sábado, 29 de mayo de 2010

UNA REFLEXIÓN SOBRE EL VOCABLO ‘RESTAURAR’


El diccionario de la Lengua Española define la palabra restauración, así.
(Del lat. restauratĭo, -ōnis).
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1. f. Acción y efecto de restaurar.
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2. f. En un país, restablecimiento del régimen político que existía y que había sido sustituido por otro.
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3. f. Reposición en el trono de un rey destronado o del representante de una dinastía derrocada.
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4. f. Período histórico que comienza con esta reposición
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Foto de arriba: Casi desde el momento en que muere Franco, empieza la transición en España, con la proclamación de Juan Carlos I de Borbón como rey por deseo de Franco.
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Nótese que el vocablo “Restauración” significa, entre otras cosas, la reposición en el trono de un rey destronado o del representante de una dinastía derrocada. Pues bien, en Hechos 1:6, los discípulos le preguntan a Jesús, lo siguiente: “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”. Aquí vemos que los discípulos le preguntaron a Jesús si la restauración del reino a Israel sería inminente o no, y Jesús les responde que sólo el tiempo exacto lo sabe Dios, el Padre (v.7).
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Basándonos en las promesas bíblicas, y en la definición que nos brinda el Diccionario de la Lengua Española de la palabra ‘restauración’, creemos que debe acontecer en Israel la reposición del rey destronado o de un representante legal (p.e. un descendiente real del rey destronado). De modo que si esto mismo no ocurre en el futuro en Israel, se podrá seguir afirmando que aún no ha acontecido la reposición de un representante legal y real en el trono vacante.
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Sabemos que Sedequías fue el último rey Judío que gobernó en Jerusalén, el cual fue depuesto por Nabucodonosor en 586 AC por su impiedad. Desde esa fecha el trono davídico en Israel ha quedado vacante hasta el presente y sólo será restaurado hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y a él le será entregado el poder por orden del Altísimo. Sólo cuando ocurra ese evento glorioso, la restauración esperada habrá sido plenamente cristalizada o cumplida.
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Así que el Reino de Dios es algo que deberá ser restaurado a Israel en algún momento en el futuro. Y cuando se habla de un reino restaurado, lo que se quiere decir es que ese reino existió en un lugar y pueblo definidos, que desapareció por la impiedad del último rey y su pueblo, y que debe volver a aparecer en el futuro exactamente en el mismo lugar y pueblo con un rey legítimo. Así pues, si el reino fue terrenal y político, entonces deberá ser restaurado como un reino terrenal y político, porque cualquier otra forma de presentación no sería igual al original, y por tanto, no podría hablarse de una verdadera restauración del reino original. Si restauro un jarrón resquebrajado de barro y de color negro, y termino presentando un jarrón de cristal amarillo trasparente, ¿podríamos decir que dicho jarrón ha sido restaurado fielmente? Si cualquier cosa restaurada no se parece al original, entonces no se ha hecho una verdadera restauración de esa cosa. Eso es obvio para cualquiera con dos dedos de frente. Pero esto es precisamente lo que muchos teólogos cristianos han hecho con el reino original. Sencillamente lo han cambiado por otro que no tiene las mismas características que el original. Ahora el reino es presentado en las iglesias como uno que es por naturaleza espiritual y celestial, y no teocrático y terreno como lo fue originalmente. Ahora los más de los cristianos creen que Cristo reina y reinará desde los cielos, o que Jesús gobierna en el corazón de los creyentes. Otros creen que el reino es la iglesia misma que reina en el mundo y ejerce su poder y autoridad sobre los pueblos a través de sus “ungidos”. Pero toda esta gama de creencias no se parecen en nada al reino original.

¿ENTIENDE USTED LO QUE ES RESTAURAR EL REINO DE DIOS?


Hechos 1:6: "Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿RESTAURARÁS el reino a Israel en este tiempo?"
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Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

Quiero reflexionar con ustedes acerca de lo crucial y trascendental que es creer y buscar primeramente el reino de Cristo, y lo nefasto que puede resultar para aquellos que lo rechazan o trastocan por completo. Y es que el reino de Cristo redundará en nuestra salvación eterna, o lo que es lo mismo decir, en nuestra vida eterna. Aún hoy, los más de los cristianos siguen relegando el reino de Dios a un segundo plano, como si fuera una enseñanza de poca importancia, o como si fuese una doctrina suplementaria que no corresponde a la salvación, cuando en realidad es diametralmente lo contrario.

El Señor Jesucristo dejó entrever que el reino de Dios es su mensaje vital, la meta o el fin de su iglesia, y la única esperanza real de salvación que debe ser buscada, pedida, y esperada por todo auténtico seguidor suyo. Es, en esencia, la razón de ser de toda nuestra carrera cristiana. Jesús dijo: “Buscad PRIMERAMENTE el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás os será dado por añadidura.” (Mateo 6:33).

En una ocasión un joven rico se le acercó a Jesús para preguntarle qué es lo que debía hacer para ganar la vida eterna—un anhelo que seguramente es el de millones de hombres— y Jesús no tardó en responderle, con estas palabras: “Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?J Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

Pues bien, nótese las frases subrayadas del los versos de arriba, e inmediatamente usted concluirá que la vida eterna está asociada con el reino de Dios (= reino de los cielos)…¡y significa nuestra salvación! Así que el reino de Dios no es otra cosa que la salvación o la vida eterna que Jesús nos ofrece. De aquí la importancia de insistir en el mensaje del reino y darlo a conocer al mayor número de personas posible.

Ahora bien, los predicadores contemporáneos enseñan que sólo basta con creer en Jesús para ser salvo, sin explicar puntualmente lo que significa “creer en Jesús”. Lastimosamente, la gran mayoría de potenciales conversos declaran haber aceptado a Cristo, pero siguen ignorando por completo que él vino a predicar el reino de Dios como el evangelio salvador. Estos supuestos conversos siguen perdidos porque no llegaron a aceptar el mensaje salvador que Cristo vino a anunciar y que él pidió que fuese creído y abrigado con mucha fe PARA LA SALVACIÓN (Lean Marcos 1:1,14,15; 16:15,16).

Cristo no es el evangelio

Ahora bien, muchos cristianos creen que Cristo es el evangelio (“el evangelio de Cristo” o “el evangelio sobre Cristo”), cuando en realidad Jesús vino, no a anunciarse a sí mismo, sino algo que él llamó “el reino de Dios”. Sin duda, ese reino involucra un rey, que es nuestro Señor Jesús. Pero Jesús, por sí sólo, NO ES EL EVANGELIO, Recordemos que él enseñó que SU MENSAJE era el evangelio del reino de Dios. San Pablo lo declaró muy bien cuando escribió lo siguiente: “Dios envió MENSAJE a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz (que trae el reino, Isa. 9:7) por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos” (Hechos 10:36).

Debemos entender que Jesús no nos mandó creer que él es el evangelio salvador, y menos aún, que él mismo es Dios encarnado. Sin embargo, lo que él sí buscó es que la gente creyera en SU PALABRA, enseñanza o evangelio. El sentido real de “creer EN Cristo” sería “creer A Cristo (Su Palabra)”, es decir, creer en Su Mensaje o evangelio, que es el reino de Dios. La prueba de lo que decimos está en Marcos 1:15, donde Jesús dijo: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y CREED en el evangelio”. A los judíos incrédulos, Jesús les dijo: “Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho”. Juan 10:26. Como vemos, Jesús estaba interesado en que la gente creyera en su mensaje del reino, porque este mensaje del cielo redundaría en la salvación de los potenciales conversos.

Creer en sus Palabras

He aquí una serie de pasajes en donde Jesús dice que debemos creer en su Palabra:
Marcos 4:20: Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la PALABRA y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.
Lucas 11:28: Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la PALABRA de Dios, y la guardan.
Juan 8:51: De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi PALABRA, nunca verá muerte.
Juan 14:23: Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi PALABRA guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
Juan 15:7: Si permanecéis en mí, y mis PALABRAs permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
Juan 17:6: He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu PALABRA.
Juan 17:8: porque las PALABRAS que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Sin duda alguna el Reino de Dios (el evangelio de Cristo) es la Palabra de Dios que debemos creer y guardar en nuestros corazones. Jesús llamó a “la palabra”, “la palabra DEL REINO”. Vean el siguiente texto:

Mateo 13:19: Cuando alguno oye la PALABRA del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Así que cuando le presentamos al potencial creyente “la palabra de Dios”, lo que estamos presentándole es precisamente el evangelio o palabra DEL REINO. Este evangelio del reino es poderoso, pues salva a todos aquellos que lo creen de todo corazón (Romanos 1:16). Pero muchos creen que predicar la Palabra es anunciar cualquier mensaje que nosotros creamos crucial de las Escrituras. Algunos podrán predicar el evangelio del perdón, el evangelio del amor de Dios, el “evangelio social”, el evangelio de la prosperidad”, el evangelio de la segunda venida, el evangelio de la justificación, etc, pero si ellos no se enfocan en el reino de Dios, de nada vale su predicación porque no están predicando el evangelio verdadero y único (Gál. 1:6-9). Estos predicadores simplemente han permutado el verdadero mensaje de Cristo, que es único e inamovible, por otros que parecen más “sonoros” y creíbles, justo al gusto del inquiridor. Aquí se trata de darle al potencial creyente lo que él quiere oír para atraerlo a la iglesia y hacerlo un miembro más del montón.

Lamentablemente, millones de “cristianos” han aceptado cualquier cosa como el evangelio salvador sin haberse tomado la molestia de averiguar si lo que han recibido como las Buenas Nuevas de salvación es la verdad o un craso error. Simplemente se confían del predicador y se dejan llevar por su carisma y locuacidad, o por su prestigio y reconocimiento “internacional”, y se olvidan de las Escrituras. Sin embargo, aunque sus “evangelios” se escuchen muy estimulantes y espirituales, éstos no tienen ninguna efectividad sanadora y salvadora a largo plazo.

El evangelio del Reino es un mensaje simple y claro

Cuando Jesús apareció en este mundo hace dos milenios, él NO vino a predicar un evangelio ininteligible u oculto a sus paisanos que los metería en un laberinto de ideas contradictorias. En realidad es todo lo contrario, pues él les habló clara y directamente sobre un tema que ellos ya conocían perfectamente. Por otro lado, no tendría sentido que Jesús pretendiese que sus paisanos creyeran en su mensaje del reino, si por otro lado él les estaba anunciando un mensaje arcano, enigmático o velado.

Como cristianos sabemos que Jesús comenzó su ministerio predicando lo siguiente: “El reino de Dios se ha acercado, arrepentíos y creed en el evangelio” (Mateo 4:17). Es decir, Jesús anunciaba algo que sus paisanos esperaban y entendían perfectamente, por lo que él no vio necesario tomarse la molestia ni el tiempo para explicarles eso que él llamaba ‘el reino de Dios’.

De modo que resulta extraño que algo que Jesús no complicó con elucubraciones complejas, sus supuestos seguidores de los últimos 17 siglos lo hayan enrevesado con especulaciones pueriles que no han hecho sino confundir más a los millones de potenciales conversos.

Desafortunadamente, hombres como Orígenes y Agustín de Hipona, por citar dos insignes teólogos, cambiaron radicalmente el sentido del reino, y trastocaron su noción primigenia con especulaciones alegóricas que no tienen un sustento bíblico sólido en absoluto.

¿Pero qué era el Reino de Dios para los paisanos de Jesús?

Esta es una pregunta necesaria e inevitable que todos los estudiantes de la Biblia deben formularse si quieren saber cuál era el concepto original del reino de Dios. Y es que el reino de Dios como mensaje del Señor no era algo nuevo para los judíos, por tanto son ellos los que deben decirnos qué era lo que ellos creían sobre el reino, y eso se consigue leyendo fundamentalmente los Escritos del Antiguo Testamento. Para cualquier Judío devoto, el reino de Dios era el reino que representó en primera instancia el rey David. En 1 Crónicas 28:5 se dice claramente que el reino de David era el reino de Dios. Dice así el verso en cuestión: “Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel”. Nótese que David dice que su trono es el trono del reino de Jehová. Por tanto, el evangelio del reino de Dios es el evangelio del reino de David que será restaurado en la parusía por un notable heredero del trono. Recordemos que el reino de David quedó suspendido desde el 587 AC, cuando el último rey davídico, Sedequías, fue depuesto de su trono por el rey Nabucodonosor. Desde esa fecha los Judíos no han tenido un rey judío que los gobierne, aunque ellos sabían que llegaría un día en que dicho reino davídico sería restaurado nuevamente por la fuerza de un descendiente real de David, llamado: “El Deseado de todas las Naciones”, “Aquel varón”, “El Príncipe”, “El hombre noble”, etc. Dice Ezequiel 21:25-27, así: “Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré”. Esta es una sentencia divina contra el rey impío Sedequías, pero es también una promesa de restauración futura por medio de un varón designado por Dios que ya tiene el derecho de tomar el trono y el reino por sus justos méritos (
Hechos 2:36: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho SEÑOR y Cristo”), es decir, le ha hecho ‘Señor Mesías’, el varón ideal para restaurar Su reino.

Los discípulos sabían perfectamente qué era el reino de Dios

Cuando Jesús estaba ya a punto de partir al cielo, después de haber estado privadamente con sus discípulos por 40 días hablándoles exclusivamente del reino de Dios (Hechos 1:3), éstos le preguntaron si dicho reino buscado y esperado por ellos sería restaurado a Israel en ese momento o tendrían que esperar aún más tiempo (ver Hechos 1:6), y Jesús, que los estaba escuchando atentamente, no se sorprende por lo que oye, ni les reprende por semejante interrogante, porque la pregunta, aunque a muchos no les guste, fue inteligente, oportuna y correcta. Y es que sus discípulos habían entendido perfectamente que el reino davídico tendría que ser restaurado a Israel de todos modos, ¡y cuanto más antes, mejor!

Así que el Reino de Dios es algo que deberá ser restaurado a Israel en algún momento en el futuro. Y cuando se habla de un reino restaurado, lo que se quiere decir es que ese reino existió en un lugar y pueblo definidos, que desapareció por la impiedad del último rey y su pueblo, y que debe volver a aparecer en el futuro exactamente en el mismo lugar y pueblo con un rey legítimo. Así pues, si el reino fue terrenal y político, entonces deberá ser restaurado como un reino terrenal y político, porque cualquier otra forma de presentación no sería igual al original, y por tanto, no podría hablarse de una verdadera restauración del reino original. Si restauro un jarrón resquebrajado de barro y de color negro, y termino presentando un jarrón de cristal amarillo trasparente, ¿podríamos decir que dicho jarrón ha sido restaurado fielmente? Si cualquier cosa restaurada no se parece al original, entonces no se ha hecho una verdadera restauración de esa cosa. Eso es obvio para cualquiera con dos dedos de frente. Pero esto es precisamente lo que muchos teólogos cristianos han hecho con el reino original. Sencillamente lo han cambiado por otro que no tiene las mismas características que el original. Ahora el reino es presentado en las iglesias como uno que es por naturaleza espiritual y celestial, y no teocrático y terreno como lo fue originalmente. Ahora los más de los cristianos creen que Cristo reina y reinará desde los cielos, o que Jesús gobierna en el corazón de los creyentes. Otros creen que el reino es la iglesia misma que reina en el mundo y ejerce su poder y autoridad sobre los pueblos a través de sus “ungidos”. Pero toda esta gama de creencias no se parecen en nada al reino original.

Un llamado urgente

Es hora de que todos los cristianos tomen conciencia del evangelio salvador que es el reino de Dios y lo acepten de todo corazón como el mensaje salvador que Cristo trajo por orden del Padre. Recuerden lo que Jesús dijo: “Es necesario que también a otras ciudades ANUNCIE EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS, porque PARA ESTO HE SIDO ENVIADO” (Lc. 4:43). Y también debemos predicar y bautizar a las personas sobre la base del reino de Dios ( ver Mateo 24:14; Hechos 8:12).

Es necesario conservar el significado original del reino de Dios tal como los Judíos lo creen aún hoy día. Para ellos, cualquier cosa que se predique como el reino que no se ajusta a sus expectativas mesiánicas, no es el auténtico evangelio. Recordemos que Jesús no vino a cambiar o a trastocar las prístinas promesas hechas a los padres Hebreos por Dios mismo, sino a CONFIRMARLAS (Ver Romanos 15:8). Y confirmar no es cambiar o mutar la promesa original.

En este blog encontrará todos mis escritos sobre el Reino que le podrán ayudar entender mejor el evangelio original no trastocado. Simplemente busque la palabra REINO en la columna de la izquierda…¡y listo!

Gracias por leer…. ¡y estaré a la espera de sus comentarios!

www.apologista.wordpress.com

jueves, 27 de mayo de 2010

LOS CLAUSTROS NO FORMAN SANTAS SINO PARANOICAS




Las Monjas de Loudun

Por Ingº Mario A Olcese (Apologista)

No hace mucho escuché en una entrevista que le hizo un afamado periodista peruano a una guapa joven monja de un claustro limeño, en la cual ella le confesaba a su interlocutor que se había hecho monja de clausura para llegar a ser una verdadera santa de la iglesia, es decir, una virtuosa y ejemplar hija de Dios. Realmente me sentí muy sorprendido por tal declaración, ya que yo jamás había leído en las Santas Escrituras que para llegar a ser un santo era necesario recluirse en cuatro paredes y vivir en una permanente contemplación o meditación. Debo decir, sin embargo, que a esta joven monjita se le veía feliz, aunque claro, todavía era para mí muy prematuro hacer un juicio sobre si su decisión fue acertada o no, pues ella aún tenía muy poco tiempo viviendo en dicho recinto hermético, donde le requerían vivir totalmente alejada de sus parientes, amigos e intereses “mundanales”.

En diferentes oportunidades yo había escuchado de monjas de clausura que no vivían tan felices que digamos, y recuerdo el caso en particular de una señora que ocasionalmente le dejaba recados a su hermana monja, donde escondía cassettes del afamado pianista Richard Clayderman, de quien la monja estaba platónicamente enamorada. Me imagino cómo estaría de atormentada aquella monjita sin poder escuchar personalmente a su galán platónico, sino sólo en la privacidad de su dormitorio, y a escondidas de las madres superioras por temor a los reproches. Sin duda, muchas monjitas deben estar viviendo ahora un martirio en la soledad de sus celdas, arrepentidas por momentos de haberse privado de tener su hogar propio como cualquier dama aspira debido a su propia naturaleza de mujer. Este sentir, si bien puede pasar desapercibido en los primeros años de la vida monacal, en la madurez puede volverse angustiante y hasta enloquecedor.

También recuerdo el día cuando me detuve para descansar dentro de un templo católico que lindaba con un claustro donde vivía un número regular de monjas en reclusión permanente. Lo que sucedió momentos después me hizo ver que la vida monacal no está lejos de ser inocua, y por el contrario, parece trastornar a muchos de sus acogidos en un mayor o menor grado. Resulta que mientras reposaba en una de sus bancas, de pronto salió corriendo una monjita gritando desaforadamente hacia la capilla, la cual estaba separada por una malla de madera, y pronunciando palabras tan obscenas que sólo podían salir de labios de una endemoniada, o de una paranoica, para ser más técnicos. Y pese a los esfuerzos de cinco personas del convento, éstas no lograban zafarla de la malla divisoria a la cual se había aferrado como un oso gris, hasta que por fin lograron sujetarla con fuerza y meterla al recinto con tremendo escándalo. Asustado me pregunté: ¿Qué le pasará a esta monjita tan necesita de los favores de un caballero fogoso? ¡Seguramente no soporta más el encierro y necesita urgentemente un esposo que la ponga en Fa, me dije! …Caray, después de ser testigo de tan vergonzoso suceso, me pregunté: ¿Se puede llegar a la santidad en estos siniestros claustros que parecen mazmorras?

Sin duda la santidad no se logra huyendo de la tierra para vivir sepultados bajo techos de ladrillo y cemento. La historia de la iglesia Católica está repleta de inmoralidades practicadas por monjas y monjes que decidieron dedicar sus vidas monásticas al Señor. Se sabe que claustros y conventos en la Europa medieval fueron antros del vicio y de la corrupción, hasta el punto que se hablaba de las monjas posesas de un convento completo de ursulinas de loudun, en Francia, en el siglo XVII. Así que ni los conventos ni los claustros se salvan de los ataques diabólicos, y no sirven para santificar a ningún devoto.

El santo está llamado para que su luz brille en el mundo y se haga notoria su distinción. ¿Pero puede lograrse esto si las monjas o monjes deciden vivir encerrados en cuatro paredes para meditar y rezar sin que nadie los vea jamás?¿No se dan cuenta las monjitas de clausura que encerradas de por vida como si fueran delincuentes imperdonables jamás podrán alumbrar el mundo con su luz? La luz se pone en lo más alto para que todos la vean y así alumbre a todos los hombres que viven en tinieblas espirituales. ¿Nos damos cuenta ahora de lo peligrosa e infructífera que es la vida monástica del catolicismo o la de cualquier monje o monja de cualquier otra religión del mundo?

miércoles, 26 de mayo de 2010

EL ESPÍRITU SANTO, LA FÍSICA CUÁNTICA Y EL “BIG BANG”


Mayo 26, 2010 – 4:05 pm
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Cuando Juan Carlos dice que los científicos de la física cuántica están más cerca de Dios que los del Vaticano, no le falta razón, es que la única respuesta posible ante el gran dilema que tienen planteado solo puede ser Dios, el Espíritu Santo que es la energía del Amor que llena todo el Universo conocido y no conocido.
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¿Cual es el gran dilema que se plantean los científicos actuales y que jamás podrán resolver sin poner a Dios en la ecuación?, pues después de haber llegado a la teoría de las cuerdas, que es la que mejor define la estructura del átomo, y da una respuesta lógica, científica a su propia existencia, concretamente de su núcleo, los quark, se encuentran con un problema que no tiene solución, ¿por qué las tres energías básicas de la materia no son iguales, y son como son, tan distintas?, éste es el gran problema de la física cuántica actual sin solución.
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Las energías que componen la esencia de la materia, las tres fuerzas básicas que la constituyen son, la fuerza de la gravedad, que permite que las cosas estén sujetas al suelo, y que se atraigan los cuerpos celestes, formando sus órbitas, la fuerza de cohesión, que hace que los electrones y los protones giren alrededor del núcleo del átomo, sin escaparse de las órbitas, y la fuerza nuclear que hace que los quark no se separen del núcleo. Sin estas tres fuerzas no existiría la materia, todo sería energía sin forma, todo sería luz, que es lo que había antes de la creación de la materia.
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Hasta aquí, normal, lo que no es normal y no tiene solución, es que si esas energías o fuerzas se formaron en el momento del Big Bang, creando a la vez la materia, el tiempo y el espacio, saliendo como afirma la ciencia de una manera aleatoria, sin nadie que dirigiera el acontecimiento del nacimiento del Universo, pues en vez de ser iguales esa tres fuerzas, que sería lo lógico, resulta que la de la gravedad es 10.000 veces más potente que la de cohesión, y la de cohesión, mil veces más fuerte que la nuclear, y eso no puede ser normal, ¡no puede ser una casualidad!.
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Y ¡están desconcertados!. No pueden avanzar, no tiene solución matemática ni física, y son tan listos pero a la vez tan cretinos, que se niegan a admitir que solo Dios es la respuesta, porque si las tres fuerzas se crean en el primer milisegundo de tiempo después del Big Band, ¡no pueden constituirse tan diferentes sin la intervención Divina!, lo que demuestra que el Verbo de Dios está detrás de la creación de la materia, solo puede existir así, y eso solo lo sabe Dios, no es una casualidad, es la causalidad de Dios, su Voluntad manifestada de crear materia para poder albergar luego vida, para seguir el proceso evolutivo y llegar al hombre, no como descendiente del mono, gran falsedad asumida por casi todo el mundo, sino al hombre como una creación de Dios a su imagen y semejanza, por eso nos dotó de inteligencia, que es un atributo de Dios, y del hombre en una infinitésima parte y le dio el don más importante, el de la espiritualidad, y es el hombre espiritual que hoy está en peligro de extinción.

Dejadme que os explique un poco lo del Big Bang, los científicos sostienen que antes del Big Bang no había materia, ni espacio ni tiempo, lo cual es cierto, solo había luz, la Luz del Espíritu Santo, ellos como no la comprenden le llaman “la nada”.
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Pero curiosamente, en esa nada, había una partícula de algo que no se sabe lo que es, que contenía toda la energía del universo a unas presiones y temperaturas infinitas y en un punto infinitamente pequeño. Fijaros a donde llega el maligno, que ellos ven más claro que dentro de la nada hubiera algo infinitamente pequeño, casi nada, que se acerca a “la nada” que es donde estaba esa partícula desconocida, (que ahora intentan crear sin éxito en el gran acelerador, y ya lo pueden probar, que nunca la podrán crear), una partícula que no saben lo que es, y que le acaban llamando la partícula de Dios, pero no quieren llegar a la aceptación de Dios, a la verdad, la única posible, que Dios ha dirigido esa creación, porque lo más importante, si esas tres fuerzas tuvieran proporciones diferentes, la materia, la vida y el hombre no hubieran sido posibles, solo esa ecuación era la correcta, y eso solo lo puede saber Dios y solo lo puede hacer Dios. ¿Punset, puede la ciencia demostrar que detrás de la creación del Universo no está Dios, que hizo lo único que se podía hacer?, y eso no puede ser fruto de la casualidad.
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Bueno pues esa partícula de Dios, en un momento dado, que tampoco tiene explicación, y Dios sí la da en el Génesis, Él creó la materia creando la partícula de Dios en su mente, y la energía, con Su Verbo, y el Amor del Espíritu Santo creó el resto hasta hoy.
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Pues el Big Bang es la partícula de Dios que explota y crea el tiempo, que no existía hasta ahora, necesario para la materia y especialmente para el espacio, que fijaros que es relativo al tiempo, esencial, el espacio, necesario para que la materia circule por algún sitio, y la materia en forma de energía, que se expande y choca entre si, fundiéndose sus núcleos y creando átomos, el ladrillo del universo, que se forman por las fuerzas de cohesión y la nuclear, y la de la gravedad, que también se forma en esa explosión gratuita, junto a la energía nuclear que da consistencia al átomo, y la de cohesión que posibilita su existencia al cerrar los campos gravitatorios de los electrones y protones en un universo pequeño, lleno de vacío, puro vacío.
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¿Hasta aquí, esta claro?, fijaos, un resumen, de ese punto vacío y pequeño donde todo está condensado, explota y sale por las buenas energía en forma casi infinita, y tres fuerzas la de la gravedad, la de cohesión y la nuclear, así, sin más. Pero no iguales al nacer, sino muy, pero muy diferentes, en una proporción única que posibilita la vida. Hasta aquí llega la ciencia, nada más. Pues esa materia creada de la nada, según los científicos, gracias a las fuerzas de la gravedad, la de cohesión y la nuclear, se van uniendo entre sí, y forman cuerpos celestes, y estrellas, y planetas, y bueno el resto ya lo sabéis, salvo lo del mono, lo demás todo es cierto, lo del mono es una invención del maligno para convertiros en seres des-espiritualizados, que es lo que ahora sois.
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El Universo así creado y conocido por la ciencia es infinito, y sostiene que es así porque no puede ser de otra manera, después de muchas pruebas y mucho tiempo, lo que hay es lo que tenía que ser, es lo que no se ha destruido por aquello, de prueba error o acierto. Lo que no se acertó no existe, y lo que existe ha superado la prueba del tiempo. Esta filosofía es la que hoy impera en la comunidad científica actual, y se lo creen.
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Es como si escogiéramos una obra de Mozart, cogiéramos todas sus partituras, les sacáramos todas las notas, una a una, las pusiéramos en un bombo, las mezcláramos bien, y luego al sacarlas aleatoriamente volviera la misma melodía, la misma obra, es imposible, pero ellos se lo creen, ¡sí se lo creen!, se creen que se puede formar la obra de Mozart de forma aleatoria, y quieren que os lo creáis, así la belleza de la creación, esa sublimidad de la belleza, en la naturaleza, en los animales, en las plantas, todo eso es una casualidad, dicen ellos, se ha formado aleatoriamente, y una ley del universo es que todo tiende al caos, lo evidente no lo ven, no ven la mano del Espíritu Santo detrás.
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Bueno para llegar a conocer esa creación, ese Big Bang, necesitan conocer algo de la estructura del átomo, y han hecho muchos progresos, casi logran conocer cómo se constituye el átomo, como también están cerca de crear vida, como también pretenden crear la partícula divina. El hombre quiere ser como Dios, pero nunca podrá, mientras, le niega, cierra los ojos ante lo evidente.
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Al estudiar lo infinitamente pequeño se han encontrado con la física cuántica, y ahora están más cerca de Dios que nunca, fijaros.
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Os voy a contar tres cualidades de la física cuántica, a ver si lo entendéis, porque ellos lo entienden, lo han comprobado científicamente.
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Una, una partícula cuántica puede estar y no estar en el mismo momento de tiempo y espacio.
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Dos, una partícula cuántica puede pasar por dos agujeros diferentes en el tiempo y en el espacio, a la vez.
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Tres, las partículas cuánticas son impredecibles, nunca siguen un patrón.
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Bueno, decidme, ¿no es más fácil aceptar a Dios que a esas tres condiciones, que son así?, si, la ciencia lo sabe, pero no acepta a Dios. Entonces, ¿también se crearon esas leyes universales en la explosión del Big Bang por casualidad?, ¿no es más correcto decir que el universo se creó con esas leyes, porque Dios lo dispuso así?, si no fuera así, la materia tampoco existiría, luego concluyendo, ¿no son ya muchas casualidades?
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El átomo es el ladrillo del Universo creado, se compone de un núcleo, y a su alrededor, fijaros bien, hay espacio vacío, alrededor del núcleo, como si de nuestro universo se tratara, giran electrones, y protones, y fotones, y muchas cosas más, pero es un espacio vacío. ¿Lo estáis entendiendo?, todo lo que vemos es falso, no existe, ni nuestra propia existencia existe, si no fuera por la voluntad de Dios de que seamos lo que somos, y que veamos y sintamos lo que sentimos y vemos, seríamos solo espacio vacío, la misma nada de la que salimos, que es lo que somos cuánticamente, y esto es ciencia, no fe.
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Pero dentro del núcleo del átomo, hay tres quark, la partícula de materia más pequeña que se conoce, y la pregunta es, ¿de donde reciben energía estos quark que forman el núcleo del átomo?, el ladrillo del universo, todo lo que existe en el plano físico está compuesto por átomos, y todos los átomos son iguales. ¿Hasta aquí lo habéis comprendido?, bueno, pues dentro de los quark hay unas “cuerdas” que vibran, (de ahí la teoria de las cuerdas), esa vibración también se creo de la nada, por casualidad, (y ya van demasiadas para no pensar que Dios es la única respuesta posible), esas cuerdas vibran también aleatoriamente, sin nadie que dirija esta sinfonía universal que es la creación, y que sin un director de orquesta especialmente bueno, no podría interpretar la actual sinfonía universal de belleza que disfrutamos ahora.
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Y lo más importante, si esas cuerdas no vibraran, se acabaría la materia al momento, se acabaría el universo en un instante, así de simple, luego, si no es Dios quien hace vibrar esas cuerdas con Su Verbo, y la energía del Espíritu Santo, ¿por qué vibran?, ¿otra casualidad?
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Si habéis llegado hasta aquí, y seguís sin aceptar a Dios en vuestros corazones, o al menos sin plantearos en serio esta cuestión, que debería de ser la más importante en vuestras vidas, es que ya estáis desespiritualizados totalmente, y nada se puede hacer ya por vosotros.
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Me gustaría que alguien le enviara una copia de este artículo a Eduard Punset, se lo dedico con cariño especial, casi todo lo que se de física cuántica, lo se gracias a él.
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Por cierto señor Punset, la pregunta correcta no es si podemos demostrar la existencia de Dios con estas preguntas, la pregunta correcta, y por tanto la única, es, ¿puede la ciencia demostrar que sea falso que solo Dios ha podido hacer las cosas así, o cree que alguien se pueda creer que es producto de la casualidad?
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viernes, 21 de mayo de 2010

LOS DISTINTOS PUNTOS DE VISTA DEL REINO DE DIOS



Los eruditos de la Biblia están de acuerdo en que “el Reino de Dios fue el mensaje central de Jesús.” La evidencia bíblica para esto es bastante claro. Por ejemplo, el evangelio de Marcos presenta a Jesús y su misión con estas palabras: “Y después de que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio de Dios, y diciendo:« El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio “(Marcos 1:13-14).
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El Resumen de Mateo del “ministerio de Jesús es similar:” Y Jesús andaba en toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo “(Mateo 4:23). (Lucas 4:43).
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Lucas sigue en la misma nota con este comentario: “Pero Él [Jesús] les dijo:” Es preciso que anuncie el reino de Dios a las otras ciudades también, porque fue enviado para este fin “(Lucas 4:43). Estos tres versículos son unánimes: el Reino está en el centro del propósito de Jesús en la tierra.
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Lamentablemente, sin embargo, el acuerdo académico termina aquí. Hay poco o ningún acuerdo acerca de lo que el Reino es o cómo debe ser definido. No hay mucha comprensión acerca de su identidad entre las bases en nuestras iglesias. Algunos creen que el Reino de Dios es lo mismo que el cielo. Los católicos (y algunos protestantes) tienden a igualarlo con la iglesia institucional (por lo que la frase ” la obra del Reino” significa ” la obra de la iglesia”). Los Pietistas localizan el Reino de Dios en el corazón y lo conectan con la vida espiritual. Los cristianos liberales asocian el Reino de Dios con la reforma social (como en el evangelio social). Otros todavía creen que el Reino está aún en el futuro y se establecerá por los Judios durante el reinado de 1000 años de Jesús en la tierra.
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Obviamente no hay mucho acuerdo o claridad en estos días sobre el concepto bíblico del Reino. Con el fin de arrojar algo de luz sobre este tema, vamos a hacer nuestro mejor esfuerzo para ver cómo la Biblia responde a varias preguntas importantes acerca de la definición, el momento y la naturaleza de este tema crucial.
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¿Qué es el Reino de Dios?
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La palabra hebrea para el reino es malkut y su homólogo griego basileia. Ambos términos significan fundamentalmente “gobierno” o “reino”. Sólo secundariamente es lo que denotan un reino, esfera, o territorio sobre el cual se ejerce el reinado o un gobierno. Ambos términos tienen un significado dinámico o activo, y se refieren al ejercicio del poder de Dios, el dominio o soberanía.
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Esto es claro en el Antiguo Testamento, sobre todo en la poesía de los Salmos, donde las líneas paralelas aclaran lo que el término “reino” significa. Por ejemplo, el Salmo 22:28 dice: “Porque el reino del Señor, y Él gobierna sobre todo.” Del mismo modo, Salmo 103:19 dice: “El Señor ha establecido su trono (reino) en los cielos, y Su soberanía gobierna sobre todos. “Salmo 145:11 declara:” Ellos hablarán de la gloria de tu reino, y hablarán de tu poder. “Aquí reino está asociado con las ideas del gobierno de Dios, la soberanía y el poder.
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El término del Nuevo Testamento significa lo mismo.
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Cuando oramos, “venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra, como se hace en los cielos (Mateo 6:10),” estamos pidiendo a Dios para que ejerza su autoridad en el mundo para que sus propósitos se logren. En la parábola de Jesús sobre “Un hombre noble que fue a un país lejano para recibir un reino”, aquellos sobre los cuales él gobernaría, dijeron: “No queremos que éste reine sobre nosotros” (Lucas 19:12, 14). En Colosenses 1:13, Pablo enseña que la redención es un intercambio de gobernantes sobre nuestras vidas. Ahora Dios nos ha liberado a nosotros, los creyentes, “de la autoridad de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo.”
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Así, pues, de este breve estudio vemos que la expresión “Reino de Dios” no hace referencia al cielo, o a la iglesia, o al corazón del converso, o a la reforma moral. Más bien se refiere al ejercicio activo y dinámico del gobierno de Dios, autoridad, dominio y poder en el mundo!
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Así que cuando Juan el Bautista anunció que el Reino de Dios estaba a la mano, quería decir que el gobierno de Dios estaba a punto de entrar en el mundo a través del Mesías. Cuando Jesús el Cristo predicó y proclamó el Evangelio del Reino de Dios, Él quiso decir que en y por sí mismo, Dios estaba manifestando su poder y autoridad de una manera redentora contra todo el mal en el mundo!
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En resumen, el Reino de Dios es el gobierno de Dios manifestado en Cristo para traer la redención a la tierra. No es de extrañar que el Reino sea el tema central del Nuevo Testamento!
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La gran visión del “reino”
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Esto tiene sentido cuando damos un paso atrás y echamos un vistazo al panorama general. Como hemos visto, Dios estableció su reino en la creación. Él era el rey sobre su mundo y la gente que había hecho. Pero su reino fue atacado y tomado por la autoridad de Satanás y así la humanidad cayó en pecado. Desde entonces, Dios ha estado trabajando para reafirmar su reinado sobre la tierra que le corresponde y llevar de vuelta a su pueblo de los poderes del pecado, de la muerte y de Satanás. En cumplimiento de los pactos de la redención establecidos por Dios en el Antiguo Testamento, el momento decisivo en esta guerra de todas las guerras tuvo lugar cuando el Reino de Dios se acercó a través de la persona y obra de Jesucristo, delatando a los enemigos de Dios. Los que ahora se someten a la autoridad redentora de Cristo por la fe son restaurados y son nuevas criaturas en él. Prevén la realización completa de su obra redentora en Su segunda venida, cuando toda la creación se restablezca en el Reino de Dios y sea hecho nueva.
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¿Cuándo es el Reino de Dios?
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¿Ha estado real de Dios y la autoridad ya ha entrado en el mundo? ¿O hay algún sentido en el que es a la vez presente y futuro? La enseñanza del Nuevo Testamento es clara: El Reino es a la vez “ya”, pero “todavía no”. Ha llegado, y sin embargo está por venir. Es a la vez presente y futuro. Vamos a examinar la evidencia bíblica para este punto de vista.
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La presencia del Reino de Dios
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Varios versículos en el Nuevo Testamento enseñan que el Nueva gobierno de Dios ha irrumpido en la historia humana para librar a los hombres y mujeres del poder del pecado, de la muerte y de Satanás. Mateo 12:28-29 es un ejemplo de ello:
”Pero si yo echo fuera los demonios por el Espíritu de Dios, lea a continuación el reino [:] o gobierno de Dios ha llegado a ustedes. ¿O cómo puede alguien entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si no ata primero al hombre fuerte? Y entonces podrá saquear su casa. “
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En el contexto de estos versículos, Jesús había sido acusado por los fariseos de echar fuera los demonios por Belcebú, el príncipe de los demonios. Tonterías, dijo Jesús.Todo reino dividido contra sí mismo no puede sostenerse.
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Por el contrario, el hecho de que Él exorciza los demonios por el poder del Espíritu de Dios era prueba positiva de que el poder y dominio de Dios había venido sobre ellos! En Cristo, Dios estaba actuando con poder real para liberar a los poseídos por los demonios. Esta era una clara señal de la victoria del gobierno de Dios en el mundo sobre Satanás y sus secuaces. De hecho, como el versículo 29 de Mateo 12 señala, esto es lo que se trata el ministerio de Jesús: “atar al hombre fuerte” Satanás a través del ejercicio de su poder soberano (ver también 1 Juan 3:8). Una vez que Satanás es atado, Jesús “se lleva su propiedad” y “saquea su casa”, es decir, hacerse cargo de la gente que legítimamente le pertenece. En resumen, los exorcismos de Jesús demuestran la poderosa presencia del Reino de Dios salvando a la gente desde el poder del mal! Sin embargo, la atadura permanente del diablo y sus demonios se dará cuando Jesús vuelva por segunda vez en gloria para establecer su reino y reinado en la tierra. Los exorcismos de Jesús fueron como anticipos o simples bocados de algo mayor que acontecería cuando llegara el tiempo para la restauración de todas las cosas.
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Por lo tanto, en el libro de los Hechos, cuando los apóstoles predican a Jesús, predican su reino, y cuando se anuncia su reino, se predica a Jesús (el rey del reino)! Compruébelo usted mismo:
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Pero cuando ellos [la gente de Samaria] creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres por igual.
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Y se quedó dos años enteros en su propia residencia alquilada, y recibía a todos los que acudían a él, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo con toda franqueza, sin obstáculos. , Hechos 28: 23, 30, 31
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Así llegamos a la conclusión de que el Nuevo Testamento enseña que el Reino de .
Dios ya ha venido en cierto modo, también afirma que no ha llegado todavía. El Reino de Dios ha venido y vendrá! ¿Cómo puede ser esto? En realidad esto es bastante fácil de corroborar.
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El futuro del Reino de Dios.
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Pruebas en el Nuevo Testamento para una futura manifestación del Reino son abrumadoras. Los discursos apocalípticos en los evangelios sinópticos no dejan ninguna duda acerca de una segunda venida de Cristo corporal, y el establecimiento final del reino de Dios en el mundo (ver Mateo. 24-25, Marcos 13, Lucas 21). Considere este pasaje como un ejemplo (Mateo 25:31-34):
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“Pero cuando venga el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con El, entonces se sentará en su trono glorioso. Y todas las naciones serán reunidas delante de Él, y Él los separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras, y él pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. ‘”
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El evangelio de Juan también contiene referencias a la venida de Cristo (Juan 14:3; 21:22; 1 Juan 2:28;) 3:2, al igual que su libro de Revelación (2:26-28; 3:12; 11: 15; 19:11-16; 21:1-5; 22 7). Apocalipsis 19:11-16 muestra el Rey de Reyes y Señor de Señores que vuelve para traer juicio sobre las naciones, y Apocalipsis 21:1-5 transmite la gloria de nuestra vida futura de forma muy esperanzadora.
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Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y ya no hay ningún mar. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del trono, diciendo: “He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos, y Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá más que cualquier muerte, no dejará de ser llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”. Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas nuevas. ” Y Él dijo: “Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas.”
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Por supuesto, las epístolas de Pablo y Pedro están llenas de referencias a la venida de Cristo y futura manifestación del Reino de Dios (Rom. 8:18-25; 13:11-12; 1 Cor. 15, 16:22, 2 Cor . 5:1-10; Ef. 1:9-10; Fil. 3:20-21; 1 Tes. 4:13-18; 5:1-11; 2 Tes. 2:1-12; Tito 2: 13-14; Heb. 11:13-16; 12: 13:14; 05:08 James; 1 Ped. 2 Ped. 3:8-13). El último texto citado, resume la esperanza cristiana sobre el regreso de Cristo y el futuro de la tierra.
Pero el día del Señor vendrá como un ladrón, en la cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la tierra y sus obras serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta manera, ¿qué clase de persona que debería ser en santa y piadosa, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, por lo cual los cielos serán destruidos por incineración, y los elementos se fundirán! Sin embargo, según sus promesas, buscamos nuevos cielos y una tierra nueva, en la que mora la justicia.

NO TODOS SON HIJOS DE DIOS



Dios es Padre de todos y con todos se comporta como buen Padre. Pero no todos los hombres merecen dar a Dios el nombre de Padre. Para ser considerados hijos de Dios tenemos siquiera que intentar vivir como hijos de Dios. Esta es una posibilidad que a todos nos brinda Jesús, pero no todo el mundo lo acepta en su vida.

Todos podemos llegar a ser hijos de Dios, pues el mismo Dios nos ofrece su Espíritu a través de Jesús, es decir, nos ofrece su misma vida.

Jesús nos llama a tener esta nueva relación con Dios. Se trata de una actitud básica de absoluta seguridad y confianza en el Padre. Una confianza que incluye la seguridad de sentirse comprendido y perdonado; esperanza en el futuro y certeza en el triunfo final.

Pero para vivir como hijos de Dios no es suficiente una actitud pasiva de confianza hacia él. Para ser hijos, en cierto sentido hay que tener una actitud parecida a la del Padre. Por eso dice Jesús: “Amen a sus enemigos y recen por los que les persiguen, para ser hijos de mi Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos… Por consiguiente, sean ustedes buenos del todo, como es bueno su Padre del cielo” (Mt 5,44-48). Porque Dios “es bondadoso con los malos y desagradecidos”, por eso sus hijos deben ser “generosos como su Padre es generoso” (Lc 6,35-36).

Dios no se venga de nadie privándole del sol o de la lluvia. Pues al igual que él, ningún hijo suyo puede pensar en tomarse una revancha contra alguien. El que se reconoce como hijo del Padre del cielo no es capaz de hacerle daño a nadie, ni siquiera a un enemigo.

Se trata de comprender que la bondad desconcertante del Padre del cielo tiene que manifestarse en sus hijos de la tierra con una bondad semejante a la suya. Sólo así podrán ser hijos de tal Padre. Y los que no quieren comportarse como su Padre del cielo, en realidad no son hijos suyos. Porque los hijos se parecen al Padre.

Jesús en una discusión con los fariseos, les dice que ellos no son hijos de Abraham, ni de Dios, porque no hacen las obras de sus padres. El mensaje de Jesús “no les cabe en la cabeza” (Jn 8,37) a aquellos fariseos; y por eso quieren matarle. Jesús les dice: “Ustedes hacen lo mismo que su padre” (Jn 8,41). “Si Dios fuera su padre me querrían… Pero ustedes tienen por padre al diablo y quieren realizar los deseos de su padre. El fue un asesino desde el principio, y nunca ha estado con la verdad…” (Jn 8,42-44).

Jesús enfrenta a los fariseos por su modo de obrar. Ser hijo no es algo pasivo, sino algo activo, que lleva a honrar al padre comportándose de una forma parecida a la de él. Si ellos no se portan como se portaba Abraham, no son hijos suyos; un hijo aprende de su propio padre (Jn 5,19). Si no imitan a Abraham es porque no tienen al Dios de Abraham, sino que son idólatras. Si no tienen los mismos sentimientos ni el mismo modo de actuar de Dios, es porque no son hijos de Dios. Y el que no es hijo de Dios es hijo del demonio: homicida y mentiroso.

Dice San Juan: “Con esto queda claro quiénes son los hijos de Dios y quiénes los hijos del diablo: Quien no practica la justicia, o sea, quien no ama a su hermano, no es de Dios” (1 Jn 3,10-11).

No todo el mundo, pues, tiene derecho a llamar Padre a Dios. El fariseo orgulloso, idólatra, al que le gusta vivir en la mentira, “el que no practica la justicia”, el que no quiere entender la buena nueva de Jesús, no es hijo de Dios, hasta que no cambie de actitud. En cambio, el pecador que acepta su condición y quiere buscar a Dios con sincero corazón, encontrará siempre en Dios un corazón de Padre, y podrá invocarlo siempre como Abbá querido.

CRISTO VENDRÁ PRONTO A ESTABLECER SU GOBIERNO O REINO EN LA NUEVA TIERRA


Jesús y el anuncio del Reino

Existe una creencia generalizada entre el pueblo cristiano que el Reino de los Cielos está presente en cada uno de los cristianos alrededor del mundo, o sea, cuantas más personas se conviertan al “Cristianismo Evangélico ” es un indicativo de que el “Reino” continúa extendiéndose en la tierra, robándole terreno a Satanás y su dominio. Otros opinan que el “Reino de Dios” es la autoridad que Dios tiene en cada uno de los Creyentes, de manera que si alguien se somete a la voluntad de Dios [mejor dicho, a la autoridad del Pastor] indica que esa persona es parte del Reino; sin embargo, la escritura explica que el Reino de Dios es el “Gobierno que Dios establecerá en la tierra” y Jesucristo mismo es quien regirá a todas las naciones con vara de Hierro, es decir con mucha disciplina.

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, La palabra Reino, significa: “Territorio o Provincia con sus habitantes sujetos a un Rey”. Es interesante hacer notar que el mismo diccionario menciona que el Reino de Dios es: “Nuevo estado de cosas en que rige la salvación y la voluntad de Dios. Fue anunciado por los profetas de Israel, predicado e instaurado por Jesucristo. Su realización, incompleta y temporal en la iglesia militante, se consuma y perpetúa en la iglesia triunfante”. Esta definición es completamente acertada, puesto que Jesús vino, murió y resucitó para coronarse Rey del Reino de los cielos y terminará de instaurarse cuando la Iglesia triunfante culmine su carrera de la misma manera que Jesús lo hizo.
Este Gobierno necesita un Rey que lo dirija y Jesús nació precisamente para ser el Rey de Reyes. Este nacimiento no fue un suceso desapercibido, sino que muchas personas [inclusive] inconversas supieron que había nacido el Rey y Salvador de Israel. Herodes el gobernador supo sobre este evento porque los magos que vinieron del oriente para adorarlo se lo hicieron saber “diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle” Mateo 2:2

Ellos creían que el Rey había nacido en la casa real, pero El Rey nació en un pesebre, y creció en medio de la pobreza Lucas 6:20. Estos magos llegaron a rendirle honores al Rey que había nacido, tal como en la actualidad se le rinden honores a un presidente de alguna nación. Sin embargo, Jesús murió en una cruz sin actuar como un Rey, aunque en aparente burla los soldados romanos colocaron un roturo sobre la cruz que indicaba que efectivamente lo era“ 36 Y sentados le guardaban allí. 37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDIOS. 38 Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda” Mateo 27:36-38

Jesús comenzó su ministerio anunciando que el Reino de los cielos estaba cercano “Decía: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca.” Mateo 3:2 NVI ¡dijo esto porque su Reino aun no había llegado! Es evidente distinguir que Jesús no actuó como Rey sino como súbdito, sirviendo en lugar de ser servido; pero cuando Jesús triunfó en la cruz del Calvario, fue exaltado a grado sumo, siendo coronado Rey de Reyes y Señor de Señores. Cuando Jesús dijo que el Reino de Dios estaba cerca era porque faltaba un tiempo para que este se estableciera.

Podemos comparar el Reino de los cielos con la forma en la que elige a un presidente de alguna nación del mundo; aunque el presidente haya sido elegido, no entra en funciones el mismo día de su elección, sino que tiene que pasar un período de tiempo mientras el Presidente saliente pone al tanto al nuevo de la parte administrativa. De la misma manera, Jesús fue exaltado por el Padre como Rey de su Reino Mateo 28:18-20. Sin embargo, su realización en la tierra aún no ha sido cumplida. Jesús se establecerá como Rey de la Tierra de la misma forma que hoy en día ejercen los presidentes de las Naciones. Él no tomará el poder a través de elecciones democráticas sino que por medio de la fuerza.

No habrá ejército humano que pueda impedirlo “14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. 16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” Apocalipsis 19: 14-16.

El libro de Isaías dice Jesús se establecerá sobre el trono de David “Se extenderán su soberanía y su paz, y no tendrán fin. Gobernará sobre el trono de David y sobre su reino, para establecerlo y sostenerlo con justicia y rectitud desde ahora y para siempre.” Isaías 9:7 NVI. El Reino de Dios se fundará en la tierra desde el momento que Jesús regrese como Rey de Reyes en su segunda venida, de modo que el “Reino” no es un imaginario gobierno celestial que rige los asuntos de la humanidad por medio del corazón de los hombres, sino que será algo tan real y palpable como cualquier gobierno humano.

Se Sentará sobre el Trono de David
La profecía de Isaías fue confirmada por el ángel que anunció a María el nacimiento del Mesías diciéndole: “30 Entonces el ángel le dijo: Maria, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. 31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. 32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre.” Lucas 1:30-32

¿Qué importancia tiene que Dios establezca su Reino alrededor de la figura de David? Definitivamente tiene gran trascendencia porque el trono de David fue fundado en Justicia, rectitud y bondad; virtudes que identificaron a David. Si examinamos las características de David nos daremos cuenta que representan en buena medida al modelo de Jesús, la diferencia radica en que Jesús no ejerció como Rey y David lo hizo por cuarenta años. El Señor buscó a un rey conforme a su Corazón, un hombre que pensara y que actuara en base al anhelo de su corazón. Un corazón misericordioso, bondadoso y justo “Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.” 1 Samuel 13:14 esto, nos puede dar una idea de la calidad de virtudes que Dios establecerá en su Reino.

David era un hombre valiente que confiaba plenamente en Dios y no en sus propias fuerzas “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”. 1 Samuel 17:45 aunque David poseía una fuerza sobrenatural, derrotó a un gigante que era más fuerte, y con mucha más experiencia en asuntos de guerra que él. Este gigante habría amedrentado a los hombres más valientes de Israel; sin embargo, David era capaz de matar a un oso o un león con sus propias manos, lo que supone una fuerza superior a la de cualquier hombre común “33 Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. 34 David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, 35 salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba” 1 Samuel 17: 33-35. ¿Quién dijo que David era un jovencito bien parecido y debilucho? Contrario a la opinión popular David si era un hombre muy fuerte, posiblemente con fuerza sobrenatural, pero que no confiaba en sus propias fuerzas sino que depositaba toda su confianza en Jehová, su protector y su salvador “Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel”. 1 Samuel 17:46.

David era un hombre que caminaba en integridad “1 Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado; He confiado asimismo en Jehová sin titubear. 2 Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón. 3 Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y ando en tu verdad.” Salmo 26:1-3 ¿Seria usted capaz de dirigir a Dios una oración como esta?

David fue un hombre de labios puros que no mentía, ni engañaba a nadie, salvo el asunto sobre Urías el Heteo David, él fue un hombre recto delante de los ojos de Dios “1 Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor. Escucha mi oración hecha de labios sin engaño. 2 De tu presencia proceda mi vindicación; Vean tus ojos la rectitud. 3 Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; He resuelto que mi boca no haga transgresión” Salmo 17:1-3 ¿Acaso existen cristianos como David hoy en día? ¿O existe algún Político o Gobernante con esas características?

Las virtudes que caracterizaron el gobierno de David serán instauradas en el Reino de Dios en la tierra. Jesús gobernará con justicia y equidad a todos los hombres por siempre, pero de igual forma juzgará a los impíos y a los pecadores “3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; 4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. 5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.” Isaías 11:3-5

Estructura del Reino de Dios

El reino de Dios tiene características similares a las de un reino o gobierno humano en el sentido de poseer una organización que sirve para administrar a la nación en la cual el rey es la autoridad máxima. Después del Rey o Presidente de la República, hay gobernadores de provincias o de estados; existen también alcaldes en los pueblos y embajadores que son enviados a diferentes países para representar al Rey o gobierno. Lo mismo hay servidores del gobierno que tratan los asuntos de la administración del estado y por último el pueblo en general. Ahora bien, en el Reino de Dios existen lugares de privilegio que Dios entregará a los vencedores. Jesús dijo a sus discípulos que ellos gobernarán sobre cada una de las doce tribus de Israel “Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” Mateo 19:28

Esa promesa no es sólo para los discípulos, sino para todos los vencedores que guarden las leyes de Dios “26 Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, 27 y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre” Apocalipsis 2:26-27 No podemos asegurar cómo ni quienes conformaran el Reino de Dios porque únicamente al Padre le corresponde hacerlo. Algunos discípulos como Juan y Jacobo querían sentarse junto a Jesús; pero él les dijo que los lugares de autoridad son sólo para aquellos a quienes les está destinado “ 35 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. 36 El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? 37 Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 38 Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? 39 Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; 40 pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado” Marcos 10: 35-39

Hoy en día existe muy poca expectativa en cuanto al establecimiento del Reino de Dios en la tierra, es más, la gran mayoría de los cristianos piensa que su carrera culminará cuando mueran o cuando llegue el “Rapto”. Sin embargo, para los discípulos era diferente, pues su esperanza y su fe estaban fundadas en la promesa de Jesús que regresaría para darles galardones. Ellos pensaban que Jesús volvería en su tiempo, por esa razón animaban a los demás a no desmayar y seguir adelante; “7 Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. 8 Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca” Santiago 5: 7-8 Cada uno de ellos que deseaba estar junto a Jesús en su retorno, entendían que participar del Reino de Dios era mucho más valioso que cualquier posesión terrenal, por esa razón estaban dispuestos a renunciar a todo para seguir a Jesús. Pedro siendo el más intrépido de los discípulos le preguntó a Jesús qué obtendrían después de haber dejado sus propiedades y seguirlo “Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?” Mateo 19:27 ¿De qué sirve dejar todo si no recibe nada a cambio?

Todas nuestras buenas obras serán recompensadas y especialmente si esas obras son hechas a su mismos siervos “ 40 El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41 El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. 42 Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.” Mateo 10:40-42

¿Cuándo será establecido el Reino?

En nuestro mundo y en pleno siglo 21 vemos tristemente que aún no se hace la voluntad de Dios en la tierra ¿Por qué decimos esto? Porque definitivamente no es la voluntad de Dios que se aprueben leyes que permitan el casamiento de homosexuales por ejemplo; tampoco es la voluntad de Dios que Países ricos boten toneladas de alimentos al mar para mantener los precios en el mercado mientras millones de personas no tienen nada que comer. Tampoco es la voluntad de Dios que países poderosos invadan a otros para apropiarse de sus recursos naturales, mucho menos que aumente la depravación sexual y la pornografía infantil; todas estas cosas van en contra de la voluntad de Dios. ¿Entonces cuándo se hará la voluntad de Dios en la tierra?… ¿Es acaso cuando todos los hombres se hayan convertido al cristianismo? O ¿cuando todos los políticos sean cristianos?…De ninguna manera!… la voluntad de Dios se hará hasta que Jesucristo venga de nuevo y establezca su Reino sobre la tierra, la escritura dice: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Mateo 6:10

La voluntad de Dios se hace en los cielos donde se encuentra su Reino hoy en día, igualmente se hará sobre todas las naciones de la tierra cuando Jesucristo regrese a establecer su gobierno divino. ¿Cuándo sucederá?¿Quiénes son esos enemigos?… ¿Dónde se encuentran?… El profeta Isaías nos da un panorama de quiénes y dónde se encuentran

“21 ¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas. 22 Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua. 23 Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda. 24 Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios; 25 y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza. 26 Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel. 27 Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia. 28 Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos.” Isaías 1:21-28

Los enemigos de Dios son aquellos que aun siendo miembros de alguna denominación no ayudan al necesitado, no dan agua al sediento, no ayudan a las viudas y los huérfanos, que se apartan de la verdad y van en pos de mentiras y “modas” doctrinales que conducen a los creyentes por caminos de codicia. Pablo nos advierte que muchos se constituyen en enemigos de la cruz de Cristo cuando rechazan padecer por su causa “ 17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. 18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal” Filipenses 3:17-19 Jesús se encuentra esperando que Dios ponga a esos enemigos por estrado de sus pies “pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies” Hebreos 10:12-13

Dios Padre humillará a todos los soberbios y los pondrá frente a Jesús para que con toda autoridad tanto hombres y ángeles sean juzgados ante su presencia. No sabemos cuándo vendrá Jesús, por lo tanto no podemos saber en qué fecha se establecerá el Reino de Dios en la tierra, lo que sí sabemos es que desde el momento que Jesús regrese a la tierra, todas las naciones de la tierra estarán bajo su dominio “ 4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; 5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, 6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.” Apocalipsis 1: 4-6

Anunciando el Reino de Dios

Cuando el Señor Jesucristo estuvo en la tierra enseñó a sus discípulos a pedir al Padre para que su Reino se estableciera en la tierra Mateo 6:10. Y los envió que anunciaran que el reino de Dios se había acercado a los hombres “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado” Mateo 10:7 este era el mensaje central de la predicación de Jesús y no otro evangelio. Es necesario que el evangelio del reino sea predicado para testimonio a las naciones antes que venga el fin y él establezca su soberanía sobre los hombres. Jesús fue enviado precisamente a anunciar el reino de los cielos Lucas 14:43; lo mismo hicieron sus discípulos “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres” Hechos 8:12

Los creyentes del primer siglo estaban convencidos y persuadidos de que el Reino de Dios vendría a la tierra, incluso, la mayoría murió con esa esperanza. Ellos anunciaban con toda seguridad que el »Reino de Dios se establecería en la tierra« en un futuro muy cercano “Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios” Hechos 19:8; cristianos como Pablo predicaron toda su vida acerca del Reino de Dios “ 30 Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, 31 predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” Hechos 28:30-31; nosotros debemos proclamar el reino de los cielos y el nombre de Jesucristo, así como sus discípulos lo hicieron. Ahora bien, Jesucristo le dijo a los apóstoles que fueran por todo el mundo haciendo discípulos y que los Bautizaran en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; y que enseñaran a otros a obedecer las cosas que él les enseñó. Y los que fueron bautizados lo hicieron creyendo en Jesús y en su anuncio del reino (Hechos 8:12).

La pregunta es: ¿le estamos enseñando a la gente, a esperar el nuevo gobierno de Dios en la tierra? ¿Le decimos al nuevo creyente que Cristo viene físicamente de nuevo a juzgar a vivos y a muertos, inclusive al Cristiano Evangélico? ¿Le enseñamos a no poner la mirada en las cosas materiales porque todas las obras en la tierra serán quemadas? ¿Le enseñamos al nuevo creyente que debemos cumplir con los mandamientos de Cristo para alcanzar la salvación?

Si no estamos haciendo esto, es tiempo que comencemos hacerlo, porque Jesús viene pronto y es preciso que retomemos sus doctrinas [o enseñanzas] en lugar de aquellas que cada línea religiosa o denominacional defiende; porque según ellos “están escritas en la Biblia”, aunque la escritura no las respalde. Es triste ver que las verdaderas enseñanzas de Cristo se han perdido con el tiempo y han sido suplantadas por una mezcla de paganismo y cristianismo que en la actualidad son enseñadas institucionalmente en las congregaciones. Debemos recalcar que el Reino de Dios es un gobierno real y que por lo tanto actuará en forma directa en los asuntos de los hombres desde el instante que sea establecido. No se trata de una fantasía, ni un cuento de personas ignorantes. Se trata de anunciar al mundo que Cristo viene pronto y que él hará su voluntad en la tierra; de modo que es imprescindible que aprendamos a conocer su voluntad y actuar en función de ella.

LA VERDAD DE LA PANDEMIA