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sábado, 18 de diciembre de 2010

ES NECESARIO “NACER DE NUEVO” PARA VER Y ENTRAR EN EL REINO DE DIOS



Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
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“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:1-7).
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En este pasaje de la Escritura leemos que Jesús recibe de noche a un principal entre los Judíos, llamado Nicodemo. Este distinguido Judío le confiesa a Jesús que él cree que él (Jesús) es el enviado y maestro de Dios por las señales que hacía, y que le demostraba que Dios estaba con él (¡no que él fuera Dios mismo!). Enseguida Jesús le responde “De cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. Luego Jesús le dice también: “El que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Es decir, cualquiera que quiera ver y entrar en el reino de Dios le es necesario antes nacer de nuevo, o renacer de agua y del Espíritu.
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El asunto de “renacer de agua” tiene que ver con recibir la Palabra de Dios (el evangelio del reino) y ser bautizado en agua (inmersión) para vivir una nueva existencia en Cristo (Rom. 6:4, 1 Pedro 1:23). Por ejemplo, cuando Felipe predicaba en Samaria el evangelio del reino (la Palabra), y el nombre de Jesús, muchos hombres y mujeres procedían a bautizarse para “nacer de nuevo” (Hechos 8:12). También el eunuco Etíope renació por el bautismo, una vez que escuchó la Palabra de Dios (el evangelio de Jesús) por boca del mismo Felipe (Hechos 8:35-38).
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El otro punto es el “renacimiento del Espíritu”, el cual también debemos recibir para VER y ENTRAR en el Reino. Si alguno dice que no ha nacido del Espíritu, entonces no podrá participar del reino de Dios, pues es imposible que hombres sin el Espíritu de Dios puedan ser parte activa en la administración del reino de Dios. Y es que no se puede renacer del Espíritu si no se recibe el sellamiento del Espíritu de Dios. Pablo dice: En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa (Efesios 1:13).
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Ahora, por Cristo, los unos (Judíos) y los otros (gentiles) tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios (Efe. 2:18,19)
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Los renacidos de agua y del Espíritu podrán ver y entrar en el reino de Dios, porque todos éstos son conciudadanos y miembros de la familia de Dios. Ahora estas personas podrán llamar a Dios, con plena confianza: “Abba Padre” (papito, Romanos 8:15), porque ya son hijos legítimos Suyos dentro de Su familia (1 Juan 3:1). Y como dice Pablo: “Pues todos sois Hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” (Gál. 3:26).
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Extrañamente, los Testigos de Jehová enseñan que el reino de Dios estará conformado por dos clases de individuos: los ungidos (“la manada pequeña” de 144,000 personas) que coheredarán con Cristo el reino celestial, y que son los únicos “renacidos de agua y del Espíritu”, y los únicos que son Hijos de Dios; y por otro lado, una “grande multitud” de Testigos de Jehová que no son renacidos de agua y Espíritu, y por tanto no son ungidos, ni tampoco hijos de Dios, y que vivirán como meros súbditos del reino en la tierra. ¿Pero se puede sustentar esta creencia con la Biblia? ¡De ningún modo! Y es que si todos los Testigos de Jehová han creído en Cristo por la fe, y le siguen, entonces todos deberían ser hijos de Dios (Juan 1:12, Gál. 3:26). Y si son hijos de Dios, éstos son hermanos de Cristo, y coherederos de la misma promesa de heredar el reino de Dios como reyes y sacerdotes en la tierra ( Efesios 3:6; Romanos 8:17; Apocalipsis 5:10).

lunes, 9 de agosto de 2010

¡LOS QUE HACEN LA VOLUNTAD DE DIOS, ÉSTOS SON HIJOS DE DIOS!


Una nueva reflexión para todos, especialmente para los ”TJ”

Ingº Mario A Olcese



En una anterior entrega vimos que su Majestad, el Señor Jesucristo, enseñó a sus discípulos a orar a través de la llamada “oración modelo” del “Padre Nuestro”. Dijimos que esta oración sólo puede ser rezada por quienes son verdaderos hijos de Dios, individuos que creen en Cristo y viven según sus mandamientos. Sí, estas son personas realmente consagradas que pueden llamar con plena confianza “PADRE MIO” a Dios, o “PADRE NUESTRO”, si están en grupo.

Estimados amigos, no se requiere ser muy inteligente para deducir, a partir de las Escrituras, que los que hacen la voluntad de Dios son hijos de Dios. Esto queda plenamente demostrado por las palabras de Jesús, que leen: “Porque todo aquel que hace la VOLUNTAD de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre” (Mateo 12:50).

Nosotros, los creyentes, estaremos de acuerdo en afirmar que Jesús es el Hijo de Dios, y que cada uno de nosotros somos sus hermanos, si hacemos la voluntad del Padre. Esto significa, además, que si somos sus hermanos, necesariamente nos convertimos en hijos del mismo Dios y Padre de Jesús. En buena cuenta, ¡Dios no hace acepción de personas!

Antes debemos primero establecer lo siguiente:

I).- Que Dios sólo escucha a quienes hacen Su voluntad y le temen. Si usted no hace la voluntad de Dios, y no le teme, él no le escuchará.

Texto probatorio:

Dice Jesús: “Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su VOLUNTAD, a ése oye” Juan 9:31.

II).- Los que dicen hacer la voluntad de Dios tendrán finalmente vida inmortal.

Texto probatorio:

“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la VOLUNTAD de Dios permanece para siempre” 1 Juan 2:17

¿Y cuál es la voluntad de Dios?

1.- NUESTRA SANTIFICACIÓN

Texto probatorio:

“Pues la VOLUNTAD de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” (1 Tesalonicenses 4:3).

“Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la VOLUNTAD de Dios” 1 Pedro 4:2

“Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios” (1 Pedro 4:2).

2.- PADECER HACIENDO EL BIEN PARA CALLAR A LOS INSENSATOS

Texto probatorio

“Porque esta es la VOLUNTAD de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos” 1 Pedro 2:15

“Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la VOLUNTAD de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.1 Pedro 3:17

“De modo que los que padecen según la VOLUNTAD de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien”. 1 Pedro 4:19

3.- SER AGRADECIDOS A DIOS EN TODO

Texto probatorio:

“Dad gracias en todo, porque esta es la VOLUNTAD de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” 2 Tesalonicenses 5:18.

4.- QUE CREAMOS EN SU HIJO PARA TENER VIDA ETERNA EN LA RESURRECCIÓN

“Y está es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el día postrero” (Juan 6:40).

5.- GUARDAR SUS MANDAMIENTOS

“El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está dentro de mi corazón” (Salmo 40:2).

Reflexión:

El Dios único está llamando a hombres y mujeres para que sean parte de Su santa familia, es decir, para completen Su casa como hijos adoptivos Suyos, y así cohereden con Su primogénito, Jesucristo, todos Sus bienes. Y para que esto pueda llevarse a cabo, es necesario que el elegido esté dispuesto hacer la voluntad de Dios.

Lo que Dios/ Padre espera de su potencial hijo en esta vida es básicamente que crea en Jesucristo y que viva en santidad (y con esta palabra “santidad” queremos decir una vida de pureza, alejada de los deseos insanos de la carne provenientes de las concupiscencias). El desea que Su nuevo hijo crea en Jesucristo, y guarde Sus mandamientos, y que viva obrando el bien. Esto, que decimos, lo concluimos por las citas bíblicas dadas arriba.

Pero aquí los llamados “Testigos de Jehová” tienen un problema enorme, y es que ellos dicen que sólo 144,000 TJ son hijos de Dios, mientras que el resto de sus miembros, no. Pero curiosamente, los líderes de la Watchtower esperan que la TOTALIDAD de miembros de su organización hagan la voluntad de Dios, es decir, que crean en Jesucristo, y en su mensaje o evangelio del reino, y que vivan apartados del mundo (o sea, en santidad) y que no cedan a la concupiscencia de la carne. Que obren siempre el bien para callar a los impíos, y que observen los mandamientos de Dios para una buena vida.

Concluimos, entonces, que Si la TOTALIDAD de TJ debe cumplir esos requisitos expuestos arriba, y que que resumen la voluntad de Dios, entonces TODOS los TJ son hijos de Dios, y no tan sólo 144,000 individuos de la organización.

Pero si los TJ siguen tercamente afirmando que sólo 144,000 TJ son los verdaderos hijos de Dios, entonces automáticamente ellos están afirmando que sólo 144,000 TJ están viviendo en santidad, y que sólo éstos son los que creen en Jesús para vida eterna. ¿Se dan cuenta ustedes de lo serio que es este error de los Testigos de Jehová cuando limitan el número de los hijos de Dios a tan solo 144,000 TJ? ¡Ellos mismos se están poniendo la soga al cuello!

miércoles, 28 de julio de 2010

TESTIGOS DE JEHOVÁ: ¿ES LA ORACIÓN DEL” PADRE NUESTRO” SÓLO PARA LOS LLAMADOS “UNGIDOS” DE LA ORGANIZACIÓN?




Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Una breve meditación:

El Señor Jesús enseñó a orar a sus discípulos, diciendo: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”. Pues bien, si nos fijamos con atención en esta “oración modelo” de Jesús, el Señor empieza diciendo que debemos dirigirnos a Dios como “Padre nuestro”. Pero sucede que los Testigos de Jehová dicen que Jehová Dios es sólo el Padre de 144,000 hijos (los “ungidos”), fuera de Cristo. Los demás Testigos de Jehová (la llamada “grande muchedumbre”) simplemente no pueden considerarse hijos de Dios, y como resultado, mal harían ellos en dirigirse a Dios con la frase: “Padre nuestro”.

Siguiendo los lineamientos de la WT, definitivamente esta “oración modelo” no sería aplicable para la clase de la “grande muchedumbre”, pues si lo fuera, esta clase debería empezar llamando a Jehová: “Padre nuestro”, y para que lo puedan hacer de corazón, y con confianza absolutas, ellos tendrían que considerarse hijos de Dios, ¡pero no lo confesarán, porque la WT les ha dicho que ellos no lo son!

Por otro lado, estos millones de TJ “parias” de la Watchtower, que representan el 97% de Testigos de Jehová, quienes son llamados “las otras ovejas”, o “la grande muchedumbre”, no podrían de ningún modo pedirle al Padre celestial por la pronta venida del reino, ni por el pan de cada día, ni por el perdón de los pecados cometidos (deudas), ni por la protección contra las tentaciones, ni por la liberación del mal, ya que se les ha enseñado que ellos no son hijos de Dios, y por tanto, dicha “oración modelo” no encajaría con ellos, sino sólo con aquellos que sí pueden llamar a Dios con los términos: Padre, Padre mío, Padre celestial, amado Padre, etc.

Pero resulta que los TJ no son, tampoco, consecuentes con sus enseñanzas, puesto que los líderes de la organización, el llamado “Cuerpo Gobernante”, anima a TODOS los TJ, sin excepción alguna, a que pidan a Dios por la venida del reino, por el pan diario, por el perdón de los pecados, por la protección contra las asechanzas del diablo y del mal, etc. En consecuencia, si TODOS los TJ deben pedir a Dios todo lo que Jesús mandó en esa “oración modelo”, entonces también sin excepción alguna TODOS deberían llamar a Jehová con el título de “Padre”. Pero si lo han de hacer, los líderes tendrán que admitir que TODOS los TJ son hijos de Dios, y eso pondría en serios apremios su doctrina de las dos clases de Testigos.

Pero acá no termina el asunto. Y es que en la práctica TODOS los TJ llaman a Jehová con la frase: “Padre celestial”. Usted lo puede verificar personalmente asistiendo a alguna de sus reuniones semanales, y comprobará que los Testigos de Jehová de la clase de las “otras ovejas” se dirigen a Dios en sus oraciones públicas de apertura y de cierre de culto, con la frase: “Padre celestial”. ¿En qué quedamos entonces? ¿Son o no son hijos de Dios “la grande muchedumbre”? Todo parece indicar que las “otras ovejas” no pueden eludir el hecho de que TODOS ellos son en verdad hijos de Dios, con los mismos derechos y obligaciones que la “manada pequeña” de 144,000 personas.


Finalmente, hay otra crasa contradicción con respecto a estas dos clases de TJ que no quisiera dejar de mencionar. Y es que los Testigos de Jehová enseñan que sólo los 144,000 "ungidos" son los HERMANOS DE CRISTO. Pero si esto es verdad, ¿por qué los miembros de las "otras ovejas" llaman HERMANO a cualquier miembro "ungido", como una cosa natural y corriente?

Me acuerdo que cuando yo era TJ (no un "ungido" por supuesto, ya que ese honor estaba (...y aún está) reservado mayormente para TJ anglosajones o caucásicos) yo me dirigía siempre a cualquier "ungido" como HERMANO, pues en la organización era natural o normal que se le llamaran así, aunque no dejaba de preguntarme por qué los llamábamos así, si nosotros, los no ungidos, no eramos Hermanos de Cristo o parte de la familia de Dios. En todo caso, los únicos que podrían llamar HERMANO a un "ungido" sería otro "ungido", pero jamás uno que no es ungido. Pero en fin, eso sucede dentro de la organización de los TJ. Una aberración que hasta hoy no lo logro entender y que pocos TJ se han detenido a pensar.

viernes, 21 de mayo de 2010

NO TODOS SON HIJOS DE DIOS



Dios es Padre de todos y con todos se comporta como buen Padre. Pero no todos los hombres merecen dar a Dios el nombre de Padre. Para ser considerados hijos de Dios tenemos siquiera que intentar vivir como hijos de Dios. Esta es una posibilidad que a todos nos brinda Jesús, pero no todo el mundo lo acepta en su vida.

Todos podemos llegar a ser hijos de Dios, pues el mismo Dios nos ofrece su Espíritu a través de Jesús, es decir, nos ofrece su misma vida.

Jesús nos llama a tener esta nueva relación con Dios. Se trata de una actitud básica de absoluta seguridad y confianza en el Padre. Una confianza que incluye la seguridad de sentirse comprendido y perdonado; esperanza en el futuro y certeza en el triunfo final.

Pero para vivir como hijos de Dios no es suficiente una actitud pasiva de confianza hacia él. Para ser hijos, en cierto sentido hay que tener una actitud parecida a la del Padre. Por eso dice Jesús: “Amen a sus enemigos y recen por los que les persiguen, para ser hijos de mi Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos… Por consiguiente, sean ustedes buenos del todo, como es bueno su Padre del cielo” (Mt 5,44-48). Porque Dios “es bondadoso con los malos y desagradecidos”, por eso sus hijos deben ser “generosos como su Padre es generoso” (Lc 6,35-36).

Dios no se venga de nadie privándole del sol o de la lluvia. Pues al igual que él, ningún hijo suyo puede pensar en tomarse una revancha contra alguien. El que se reconoce como hijo del Padre del cielo no es capaz de hacerle daño a nadie, ni siquiera a un enemigo.

Se trata de comprender que la bondad desconcertante del Padre del cielo tiene que manifestarse en sus hijos de la tierra con una bondad semejante a la suya. Sólo así podrán ser hijos de tal Padre. Y los que no quieren comportarse como su Padre del cielo, en realidad no son hijos suyos. Porque los hijos se parecen al Padre.

Jesús en una discusión con los fariseos, les dice que ellos no son hijos de Abraham, ni de Dios, porque no hacen las obras de sus padres. El mensaje de Jesús “no les cabe en la cabeza” (Jn 8,37) a aquellos fariseos; y por eso quieren matarle. Jesús les dice: “Ustedes hacen lo mismo que su padre” (Jn 8,41). “Si Dios fuera su padre me querrían… Pero ustedes tienen por padre al diablo y quieren realizar los deseos de su padre. El fue un asesino desde el principio, y nunca ha estado con la verdad…” (Jn 8,42-44).

Jesús enfrenta a los fariseos por su modo de obrar. Ser hijo no es algo pasivo, sino algo activo, que lleva a honrar al padre comportándose de una forma parecida a la de él. Si ellos no se portan como se portaba Abraham, no son hijos suyos; un hijo aprende de su propio padre (Jn 5,19). Si no imitan a Abraham es porque no tienen al Dios de Abraham, sino que son idólatras. Si no tienen los mismos sentimientos ni el mismo modo de actuar de Dios, es porque no son hijos de Dios. Y el que no es hijo de Dios es hijo del demonio: homicida y mentiroso.

Dice San Juan: “Con esto queda claro quiénes son los hijos de Dios y quiénes los hijos del diablo: Quien no practica la justicia, o sea, quien no ama a su hermano, no es de Dios” (1 Jn 3,10-11).

No todo el mundo, pues, tiene derecho a llamar Padre a Dios. El fariseo orgulloso, idólatra, al que le gusta vivir en la mentira, “el que no practica la justicia”, el que no quiere entender la buena nueva de Jesús, no es hijo de Dios, hasta que no cambie de actitud. En cambio, el pecador que acepta su condición y quiere buscar a Dios con sincero corazón, encontrará siempre en Dios un corazón de Padre, y podrá invocarlo siempre como Abbá querido.

sábado, 9 de enero de 2010

“AMADOS, AHORA SOMOS HIJOS DE DIOS”



Me encanta Gálatas 3:23 y 4:7. En los versos 23 y 24 Pablo explica cual era el rol que desempeñaba la ley: que era un tutor para el tiempo antes de la llegada de la Fe. Más adelante nos dice que pasó cuando la Fe llegó:
Gálatas 3:25-26 “Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;”
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“Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;” ¡La Fe en Jesucristo, creer que Él es el Hijo de Dios, el Ungido, el Mesías, nos hace ser hijos de Dios, Sus hijos e hijas! Evangelio significa buenas noticias y éstas en verdad son muy ¡BUENAS NOTICIAS! “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo”, como Pablo y Silas le dijeron al carcelero en Filipo (Hechos 16:31). “Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”, agrega la Palabra. Ésta realidad llena mi corazón de alegría cada vez que leo este pasaje. Luego el capítulo 4 de Gálatas continúa:
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Gálatas 4:1-7
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“Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !Abba Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”
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Los versículos 6 y 7, una vez más, nos llaman hijos de Dios, Sus hijos. Dios lo ha sellado enviando al Espíritu de Dios en nuestros corazones que claman ¡Abba [1][nota al pie 1] (papi), Padre! He leído este pasaje muchas veces y siempre me regocija. Sin embargo, hay algo que me confundía, y esto es la palabra “adopción” en el verso 5. Como sabemos, los hijos adoptados no están conectados por nacimiento a sus padres adoptivos. Ésta es la diferencia entre un hijo adoptado y un no adoptado. El no adoptado está conectado por nacimiento y por sangre a su padre y a su madre, mientras que el adoptado mediante el acto de adopción. Creo que todos vamos a estar de acuerdo en que es maravilloso ser hijo de Dios, una cosa es ser adoptado, donde Dios no es tu padre de nacimiento y otra muy diferente ser Su hijo porque naciste de Él. Por lo cual, quiero que en este artículo vayamos juntos a las Escrituras y ver lo que la Palabra de Dios dice en cuanto a ser hijos de Dios.
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¿Cómo es que uno se convierte en hijo de Dios? ¿Qué se necesita? ¿Es por nacimiento o por adopción?
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Creo en que al final de este artículo vamos a tener respuestas claras a éstas preguntas provenientes de la única fuente autorizada: La Palabra de Dios. Puede que en algunas ocasiones tengamos que ver los significados de algunas palabras en griego. Se paciente, porque creo que hacerlo vale la pena el esfuerzo.
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La palabra adopción
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La frase “adopción de hijos” utilizada más arriba es la traducción de una palabra griega, la palabra: “υιοθεσία” (uiothesia). Esta palabra a su vez está compuesta por la palabra “uios” que significa hijo y la palabra “thesis” que significa ubicación. “Uiothesia” por lo cual significa “ubicación como hijos”. Para entender mejor su significado en Gálatas 4, veamos el contexto. Gálatas 3:23-4:4 habla de hijos que están bajo tutores. Hijos que fueron destinados a heredar, pero no eran diferentes que los esclavos. En otras palabras, hijos que a pesar de ser hijos eran esclavos:
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Gálatas 4:1-3
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“Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños [Griego: “nepioi”, niño pequeño que aun no puede hablar, – no como “uioi”, la palabra traducida como “hijos” en Gálatas] estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.”
Gálatas 3:1-2 nos da el ejemplo de un heredero que está bajo guardianes y administradores hasta el tiempo que el padre haya señalado. Mientras siga en esta etapa, mientras no haya llegado el tiempo señalado por el padre, aunque sea hijo, tiene el lugar de esclavo.“Así también nosotros”, dice: Gálatas 4:3, cuando éramos niños estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.” Los versículos 4-5 nos dicen lo que pasa después:
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Gálatas 4:4-5
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“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.”
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La palabra “pero” con la que empieza el verso 4 pone en contraste lo que le sigue con lo que le preside. ¿Qué fue antes? El tiempo señalado por el Padre no había venido: tenemos la posición de esclavos, fuimos esclavizados a los elemento del mundo; estábamos bajo tutores, guardianes y administradores. La palabra “PERO” no obstante, introduce un cambio a esta situación. ¿Cuál fue este cambio? ¡A su debido tiempo, llegó el momento señalado por el Padre! Dios envío a Su Hijo, a redimir a aquellos que estaban bajo la ley; y de tener la posición de esclavos fuimos hechos hijos. Podemos ver lo mismo , usando las palabras de Gálatas 3:23-26.
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Gálatas 3:23-26
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“Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; ”
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Había una vez, “antes de que viniese la fe”, este era el tiempo de la ley, el tiempo del tutor o ayo, el tiempo de los guardianes y de los administradores que habla Gálatas 4. El tiempo en el que teníamos la posición de esclavos. Pero luego vino la fe, vino el cumplimiento del tiempo. ¡Vino Cristo! El tutor, el guardián y el administrador, la ley que era todo eso, se fue. Ya no estamos bajo la ley y ya no tenemos la posición de esclavos, sino que ahora tenemos el lugar de hijos. En otras palabras, la palabra “uiothesia” que es usada en Gálatas 4 y que se traduce como adopción de hijos sería mejor que se tradujera como “la posición de hijos”. Esta palabra no se usa para decirnos que Dios es nuestro padre adoptivo, como la traducción parece decir, sino que nosotros con la venida del Señor Jesucristo, con la venida de la fe, cambiamos nuestra posición y de ser esclavos ahora somo hijos. No habla de nuestra relación con Dios en términos de adoptado vs de nacimiento sino en términos de tener la posición de hijos vs la posición de esclavos.
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Nacido de Dios - no adoptados
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El hecho de que en el pasaje anterior de Gálatas y la palabra “uiothesia” no significan que Dios es nuestro Padre adoptivo puede ser avalado por muchos otros pasajes más, lo cual pone en claro que no somos hijos adoptivos de Dios sino hijos de nacimiento. Empezando por Juan 1:12, leemos:
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Juan 1:12
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“Mas a todos los que le recibieron [al Señor Jesucristo], a los que creen en su nombre [el nombre del Señor Jesucristo], les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”
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La palabra “hijos” equivale a la palabra griega τέκνα (tekna) que significa “que es nacido” . Es una palabra que “da prominencia al hecho de nacimiento”. De hecho el siguiente verso lo pone más claro que el agua. Vamos a leerlo junto con el pasaje anterior:
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Juan 1:12-13
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“Mas a todos los que le recibieron [al Señor Jesucristo], a los que creen en su nombre [el nombre del Señor Jesucristo], les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”
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¿De dónde nacieron los hijos de Dios del verso 12? El versículo 13 da la respuesta: ¡nacieron de Dios! Obviamente, por lo cual si somos nacidos de Dios, es nacimiento y no adopción lo que nos conecta con Él; y la Palabra lo pone muy claro, lo veremos mas delante. El siguiente pasaje que vamos a ver dice que es por nacimiento y no por adopción nuestra conexión con Dios, haciéndole literalmente nuestro Padre, está en Juan 3:3-8. Ahí vemos a Jesús y a Nicodemo (un maestro judío) hablando sobre un segundo NACIMIENTO.
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Juan 3:3-8
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“Respondió Jesús y le dijo [a Nicodemo]: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de Nuevo [pero en griego dice “nacido de arriba” - ver también la nota de pié de página de la Nueva Versión Internacional], no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo [griego: “nacido de arriba”]. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”
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Así como Jesús aclara aquí que hay dos tipos de nacimientos. El primero es el nacimiento del agua o de la carne. Este es el nacimiento físico y toda la gente que ha vivido en esta tierra han nacido de esta manera. Aparte de este tipo de nacimiento hay otro más, el cual Jesús pone en claro que es un prerequisito para entrar en el reino de Dios. Este es el “nacimiento de arriba”. Muchos traductores lo han traducido, valga la redundancia, como “nacido de nuevo”. Porque en lo absoluto es un segundo nacimiento y por lo cual decir que hemos nacido de nuevo es válido [2][nota al pie 2], lo que en griego diría “nacido de arriba”, la que es otra manera de expresar el decir “nacido de Dios quién está arriba”.
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Anteriormente vimos en Juan que la Palabra habla de aquellos que creen en el nombre del Señor Jesucristo como nacido de Dios. Aquí el Señor habla de “nacido de arriba”. Ambas son lo mismo y enfatizan el hecho de que hay un segundo nacimiento que es requerido para entrar en el reino de Dios. Este es el nacimiento que viene de Dios o que viene de arriba o el nacimiento que viene del Espíritu, como también se le llama en el pasaje anterior de Juan 3. Observa de nuevo que la Palabra de Dios no habla de adopción. Jesús no dijo que teníamos que ser adoptados por Dios sino ser nacidos de Dios. Es precisamente este nacimiento el que nos hace hijos de Dios y nos da el derecho de llamarlo papi (Abba) Padre. Por supuesto que también podríamos llamarlo Padre si nos hubiera adoptado pero obviamente no tenemos adopción sino nacimiento. Pero vamos a continuar yendo a la primera epístola de Juan. Ahí en 1 Juan 5:1 leemos:
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1 Juan 5:1
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“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.”
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Más atrás vimos en el evangelio de Juan y en Gálatas también que alguien se puede convertir en hijo de Dios al creer en el Señor Jesucristo. Aquí se repite de nuevo. Cualquiera que cree que Jesús es el Cristo, el cual es el Ungido, el Mesías, es nacido de Dios. ¡Así de fácil y así de bueno! También es una noticia para el mundo, Evangelio significa buenas noticias y éstas SON verdaderamente ¡muy buenas noticias! La religión ha escondido la verdad y la belleza del evangelio. Durante muchos años he escuchado mucho sobre religión; mucho sobre lo que debo hacer para estar bien con Dios, pero nadie me ha dicho que creyendo simplemente en que Jesucristo es el Cristo, el Hijo de Dios, el Ungido sería hijo de Dios y podría llamarle, mi papi, mi Padre. Sí, es así de fácil mi querido lector. “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo” Pablo y Silas le dijeron al carcelero en Filipo, como leímos previamente, cuando les preguntó: “Señores ¿qué debo hacer para ser salvo?” (Hechos 16:30-31) Lo mismo dice la Palabra de Dios hoy para ti también. Si aún no has conocido al Señor Jesucristo, quiero que sepas que Él quiere conocerte y llevarte al Padre. No necesitas hacer ningún tipo de acto religioso para llegar a Él. No tienes que seguir las diferentes tradiciones religiosas que probablemente escuchaste cuando eras niño . Lo que tienes que hacer está aquí frente a tus ojos: Cualquiera que CREA que Jesús es el Cristo, el Ungido, ¡es nacido de Dios! Y Romanos 10:9 dice:
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Romanos 10:9
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“que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”
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¡Así de seguro! ¡Así de simple! ¡Así de generoso! Leamos de nuevo en Romanos 10:
Romanos 10:12-13
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“pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”
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¡El Señor es rico, generoso para con todos los que le invocan y todos los que invocan el nombre del Señor serán salvos!
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1 Juan 4:15
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“Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.”
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Todo gira alrededor de Jesús y todo tiene que ver con creer en Jesús y el confesar que crees en Él. Creer en el Señor Jesús, creer que Él es el Ungido, el Cristo, creer que Él es el Hijo de Dios, creer que Dios lo levantó de los muertos, confesar, como resultado de creer, que Él es el Señor. Para entrar en la familia de Dios no es mediante obras, sino por creer, por fe. Y no es por adopción lo que hace ser parte de su familia sino nacimiento, nacimiento de Dios, quien a su vez se convierte en Abba (papi) Padre.
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Si avanzamos un poco más podemos ver también ésta verdad en 1 de Pedro 1:23 donde leemos:
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1 Pedro 1:23
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“siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.”
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Aquí de nuevo Pedro habla de un nuevo nacimiento, el segundo nacimiento, el nacimiento de Dios del cual vimos que Juan hablaba. Es un nacimiento que no proviene de semilla corruptible sino de semilla incorruptible y el medio de este nacimiento es a través de la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Romanos 10:17 – solo unos versículos después del pasaje que habla que uno se salva no mediante obras, sino confesando con su boca al Señor Jesús y creyendo en su corazón que Dios le levantó de los muertos – nos dice cómo viene la fe:
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Romanos 10:17
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“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”
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La Fe viene por el oír. No escuchando sermones religiosos o tradiciones humanas. No escuchando cualquier cosa que la gente diga que tal vez Dios dice, sino escuchando la Palabra de Dios, lo que Dios mismo dice. Hoy en día hay millones de personas que creen saber lo que Dios dice y piensa, ya sea porque lo imaginan pensando determinada cosa o porque un religioso les dijo que Dios así piensa o incluso porque su iglesia así lo dice. Bueno, la verdad del asunto es que cada enseñanza debe ser probada conforme a la Palabra de Dios, la Biblia. Yo crecí en Grecia, que a su vez es un país sumamente religioso; y lo que la gente o la iglesia oficial decían de Dios – lo cual generalmente se traducía en una larga lista de que sí puedes o que no debes hacer y que no tienen relación alguna con la vida – me hicieron no querer tener ninguna conexión con Dios. De niño le oraba y le sentía cerca. Pero cuando el niño se hizo adolescente y no obtuvo ninguna respuesta a sus preguntas, Dios se convirtió en algo así como irrelevante para la vida – cuando pasaban cosas malas – una figura aterradora que iba tras de mí para castigarme. Pero de algún modo creía en la Biblia, aunque nunca la había leído y pensaba que era un libro sagrado exclusivo para sacerdotes y monjas. También estaba en búsqueda de la verdad, el significado de la vida, pero sin ningún resultado. Cualquier cosa que intentaba, aunque me resultara, me dejaba vacío. Un día a los 21 años, frustrado por los continuos fallos en mis intentos de encontrar algún sentido, le pedí a Dios que me perdonara por varias cosas tontas que había hecho y por el hecho de que nunca le había puesto verdadera atención. También le pedí, que si existía, que me encontrara. En menos de una semana, un amigo mío, sin saber nada, me dijo que había ido a un grupo bíblico y que si quería acompañarlo en la siguiente ocasión, lo cual hice. Ahí vi gente con Biblias en la mano que hablaban de cómo hacerse hijos de Dios, también hablaban sobre ser salvos por fe, sin obras, sobre una relación real y personal con Dios, de que Dios era mi papi. Sobre un Dios a quien podría pedir y recibir de Él, buscarlo y encontrarlo. Me expusieron un Dios VIVO en vez del típico dios muerto de las tradiciones humanas; me dije: ¡“ésto es demasiado bueno”! ¡Incluso me pareció revolucionario! Pero es verdad, pensé, especialmente porque se ve tan opuesto a lo que la iglesia tradicional dice. Decidí probarlo así: Si algo está en la Biblia entonces lo creeré, si no, pues no. Así que señalé a la Biblia como criterio con respecto a Dios y Su voluntad y no como varias personas probablemente dirían. También me dije: “voy a aplicar la Palabra de Dios prácticamente, la voy a probar”. Entonces, cuando leí en la Biblia que Jesús decía:
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Mateo 7:7-11
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“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? ”
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Cuando leí eso, ¿sabes que hice? ¡Empecé a pedirle a Dios! Por todo. Por cada necesidad que tenía le pedía Su ayuda. Y ¿sabes qué? ¡Sucedieron milagros! ¡Dios extendió su brazo y me alcanzó. El cielo se abrió y me encontró! Creer en Dios no era el final de un ejercicio mental. Era el principio de una relación viva con un Dios VIVO. Es precisamente de éste Dios del que hablo. Y Él envió a Su Hijo Jesucristo para que llevara nuestros pecados en la cruz para que así hoy cualquiera que crea que Él es el Cristo, el Hijo de Dios, el Ungido y que Dios lo levantó de los muertos será salvo y será hijo del Todopoderoso. ¿Estás cansado de Dios? Yo también estaba cansado, pero ¿qué crees? No has conocido al verdadero Dios, porque el verdadero Dios está VIVO, su Palabra es viva y cualquiera que le conozca jamás se cansará de Él. Lo que tú has conocido es el dios muerto de la religión y ese dios no puede hacer nada más que cansar a la gente.
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Así fue como me convertí en creyente. Y así es como creo que alguien se hace creyente. Tiene que ser expuesto con la verdadera Palabra de Dios, con las buenas nuevas del evangelio. Oír es el primer paso, luego viene la fe. Lector de éste artículo: Si tu aún no eres un creyente de Jesucristo, hoy has escuchado el evangelio, las buenas nuevas de ser salvo por fe. Las buenas nuevas de convertirse en hijo de Dios, las buenas nuevas de poder llamarlo papi. La Palabra de Dios dice:
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Santiago 4:8
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“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.”
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Acércate a Dios y Él se acercará a ti. Él te ama, te está esperando y tiene un plan para ti. Su familia tiene un lugar para ti también. El Padre te está esperando también. Como en 1 de Timoteo 2:4 dice: “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” ¡Y eso te incluye a ti también! Para cerrar ésta parte vayamos a 1 de Juan 3:1-2 que dice:
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I Juan 3:1-2
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“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios”
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Ahora somo hijos de Dios. ¿Cómo? Por fe en el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, el Mesías. Esto no es algo prometido para el futuro. ¡Es una realidad presente y disponible para ti ahora! Como Pablo dice en 2 de Corintios 6:2:
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2 Corintios 6:2
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“Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.”
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“Esperando la ubicación como hijos”
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Regresando al tema original y habiendo visto lo que Juan nos dice y que ahora somos -a través de la fe en Jesucristo- hijos de Dios, vayamos a Romanos 8:23. Ahí leemos:
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Romanos 8:23
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“y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción [uiothesia– ubicación como hijos], la redención de nuestro cuerpo.”
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Es fácil ser confundidos como cuando leemos en el pasaje anterior, en Romanos, que aún estamos esperando nuestra ubicación como hijos, mientras que en Gálatas, dice que Jesucristo vino para que recibiéramos nuestro lugar como hijos y Juan dice que AHORA somos hijos de Dios. La clave para evitar confusión en el pasaje anterior es la mera palabra “uiothesia”. Si alguien entiende esa palabra como adopción, como las traducciones en español dicen, entonces estamos rotundamente confundidos.
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Adopción es un momento determinado, así como nacimiento. Hay un momento específico, cuando nacimos por primera vez (es la fecha y hora que aparece en tu acta de nacimiento), hay una fecha y hora determinada en la que nacimos por segunda vez (es el momento en que confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos) y además también hay otro momento determinado con fecha y hora cuando alguien es adoptado (es la fecha y hora en que los padres firman los documentos correspondientes). Así que, si traducimos “uiothesia” como adopción, entonces ese momento determinado con fecha y hora – de acuerdo a Romanos 8 – ¡no ha llegado aún! No somos ni siquiera adoptados por Dios porque todavía estamos esperando ese momento. Pero ese malentendido es artificial y creado al traducir la palabra “uiothesia”, como adopción. La traducción correcta es “ubicación como hijos” y para entender su significado aquí tenemos que ver el contexto, empezando del versículo 18:
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Romanos 8:18-25
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“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción [ubicación como hijos], la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.”
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Pablo, refiriéndose a la creación nos dice que ésta está sujeta a vanidad. Está bajo la esclavitud de corrupción, gime y tiene dolores de parto y esos dolores ¡son fuertes!. Y no solo la creación sino nosotros también que tenemos las ¡PRIMICIAS del Espíritu!. Nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando algo mejor, la redención del cuerpo, el tiempo en el que el Señor regresará y cambiará este cuerpo mortal y frágil en inmortal e incorruptible como Su cuerpo. Gemimos y esperamos el tiempo en el que le veremos cara a cara. Como Pablo dice:
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1 Corintios 13:12
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“Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.”
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Hay un “ahora” y un “entonces”. Ahora vemos en el espejo pero ENTONCES le veremos ¡cara a cara! Ahora sabemos en parte pero luego sabremos ¡cómo fuimos conocidos! Ahora la creación gime y nosotros gemimos por dentro también pero ENTONCES será liberada de la esclavitud de corrupción. Ahora tenemos los primeros frutos del Espíritu, lo cual significa que vendrá un tiempo, un ENTONCES, en el cual ¡tendremos la llenura! Ahora somos hijos de Dios, nacidos de Dios, hijos del Todo Poderoso, hermanos de Jesucristo, como él mismo nos llama en Hebreos 2:11-12, pero ésta no es la ubicación completa. La ubicación completa como hijos, es cuando lo veamos cara a cara, cuando sepamos cómo fuimos conocidos. Así, seremos ubicados como hijos e hijas de Dios, pero también ¡hay mucho más por venir!. Y sí, tenemos los frutos del Espíritu, pero son solo los PRIMEROS frutos, por lo cual, hay mucho más por venir. ¿Cuándo? Cuando el Señor regrese, cuando la creación sea liberada, cuando lo veamos ¡cara a cara! En el desposo con Cristo (2 Corintios 11:2) cuando se haga matrimonio (Apocalipsis 19).
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Concluiremos este artículo con Romanos 8:14-17:
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Romanos 8:12-17
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“Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción [ubicación como hijos], por el cual clamamos: !Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”
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Por fe somos hechos hijos de Dios y recibimos el Espíritu Santo. Al caminar por el Espíritu, al ser guiados por el Espíritu, somos hijos de Dios manifestados; y éste espíritu no es un espíritu de esclavitud sino un espíritu de relación paternofilial, un espíritu de “uiothesia”, un sello por el cual Dios nos sella (Efesios 1:13) y mediante el cual clamamos ¡Abba (papi) Padre! Permanecemos en el sufrimiento así como toda la creación. El hecho de convertirnos en hijos de Dios no significa una inmunización del sufrimiento, como algunos nos han hecho creer. La Palabra no deja duda alguna al respecto: no solo la creación gime, sino que nosotros también. Es sin embargo, el principio y hay más por venir, cuando nos reunamos con nuestro Papi, cara a cara. Cuando vayamos al lugar que el Señor está preparando para nosotros:
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Juan 14:2-3
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“En la casa de mi Padre muchas moradas hay … voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”
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Anastasios Kioulachoglou
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Español: Aleida López de Steinmetz

jueves, 17 de diciembre de 2009

¿SOMOS TODOS LOS SERES HUMANOS HIJOS DE DIOS?



Por supuesto que para todos los verdaderos hijos de Dios la respuesta es un rotundo NO, ¿pero que hay del público en general? Muchos aún creen que el hombre, sea bueno o malo, es un hijo de Dios, porque Dios lo creó a su imagen y semejanza. ¿Pero qué dice la Biblia? He aquí algunos textos importantes que nos aclararán el asunto:
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Amad, pues, á vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo: porque él es benigno para con los ingratos y malos (Lc 6:35).
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Comentario: No todos los humanos aman a sus enemigos, ni hacen el bien, por tanto, no todos los seres humanos son hijos de Dios.
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Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre (Jn 1:12)
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Comentario: No todos los humanos creen en Jesús. Por tanto, no todos los humanos son hijos de Dios.
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Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y fuése, y escondióse de ellos. (Jn 12:36)
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Comentario: No todos los humanos creen en la luz (Jesús). Por tanto, no todos los humanos son hijos de Dios.
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Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios (Rom. 8:14).
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Comentario: No todos los seres humanos son guiados por el Espíritu de Dios. Por tanto, no todos los hombres son hijos de Dios.
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Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo; si empero padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. (Rom. 8:17).
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Comentario: No todos los seres humanos padecen juntamente con Cristo. Por tanto, no todos los hombres son hijos de Dios.
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Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús (Gál. 3:26)
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Comentario: No todos los seres humanos tienen fe en Cristo Jesús. Por tanto, no todos los hombres son hijos de Dios.
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Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre (Gál. 4:6).
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Comentario: No todos los hombres claman: Abba, Padre. Por tanto, no todos los hombres son hijos de Dios.
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Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados (Efe. 5:1)
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Comentario: No todos los seres humanos imitan a Dios. Por tanto, no todos los hombres son hijos de Dios.
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En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: cualquiera que no hace justicia, y que no ama á su hermano, no es de Dios. (1 Juan 3:10)
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Comentario: No todos los seremos humanos hacen la justicia, por tanto, no todos los hombres son hijos de Dios.

martes, 4 de agosto de 2009

VATICANO DISCUTE MEDIDAS PARA DAR APELLIDOS A LOS HIJOS DE LOS CURAS


Agosto 4, 2009 – 1:41 pm

Ante los cada vez más numerosos casos de sacerdotes que viven en concubinato y tienen hijos, el Vaticano estudia medidas para garantizar los derechos sociales a la mujer y a los hijos. Entre las medidas que se discuten se encuentra la de garantizar a la prole el apellido del padre y que puedan heredar [...]Por: Cristianos.Com Domingo, Agosto 2, 2009 9:33 pm 4 comentarios

ROMA. Ante los cada vez más numerosos casos de sacerdotes que viven en concubinato y tienen hijos, el Vaticano estudia medidas para garantizar los derechos sociales a la mujer y a los hijos. Entre las medidas que se discuten se encuentra la de garantizar a la prole el apellido del padre y que puedan heredar sus bienes personales, asegura el diario italiano “La Stampa”.

Este no es un fenómeno nuevo, pero en confrontación con antaño, añade el diario, los reconocimientos de paternidad con las pruebas de ADN pueden suponer una “avalancha” de procedimientos judiciales para el reconocimiento de esos hijos y la Santa Sede “está preocupada por la multiplicación de causas millonarias, como las ocurridas por los abusos sexuales en EEUU”.

Según el matutino turinés, las pasadas semanas, impulsadas por la Congregación para el Clero, que preside el cardenal brasileño Claudio Hummes, se celebraron varias reuniones para tratar este problema, que afecta, señala el diario del grupo Fiat, especialmente a América Latina y a países europeos como Austria.

El Vaticano, siempre según la misma fuente, estudia garantizar los derechos sociales a la mujer y a los hijos, “con una especie de contrato civil que no les excluya de la herencia, lo que permitirá que la prole reciba el apellido del sacerdote-papá, a la vez que éste continuaría ejercitando su ministerio”.

El diario agrega que los hijos heredarían los bienes personales del sacerdote, mientras que los “bienes de beneficios eclesiásticos, propiedad de la Iglesia, seguirían en manos de ésta”.

Gianni Gennari, teólogo y sacerdote casado tras obtener la dispensa papal, afirmó en el artículo de La Stampa que es “injusto” que las diócesis tengan que responder con su patrimonio de la “infidelidad y mezquindad de su clero”.

Gennari aboga por distinguir entre los bienes de la parroquia “de los de los curas que no han sabido asumir sus responsabilidades ante los hombres, ante Dios, ante la Iglesia y sobre todo ante las mujeres que han implicado ilícitamente en sus infidelidades”.

Considera “justo” reconocer y tutelar los derechos de las mujeres y de los hijos nacidos de esas relaciones ilegítimas y agrega que también podría ser el momento para que el obispo o la Santa Sede “en virtud del carácter indeleble del presbiterado admita una forma de ministerio eclesiástico a los sacerdotes dispensados que hayan dado prueba de madurez humana y cristiana en la comunidad”.

jueves, 16 de julio de 2009

¿PUEDE ALGUNO SALVARSE SIN SER UN HIJO DE DIOS?: ¡LO QUE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ DEBEN SABER DE UNA VEZ Y POR TODAS!



Un Testigo de Jehová pensante

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)
Ver vídeo en youtube:

Hay una secta de la Cristiandad que sostiene que sólo 144,000 personas fuera de Jesucristo son “hijos de Dios” y ninguno más. Me refiero a los mal llamados “Testigos de Jehová”. Esta organización ha dividido el rebaño del Señor en dos grupos diferentes: los que son hijos de Dios y los que no lo son, y como ellos son unos 7 y pico millones de miembros, esto quiere decir que la gran mayoría de ellos no tienen a Dios como Su Padre. ¿Pero es posible eso? ¿Puede alguno salvarse sin ser un hijo de Dios?

Los hijos de Dios son los que Creen en Jesucristo

En primer término, es importante decir que no todos los hombres del planeta son hijos de Dios, pues la Biblia dice que sólo los que aceptan a Jesucristo como su Señor y salvador se convierten en verdaderos hijos de Dios. Eso lo puede usted leer en Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Si 7 millones de Testigos de Jehová dicen no ser hijos de Dios, ¿debo concluir entonces que ellos no han creído en Jesucristo ni lo han recibido en sus vidas?

Los pacificadores son hijos de Dios

El mismo Jesús nos dice que los pacificadores serán llamados “hijos de Dios” (ver Mat. 5:9). Si la gran mayoría de Testigos de Jehová no son hijos de Dios, y nunca lo serán, ¿concluiremos entonces que ellos no son pacificadores sino partidarios de la guerra y la violencia?

Sólo dos alternativas: o “Hijos de Dios” o “Hijos del diablo”

Las Escrituras nos presentan dos posiciones opuestas y bien definidas: Los que son hijos de Dios y los que son hijos del diablo. El apóstol Juan nos dice que existen los llamados “hijos de Dios” y los llamados “hijos del diablo” en el ámbito espiritual. Si alguno no es hijo de Dios, el tal es hijo del diablo. No hay otra alternativa ( ver 1 Juan 3:10).

O Hijos de la luz o hijos de las tinieblas

El apóstol Pablo les dice a los creyentes de Tesalónica que sólo hay “hijos de la luz” e “hijos de las tinieblas” (1 Tes. 5:5). Esto equivale a decir que sólo hay hijos de Dios e hijos del diablo. De modo que si los Testigos de Jehová enseñan que la gran mayoría de ellos no son hijos de Dios, lo que están diciendo es que casi todos ellos son hijos del diablo. ¡Qué tal tragedia!

O Hijos o bastardos

El apóstol Pablo dice en Hebreos 12:8 que si somos hijos de Dios ya no somos bastardos, es decir, hijos de un padre desconocido. De modo que si la gran mayoría de Testigos dicen que no son hijos de Dios, lo que están sosteniendo es que son unos bastardos espirituales, sin un Padre que los reconozca como suyos.
Los hijos de Dios aman a Dios y guardan sus mandamientos

El apóstol Juan es bien claro al decir en 1 Juan 5:2 que los verdaderos hijos de Dios son aquellos que aman a Dios y guardan sus mandamientos. Si esto es verdad, y no lo dudamos para nada, entonces la gran mayoría de Testigos de Jehová que rehúsan ser hijos de Dios no están amando a Dios ni guardando sus mandamientos. Es decir, son rebeldes y desobedientes a Dios.

Los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios

Los hijos auténticos de Dios son guiados por el espíritu de Dios, pues así lo afirma el apóstol Pablo en Romanos 8:14. Si 7 millones de Testigos de Jehová afirman no ser hijos de Dios, entonces éstos no son guiados por el espíritu de Dios, sino por el espíritu del mundo y del enemigo (ver 1 Cor.2:12). Además, no podrían entender las verdades preciosas del Señor puesto que no tienen la guía del Espíritu en ellos, y por lo tanto, no podrían alcanzar la salvación por falta de entendimiento.

Los hijos de Dios aman a sus enemigos y hacen el bien

Jesús dice que los que son misericordiosos, es decir, los que aman a sus enemigos, y hacen el bien, son hijos de Dios (Luc. 6:35,36). Si 7 millones de Testigos de Jehová no son hijos de Dios, ¿concluiremos entonces que ellos no son misericordiosos?

Los hijos de Dios viven en santidad y pureza

El apóstol Pablo dice que los que viven en pureza y en santidad éstos son hijos de Dios (2 Cor. 6:17,18, Efe. 1:4,5). Si 7 millones de Testigos de Jehová dicen no ser hijos de Dios, ¿concluiremos entonces que ninguno de ellos es puro y santo?

Los hijos de Dios son herederos de Dios, y coherederos con Cristo

Los verdaderos hijos de Dios son aquellos que afirman ser herederos de Dios y coherederos con Cristo. Pues bien, una de las cosas que Dios ofrece como herencia para sus hijos es su reino (ver Santiago 2:5). Si la gran mayoría de Testigos afirman no ser hijos de Dios, ¿cómo pueden esperar heredar el reino como sus súbditos y alcanzar la vida eterna (Tito 3:7)?

Los hijos de Dios serán semejantes a Cristo

El apóstol Juan nos dice que los hijos de Dios serán semejantes a Cristo, el cual resucitó glorioso e inmortal de la tumba (1 Juan 3:2). Si 7 millones de Testigos de Jehová afirman no ser hijos de Dios, ¿entonces semejantes a quién serán éstos? ¿Será que ellos no resucitarán de sus sepulcros cuando mueran para aparecer gloriosos como Cristo en su resurrección?

La máxima expresión del amor de Dios es el habernos hecho sus hijos

San Juan dice que la máxima expresión del amor de Dios hacia los justos es el haberlos hecho sus hijos (Ver 1 Juan 3:1). Si 7 millones de Testigos de Jehová afirman no ser hijos de Dios, ¿significa esto que Dios no les mostró su máximo amor a ellos sino sólo un poquito?

Formas en que Dios llama a los que no son sus hijos

Efe. 2:2 “hijos de desobediencia”
Efe.2:3 “hijos de ira”
Col. 3:6: “hijos de rebelión”
1 Tes. 5:5: “hijos de las tinieblas”
2 Ped. 2:14: “hijos de maldición”

Después de leer toda esta clara evidencia que nos presenta la Biblia en cuanto a los verdaderos hijos de Dios, ¿persistirán los Testigos de Jehová en su rechazo a la filiación con Dios? No lo creo!!

LA VERDAD DE LA PANDEMIA