lunes, 3 de noviembre de 2008

LOS POBRES Y EL REINO DE DIOS

Por Ing° Mario A Olcese (Apologista)


“Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” (Santiago 2:5)

Es impresionante contemplar la gran masa de pobres que hay en nuestro mundo, pobres que no tienen un futuro, una esperanza, y un horizonte claro dónde mirar y apuntar. Hay innumerables niños, jóvenes, adultos, y ancianos de ambos géneros que deambulan por las calles mendigando por un pedazo de pan, que viven sin un hogar, y que no tienen una educación básica. Gente que es despreciada o vista con indiferencia por quienes si han tenido la suerte de haber nacido en otras condiciones y con muchos privilegios. Pareciera que este problema jamás tendrá una solución, pues es una situación que se viene dando desde que el hombre vino a existir en nuestro mundo. Jesús declaró algo muy cierto hace dos milenios: “Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis” (Juan 12:8).

Jesús, el libertador de los pobres y oprimidos

Las Escrituras nos dicen que Cristo vino a anunciar el evangelio a los pobres: “Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio (Lucas 7:22). Sí, fue a los pobres a quiénes Cristo dirigió su mensaje o Buenas nuevas del Reino, pues estos eran los que responderían a su oferta sin mayores obstáculos u objeciones, pues no tenían nada que perder, sino más bien, mucho que ganar. Pero los ricos de este mundo encontraban la propuesta del reino como un obstáculo para sus vidas cómodas y de liviandad, ya que Jesús exigía dejarlo todo por el reino: padre, madre, hijos, hijas, esposa, y las riquezas temporales de este mundo pasajero (Mateo 19:21). Las riquezas de este mundo se convierten en un verdadero escollo para que un individuo pueda entrar en el reino. El joven rico no estaba dispuesto a dejarlo todo por Cristo, en cambio Cristo se complació de Zaqueo cuando éste le confesó que daba la mitad de sus bienes a los pobres (Luc. 19:8). Sin duda, Jesús vio que Zaqueo tenía un corazón recto, justo, y humanitario y entonces Jesús no tardó en decir: “Hoy ha venido la salvación a esta casa” (Luc. 19:9).

Sin duda Jesús tuvo una especial predilección por los pobres de este mundo, e incluso él mismo se presentó pobre a los pobres, dando ejemplo de una vida perfecta dentro de su condición de pobre y desposeído. Y aunque era rico, porque Dios le había prometido darle todas las riquezas de este mundo en su reino venidero, él prefirió confundirse con los que no tenían nada para hacerlos ricos en fe, y herederos del reino que Dios ha prometido a todos los que le aman. Dice Santiago 2:5: “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” .

¿Riquezas para hoy?

Hoy, los falsos evangelistas nos quieren presentar a un Cristo rico que buscó que todos sus seguidores fueran ricos y prósperos en esta vida presente. Ellos dicen que Cristo no desea ver a sus hijos pobres y miserables, sino príncipes, vistiendo ropas finas y viviendo en mansiones lujosísimas. Estos engañosamente tuercen las Escrituras para su propio beneficio y justificar una vida de opulencia y despilfarro.

No, mi amigos, Jesús no era amigo de los ricos y prepotentes de su tiempo. El los denunció abiertamente y exclamó: “¡Cuán difícil es que un rico entre en el reino de Dios”! (Mateo 19:24). Y en otra ocasión dijo en presencia de los fariseos avaros: “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Luc 16:13).

Para ingresar al reino uno debe estar dispuesto a poner los intereses de Cristo antes que los personales. El que quiere servir a Cristo y a las riquezas no puede acceder al reino eterno de Cristo. La renuncia a todo lo que es amado o querido antes que a Dios debe ser acatada para ganar el favor del Señor. El que se aferra a lo mundano, a lo que no es realmente valioso, no puede ser digno del reino. No se puede estar con un pie en el reino de Dios y con el otro en el infierno.

Nuevamente el mensaje del reino es para los pobres, y a ellos principalmente es anunciado esta Buena Nueva de salvación y dicha eternas.

www.yeshuahamashiaj.org
www.elevangeliodelreino.org

………………..

No hay comentarios:

LA VERDAD DE LA PANDEMIA