos clases de herederos del reino, a pesar de que Pablo afirma que sólo hay una esperanza de nuestra vocación (Efe. 4:4).
miércoles, 17 de junio de 2009
SOBRE EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA "UNGIDO"

Por David Macías Isaza
Davidmaciasisaza@gmail.com
Gracia y paz tengan todos los creyentes dispersos por el mundo, que con hambre y sed de justicia escudriñan la palabra de Dios con diligencia. Hoy escribo con tremenda tristeza, de ver una vez mas que hay tantos hombres que creyendo ser la luz, habitan en las tinieblas más oscuras. Y es que el enemigo de Dios se las ha arreglado para engañar a muchos, incluso a los mismos elegidos de Dios como lo profetizó nuestro Señor Jesucristo, el hijo del Dios viviente:
Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuese posible, aun a los escogidos. (Mateo 24:24)
hoy en Día existen falsos Cristos y falsos profetas que engañan aún a los elegidos. Pero ¿que significa un falso Cristo? ¿Qué significa la palabra Cristo? En el diccionario nos dicen que la palabra Cristo viene del latin «christus» y éste del griego «jristós», 'χριστ'. Es una traducción de la palabra hebrea “Mashiaj” que significa literalmente “ungido”. Pero ¿Qué significa ser Ungido? ¿Qué significa la palabra unción?
En la enciclopedia encontramos la siguiente definción:
Se llama unción (del latín ungere, ‘untar’) al proceso de embadurnar con aceite perfumado, grasa animal o mantequilla derretida, presente en los rituales de muchas religiones y razas. Las personas y cosas se ungen para simbolizar la introducción de una influencia sacramental o divina, una emanación, espíritu o poder sagrados. Puede verse como una forma espiritual de librar a personas y cosas de influencias y enfermedades peligrosas, especialmente de los demonios que se cree son o causan dichos males.
Así como lo expresa la enciclopedia, es como nuestro Señor Jesucristo veía también el significado de la palabra unción, miremos:
El Espíritu del Señor está sobre mí: Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres: Me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón: Para predicar libertad a los cautivos: Y a los ciegos vista: Para poner en libertad a los quebrantados. (Lucas 4:18)
Éste conocido pasaje de Lucas fue lo primero que nuestro Señor Jesucristo predicó públicamente en una congregación. Dice el evangelista que Jesús buscó en el libro la parte del profeta Isaías donde decía esto y lo desenrolló para leerlo en público, y aunque los asistentes se maravillaban de la sabiduría con que Jesús hablaba, lo agarraron luego para matarlo porque no les gustó que les dijo que solo Dios se reserva el derecho de elegir a quien quiere sanar y a quien quiere ungir, como puede verse más adelante en el mismo capítulo.
Pero es que ¿acaso es cierto que fue ungido Jesús?
Las escrituras revelan que sí, y nos dan cuenta del momento exacto de su ungimiento:
Y aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre Él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia. (Lucas 3:21-22)
En las escrituras encontramos que ser ungido es lo mismo que tener la presencia del Espíritu del Señor o Espíritu Santo, y esto también es descrito como nacer del Espíritu, como veremos más adelante. En ésta ocasión Jesús nació del Espíritu.
Pero él pasaje escrito por el profeta Isaías también nos revela que el concepto de la unción es algo mucho más antiguo que la época de Jesucristo, la unción viene desde tiempo atrás. Cuando escudriñamos la Biblia nos damos cuenta por ejemplo que el rey David fue también ungido por Dios, y además nos damos cuenta que su ungimiento tuvo ocasión en un momento del tiempo determinado:
Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió de entre sus hermanos; y desde aquel día en adelante el espíritu del Señor descendió sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá. (1 Samuel 16:13)
El testimonio que se da de David es similar al de Jesucristo, ambos fueron ungidos y el Espíritu de Dios descendió sobre ellos. Esto quiere decir que la presencia de Dios habitaba ahora en ellos, para guiarlos y para obrar maravillas sobrenaturales, una de ellas por ejemplo, es que cuando David tocaba el arpa, traía la manifestación de la presencia de Dios y el demonio dejaba de atormentar a Saúl (1 Samuel 19).
Muchos otros personajes en la Biblia fueron ungidos, todos los hombres de fe de antaño lo fueron, entre ellos Abraham, Isaac y Jacob de quienes se da el testimonio que cuando nacieron del Espíritu Dios les cambió sus nombres. En la época de Moisés por ejemplo, se dice que Dios quería ungirlos a todos, pero no todos lo creyeron, así que no se pudo:
Entonces YHWH descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y fue que, cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron. (Numeros 11:25)
Y ocurrió que otros que no estaban con moisés fueron también ungidos en este momento y algunos fueron a acusarlos delante de Moisés para que los reprendiera, miremos:
Y habían quedado en el campamento dos varones, uno llamado Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu; estaban éstos entre los escritos, mas no habían salido al tabernáculo; y profetizaron en el campamento. Entonces corrió un joven, y dio aviso a Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento. Entonces respondió Josué hijo de Nun, ministro de Moisés, uno de sus jóvenes, y dijo: Señor mío Moisés, impídelos. (Números 11:26-28)
¿Y qué le respondió Moisés al joven?
Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Mas quién diese que todo el pueblo del SEÑOR fuese profeta, que el SEÑOR diese su espíritu sobre ellos. (Números 11:29)
La voluntad de Moisés y de Dios era que todos fuesen llenos del Espíritu, y esto puede verificarse por la palabra de los profetas:
Y será que después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros viejos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y aun también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. (Joel 2:28-29)
Es de aquí de donde deducimos que la voluntad de Dios es que todos le conozcan y que todos sean ungidos, éste pensamiento también estaba en la mente y en la boca de los apóstoles de Jesús el Cristo, en hechos de los apóstoles, cuando Pedro estaba hablando del suceso del Pentecostés, y también mas adelante cuando se dieron cuenta que Dios también estaba ungiendo a los que no son Judíos de nacimiento:
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, (el cual está) en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 Cor 6:19)
En ésta carta de Pablo vemos que los no Judíos de nacimiento habían venido a ser judíos por adopción y el mismo espíritu de Dios ahora moraba en ellos, es decir, estaban ungidos. El apóstol Juan lo dice así:
Mas vosotros tenéis la Unción del Santo, y conocéis todas las cosas. (1 Juan 2:20)
Es claro que para Juan, todos los creyentes tenían la unción, es decir, estaban ungidos. Más adelante dirá:
Y la Unción que vosotros habéis recibido de él, mora en vosotros; y no tenéis necesidad que ninguno os enseñe; mas como la Unción misma os enseña de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, perseverad en él. (1 Juan 2:27)
Para el apóstol Juan nadie tiene nada que enseñarle a un creyente, puesto que está ungido y la unción que está en él le enseña todo, aunque esto no descarta el que los dones que el mismo espíritu reparte en los demás creyentes, edifique y ayude a perfeccionarlo. Pero esto es muy diferente a decir que hay dos clases de creyentes, semejante declaración nunca es encontrada en la Biblia, ya que para Dios, todos sus hijos son ungidos y tienen la unción. Muchas sectas se han levantado con falsos ungidos que proclaman ser los únicos portadores de la verdad, pero sencillamente contradicen lo revelado en la escritura donde se afirma que todos los creyentes somos ungidos (si es que hemos nacido del Espíritu) y no necesitamos que nos enseñen nada, sino que Dios mismo mora en nosotros a través de su Espíritu y nos revela todas las cosas, si esto no fuera así, estaríamos perdidos siguiendo a los hombres, pero la verdad es que Dios nos ha ungido y por esto podemos entender su palabra y por su presencia en nuestra vida podemos hablar y entender lo que otros no entienden ni pueden siquiera imaginar. Me atrevo a afirmar que si una persona se considera creyente pero no tiene al Espíritu, es decir, no está ungido, realmente dicho “creyente” no tiene nada y está perdido en las tinieblas... Jesucristo le declaró ésta misma verdad a un respetado teológo y sacerdote de su época, llamado Nicodemo lo siguiente:
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y de Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que es nacido de carne, carne es; y lo que es nacido de Espíritu, Espíritu es. (Juan 3:5-6)
Sencillamente quien no sea un ungido o un nacido de nuevo por el Espíritu no podrá ni ver ni entrar en el Reino venidero de Dios.
Ahora ¿será que los que son ungidos, reinan ahora con Jesús? ¡Por supuesto que no! puesto que Jesús aún no ha comenzado a reinar, su segunda venida aún no ha ocurrido y el día que ocurra “todo ojo le verá”. Aparecerá la señal en el cielo y nadie podrá negarlo, pues todos los linajes de la tierra harán lamentación por él, como lo declara Mateo 24 y también Revelación o Apocalipsis 1.
Conclusiones
-Ser ungido es nacer del Espíritu y todos los creyentes y profetas de todos los tiempos fueron nacidos del Espíritu y fueron ungidos, sino no hubieran podido ver el Reino de Dios, y se sabe que lo vieron y murieron esperándolo. (Hebreos 11)
-Los hombres que no son ungidos no podrán entrar en el reino venidero de Dios. (Juan 3:5)
-Los hombres ungidos deberán permanecer hasta el fin para ser salvos y participar del Reino. (Mateo 10:12)
-Existen falsos ungidos que hacen señales o que enseñan errores con el fin de extraviar aún a los elegidos de Dios. (Mateo 24)
-La voluntad de Dios es que todos se arrepientan y sean ungidos. (Joel) (Juan)
-Ser ungido es tener la presencia de Dios habitando en nuestro ser. (1 Corintios 6:9)
Paz.
David Macías Isaza
viernes, 12 de junio de 2009
LA DOCTRINA DE LOS "144.000" Y LAS "OTRAS OVEJAS"

A) Los Testigos de Jehová que forman cada uno de esos dos grupos:
1) Según el CG, el grupo de los 144.000, de los cuales se habla en Apocalipsis 7:1-8; 14:1-5, se empezó a formar con los apóstoles, y terminó de completarse en 1931; en esta fecha se empezó a formar el grupo de "las otras ovejas":
"Los que constituyen el grupo de los 144.000 son israelitas espirituales" (77/115).
"Pedro y otros apóstoles también les dijeron a sus oyentes acerca de Jesucristo y lo que Dios requería que ellos hicieran para llegar a ser parte de la nación espiritual de Dios, o Israel espiritual.- Hechos 2:14-40.
"En ese día la nación espiritual comenzó con solidez, porque además de los 120 discípulos que recibieron el espíritu santo primero, 3.000 personas se bautizaron y también recibieron el espíritu santo de Dios." (65/147-148).
"El libro de los Hechos relata cómo comenzó la nación espiritual." (65/151).
"[…] en 1914 el número cabal que se necesitaba para formar la nación espiritual de Dios todavía no se había completado. Había que recoger a otros. Esto significaba predicar. Correctamente, los que deberían hacer esta predicación tenían que ser testigos de Jehová. Estos testigos tenían que predicar las nuevas del reino celestial por todo el mundo. Por medio de esta predicación los últimos que faltaban para completar el número de miembros de la nación espiritual de Dios serían juntados de entre las naciones." (65/186).
"Desde 1931 el Buen Pastor ha estado juntando sus ‘otras ovejas.’ Así que los centenares de miles de personas que ahora se asocian con la sociedad del nuevo mundo (el Jehovismo) son ‘otras ovejas’." (65/194).
2) Los 144.000 forman la "manada pequeña" que vivirá en el cielo, mientras que las "otras ovejas" vivirán en la tierra, según la doctrina del CG:
"La esperanza de las ‘otras ovejas’ es terrestre; la esperanza de la ‘manada pequeña’ es celestial. No obstante, la sociedad del nuevo mundo no está dividida, puesto que es ‘un solo rebaño’ bajo ‘un solo pastor.’ […]
"¿Puede cualquier persona ser de las ‘otras ovejas’? El Buen Pastor nos da la respuesta. Mediante un ángel Cristo dio a su apóstol una visión de una grande muchedumbre de ‘otras ovejas.’ (Apocalipsis 7:9, 10) […]" (65/194-195).
"El reino que las ovejas llegan a poseer, o heredan, no es el reino del cielo. Las ovejas heredan la región terrestre del reino del cielo. Lo que las ovejas consiguen es vida eterna en la tierra." (65/202).
"Pedro y otros apóstoles también les dijeron a sus oyentes acerca de Jesucristo y lo que Dios requería que ellos hicieran para llegar a ser parte de la nación espiritual de Dios, o Israel espiritual.- Hechos 2:14-40.
"En ese día la nación espiritual comenzó con solidez, porque además de los 120 discípulos que recibieron el espíritu santo primero, 3.000 personas se bautizaron y también recibieron el espíritu santo de Dios." (65/147-148).
"El libro de los Hechos relata cómo comenzó la nación espiritual." (65/151).
"[…] en 1914 el número cabal que se necesitaba para formar la nación espiritual de Dios todavía no se había completado. Había que recoger a otros. Esto significaba predicar. Correctamente, los que deberían hacer esta predicación tenían que ser testigos de Jehová. Estos testigos tenían que predicar las nuevas del reino celestial por todo el mundo. Por medio de esta predicación los últimos que faltaban para completar el número de miembros de la nación espiritual de Dios serían juntados de entre las naciones." (65/186).
"Desde 1931 el Buen Pastor ha estado juntando sus ‘otras ovejas.’ Así que los centenares de miles de personas que ahora se asocian con la sociedad del nuevo mundo (el Jehovismo) son ‘otras ovejas’." (65/194).
2) Los 144.000 forman la "manada pequeña" que vivirá en el cielo, mientras que las "otras ovejas" vivirán en la tierra, según la doctrina del CG:
"La esperanza de las ‘otras ovejas’ es terrestre; la esperanza de la ‘manada pequeña’ es celestial. No obstante, la sociedad del nuevo mundo no está dividida, puesto que es ‘un solo rebaño’ bajo ‘un solo pastor.’ […]
"¿Puede cualquier persona ser de las ‘otras ovejas’? El Buen Pastor nos da la respuesta. Mediante un ángel Cristo dio a su apóstol una visión de una grande muchedumbre de ‘otras ovejas.’ (Apocalipsis 7:9, 10) […]" (65/194-195).
"El reino que las ovejas llegan a poseer, o heredan, no es el reino del cielo. Las ovejas heredan la región terrestre del reino del cielo. Lo que las ovejas consiguen es vida eterna en la tierra." (65/202).
3) Todos los que pertenecen a los "ungidos" (o 144.000) forman la clase del "esclavo fiel y discreto", que da el alimento espiritual, por medio de las publicaciones que suministra el CG, cuyos miembros son parte de los 144.000, o "manada pequeña":
"[…] Cristo está usando una sola organización en la tierra para llevar el alimento espiritual a la gente. Dijo Jesús: ‘¿Quién, pues, es el siervo fiel y prudente (‘esclavo fiel y discreto,’. NM), a quien su señor ha puesto sobre su familia, para darles el alimento a su tiempo? ¡Bienaventurado aquel siervo, a quien su señor cuando viniere le hallare haciendo así! De cierto os digo, que le pondrá sobre todos sus bienes.’ – Mateo 24:45-47.
"[…] Cristo está usando una sola organización en la tierra para llevar el alimento espiritual a la gente. Dijo Jesús: ‘¿Quién, pues, es el siervo fiel y prudente (‘esclavo fiel y discreto,’. NM), a quien su señor ha puesto sobre su familia, para darles el alimento a su tiempo? ¡Bienaventurado aquel siervo, a quien su señor cuando viniere le hallare haciendo así! De cierto os digo, que le pondrá sobre todos sus bienes.’ – Mateo 24:45-47.
"En fiel cumplimiento de las palabras de Jesús, Cristo ha nombrado y puesto a los últimos de la nación espiritual de Dios ‘sobre todos sus bienes.’ ¿Quién, pues, es este ‘siervo fiel y prudente’ o ‘esclavo fiel y discreto’? El ‘siervo’ no es cierto hombre. Tampoco es la Sociedad Watch Tower. Es el cuerpo unido de los últimos que han sido recogidos de la nación espiritual de Dios." (65/192-193).
"Mientras efectúan su trabajo (de casa en casa) se esfuerzan por utilizar cabalmente las excelentes publicaciones que suministra la clase del ‘esclavo fiel y discreto’ por medio de la Sociedad Watch Tower." (98/140).
"De entre los miembros del cuerpo de Cristo ungidos por espíritu algunos sirven como un cuerpo gobernante o junta administrativa visible. […]
"Para hacer más fácil la ejecución de las instrucciones de Jesús de predicar ‘estas buenas nuevas del reino’ en toda la tierra habitada, la Sociedad Watch Tower Bible and Tract también tiene oficinas sucursales en varios países. Todas éstas están sujetas al cuerpo gobernante visible, pero cada sucursal da su atención a su propio territorio." (72/40-41).
"Mientras efectúan su trabajo (de casa en casa) se esfuerzan por utilizar cabalmente las excelentes publicaciones que suministra la clase del ‘esclavo fiel y discreto’ por medio de la Sociedad Watch Tower." (98/140).
"De entre los miembros del cuerpo de Cristo ungidos por espíritu algunos sirven como un cuerpo gobernante o junta administrativa visible. […]
"Para hacer más fácil la ejecución de las instrucciones de Jesús de predicar ‘estas buenas nuevas del reino’ en toda la tierra habitada, la Sociedad Watch Tower Bible and Tract también tiene oficinas sucursales en varios países. Todas éstas están sujetas al cuerpo gobernante visible, pero cada sucursal da su atención a su propio territorio." (72/40-41).
B) Cómo se salva cada uno de esos dos grupos.
1) Cuando uno de la "manada pequeña" se muere, se va en espíritu al cielo a formar parte de ese gobierno que el CG dice que empezó en 1914, y ya está salvo para siempre; mientras que las "otras ovejas" tienen que pasar por varias etapas para ser salvas: cuando llegue el fin del mundo en el Armagedón, las que estén vivas, no morirán, y las que estén muertas, serán resucitadas en ese momento; a partir de entonces, todas tienen que enseñar sus doctrinas a las personas que no las han conocido mientras vivieron en la Tierra, las cuales irán resucitando por etapas; las que conocieron sus doctrinas y se opusieron a ellas, no resucitarán. En ese nuevo mundo, durante mil años, las "otras ovejas" enseñarán a esas personas con la Biblia jehovista (que, por eso, se llama la versión "del Nuevo Mundo"). Las personas que obedezcan las doctrinas del Jehovismo, se unirán al grupo de las "otras ovejas"; las que no obedezcan, morirán sobre la marcha. Cuando acabe ese período de mil años, estarán vivas en la Tierra todas las personas que habrán llegado a formar parte del grupo de las "otras ovejas". Entonces, Dios someterá a todas las "otras ovejas" a una prueba final (el Jehovismo no dice en qué consistirá esta prueba); las personas que fracasen en esta prueba, serán exterminadas en el acto; pero a las que superen la prueba, se les aplicará "el valor de la ofrenda (que hizo Jesús) por el pecado", y vivirán para siempre en la Tierra, gobernadas por los 144.000 desde el cielo, junto con Cristo, que, por eso, forman un grupo de 144.001, según explica el CG en sus siguientes obras (65/202-218), (70/236-238, 391-400), (60/97), (76/51), etc.
2) Ahora bien, mientras que la "manada pequeña" de los 144.000 son hijos de Dios, los llamados "otras ovejas", que forman "la gran muchedumbre", no son ni serán nunca hijos de Dios, sólo aspiran a ser "nietos" de Dios, cuando lleguen a superar la mencionada prueba final después de los mil años; esto es así (según el CG) porque, como recibirán vida eterna a través de Jesús (que es hijo de Dios), ellos son hijos de Jesús, y, por tanto, nietos de Dios; aunque al orar, llamen Padre a Dios, en realidad sólo es su abuelo:
"De modo que hay dos grupos: una pequeña manada, que reinará con Cristo en los cielos, y una grande muchedumbre, que vivirá en la tierra […]. Esta grande muchedumbre de otras ovejas no tiene esperanza celestial. Su esperanza es la de vivir a través de la batalla del Armagedón y seguir viviendo en la tierra limpia y permanecer allí.
"Cristo es el Rey. El y los 144.000 miembros de su nación espiritual gobernarán desde el cielo." (65/216-218).
"Un resto de estos hijos todavía está sobre la tierra. Unida a ellos […] está una muchedumbre de personas de buena voluntad que siempre va en aumento. Estas también pueden apropiadamente dirigirse a Jehová como ‘Padre nuestro’, porque durante el reino milenario de Cristo llegarán a ser hijos terrestres del Dador de vida, o sea del mismo Cristo Jesús, y por lo tanto literalmente están en línea para llegar a ser ‘nietos’ de Dios. En las Escrituras a menudo se refiere al abuelo como padre." (67/160-161).
"Cristo es el Rey. El y los 144.000 miembros de su nación espiritual gobernarán desde el cielo." (65/216-218).
"Un resto de estos hijos todavía está sobre la tierra. Unida a ellos […] está una muchedumbre de personas de buena voluntad que siempre va en aumento. Estas también pueden apropiadamente dirigirse a Jehová como ‘Padre nuestro’, porque durante el reino milenario de Cristo llegarán a ser hijos terrestres del Dador de vida, o sea del mismo Cristo Jesús, y por lo tanto literalmente están en línea para llegar a ser ‘nietos’ de Dios. En las Escrituras a menudo se refiere al abuelo como padre." (67/160-161).
C) Esta doctrina del Jehovismo destruye la obra de Cristo.
1) Es evidente que Jesús vino la primera vez para poner fin al problema del pecado y dar la salvación, por medio de su muerte, a todos los que crean en él y le acepten como su salvador personal (Daniel 9:24; Hebreos 2:14; 9:23-26; 10:1-10; 1 Juan 2:1-2; 1 Timoteo 1:15; Juan 3:16; 5:24; 10:27-29; 5:28-29; Marcos 16:15-16; etc.).
2) Por tanto, cuando venga Jesús por segunda vez, no vendrá para salvar a nadie de los pecados, sino para dar la salvación a los que lo esperan (Hebreos 9:28; 1 Tesalonicenses 4:13-18).
2) Por tanto, cuando venga Jesús por segunda vez, no vendrá para salvar a nadie de los pecados, sino para dar la salvación a los que lo esperan (Hebreos 9:28; 1 Tesalonicenses 4:13-18).
3) Por consiguiente, cuando el CG dice que las "otras ovejas" se salvan después de la segunda venida de Cristo, y que se salvan por medio de superar una prueba final (sin que sea por la fe en el sacrificio de Cristo), comete un craso error; pues esa enseñanza es totalmente antibíblica; es una doctrina jehovista que destruye la obra salvadora de Cristo; porque no hay otra forma de salvarse que no sea por medio de la fe en Jesús (Efesios 2:8; Romanos 3:21-30; etc.).
D) El Jehovismo tergiversa y destruye la Biblia para mantener su doctrina sobre esos dos grupos.
1) Aunque la Biblia dice que todos los cristianos son "hijos de Dios" (1 Juan 3:2), el Jehovismo considera que, cuando se escribió el Nuevo Testamento, todos los cristianos sí eran hijos de Dios; por tanto, todo lo que la Biblia dice se refiere a los "hijos de Dios"; porque, entonces, todos los creyentes formaban parte de los 144.000, hasta que se completó este número. Por tanto, según el Cuerpo Gobernante, la Biblia es la Palabra de Dios para sus hijos espirituales; es decir, para los 144.000 solamente; por esto, las "otras ovejas" tienen bien gravado en sus mentes que la Biblia es la Palabra de Dios que sirve de alimento espiritual sólo para los 144.000 (70/120-156). Nunca se insistirá bastante en esto; porque esta doctrina jehovista de los dos grupos es fundamental para entender la idiosincrasia del Jehovismo. Las "otras ovejas" usan la Biblia como una especie de ganzúa para hacer su trabajo "de casa en casa"; pero su alimento espiritual no está en la Biblia, sino que les llega por medio de las publicaciones suministradas por el esclavo fiel y discreto, que es a quien Dios a puesto, para dar ese alimento espiritual, como ya hemos visto más arriba (apartado A).
2) No obstante, hay, por lo menos, tres textos en la Biblia, que muestran claramente que los que creen en Cristo desde 1931 también son hijos de Dios. Estos textos son: Juan 1:12; Romanos 8:14 y Gálatas 3:26. Vamos a estudiarlos a continuación:
a) Juan 1:12. Traducimos este texto del Nuevo Testamento griego del Jehovismo, que dice así:
a) Juan 1:12. Traducimos este texto del Nuevo Testamento griego del Jehovismo, que dice así:
"Pero, a cuantos lo recibieron, les dio poder para llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre." (94/418).
*) El CG se ha dado cuenta de que este texto destruye su doctrina discriminatoria entre esos dos grupos: los "hijos de Dios" y los que "están en línea para ser nietos de Dios". Por tanto, para poder mantener esa doctrina antibíblica de esos dos grupos, ha destruido este texto de Juan 1:12 mediante una traducción fraudulenta, que dice así en su Biblia del Nuevo Mundo:
"No obstante, a cuantos sí lo recibieron, a ellos les dio autoridad de llegar a ser hijos de Dios, porque ejercían fe en su nombre." (82/1276).
*) En primer lugar, el verbo "creer" (de la última oración gramatical) es, en griego, un participio de presente activo en dativo, y, por tanto, hay que traducirlo por "a los que creen" o "a los creyentes". Este presente "creen" es un "presente omnitemporal" (99/333); es decir, que abarca todos los tiempos, como si decimos: la Tierra "gira" sobre su eje; el presente "gira" es omnitemporal, no tiene ningún límite en el tiempo, que es lo que sucede con el "participio de presente griego" del que traducimos el "presente de indicativo" en español; ese "participio" griego no tiene ninguna indicación de tiempo (100/179). Por tanto, sólo indica el hecho de creer en cualquier momento que se produzca, y, por esto, lo mismo da que uno empiece a creer antes o después de 1931. Por consiguiente, es igual si nos atenemos a lo que significa el "participio de presente" griego, como a lo que significa el "presente omnitemporal" español. El CG cambia el presente "creen" por el imperfecto "ejercían fe"; de esta manera limita el hecho de "creer" (o "ejercer fe", según él) a las personas que recibieron a Jesús cuando vino a la Tierra. Así consigue que todos los que se han unido a los TJ después de 1931, crean que no pueden ser hijos espirituales de Dios, y que se salvarán de una forma diferente a los 144.000.
*) En segundo lugar, vemos que no acaba ahí la falsificación de Juan 1:12. En efecto, la oración gramatical que dice: "a los que creen en su nombre" es una "oración coordinada por yuxtaposición", con la cual se dice: "a los que creen", para dar a entender que el "poder para llegar a ser hijos de Dios" no se refería sólo a los que lo recibieron entonces, sino que es para todos los creyentes en Jesús en todos los tiempos. Ahora bien, el CG limita otra vez lo que dice esta oración coordinada en aposición cambiándola por una "oración subordinada causal"; para que, por medio de ella, se diga la causa por la cual Jesús dio ese poder a los que lo recibieron entonces, a saber, "porque ejercían fe ..."; con lo cual todo queda limitado a los que vivían en la época de Jesús. Como se ve, el CG del Jehovismo se ha ensañado contra la sintaxis de este pasaje de Juan 1:12. Es evidente que esta falsa traducción está hecha por unos consumados falsarios, de los cuales se habla en 2 Corintios 2:17 y Efesios 4:14.
b) Romanos 8:14. En la Biblia del Nuevo Mundo, este texto dice:
"Porque todos los que son conducidos por el espíritu de Dios, estos son hijos de Dios." (82/1356).
*) Hace más de veinticinco años que explicamos este texto a los TJ (54/322), y ahora vamos a insistir aquí. El CG dice que:
"Cada uno de los testigos de Jehová es ministro del evangelio." (67/220).
"Cada uno de los testigos de Jehová es ministro del evangelio." (67/220).
*) Ahora, cada TJ, a quien, el CG, ha hecho creer que él no es "hijo de Dios", sino que pertenece al grupo de las "otras ovejas", tiene que darse cuenta que, cuando él va predicando como "ministro del evangelio", sólo tiene dos posibilidades: o es conducido por "el espíritu de error" (1 Juan 4:6), o es "conducido por el espíritu de Dios" (Romanos 8:14); si cree que es éste su caso, por fuerza tiene que reconocer que él también es un "hijo de Dios", así como todos los TJ que van predicando como él; por tanto, cuando el CG dice que los "hijos de Dios" son sólo 144.000, eso no sólo es un error, sino que también es un camelo y una tomadura de pelo de los jefes del Jehovismo hacia todos los TJ.
c) Gálatas 3:26. El CG traduce este texto así:
"Todos ustedes, de hecho, son hijos de Dios mediante su fe en Cristo Jesús." (82/1397).
*) La traducción literal, que hacemos de este texto del NT griego del Jehovismo, dice así:
"Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús." (94/850).
*) Es evidente que la causa que hacía que los gálatas fueran "hijos de Dios" era "la fe en Cristo Jesús". Todos los miembros del Jehovismo, que en 1931 tomaron el nombre de "Testigos de Jehová" (67/217), ahora se llaman "Testigos cristianos de Jehová". Por tanto, por su mismo nombre quieren indicar que creen en Cristo Jesús; si esto es cierto, su fe en Cristo Jesús tiene que producir el mismo resultado que produjo en el caso de los gálatas; a saber, todos los TJ también tienen que ser "hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús", a pesar de todos los sofismas del CG del Jehovismo para convencerlos de lo contrario.
3) Por otra parte, ya explicamos y probamos ampliamente que los 144.000 de Apocalipsis 7:1-8 no puede ser un número literal, sino que se trata de un número simbólico que representa a los últimos cristianos que serán salvos en el momento antes del fin del mundo (54/325-331).
4) Ahora bien, puesto que el CG se empeña en tomar de forma literal el número 144.000, también tiene que tomar de forma literal lo que se dice de esos 144.000. En Apocalipsis 14:1-5, se vuelve ha hablar de ellos, y, según la Biblia del Jehovismo, se dice:
"Estos son los que no se contaminaron con mujeres; de hecho, son vírgenes." (82/1480).
5) Es evidente que, si literalmente se trata de 144.000 creyentes, también literalmente solamente son hombres, según dice ese pasaje que se refiere a ellos.
6) En este caso, si (como dice el CG) esos 144.000 son todos los cristianos que hubo desde los apóstoles hasta 1931, resulta que con los apóstoles también había mujeres cristianas, según Hechos 1:14; Romanos 16:1-15, etc. Ahora tiene que aclarar el CG cómo coloca a todas esas mujeres cristianas del siglo I entre los 144.000 de
Apocalipsis 14:1-5, ya que en este texto literalmente sólo se trata de hombres.
7) Por todo lo visto hasta aquí en este capítulo, no hay duda de que la doctrina de los "144.000 hijos de Dios" y las "otras ovejas" destruye la obra salvadora de Cristo al asignar a cada grupo una forma diferente de salvación; al mismo tiempo tergiversa y falsifica la Biblia para mantener esta misma doctrina, y hace una discriminación espiritual y religiosa entre los dos grupos de TJ. Por otra parte, desde el punto de vista teológico es una gran herejía que comete el CG del Jehovismo, enseñando doctrinas contrarias a la enseñanza de los apóstoles, por lo que todos los TJ deberían hacer lo que dice el apóstol Pablo en Romanos 16:17-18.
domingo, 31 de mayo de 2009
LOS “HERMANOS DE JESÚS” Y LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
Los "Testigos" también han escrito otro libro titulado: "Sobrevivientes que entran a una Nueva Tierra" (1984). En este libro los "teólogos" de la W.T han torcido la definición que da Cristo mismo en cuanto a quiénes son sus hermanos. En la página 114 aparece el subtítulo "El rey y sus Hermanos" y en la página siguiente, la 115, hablando de sobre los hermanos de Cristo, preguntan: "¿Quiénes son éstos? Aquellos a quienes Dios ha escogido de entre la humanidad para que hereden con Cristo el Reino celestial. Son 144,000, y sólo queda un resto de ellos todavía en la tierra (Revelación 14:1,4). Porque 'han nacido otra vez' mediante el funcionamiento del espíritu de Dios, son hijos de Dios, y por esta razón en las Escrituras se les llama "hermanos" de Jesucristo (Juan 3:3; Hebreos 2:10.11). Jesús cuenta lo que la gente hace a estos "hermanos", hasta el 'más pequeño' de ellos, como si se lo hicieran a él." En la página 118 del mismo libro, y en el segundo párrafo, afirman que los "hermanos" de Cristo son un rebaño pequeño de 144,000 personas.
Esta doctrina de los "T.J" es totalmente absurda y claramente antibíblica, pues si sólo los 144,000 "T.J" son los hermanos de Cristo, entonces la gran mayoría de "T.J" no los son. Es más, si sólo los 144,000 "Testigos" son hermanos de Cristo, entonces sólo ellos tienen a Dios como Padre. Recordemos que Dios es el Padre de Cristo, y por extensión, también de sus hermanos. ¿Se da cuenta de lo que esto significa? La gran mayoría de "Testigos" no tienen parte en la familia de Dios. Prácticamente se encuentran como parias y desposeídos de todos los derechos que tiene un hijo legítimo.
Pero desgraciadamente la gran mayoría de Testigos de Jehová no se dan cuenta del engaño, y sólo se limitan a propagar como tontos este craso error por todos lados a donde van con sus revistas Atalaya y Despertad. No se dan cuenta que ellos mismos se están excluyendo de la gran salvación que Dios ofrece a través de Jesucristo, su Hijo amado. Al decir que ellos no son de la clase “celestial” de la “manada pequeña”, lo que están diciendo es que ellos son meramente servidores y esclavos de esa clase “ungida” o “celestial”, y que no tienen los mismos derechos de un verdadero salvo, o de un hijo de Dios. De este modo ellos mismos se acomplejan y prácticamente se someten como corderos a los dictados de aquellos malos servidores de Dios que golpean a sus hermanos y que los humillan dejándolos como parias y sin un Padre verdadero que los quiere realmente cobijar dentro de su familia. Parece Increíble, pero sólo los "144,000 ungidos" son hijos de Dios, los únicos hermanos de Cristo, los únicos que tienen el Espíritu Santo, los únicos que pertenecen a la Iglesia Cristiana, los únicos que pueden participar de la cena tomando del pan y del vino, los únicos que reinarán en el reino de Cristo. En cambio, la gran mayoría de "Testigos" pasan a ser entes de cuarta categoría, desposeídos de casi todos los derechos de un hijo.
Pero la división que hacen los Testigos de Jehová de los hermanos de Jesús y las “otras ovejas” es diabólica, y por lo tanto, abominable. Jesús es muy claro al decirnos quiénes son sus hermanos, con estas solemnes palabras: "PORQUE TODO AQUEL QUE HACE LA VOLUNTAD DE MI PADRE QUE ESTA EN LOS CIELOS, ESE ES MI HERMANO, Y HERMANA, Y MADRE” (Mateo 12:50). Es decir, si alguien no está haciendo la voluntad de Dios, esa persona no es un hermano de Cristo. Esa persona definitivamente está haciendo, o su propia voluntad, o la de algún otro hombre, o bien de algún ser cósmico que la Biblia llama “Diablo” o “demonio”. Pero si una persona hace la voluntad de Dios, el apóstol Pablo dice que esa persona obtendrá la promesa.
Esta doctrina de los "T.J" es totalmente absurda y claramente antibíblica, pues si sólo los 144,000 "T.J" son los hermanos de Cristo, entonces la gran mayoría de "T.J" no los son. Es más, si sólo los 144,000 "Testigos" son hermanos de Cristo, entonces sólo ellos tienen a Dios como Padre. Recordemos que Dios es el Padre de Cristo, y por extensión, también de sus hermanos. ¿Se da cuenta de lo que esto significa? La gran mayoría de "Testigos" no tienen parte en la familia de Dios. Prácticamente se encuentran como parias y desposeídos de todos los derechos que tiene un hijo legítimo.
Pero desgraciadamente la gran mayoría de Testigos de Jehová no se dan cuenta del engaño, y sólo se limitan a propagar como tontos este craso error por todos lados a donde van con sus revistas Atalaya y Despertad. No se dan cuenta que ellos mismos se están excluyendo de la gran salvación que Dios ofrece a través de Jesucristo, su Hijo amado. Al decir que ellos no son de la clase “celestial” de la “manada pequeña”, lo que están diciendo es que ellos son meramente servidores y esclavos de esa clase “ungida” o “celestial”, y que no tienen los mismos derechos de un verdadero salvo, o de un hijo de Dios. De este modo ellos mismos se acomplejan y prácticamente se someten como corderos a los dictados de aquellos malos servidores de Dios que golpean a sus hermanos y que los humillan dejándolos como parias y sin un Padre verdadero que los quiere realmente cobijar dentro de su familia. Parece Increíble, pero sólo los "144,000 ungidos" son hijos de Dios, los únicos hermanos de Cristo, los únicos que tienen el Espíritu Santo, los únicos que pertenecen a la Iglesia Cristiana, los únicos que pueden participar de la cena tomando del pan y del vino, los únicos que reinarán en el reino de Cristo. En cambio, la gran mayoría de "Testigos" pasan a ser entes de cuarta categoría, desposeídos de casi todos los derechos de un hijo.
Pero la división que hacen los Testigos de Jehová de los hermanos de Jesús y las “otras ovejas” es diabólica, y por lo tanto, abominable. Jesús es muy claro al decirnos quiénes son sus hermanos, con estas solemnes palabras: "PORQUE TODO AQUEL QUE HACE LA VOLUNTAD DE MI PADRE QUE ESTA EN LOS CIELOS, ESE ES MI HERMANO, Y HERMANA, Y MADRE” (Mateo 12:50). Es decir, si alguien no está haciendo la voluntad de Dios, esa persona no es un hermano de Cristo. Esa persona definitivamente está haciendo, o su propia voluntad, o la de algún otro hombre, o bien de algún ser cósmico que la Biblia llama “Diablo” o “demonio”. Pero si una persona hace la voluntad de Dios, el apóstol Pablo dice que esa persona obtendrá la promesa.
Pues bien, ahora tome nota lo que dice Hebreos 10:36, un verso pasado por alto por los Testigos de Jehová: “Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, OBTENGÁIS LA PROMESA”, ¿cuál promesa? El verso 34 dice: “UNA MEJOR PROMESA Y PERDURABLE HERENCIA EN LOS CIELOS…” Así que si tú haces la voluntad de Dios, tú ciertamente tendrás una herencia celestial asegurada. ¿Y cuál es la voluntad de Dios para nosotros? “Pues la voluntad de Dios es vuestra SANTIFICACIÓN” (1 Tes. 4:3). Es decir, Dios quiere nuestra vida santa, sin la cual nadie verá a Dios (Heb. 12:14). Y esta santidad no es otra cosa que vivir sin mancha del mundo, en rectitud y en pureza. ¿Acaso la grande muchedumbre puede estar exenta del requisito de la santidad y entrar en el reino? No, claro que no! Todos los que son cristianos auténticos, y hacen la voluntad de Dios a través de una vida devota y santa entrarán en el reino para recibir una herencia mejor y perdurable en el cielo. Estos serán vestidos de ropas blancas que corearán su victoria sobre el mundo y sus deleites pasajeros. Repito nuevamente: Si usted no es un hermano de Jesús es porque simplemente usted no hizo la voluntad de Dios, la cual es vivir una vida santa. Y si no usted no vive una vida santa, entonces usted definitivamente está viviendo una vida de pecado y de condenación eterna. No hay salida, o usted hace la voluntad de Dios, o no la hace. Si la hace recibirá la promesa de una mejor herencia que está guardada en los cielos.
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sábado, 11 de abril de 2009
NO TOQUÉIS A LOS UNGIDOS DE DIOS---¿QUIÉNES SON ÉSTOS?

No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas"
(1 Crón.16:22, Sal 105:15)
Apologista: "¡No me toquéis, porque yo soy el ungido del Señor...Grrrr...Wau!" (Benny "Rico" Hinn")
(1 Crón.16:22, Sal 105:15)
Apologista: "¡No me toquéis, porque yo soy el ungido del Señor...Grrrr...Wau!" (Benny "Rico" Hinn")
"Porque se levantarán falsos cristos (ungidos)"...Jesucristo
Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)
Estimados hermanos y detractores:
Como ustedes saben muy bien, mi blog tiene como meta exponer la verdad prístina del Señor Jesucristo, y al mismo tiempo denunciar a los falsos líderes religiosos cristianos que usan su poder e influencia para explotar y hacer mercadería del rebaño del Señor. Aquellos que me acusan y me condenan por hacer esta tarea de “limpieza y desinfección eclesiástica” me dicen que yo estoy en peligro de ser condenado por Dios porque estoy tocando a los UNGIDOS DE DIOS. Para convencerme de mi “falta”, los escuderos cómplices de los sátrapas predicadores del engaño me muestran los textos que aparecen en el título de arriba para recordarme que no debo tocar a los ungidos de Dios ni con el pétalo de una rosa. Sin embargo, el texto parece referirse a matar a un ungido del Señor (1 Samuel 24:10), y no necesariamente a la acción misma de acusar o reprochar por algún delito que pudiera haber cometido el “ungido”. Recordemos que Dios envió a Natán a amonestar al ungido David por dos pecados graves que éste había cometido. Sin embargo, nadie diría que Natán estaba tocando al ungido rey David, ¿o sí?
Es triste realmente cuánta ignorancia y sandez hay en la gente que dice ser cristiana, supuestamente conocedora de la Biblia, y amante de la verdad. Y es que esta gente que me viene con esos textos ignoran que TODO CRISTIANO VERDADERO ES UN UNGIDO DEL SEÑOR según está revelado en las mismas Escrituras.
Yo soy un UNGIDO del Señor, y nadie debe o puede tocarme a mí, o a usted, si en verdad es un cristiano, sin tener luego que pagar un precio muy caro. Yo me considero un UNGIDO del Señor, y si usted no se considera así, entonces usted no ha entendido lo que significa ser un cristiano o un ungido.
En el Nuevo Testamento se nos dice que todos los cristianos hemos sido UNGIDOS por el Señor, y es por eso que tenemos el Espíritu Santo y somos sacerdotes de Dios y los futuros reyes del reino por venir. Esto parece que es ignorado por quienes se dicen ser Cristianos, llenos del Espíritu Santo.
A los Corintios el Apóstol Pablo les dice que Dios los ungió a ellos con su Espíritu Santo, con estas solemnes palabras: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones” (2 Corintios 1:21,22). Así que Pablo enseña que todo cristiano que tiene el Espíritu de Dios es un UNGIDO de Dios, pero los más de los evangélicos creen erradamente que los únicos UNGIDOS del Señor son sólo aquellos del calibre de J. Swaggart, J.Bakker, B.Hinn, B. Graham, J. Falwell, T.D. Jackes, K. Copeland, J. Kennedy, y otros destacados predicadores de grandes masas. ¡¡¡Nada más falso!!!
Si captamos que todos los cristianos son ungidos, y están llenos del Espíritu Santo, entonces no deberíamos pensar que los UNGIDOS son una súper clase de cristianos más dotados o santificados para ocupar una posición de privilegio dentro de la comunidad cristiana. Si usted cree todavía que los UNGIDOS del Señor son gente que está por encima de usted, entonces usted está caminando en tierra movediza y terminará ahogándose.
Dice así Pablo a los creyentes de Roma: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8:14-17).
Usted debe entender que Dios no hace acepción de personas, y si usted quiere realmente ser Su hijo, deberá recibir Su Espíritu Santo para lograr la adopción y convertirse automáticamente en Su UNGIDO y en parte de su familia. Es una pena que aún haya gente que se llame cristiana y tenga una autoestima muy pobre, conformándose con migajas cuando en realidad tienen un banquete frente de ellos a su disposición. Tenemos que admitir que hay aún millones de cristianos que todavía no entienden esta verdad del ungimiento, de la elección, y de la santificación, creyendo que sólo lo pueden lograr un grupito selecto de Cristianos que viven como beatos o mojigatos en los seminarios bíblicos o conventos.
Así que para mí el vocablo “UNGIDO” no tiene la connotación que le dan la mayoría de los evangélicos que se dicen llamar cristianos bíblicos. Y ciertamente no significa que alguien es un súper hombre, o un súper ministro, o un súper evangelista, o lo que fuere. Es simplemente alguien que ha sido adoptado por Dios para ser parte de Su familia, y que debe batallar todos los días para alcanzar la perfección mínima requerida para ser aprobado por Dios.
http://www.apologista.wordpress.com/
lunes, 30 de marzo de 2009
¡USTED ESTÁ LLAMADO PARA SER UN CRISTO (Χριστός), UN HIJO DE DIOS!
Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
Una de las verdades fundamentales que muchos “cristianos” ignoran es que ellos han sido llamados para ser Cristos e Hijos de Dios. Y es que la mayoría supone que Cristo es un nombre y no un título de majestad real. Un Cristo o Ungido en el Antiguo Testamento podía ser un rey, un sacerdote, y un profeta. Así, David fue ungido para ser rey de Israel, y Samuel lo fue para ser profeta de Dios.
La Enciclopedia Wikepedia nos dice sobre los ungidos, así:
En la Biblia Hebraica, el Sumo Sacerdote y el rey eran a veces llamados «el ungido». Los profetas también eran ungidos. Ungir a un rey era equivalente a coronarlo: de hecho, en Israel no se exigía la corona De esta forma, David fue ungido rey por el profeta Samuel. Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. A partir de aquel día vino sobre David el espíritu de Jehová. Se levantó luego Samuel y regresó a Ramá.
La palabra “Cristo” que se usa actualmente como si fuese un apellido es en realidad un título procedente del Christos, (Gr. Χριστός) que significa aproximadamente ‘ungido’. Otra palabra equivalente a “Cristo” es “Mesías”, esta última es de origen hebreo.
Jesús, el Cristo
La Biblia nos presenta a Jesús como el Cristo de Dios, el ungido para ser el rey de Israel. Su ungimiento se produjo cuando fue bautizado por Juan en el Jordán, y el Espíritu Santo bajó sobre él (representado en el AT por el aceite del ungimiento) nombrándolo el Hijo amado de Dios (Mateo 3:16,17).
Al ser ungido por Dios, Jesús comenzó a predicar el evangelio del reino de Dios. Su misión como ungido en la tierra era proclamar las buenas noticias o evangelio del reino. Dice Lucas, así:
Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha UNGIDO para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros. Lucas 4:17-21.
En Marcos 1:1,14,15 vemos que Jesucristo efectivamente predicaba esas buenas noticias del Reino: Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”.
Ciertamente Jesús fue enviado por Dios para predicar el evangelio, que fue la razón para la cual fue ungido; pero tenía una misión importante que era el morir por nosotros. Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado (Luc. 4:43).
Los otros Cristos
La Biblia nos dice que los cristianos, los que hemos sido bautizados para el perdón de los pecados, hemos sido automáticamente ungidos por Dios para ser ‘Cristos’, y por lo tanto, coherederos con él del reino de Dios. En 2 Corintios 1:21, Pablo les dice a la hermandad corintia, lo siguiente: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió (Gr.Χρισ), es Dios”. Así que si bien se nos amonesta contra los falsos cristos, también los hay de los genuinos, de aquellos que viven como Cristo vivió, soportando penurias y aflicciones por causa de Jesucristo y el evangelio del reino. Los falsos cristos no solamente viven del evangelio como reyes coronados, sino que predican un evangelio trucado, diabólico, y por lo tanto, engañoso.
También en 1 Juan 2:20,27, leemos: “vosotros TENÉIS la UNCIÓN del Santo”… “la UNCIÓN que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros“. En el capítulo 3:2 se nos revela que se los está diciendo a todos los que somos “hijos de Dios”, los que seremos semejantes al Señor. Aquí aclara en el capítulo 3:2 que se lo está diciendo a todos los que “ahora somos hijos de Dios”, a los que seremos semejantes a él.
Ahora bien, “Ungidos con el Espíritu Santo” resalta otras bendiciones colaterales que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo. Todos los cristianos fuimos ciertamente “ungidos por Dios”, pues sin este ungimiento no podríamos ser cristianos (Rom. 8:9). Y al tener el Espíritu Santo nos constituimos en hijos y herederos de Dios, así como coherederos con Jesús (Rom 8:17).
En 1 Cor. 12:13 dice: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a TODOS se nos dio a beber de un mismo Espíritu”. En este pasaje el bautismo con el Espíritu Santo tiene relación directa con nuestro ingreso al cuerpo de Cristo, el cual es su iglesia. Cada uno de nosotros pasamos a ser miembros con diferentes funciones, pero el cuerpo y la cabeza no se desunen, de lo contrario moriríamos todos. La cabeza es la que dirige, y el cuerpo obedece las órdenes. Por lo tanto, el Cristo completo es cabeza y cuerpo, y cuando Cristo se siente en su trono, se sentará él con su cuerpo completo. La cabeza y el cuerpo estarán juntos, y donde quiera que vaya la cabeza, allí estará su cuerpo. De modo que ambos: cabeza y cuerpo disfrutarán de todas las bendiciones de Dios Padre. Es por eso que Jesús promete a su iglesia participar de su propio trono, para que se sienten con él como sus cristos menores (Apo. 3:21). El desea que su cuerpo sea tan ungido como él lo es a través del Espíritu Santo. La cabeza no puede ser ungida con un cuerpo carente de ungimiento, pues el Espíritu es lo que da vida al cuerpo entero (Gál. 5.25). Tanto cabeza y cuerpo son santos y puros, y deben trabajar armoniosamente hacia una misma meta, pues respondemos al mismo llamamiento del cielo (Heb. 3:1). En consecuencia, debe existir una comunión total, la unidad que Cristo pidió al Padre para su iglesia (Juan 17:21). Los llamados preteristas extremos, y los amilenialistas en general, sostienen que Cristo empezó a reinar en el primer siglo al poco tiempo que se fue al cielo. Pero esto no es del todo cierto, ya que Cristo no puede reinar sin sus otros cristos menores que se van uniendo a su cuerpo progresivamente. Jesús prometió que nos sentaríamos con él en su trono, y que juntos con él reinaríamos el mundo (Apo. 2:26,27; 3:21; 20:4,5, Isa. 32:1).
Los Testigos de Jehová sostienen que la iglesia está compuesta únicamente por Cristo y 144,000 personas de su organización. El resto de sus miembros son las “otras ovejas”, o una “grande muchedumbre” sujeta a Cristo y su iglesia. Ellos enseñan que Cristo y su minúscula iglesia de 144,000 personas vivirán en el cielo, en tanto que el resto de los conversos de su culto se quedarán en la tierra. Esta es una blasfemia y una vulgar distorsión de la verdad bíblica. Jesucristo estará con sus seguidores a donde quiera que él vaya. Sus seguidores (los miembros) no pueden estar separados de la cabeza, pues eso los aniquilaría por completo. Desgraciadamente millones de Testigos de Jehová permanecen decapitados, ya que se les ha enseñado que no tienen ninguna posibilidad de pertenecer al cuerpo del Señor.
LOS CRISTOS SON HIJOS DE DIOS
Cuando Jesús preguntó qué pensaban los hombres de él, Pedro le respondió correctamente, y dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” (Mateo 16:16). Y en otra oportunidad Pedro le dice a Jesús: “Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:69). Por tanto, se hace evidente que tanto los títulos “Cristo” e “Hijo de Dios” van de la mano. Ser Hijo de Dios es ser un Cristo.
Ahora bien, el propósito de Dios es tener una familia grande, y para ello Él adoptó más hijos para llevarlos a su gloria, gloria que recibió Jesucristo primeramente de parte de Dios y luego nosotros. En Hebreos 2:10 leemos: “Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que HABIENDO DE LLEVAR A MUCHOS HIJOS A LA GLORIA, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.” Entonces se hace muy claro que Dios tuvo en mente llevar a más hijos a su gloria por su medio de la adopción. Dice Pablo: “Porque todos los que sois guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el Espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de ADOPCIÓN, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Rom. 8:14,15). Esto significa que al convertirnos en hijos de Dios (cristos), nos hacemos acreedores de los bienes del Padre, los cuales Jesús compartirá con nosotros. Dice Pablo nuevamente: “Y si hijos (cristos), también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, PARA QUE JUNTAMENTE CON ÉL SEAMOS GLORIFICADOS” (Rom. 8:17). Tome nota que juntamente con Jesús seremos glorificados, es decir que ambos: cabeza y cuerpo recibiremos una gloria semejante. Por eso también Jesús dijo: “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno” (Juan 17:22,23). Por tanto, es claro que los cristianos están llamados a ser como el Cristo Mayor, el Señor Jesucristo. Dios desea tener más cristos-hijos dentro de Su familia a fin de que ellos hereden el mundo venidero (Romanos 4:13).
LOS CRISTOS SON LOS ELEGIDOS DE DIOS
En Lucas 23:35 leemos: “…a otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, EL ESCOGIDO de Dios”. De modo que el Cristo era reconocido como alguien que era escogido de Dios. No obstante, las Escrituras nos dicen que Dios también escogió o otros hombres para que fueran sus ungidos o cristos menores al servicio del Cristo Mayor, Jesucristo. Dice Pablo en Efesios 1:4,5,11-13, así: “Según NOS ESCOGIÓ en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser ADOPTADOS hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad…en él asimismo tuvimos HERENCIA, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, FUISTEIS SELLADOS CON EL ESPÍRITU SANTO DE LA PROMESA.” Por su parte el apóstol Pedro dice sobre los escogidos lo siguiente: “Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo…mas vosotros sois linaje ESCOGIDO, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios…” (1 Pedro 2:4,5,9). ¿nos damos cuenta que Jesucristo y nosotros somos “piedras vivas”, y linaje escogido, para ser parte de la casa o templo espiritual de Dios, para ofrecer sacrificios de alabanza? Entonces es evidente que tanto Jesucristo, el escogido de Dios, y nosotros, los otros escogidos deL Padre, somos cristos de Dios para participar dentro de la familia divina. Por eso Pablo tiene razón cuando escribió en 2 Tes. 2:13,14, lo siguiente: “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que os haya ESCOGIDO desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar LA GLORIA de nuestro Señor Jesucristo”.
LOS CRISTOS SON REYES Y SACERDOTES
En Lucas 23:2 la muchedumbre acusa a Jesús de estar propagando la idea de que él era el Cristo, un rey. Dice el pasaje, así: “Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey”. Esto es interesante, pues aquí vemos que hay una asociación del título ‘Cristo’ con el cargo de ‘un Rey’. De igual modo, los Cristianos, o los otros cristos, están llamados a ser reyes asociados con el Rey mayor, Jesucristo. Dice Apo 5:10: “y nos has hecho para nuestro Dios REYES y SACERDOTES, y reinaremos sobre la tierra”. Como vemos, Jesucristo nos ha hecho reyes para Dios a través de su sacrificio expiatorio, al redimirnos de la condenación y la muerte eternas. Estamos llamados a ser como Su Hijo Unigénito, y coparticipar con él de sus riquezas como parte de Su familia. Esta era dorada fue vislumbrada por los profetas del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Isaías dice: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio” (Isa. 32:1). “Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isa. 2:4). El profeta Daniel escribe sobre esa era del reino de Cristo y de sus santos, diciendo: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que vino hasta el Anciano de Días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido…y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán” (Daniel 7:13,14,27). De modo que todos los cristos tendrán dominio y gloria en el reino milenario de Dios.
LOS CRISTOS TIENEN SUS TRONOS
San Juan dice: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad para juzgar…y vivieron y reinaron con Cristo mil años.” (Apo. 20:4). Y en el Salmo 122:3-5 dice: “Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. Y allá subieron las tribus, las tribus de Yah, conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová. Porque allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David.” No es sorpresa, entonces, que Jesucristo les haya ofrecido a sus apóstoles tronos para que se sienten sobre ellos para que sean co-gobernantes con él en su reino venidero. Pero esos tronos serán ocupados cuando Jesucristo regrese en toda su gloria divina, pues así lo dijo el Señor en Mateo 25:31,34. Por tanto, ningún cristiano está reinando en estos momentos sobre las naciones (Apo. 2:26). Los que dicen que ya están reinando en el reino de Cristo están errados porque ignoran las dispensaciones de Dios. Recordemos que Pablo les había escrito irónicamente a los creyentes de Corinto para burlarse de sus creencias erradas sobre un supuesto “reinado” ya consumado sobre la tierra (1 Cor. 4:8).
LOS CRISTOS (UNGIDOS) TIENEN LA MISIÓN DE SALVAR A OTROS
El Señor Jesús es nuestro Salvador, ya que con su sangre nos redimió de la condenación eterna, y nos introdujo en su familia a fin de participar de los bienes de Su Padre. Es por eso que él es nuestro querido Salvador, porque nos dio vida estando muertos; nos abrió el camino para ser hijos y herederos de Su Padre, y coherederos con él del mundo de la era venidera (Romanos 8:17). Estamos llamados, pues, a recibir todo lo que Jesucristo recibió en su resurrección, sin excepción alguna. La gloria que Cristo recibió la recibimos nosotros también por la fe. Por eso Jesús pidió al Padre para que los suyos estuviesen con él en el mismo lugar en dónde él iba a estar. Sus palabras son como siguen: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde la fundación del mundo” (Juan 17:24). Y en Apocalipsis 3:21 Jesús dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.
De igual modo, todos los Cristianos deben hacer su parte como administradores de esa salvación, llevando el evangelio salvador a todo el mundo habitado. En buena cuenta, el Cristiano está llamado a salvar a otros con el evangelio de Cristo. Dice Judas 23 dice: “A otros salvad, arrebatándolos del fuego…” Y Pablo dice: “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Cor. 9:22). A Timoteo le dice: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” ( 1 Tim. 4:16). De modo que los Cristianos salvan a otros a través de la administración del evangelio de Cristo, poniendo sus vidas al servicio y en sacrificio de los que son predestinados para la salvación. Por tanto, no es de extrañarse que Pablo dijera: “…fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio…” (1 Tes. 2:4)–¿y cuál es la razón para esto? Pues Jesús “sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Tim. 1:10).
TESTIMONIO DE AGUSTÍN DE HIPONA
Es muy interesante la explicación que nos ofrece San Agustín del Salmo 26. Escribe así: «David fué ungido rey. En aquel tiempo, se ungía sólo al rey y al sacerdote. En estas dos personas se encontraba prefigurado el futuro único rey y sacerdote, Cristo (y por esto “Cristo” viene de “crisma”). Pero no sólo ha sido ungida nuestra Cabeza, sino que también hemos sido ungidos nosotros, su Cuerpo (…). Por ello, la unción es propia de todos los cristianos; mientras que en el tiempo del Antiguo Testamento pertenecía sólo a dos personas. Está claro que somos el Cuerpo de Cristo, ya que todos hemos sido ungidos, y en Él somos cristos y Cristo, porque en cierta manera la cabeza y el cuerpo forman el Cristo en su integridad».
LOS CRISTOS SON HIJOS DE DIOS
Cuando Jesús preguntó qué pensaban los hombres de él, Pedro le respondió correctamente, y dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” (Mateo 16:16). Y en otra oportunidad Pedro le dice a Jesús: “Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:69). Por tanto, se hace evidente que tanto los títulos “Cristo” e “Hijo de Dios” van de la mano. Ser Hijo de Dios es ser un Cristo.
Ahora bien, el propósito de Dios es tener una familia grande, y para ello Él adoptó más hijos para llevarlos a su gloria, gloria que recibió Jesucristo primeramente de parte de Dios y luego nosotros. En Hebreos 2:10 leemos: “Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que HABIENDO DE LLEVAR A MUCHOS HIJOS A LA GLORIA, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.” Entonces se hace muy claro que Dios tuvo en mente llevar a más hijos a su gloria por su medio de la adopción. Dice Pablo: “Porque todos los que sois guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el Espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de ADOPCIÓN, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Rom. 8:14,15). Esto significa que al convertirnos en hijos de Dios (cristos), nos hacemos acreedores de los bienes del Padre, los cuales Jesús compartirá con nosotros. Dice Pablo nuevamente: “Y si hijos (cristos), también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, PARA QUE JUNTAMENTE CON ÉL SEAMOS GLORIFICADOS” (Rom. 8:17). Tome nota que juntamente con Jesús seremos glorificados, es decir que ambos: cabeza y cuerpo recibiremos una gloria semejante. Por eso también Jesús dijo: “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno” (Juan 17:22,23). Por tanto, es claro que los cristianos están llamados a ser como el Cristo Mayor, el Señor Jesucristo. Dios desea tener más cristos-hijos dentro de Su familia a fin de que ellos hereden el mundo venidero (Romanos 4:13).
LOS CRISTOS SON LOS ELEGIDOS DE DIOS
En Lucas 23:35 leemos: “…a otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, EL ESCOGIDO de Dios”. De modo que el Cristo era reconocido como alguien que era escogido de Dios. No obstante, las Escrituras nos dicen que Dios también escogió o otros hombres para que fueran sus ungidos o cristos menores al servicio del Cristo Mayor, Jesucristo. Dice Pablo en Efesios 1:4,5,11-13, así: “Según NOS ESCOGIÓ en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser ADOPTADOS hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad…en él asimismo tuvimos HERENCIA, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, FUISTEIS SELLADOS CON EL ESPÍRITU SANTO DE LA PROMESA.” Por su parte el apóstol Pedro dice sobre los escogidos lo siguiente: “Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo…mas vosotros sois linaje ESCOGIDO, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios…” (1 Pedro 2:4,5,9). ¿nos damos cuenta que Jesucristo y nosotros somos “piedras vivas”, y linaje escogido, para ser parte de la casa o templo espiritual de Dios, para ofrecer sacrificios de alabanza? Entonces es evidente que tanto Jesucristo, el escogido de Dios, y nosotros, los otros escogidos deL Padre, somos cristos de Dios para participar dentro de la familia divina. Por eso Pablo tiene razón cuando escribió en 2 Tes. 2:13,14, lo siguiente: “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que os haya ESCOGIDO desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar LA GLORIA de nuestro Señor Jesucristo”.
LOS CRISTOS SON REYES Y SACERDOTES
En Lucas 23:2 la muchedumbre acusa a Jesús de estar propagando la idea de que él era el Cristo, un rey. Dice el pasaje, así: “Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey”. Esto es interesante, pues aquí vemos que hay una asociación del título ‘Cristo’ con el cargo de ‘un Rey’. De igual modo, los Cristianos, o los otros cristos, están llamados a ser reyes asociados con el Rey mayor, Jesucristo. Dice Apo 5:10: “y nos has hecho para nuestro Dios REYES y SACERDOTES, y reinaremos sobre la tierra”. Como vemos, Jesucristo nos ha hecho reyes para Dios a través de su sacrificio expiatorio, al redimirnos de la condenación y la muerte eternas. Estamos llamados a ser como Su Hijo Unigénito, y coparticipar con él de sus riquezas como parte de Su familia. Esta era dorada fue vislumbrada por los profetas del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Isaías dice: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio” (Isa. 32:1). “Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra” (Isa. 2:4). El profeta Daniel escribe sobre esa era del reino de Cristo y de sus santos, diciendo: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que vino hasta el Anciano de Días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido…y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán” (Daniel 7:13,14,27). De modo que todos los cristos tendrán dominio y gloria en el reino milenario de Dios.
LOS CRISTOS TIENEN SUS TRONOS
San Juan dice: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad para juzgar…y vivieron y reinaron con Cristo mil años.” (Apo. 20:4). Y en el Salmo 122:3-5 dice: “Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. Y allá subieron las tribus, las tribus de Yah, conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová. Porque allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David.” No es sorpresa, entonces, que Jesucristo les haya ofrecido a sus apóstoles tronos para que se sienten sobre ellos para que sean co-gobernantes con él en su reino venidero. Pero esos tronos serán ocupados cuando Jesucristo regrese en toda su gloria divina, pues así lo dijo el Señor en Mateo 25:31,34. Por tanto, ningún cristiano está reinando en estos momentos sobre las naciones (Apo. 2:26). Los que dicen que ya están reinando en el reino de Cristo están errados porque ignoran las dispensaciones de Dios. Recordemos que Pablo les había escrito irónicamente a los creyentes de Corinto para burlarse de sus creencias erradas sobre un supuesto “reinado” ya consumado sobre la tierra (1 Cor. 4:8).
LOS CRISTOS (UNGIDOS) TIENEN LA MISIÓN DE SALVAR A OTROS
El Señor Jesús es nuestro Salvador, ya que con su sangre nos redimió de la condenación eterna, y nos introdujo en su familia a fin de participar de los bienes de Su Padre. Es por eso que él es nuestro querido Salvador, porque nos dio vida estando muertos; nos abrió el camino para ser hijos y herederos de Su Padre, y coherederos con él del mundo de la era venidera (Romanos 8:17). Estamos llamados, pues, a recibir todo lo que Jesucristo recibió en su resurrección, sin excepción alguna. La gloria que Cristo recibió la recibimos nosotros también por la fe. Por eso Jesús pidió al Padre para que los suyos estuviesen con él en el mismo lugar en dónde él iba a estar. Sus palabras son como siguen: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde la fundación del mundo” (Juan 17:24). Y en Apocalipsis 3:21 Jesús dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.
De igual modo, todos los Cristianos deben hacer su parte como administradores de esa salvación, llevando el evangelio salvador a todo el mundo habitado. En buena cuenta, el Cristiano está llamado a salvar a otros con el evangelio de Cristo. Dice Judas 23 dice: “A otros salvad, arrebatándolos del fuego…” Y Pablo dice: “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Cor. 9:22). A Timoteo le dice: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” ( 1 Tim. 4:16). De modo que los Cristianos salvan a otros a través de la administración del evangelio de Cristo, poniendo sus vidas al servicio y en sacrificio de los que son predestinados para la salvación. Por tanto, no es de extrañarse que Pablo dijera: “…fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio…” (1 Tes. 2:4)–¿y cuál es la razón para esto? Pues Jesús “sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Tim. 1:10).
TESTIMONIO DE AGUSTÍN DE HIPONA
Es muy interesante la explicación que nos ofrece San Agustín del Salmo 26. Escribe así: «David fué ungido rey. En aquel tiempo, se ungía sólo al rey y al sacerdote. En estas dos personas se encontraba prefigurado el futuro único rey y sacerdote, Cristo (y por esto “Cristo” viene de “crisma”). Pero no sólo ha sido ungida nuestra Cabeza, sino que también hemos sido ungidos nosotros, su Cuerpo (…). Por ello, la unción es propia de todos los cristianos; mientras que en el tiempo del Antiguo Testamento pertenecía sólo a dos personas. Está claro que somos el Cuerpo de Cristo, ya que todos hemos sido ungidos, y en Él somos cristos y Cristo, porque en cierta manera la cabeza y el cuerpo forman el Cristo en su integridad».
martes, 10 de marzo de 2009
EL VÁSTAGO DE ISAÍ EN ISAÍAS 11: ¿QUIÉN ES?

Isaías 11, Un Vástago de Isaí
Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová (Isaías 11:1-2).
Nosotros no entenderíamos esto si no nos remontamos al principio, porque Isaías estaba prediciendo que la descendencia real de David, de la cual provinieron todos los reyes de Israel, sería cortada como un árbol, permanecería inactiva, para luego ser restablecida. Este proceso daría comienzo cerca de 150 años después que Isaías escribió estos versículos, cuando el Señor pronunció una maldición de sangre sobre la descendencia de David, al decir que ninguno de los hijos de David volvería a reinar sobre Israel (Jeremías 22:28-30). La descendencia languidecería, como el tronco de un árbol que ha sido cortado. Durante todo el tiempo del cautiverio babilónico, y por 500 años más, no hubo ningún rey en Israel. Pero un día un vástago retoñará, un Vástago que dará fruto. Puesto que Isaí era el padre de David y David no era el vástago, esta es una referencia al Mesías, el Hijo último de David.
Esto comprende tanto que tenemos que tomar un tiempo para entenderlo. Primero, el uso de la palabra Vástago, o Renuevo. En la Biblia en Inglés (KJV), la palabra Vástago (Branch) aparece en mayúscula, lo que significa que se refiere a una persona. En la Biblia encontramos cuatro referencias al Mesías como Vástago, o Renuevo, y cada una lleva consigo un modificativo especial. Jeremías 23:5 dice de un renuevo justo, un Rey. Zacarías menciona a “mi siervo el Renuevo” (Zacarías 3:8) y “el varón cuyo nombre es el Renuevo” (Zacarías 6:12). Finalmente, en el artículo anterior (Parte 2), vimos “el renuevo de Jehová” en Isaías 4:2.
Yo creo que fue Clarence Larkin el que primero descubrió que estos modificadores fueron una descripción de los cuatro estandartes que identificaban los campamentos de Israel, los cuales formaban cuatro grupos de tres tribus cada uno, y estaban situados alrededor del tabernáculo en el desierto dispuestos en cada uno de los cuatro puntos cardinales. En esos estandartes se veían las figuras de un león, el cual representaba al Rey Justo, de un buey que representaba al siervo, siendo el buey una bestia de carga, el rostro de un hombre la cual se explica por sí sola, y la de un águila la cual representa a Dios.
Pero aun hay más. Las representaciones de estos modificadores también se revelan en los cuatro rostros del querubín en Apocalipsis 4. Y aquí también representan los temas dominantes en los cuatro evangelios. Mateo les escribió a los judíos proclamando a Jesús como el Mesías de Israel, el León de Judá. Marcos lo mostró como el siervo obediente de Dios. Lucas lo describió como el Hijo del Hombre, y en Juan, Él es el Hijo de Dios.
Entonces, queda claro que el Renuevo es un título Mesiánico. El vástago, o renuevo, del tronco de Isaí es el Mesías, nacido de la Tribu de Judá de la descendencia de David.
Yo Prometo
Pero aquí hay algo todavía más asombroso. Recordemos que Dios le prometió a David que alguien de su familia reinaría en Israel para siempre. David quiso construir la casa de Dios, pero Dios no se lo permitió diciendo que se necesitaba de un hombre de paz y David era un hombre de guerra. Así fue como Dios escogió al hijo de David, Salomón, para que le construyera el Templo, y durante el reinado de Salomón, Israel disfrutó de una paz como nunca antes la había sentido (ni desde entonces). En cuando a David, Dios prometió construirle una “casa”, al hacer que su dinastía fuera perpetua. (1 Crónicas 17:1-14). Desde ese momento en adelante, un descendiente de David, a través de la descendencia de Salomón, se sentaría sobre el trono en Jerusalén, como Rey de Israel.
Pero ya para el tiempo del cautiverio babilónico, estos reyes eran tan malvados y tan rebeldes hacia Dios, que Él finalmente dijo “Suficiente”, y maldijo la descendencia real al pronunciar que ninguno de ellos volvería a reinar sobre Israel (Jeremías 22:28-30). El último rey legítimo de Israel fue Joaquín también conocido como Jeconías, el cual reinó durante tres meses solamente, en el año 598 a.C. ¿Estaba Dios rompiendo Su promesa a David?
Al anunciar el Mesías venidero, el ángel Gabriel le prometió a María que su hijo se sentaría en el trono de David, y que sería el primero en hacerlo desde que la maldición había sido pronunciada, y cuando lo hiciera sería para siempre (Lucas 1:32-33). Pero, entonces ¿cómo veríamos la descendencia maldecida de David? ¿Cómo es que Dios podía prometerle algo así a María?
Aquí Veremos Cómo Es Eso
Aquí Veremos Cómo Es Eso
Si comparamos las dos genealogías de Jesús en Mateo 1:1-17 y Lucas 3:23-28, nos damos cuenta que tanto María como José eran de la tribu de Judá y descendientes de David. José era descendiente de Salomón, que era la descendencia maldecida, mientras que la genealogía de María es a través del hermano de Salomón, Natán. Realmente, José y María eran primos, a pesar de la lejanía.
María no tenía ningún hermano, así que para poder mantener la tierra de su familia dentro de la herencia tribal, según la Ley, ella tenía que casarse con alguien que también era descendiente de David (Números 36:1-13). José llenaba los requisitos y perteneciendo a la descendencia real tenía un reclamo legítimo al trono, pero llevaba encima esa maldición. Entonces, ningún descendiente biológico de José jamás podría calificar legítimamente para llegar a ser rey de Israel, pero José podía asegurar el derecho de María para heredar la tierra del padre de ella.
Cuando María aceptó la oferta de matrimonio de José, ella también validó el reclamo al trono de Israel de su hijo aun no nacido. Su matrimonio colocó a Jesús en la sucesión real como el hijo legal de José, como Lucas lo muestra en su genealogía (Lucas 3:23), pero le permitió estar libre de la maldición ya que Él no era hijo biológico de José. Pero recordemos que Él era un descendiente biológico de David por medio de su madre y, por consiguiente, de “la casa y linaje de David”. Esto lo hizo el único hombre sobre la tierra, desde el año 600 a.C., que tenía un derecho legal al trono de David. Se necesitaba de un nacimiento virginal para hacerlo, pero Dios mantuvo Su promesa tanto a David como a María. El trono de David será ocupado para siempre, por el hijo de María.
Y, finalmente, en el versículo 2 vemos que el séptuplo Espíritu de Dios, que es una construcción del Espíritu Santo del Antiguo Testamento, y que vino a morar en Jesús al momento de Su bautismo (Mateo 3:16) le dio el poder sobre todos Sus milagros. Esto fue necesario porque la misión del Señor requería que viviera Su vida solamente en el poder humano. Para poder redimir a la descendencia perdida de Adán, Él tenía que ser el pariente-redentor de Adán. Por eso es que Lucas mostró a Jesús como el hijo del hombre, y trazó Su genealogía hasta Adán.
Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura (Isaías 11:3-5).
Cuando María aceptó la oferta de matrimonio de José, ella también validó el reclamo al trono de Israel de su hijo aun no nacido. Su matrimonio colocó a Jesús en la sucesión real como el hijo legal de José, como Lucas lo muestra en su genealogía (Lucas 3:23), pero le permitió estar libre de la maldición ya que Él no era hijo biológico de José. Pero recordemos que Él era un descendiente biológico de David por medio de su madre y, por consiguiente, de “la casa y linaje de David”. Esto lo hizo el único hombre sobre la tierra, desde el año 600 a.C., que tenía un derecho legal al trono de David. Se necesitaba de un nacimiento virginal para hacerlo, pero Dios mantuvo Su promesa tanto a David como a María. El trono de David será ocupado para siempre, por el hijo de María.
Y, finalmente, en el versículo 2 vemos que el séptuplo Espíritu de Dios, que es una construcción del Espíritu Santo del Antiguo Testamento, y que vino a morar en Jesús al momento de Su bautismo (Mateo 3:16) le dio el poder sobre todos Sus milagros. Esto fue necesario porque la misión del Señor requería que viviera Su vida solamente en el poder humano. Para poder redimir a la descendencia perdida de Adán, Él tenía que ser el pariente-redentor de Adán. Por eso es que Lucas mostró a Jesús como el hijo del hombre, y trazó Su genealogía hasta Adán.
Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura (Isaías 11:3-5).
El fuerte contraste entre el Cordero de Dios y el León de Judá es evidente. El Salmo 2:8-9 confirma que Él regirá a las naciones con vara de hierro. Apocalipsis 19:15 concuerda y agrega que Él herirá a las naciones con la espada de Su boca.
Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar (Isaías 11:6-9).
Una vez que la Era Mesiánica comienza, la paz será su característica más descollante. En la Parte 1 de este estudio vimos que en el Reino Milenario las naciones ya no tomarán las armas unas contra las otras. Ahora vemos que la paz milenaria abarcará también a los animales del reino. En una parte futura veremos que la misma creación explotará en un cántico de gozo.
Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa. Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar.
Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra. Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín (Isaías 11:10-13).
La primera reunión de la nación se llevó a cabo después del cautiverio babilónico. La segunda reunión empezó oficialmente en el año 1948 y continúa en nuestros días, y se completará después de la batalla de Ezequiel 38. Y sabrán que yo soy Jehová su Dios, cuando después de haberlos llevado al cautiverio entre las naciones, los reúna sobre su tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos (Ezequiel 39:28). Después de 2000 años, el pueblo de Dios habrá regresado a su tierra de la diáspora y será un solo reino de nuevo, por primera vez desde el año 900 a.C.
Sino que volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán. Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias. Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto (Isaías 11:14-16).
Sino que volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán. Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias. Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto (Isaías 11:14-16).
El Capítulo 11 termina con otra promesa de que conforme se acerca el final de la era, la gente que erróneamente llamamos hoy día “palestinos”, dejarán de ser un problema para al pueblo de Dios ya que serán conquistados. Israel los dominará y los subyugará. Estos versículos lo más probable es que se refieran a la batalla del Salmo 83, la cual es quizás el próximo evento en el calendario profético.
El mar de Egipto es el Mar Rojo, y su golfo puede ser o el Golfo de Acaba o el Golfo de Eilat, los dos que forman las “orejas de conejo” en su parte norte. El poderoso Eufrates, frontera tradicional entre el Este y el Oeste, se convertirá en siete brazos. El camino para el remanente desde Asiria completa la idea de que ya no habrá más ninguna frontera natural que le impida al pueblo de Dios llegar a Su Ciudad Santa.
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